"You're going to need a bigger boat."

"You're going to need a bigger boat."

lunes, 31 de agosto de 2009

THOR SIN FRONTERAS: OTRA ESTATUA

Muy bonita... pero, ¿me lo parece a mí, o Don Blake les ha quedado un poco cabezón...?

domingo, 30 de agosto de 2009

EL MONTÓN DE TEBEOS presenta... L.O.E.G.: THE BLACK DOSSIER


Tras los dos primeros volúmenes, la saga aventurera creada por Alan Moore y Kevin O'Neill continuó con este Black Dossier, lujoso libro que solamente se puede comprar en EE.UU. A la espera de una edición española, desde los anaqueles de un acérrimo seguidor del barbudo de Northampton (¡gracias, Osterman!), el D.E.R.P. ha conseguido hacerse con un ejemplar y echarle un vistazo... (obviamente, esta reseña contiene spoilers)

Desde antes de la época que conocimos en los volúmenes 1 y 2 (a saber, los tiempos de Mina Murray, Alan Quatermain, el doctor Henry Jekyll, Hawley Griffin y el capitán Nemo), han existido comandos de "hombres misteriosos" al servicio de la corona británica... y también de poderes mucho más grandes que el simple espionaje al mando "terrenal" de los monarcas británicos. Moore nos detalla los aconteceres de distintas encarnaciones de la Liga, antes y después de los tiempos del "grupo Murray", con la presencia casi continua de un personaje que no aparecía sino de pasada en volúmenes anteriores: Orlando, el inmortal ser humano que cambia de sexo varias veces a lo largo de su vida, creado por Virginia Woolf. Los triunfos y fracasos, los cambios de miembros, y el aparente final de la Liga tras la cruenta invasión marciana (con un un intento fallido de "reconstrucción"). Ahora, en una Inglaterra de los años 50 sometida aún a un férreo control estatal, aunque libre ya del gobierno dictatorial elegido tras el desastre de la invasión, y recién terminada la guerra contra el dictador germano Adenoid Hynkel (se apellida, sí, como El Gran Dictador de Chaplin), el nuevo jefe del espionaje británico, el misterioso M (que en realidad es... Harry Lime; sí, "ese" Harry Lime), ansia el poder supremo... y uno de los medios para conseguirlo es mantener en secreto toda la información sobre la larga historia de la Liga... El osado robo de un dossier sobre la Liga por parte de dos personajes a quienes conocemos bien pone en peligro su plan.

Un argumento en apariencia sencillo que Moore adorna con su habitual erudición, vasta, enciclopédica, un apabullante saber que en ciertos corre el riesgo momentos de aplastar al lector bajo una montaña de referencias y detalles. El volumen de citas, referencias y homenajes que Moore maneja en este y los otros volúmenes de la saga me supera ampliamente... ni siquiera voy a intentar enumerarlas. Hay numerosas páginas web sobre el tema, incluso libros "compañeros" editados (ver link al final de la reseña). Sin embargo, en opinión de este humilde mortal, en este Black Dossier no es esa riqueza de referencias el problema; lo que ocurre es que la estructura elegida por Moore para mostrarnos su erudición es farragosa, rebuscada y abigarrada, y lo que es peor, es todas esas cosas sin ninguna necesidad.


No es que lo que cuente Moore no se entienda (porque el argumento es bastante sencillo, hasta simple, podríamos decir), sino que la forma en que el guionista presenta toda la información contenida en el Dossier Negro que da título a su obra "saca" continuamente al lector de la historia. Mezclando todo tipo de recursos en esas páginas, Moore imita el estilo de Shakespeare, o cita el clásico humor satírico británico ilustrado; se apropia de la Fanny Hill de John Cleland; empantana al lector en un casi incomprensible relato escrito en dialecto cockney (o similar) con laaargas frases de unas 20 líneas (quien opine que algunos momentos de Promethea son algo farragosos (cosa que comparto), que pruebe con esto, a ver qué le parece); imagina cómo podría ser una "anti-biblia de Tijuana"; da forma a distintos grupos de "hombres misteriosos" de otras naciones... Todo esto y mucho más (incluida una innecesaria sección final con páginas en 3D y gafitas a juego) se apelotona en páginas cuya maquetación hace casi imposible su lectura, en muchos casos.

Al contrario de lo que sucedía en Watchmen, cada uno de cuyos episodios se cerraba con textos de complemento que ampliaban y añadían detalles a lo visto en las viñetas, sin "molestar" a la narración, en este caso esas páginas extra se "engatillan" entre página y página de cómic, e interrumpen la historia, más que complementarla. Un torrente de letras se inmiscuye en la experiencia de lectura, apabullando al lector, con una, repito, innecesaria demostración de virtuosismo por parte de alguien que no tiene necesidad de demostrar nada, a estas alturas, y que parece exigir a quien lee la misma erudición de quien crea para poder disfrutar de la lectura; y no sólo eso, sino que le pide también al lector una buena dosis de paciencia. Lo que cuenta en esos pasajes extra no justifica lo abigarrado de la manera que elige Moore para contarlo. El inquietante From Hell, sin ir más lejos, es igualmente denso y rico en detalles y referencias, para quien las sepa identificar o las quiera buscar en las extensas notas finales; pero no interrumpe la lectura a cada paso para explicar cada detalle de cada viñeta.


Asimismo, si los dos primeros volúmenes eran entretenidísimas fantasías tejidas con gran habilidad por Moore (excelentes lecturas, lujosos delirios de steampunk estilo pulp que quedaban sin embargo lejos de otras obras del de Northampton), este tercer volumen no aporta nada nuevo a la trama, y simplemente parece una muestra de agotamiento de la fórmula. Como sucedía cuando Marvel decidió contar el origen de Lobezno (con lo cual el de las garras perdía buena parte de su encanto), ese cúmulo de revelaciones le quita a la Liga ese aura de misterio que acompañaba a muchas referencias que Moore y O'Neill deslizaban en diálogos y fondos de las dos aventuras del "grupo Murray". Esa misma denominación le quita lustre al quinteto que conocimos, los que se enfrentaron a Moriarty, a Fu Manchu y a los marcianos de H.G. Wells: la Liga no es "la" Liga, es "una" Liga. Y el hecho de que Moore demuestre que puede contar mil relatos distintos de mil ligas distintas a lo largo de siglos y siglos no significa que todas sean buenas, o dignas de ser contadas (y menos de manera tan farragosa).

Donde no se pueden poner peros es en la labor de Kevin O'Neill. Excelente es la única palabra que se me ocurre para describir su trabajo, en la difícil tarea de ilustrar no sólo el cómic, sino todo el cúmulo de páginas extra ideadas por Moore. Imitaciones de fotografías y postales, ilustraciones eróticas en blanco y negro, multitud de personajes y ambientaciones diferentes... todo ello y mucho más ofrece O'Neill, página tras página. Una suerte que el artista no flojee, porque en términos de guión, este Black Dossier es, sin duda, un paso atrás en relación a los dos volúmenes precedentes y hace un flaco favor a la enorme huella de Alan Moore en el panorama del cómic. No porque sea malo... sino porque Moore puede hacerlo mucho mejor.

Topshelf ha publicado ya el primer número (de tres) del nuevo volumen de la Liga (llamado III, aunque ¿no debería ser IV?), que aparentemente se sitúa en 1910, años después de la invasión marciana y que narraría en detalle alguno de los episodios que este Black Dossier apenas insinúa... Esperemos que de manera menos farragosa.

Más información, incluido un vínculo a una enumeración de referencias contenidas en el libro, y una reseña mucho más autorizada y con interesantes informaciones sobre la gestación del libro, en Entrecomics, ya en 2007 (el libro no es de ayer por la mañana, precisamente...)

viernes, 28 de agosto de 2009

THOR SIN FRONTERAS: LA MEJOR VIÑETA DE LA HISTORIA DE MARVEL

Difícil elección... En Comicbookresources.com tiene 70 candidatas. Entre las 70 elegidas, hay varias del Thor de Walt Simonson. Echen un vistazo...

Una buena, buena, aunque no sea de Thor, ésta, de Lee y Kirby.


Una que me ha hecho sonreír al verla...


Y la que me marcó a mí, en su momento (no está en la lista, pero me da igual)...

jueves, 27 de agosto de 2009

THOR SIN FRONTERAS: INVINCIBLE IRON MAN


El asgardiano, aparentemente, a punto de aparecer como invitado especial en Invincible Iron Man de la mano de Fraction y Larroca. Por ciero, felicidades atrasadas a Salvador por el premio Eisner, galardón bien merecido por la incuestionable calidad de su trabajo.
La portada, que homenajea una muy similar de Alex Maleev con Iron Man velando el cadáver del Capitán América, es de Patrick Zircher.

martes, 25 de agosto de 2009

THOR SIN FRONTERAS: THOR 604, COMIENZA UNA NUEVA ERA

Kieron Gillen y Billy Tan sustituyen a J.M. Straczynski y Olivier Coipel al frente de la serie. Las desavenencias entre el guionista y el mandamás de Marvel, Joe Quesada, ya desde One More Day, y probablemente una suculenta oferta de DC para el creador de Babylon 5, acaban de manera apresurada con la excelente andadura del título del asgardiano hasta el momento.

Esperemos que quienes llegan mantengan el buen nivel que quienes se van habían mostrado, bien secundados por Marko Djurdjevic y otros invitados. Pronto saldremos de dudas... Esta es la portada del primer número de la nueva era.

sábado, 22 de agosto de 2009

THOR SIN FRONTERAS: KOTOBUKIYA

Normalmente, las estatuas de Kotobukiya suelen ser espectaculares... y caras. Para muestra... Prefiero no saber cuánto cuesta.


viernes, 21 de agosto de 2009

IMG178, serie WATCHMEN, 5: EL COMEDIANTE

"Es una broma... Todo es una broma."

RODEADO DE CELULOIDE presenta... ALAN ALDA

Benjamin Franklin Hawkeye Pierce era el protagonista de la serie de TV M*A*S*H*. Larguirucho y ataviado casi siempre con una antirreglamentaria camisa hawaiana (y con un inverosímil peinado para tapar la prematura "entrada"), el socarrón y buenazo médico de campaña durante la guerra de Corea sirvió al actor que le daba vida, Alan Alda, para lograr la fama y el prestigio en su profesión, además de numerosos galardones y nominaciones a otros premios, durante los años 70 y 80. Pero la carrera de Alda es mucho más extensa: lleva trabajando en el cine y la televisión desde los años 60. Su vis cómica le ha orientado principalmente hacia los papeles cómicos, pero también ha habido lugar para los roles dramáticos en su carrera.

Nacido en New York, hijo del también actor Robert Alda, empezó de joven en el teatro, segun cuenta en su autobiografía, Never have your dog stuffed and other things I learned (Nunca hagas que disequen a tu perro y otras cosas que he aprendido). Ha trabajado en el cine con autores de la talla de Woody Allen (en películas como Delitos y Faltas, Todos dicen I love You o Misterioso Asesinato en Manhattan), Martin Scorsese (El aviador), Costa-Gavras (Mad City) o Herbert Ross (California Suite) y ha aparecido en numerosas películas, además de trabajar en la televisión pública de EE.UU, y en series famosas como Urgencias o El ala oeste de la Casa Blanca.

Entre 1981 y 1990, además de su trabajo como actor, escribió y dirigió cuatro películas, todas ellas de género cómico-romántico y muy "al estilo neoyorquino" popularizado por Woody Allen o Neil Simon: Boda pasada por agua, Una nueva vida, Las cuatro estaciones y Dulce Libertad, la mejor de las cuatro (y una de mis películas favoritas, pronto hablaré de ella con algo más de detalle en este mismo blog), además de varios episodios de M*A*S*H*, una serie que vista a día de hoy no ha perdido prácticamente nada de su gracia y frescura.
En la actualidad, Alda simultanea su carrera de actor con la de escritor. Acaba de publicar Things I overheard while talking to myself (Cosas que oí por casualidad mientras hablaba conmigo mismo), continuación de su autobiografía.

PS. Una nota curiosa: en España, ya desde M*A*S*H*, siempre hemos disfrutado de Alda con el doblaje del actor Javier Dotú, conocidísma por su habitual presencia en multitud de anuncios. La característica e inconfundible voz de Dotú también ha acompañado a intérpretes como Al Pacino (por ejemplo, en El Padrino o en Tarde de Perros), Kyle McLachlan (en Twin Peaks) o Kevin Spacey (en L.A. Confdential)

THOR SIN FRONTERAS: ¿NUEVO FICHAJE PARA LA PELÍCULA?

Nuevo rumor/noticia que circula por Internet: una tal Diora Baird afirma en su Twitter que ha hecho una prueba para un papel en el film. No se ha revelado a qué papel optaría la actriz, al parecer más popular por sus apariciones en revistas como Playboy o FHM que por su currículum interpretativo; ¿quizá el de Amora, la Encantadora? Aún no hay confirmación por parte de Marvel al respecto...

miércoles, 19 de agosto de 2009

EL MONTÓN DE TEBEOS presenta... MARVELMAN


Por fin podemos llamar a este personaje por su nombre: MARVELMAN, y no "Miracleman"... éste último fue impuesto por Marvel, para evitar posibles confusiones, cuando la serie fue publicada por Eclipse en EE.UU. Marvelman fue creado por Mick Anglo en 1954, cuando la editorial británica que publicaba las aventuras de la familia Marvel se quedó sin material debido al litigio entre Fawcett y DC por el parecido entre sus dos personajes bandera, el Capitán Marvel y Superman. La similitud entre Marvelman (desde ahora, MM) y el "gran queso rojo" de Fawcett era algo más que notoria... Mike Moran era un joven con la capacidad de convertirse en un colorido superhéroe al pronunciar una palabra mágica, "Kimota". Acompañado de sus colegas en la lucha contra el crimen Young MM y Kid MM, vivió innumerables aventuras durante su andadura, que duró hasta 1963.


A mediados de los 80, el personaje vivió una segunda etapa en la revista británica Warrior, gracias a los guiones de Alan Moore, fan del personaje en su niñez y mocedad. Antes de iniciar su etapa americana en Swamp Thing, y de marcar un eterno antes y después en el mundo del cómic en general y en el género superheroico en particular con su Watchmen junto a Dave Gibbons, Moore, quien por entonces guionizaba también V de Vendetta y ya había demostrado su potencial con Captain Britain, actualizaba el concepto de MM y remodelaba su origen, que resultaba ser mucho más siniestro y menos ingenuo del que conocíamos hasta entonces. Después, hacía que el personaje ajustase cuentas con su pasado, y por último, años después, lo convertía en una especie de fría deidad benévola. Todo ello, dividido en tres libros, lo llevó a cabo Moore con la inestimable colaboración de grandes artistas británicos como Garry Leach, Alan Davis, Rick Veitch o John Totleben, entre otros.


Eclipse publicó el material de Warrior, bajo la obligada cabecera Miracleman, en los ochenta en EE.UU., adornándolo con portadas creadas por autores como Chaykin, Truman, Starlin o Gulacy, y la parte final de la serie, el libro tercero, que Moore creó cuando su fama ya estaba más que cimentada gracias a Swamp Thing y Watchmen. Esa es la edición en la que Forum basó la única (hasta ahora) edición de MM en España.

En los inicios de su MM, Moore ya apuntaba maneras de lo que sería su revolucionaria carrera posterior, tanto en los argumentos como en la manera de estructurar sus guiones. De hecho, en su acercamiento a MM el barbudo británico lleva a cabo una tarea de deconstrucción muy similar a la que sometería más tarde a la Cosa del Pantano. Partiendo de lo ya conocido, Moore le da la vuelta, inyectando nueva savia a base de ideas originales que transforman todo lo que sabíamos de MM, en el libro primero. Atrás queda el ingenuo origen ideado por Anglo (calcado del del Capitán Marvel), en el cual una especie de extraño sabio fantasmagórico llamado Guntag Borghelm condecía a Mike Moran la palabra mágica que le otorgaba superpoderes...

¡KIMOTA!
Desde su desaparición hace muchos años, Mike Moran ha llevado en su interior, sin saberlo, a MM... hasta que un inesperado incidente le hace renacer. Desde entonces, queda transformada por completo la vida de Mike y su esposa Liz. Tras su enfrentamiento con el antiguo Kid MM, MM descubre, de la mano de un agente gubernamental renegado, Mr. Cream, la verdadera historia de su nacimiento. El genio científico maléfico Dr. Gargunza, su archienemigo, resulta ser el principal artífice del proyecto Zarathustra, una investigación gubernamental ultrasecreta con tecnología alienígena robada, que da como resultado el nacimiento de MM y sus colegas.

Moore ya muestra sus habilidades narrativas, con una adecuada narración en off, ritmo perfecto y uso de numerosos recursos que refuerzan las historias. Dibujan este primer libro el exquisito Garry Leach, que modela a MM a partir de la imagen de Paul Newman pero respetando el aspecto de ubermensch ingenuo ideado por Anglo; y un joven Alan Davis, con la huella de Neal Adams bien visible en sus páginas, apuntando ya maneras aunque aún lejos de la estilización que le ha hecho famoso.

En el libro segundo, MM ajusta cuentas con su pasado y recibe con los brazos abiertos a su futuro. Se produce su edípico enfrentamiento definitivo con Gargunza, y nace Winter, su hija: una especie de hada, superpoderosa y sabia desde el mismo momento de su alumbramiento. Las referencias a los nazis (con MM como el ideal ario, a ojos de los sicarios de Gargunza) o a Nietzsche y su superhombre (Zarathustra) anuncian ya elementos que aparecerán también en Watchmen. Asimismo, en este libro Moore presenta a nuevos personajes que darán otra vuelta de tuerca al origen de MM, en el libro tercero. Las andanzas de MM en Warrior terminaron en mitad del libro segundo, como recordaba Lorenzo Díaz en uno de sus artículos para la edición de Forum; y el baile de dibujantes del arranque de la continuación, publicada por Eclipse, también provocó retrasos. Ilustran las historias Alan Davis, un correcto Chuck Beckum y Rick Veitch, brillando en particular este último, quien tiene en su haber la espectacular escena del nacimiento de Winter, que es mostrado sin elipsis alguna de forma explícita y detallista, y que por ello tuvo ciertos problemillas de censura en EE.UU. en el momento de su publicación por parte de Eclipse.

Y en el tercer libro, último de la etapa de Moore al frente del personaje, MM se convierte en algo más que un superhéroe. Un dios que observa a los seres humanos y que medita incansablemente sobre su vida anterior, rodeado de las maravillas sin cuento que él y los suyos han creado... pero solo. Moore cuenta cómo hemos llegado a ese estado de cosas en un elegante flashback, narrado en primera persona por el propio MM, cuyo uniforme ahora recuerda más al de un monarca que al de un superhéroe. Un largo tiempo separa estas páginas de las del libro primero, y Moore ya tiene más experiencia. Ya ha remodelado a la Cosa del Pantano, inventándose de paso a John Constantine; ya ha creado Watchmen, y su visión del personaje de Anglo es mucho más poética y ambiciosa, y ello se refleja en la riqueza del lenguaje y en las referencias que utiliza.


Evidentes resonancias de mitos griegos o Shakespeare (también vistas en Watchmen, por ejemplo), o elementos que ejempplifican la condición divina de MM, como la superioridad que demuestra frente a una Margaret Thatcher atónita y senil (idea que Mark Millar recuperará en su The Authority, y que Dan Jurgens "cita" en su Thor) jalonan cada paso del tercer libro, lleno de detalles, abigarrado (incluso a veces demasiado recargado), brillante, majestuoso, en el que MM y los suyos instauran una verdadera utopía en la Tierra tras la terrible batalla final con el trastornado Kid MM, convertido en una terrible máquina de muerte y destrucción; un mundo nuevo en el que los muertos resucitan y quien lo desea puede convertirse en un ser sobrehumano. Una tierra transformada en un Edén pagano que MM, MarvelWoman y demás dioses (porque ahora él, y su contrapartida femenina, y su hija, y los alienígenas que se convierten en sus aliados, son dioses) observan desde su Olimpo particular, una descomunal ciudadela de varias millas de altura, visible desde el espacio, erigida sobre las ruinas de lo que fue Londres, para no olvidar que "toda utopía se construye sobre huesos humanos".

El cambio de tono de la serie es notorio, desde una entretenida mezcla de ciencia-ficción y superhéroes hasta una especia de elegía épico-trágica, mucho más estilizada, menos ingenua, más rica y detallista, tanto en la manera de narrar de Moore como en el arte de un John Totleben en estado de gracia, eficazmente apoyado en el color por Sam Parsons. Cerrando el libro tercero, Moore culminaba su etapa en el personaje, y su MM se convertía en una nueva obra genial en su trayectoria.


LLEGA GAIMAN
Y así terminaba el tiempo de Moore como timonel de los destinos de MM. Después vino el cuarto libro, obra de otros dos británicos geniales, Neil Gaiman y Mark Buckingham, que retomaban al personaje y continuaban la interesante visión "divina" inaugurada por Moore. En sus primeros capítulos, el autor de The Sandman recogía algunas ideas de Moore sin avanzar demasiado en ellas, pero sin resultar redundante ni aburrido: peregrinos ascienden las miles de millas de la ciudadela de MM para pedirle dones; un Andy Warhol (uno de los muchos clones del artista que pululan por la ciudadela) se relaciona con un proyecto de resurrección de Gargunza; Marvelwoman enseña una lección a un pobre mortal obsesionado con su perfección de diosa; imitar el peinado y la vestimenta del terrorífico Kid MM se convierte en moda juvenil; el niño que conoció a MM antes de su batalla final con Gargunza recuerda su vida pasada; un bebé cuasidivino nacido de la semilla de MM trata de consolar a su madre, que no es más que humana...

Este libro se titula The Golden Age, y describe el apogeo de la utopía divina de MM y los suyos, culminando en la concesión del poder de volar a todos los seres humanos. Gaiman, que dedica su obra a Moore (sin el cual él no escribiría cómics, afirma), narra con soltura, con adecuado uso de los textos de apoyo, siempre desde el punto de vista de alguno de sus protagonistas. Gaiman presenta un conjunto de historias aisladas, con escasa presencia de MM, y protagonismo coral, que no avanza en ninguna dirección en especial, sino que se recrea en el status quo ideado por Moore en el libro tercero, enriqueciéndolo con detalles propios y "presados" de Moore.

Se luce Mark Buckingham, en páginas en las que el artista que ahora nos deleita en Fábulas pone en juego múltiples estilos y recursos, distintos para cada historia, e incluso variando de acabado a lo largo del mismo capítulo, en un verdadero festival de virtuosismo gráfico, a veces incluso innecesariamente "variado", que resulta más afortunado en unas ocasiones que en otras, pero que demuestra el inmenso talento del artista.

Un truncado quinto libro, obra también de Gaiman, se llamó The Silver Age y sólo llegaron a publicarse dos capítulos (que no he leído); y el hipotético sexto libro, titulado The Dark Age, auguraba un cambio a peor de esa situación, y un posible fin de la utopía. Pero nunca hubo un quinto libro... Un tomo denominado Apochryfa contiene varias historias breves a cargo de diferentes autores (tampoco lo he leído).

Ahora que, tras el larguísimo litigio que se produjo en los noventa y que impidió la continuación de la interesante etapa de Neil Gaiman (inédita en nuestro país), Marvel ha adquirido los derechos del personaje, es de esperar que se produzca una reeedición de todas estas historias... Curiosamente, la misma editorial que obligó a Eclipse a publicar MM como Miracleman (cabecera bajo la cual apareció publicado en España por Forum, en ¡1990!) es la propietaria del personaje, ahora. Marvel aún no ha anunciado ningún plan firme de reediciones de material antiguo o de posibles nuevas aventuras de MM, firmadas por Gaiman o no; o si el personaje pasará a integrarse en el vasto universo de la Casa de las Ideas.

Sabido es que Alan Moore siempre se ha negado a trabajar con Marvel debido a diferentes disputas, como por ejemplo el obligado cambio de nombre de MM para su publicación en EE.UU., mencionado al principio de este artículo. ¿Cambiará la actitud del barbudo de Northampton, ahora casi retirado del mundo de los cómics...? Quién sabe. El tiempo lo dirá...

Más información, y desde luego mucho más autorizada y pormenorizada, aquí, aquí y aquí.

martes, 18 de agosto de 2009

IMG178: WILLY DEVILLE

THOR SIN FRONTERAS: OTRO MUÑECO...

...para mi colección. Thor, Señor de Asgard y de Midgard, en la versión de la etapa de Dan Jurgens. El hacha, como todo buen aficionado sabrá, es la del difunto Skurge, el Verdugo.

THOR SIN FRONTERAS: DARGO KTOR


¡Así es el Thor del año 2591!. Desde la divertida etapa de Tom DeFalco y Ron Frenz, llega esta versión futura del Dios del Trueno, que incluso se unió a Eric Masterson (cuando éste era el portador de Mjolnir) y a Bill Rayos Beta en un efímero grupo denominado Thor Corps.
Más información, aquí.

jueves, 6 de agosto de 2009

THOR SIN FRONTERAS: JACK KIRBY... y ED MCGUINNESS

Esta primera página de Journey into Mistery 83, de 1962, es sólo una de las docenas de imágenes de la obra del inmortal Jack Kirby que podrás ver en esta espectacular entrada de Es muy de Cómic. A disfrutar...
Y véase un homenaje de Ed McGuinness en una portada alternativa para el nuevo Thor de Straczynski.

miércoles, 5 de agosto de 2009

EL MONTÓN DE TEBEOS presenta... REPASANDO LOS 4 F DE JOHN BYRNE


En los 80, John Byrne fue una estrella indiscutible del panorama comiquero yanqui. Tras curtirse en diferentes títulos de la casa, y después de su colaboración con Chris Claremont en una larga etapa de Uncanny X-Men, trufada de historias inolvidables que convirtieron a sus autores en estrellas, Byrne cogió el timón de uno de los buques insignia de la compañía: los entonces desangelados y moribundos Fantastic Four. Como Frank Miller en Daredevil, o Walter Simonson en Thor, el autor dejó una huella imborrable en uno de los máximos iconos creados por la desbordante imaginación de Stan Lee y Jack Kirby. Quién sabe qué hubiera ocurrido de haberse hecho realidad el plan inicial de Marvel: Byrne al guión y Bill Sienkiewicz a los dibujos... el artista dejó la serie para dibujar Moon Knight, al serie en la cual comenzaría su espectacular evolución. Y Byrne se halló sólo a los mandos de la nave...

Echemos un vistazo a estas páginas ya clásicas.

UN ARRANQUE ARROLLADOR

El inicio de la andadura del autor, en julio de 1981 con el número 232 de la serie, es excelente. Con evidentes ganas de pasárselo tan bien como sus lectores, Byrne flexiona sus músculos en varias historias breves (impagable, la del tipo ultrapoderoso que ni siquiera es consciente de serlo), para pasar después a las dos primeras aventuras de fundamento: aquella en la los 4F que se enfrentan (una vez más, sí, y no será la última en esta etapa) al inevitable Doctor Muerte, aliado esta vez con el Amo de Marionetas; y aquella en la cual se cruzan sus caminos con el también inevitable Galactus.

En ambas, Byrne se sirve de ideas originales (el inicio de la primera, con unos hipotéticos Reed, Ben, Sue y Johnny sin poderes, o el estado famélico y moribundo de Galactus que obliga a los héroes a salvarle) para homenajear a los adorados maestros Lee y Kirby, al tiempo que crea nuevas situaciones a las que acudirá de nuevo más adelante, y va perfilando varias de las constantes de su etapa al frente de la serie, como por ejemplo la creciente importancia del personaje de Sue, al que Byrne cuida como nadie antes. Destaca la invención de Nova, la nueva Heraldo de Galactus, a quien también volveremos a ver; o el nuevo emplazamiento de Attilan, hogar de los Inhumanos, en el área azul de la Luna. Aventuras llenas de acción y maravilla, en la línea de lo que se espera de una serie como esta.

Las páginas de Byrne parecen gritar KIRBY a cada viñeta: el canadiense se marca numerosos homenajes explícitos al Rey, a la vez que maneja algunas ideas que luego aparecerán de nuevo desarrolladas de otras maneras en su posterior obra (Alpha Flight para Marvel o Superman para DC): por ejemplo, el alinígena que roba planetas, las alusiones a excavaciones que desatan maldiciones ocultas, o la presencia de los Skrulls. Las ideas son frescas, los personajes están bien llevados, el dibujo es estupendo en términos narrativos. La cosa va muy bien.

Pronto nos encontramos de nuevo con Muerte. Recuperado de su anterior derrota, Víctor Von Doom embarca al cuarteto, contra la voluntad de nuestros héroes, en una inesperada cruzada para recuperar su trono de Latveria, en manos del antes benévolo Zorba, ahora convertido en un tirano mucho peor que su antecesor. Acto seguido, es Franklin, el primogénito de Reed y Sue, quien asusta al cuarteto con su inconmensurable e impredecible poder mutante; y Gladiador, el poderoso pretor de la guardia imperial Shi'Ar, también se pasea por las páginas de la mano de un Byrne que está en su mejor momento narrativo.

EL "QUINTO FANTASTICO"

Todo lo anterior es solamente un precalentamiento para la gran saga que narrará el viaje de los 4F a la Zona Negativa. En la historia más extensa de Marvel hasta entonces ambientada en el peculiar universo paralelo, Byrne se suelta del todo. Un episodio en formato apaisado... un catálogo de extraños habitantes humanoides nunca vistos... Reed y Sue "se lo montan"... y un dramático retorno a nuestra dimensión para el cuarteto, con nuevos uniformes "en negativo". Byrne marca distancias con otros recorridos anteriores de los héroes por la extraña Zona Negativa con ideas de lo más original. Como consecuencia de la entrada de los cuatro en la peligrosa dimensión, Annihilus está a punto de acabar con nuestra realidad y la suya desde el Edificio Baxter, al que consigue acceder, poniendo en serio peligro a Franklin y Alicia. Por ello, tras su regreso, Reed y Sue, que vuelve a estar embarazada (natural, esas cosas pasan, Reed... el equipamiento para el viaje a la Zona no incluía preservaticos, aparentemente), deciden mudarse a Connecticut. Todo un cambio para la familia más famosa de Marvel. La serie evoluciona, en manos de un Byrne pletórico.

También a estas alturas, llegan un cruce con su recién nacida Alpha Flight (y ahí está, como no, el sempiterno interés de Namor por la Chica Invisible); un nuevo encuentro con Muerte (y el aparente fallecimiento definitivo de éste), esta vez aliado con Tyros, antes Terrax; y la célebre historia del "juicio espacial" a Reed Richards por salvar la vida de Galactus, en cuyo colofón el autor se permite el lujo de aparecer como coprotagonista, como un "Quinto Fantástico". Además de un nuevo homenaje a Lee y Kirby con la aparición del Hombre Topo. Todo ello, justo en la antesala de la participación de Reed, Johnny y Ben en las Secret Wars, que traerá dramáticas consecuencias para el cuarteto... y un verdadero punto de inflexión en la etapa de Byrne.

A estas alturas, se puede decir que el canadiense no ha dado muestras de cansancio, pereza o de dormirse en sus laureles. Al contrario, la serie va viento en popa, el poderío gráfico de Byrne continúa intacto, y el gran partido que saca a su reparto de personajes le permite seguir sorprendiendo mes a mes, a la vez que deja caer piezas que más adelante irá recogiendo y aprovechando para nuevas historias. En estos momentos Byrne realiza guion, lápiz y tinta de dos colecciones mensuales, más los guiones de una tercera. Se dice rápido...

LLEGA UN SER VERDE...

Tras la Secret Wars, con el triste final del embarazo de Sue (excelente historia, sorprendente y dramática, con el sorpresivo papel del Dr. Octopus), y la llegada de Hulka como miembro fortachón del cuarteto en sustitución de Ben, empieza una nueva era. La Cosa ha elegido permanecer en el planeta de las Secret Wars, y ello propicia que Alicia y Johnny comiencen un romance de lo más inesperado... tan inesperado como el tan conocido y aireado romance entre Byrne y el personaje de Hulka, al que dotará de gran protagonismo en las historias del cuarteto, y también de una divertida serie propia, por momentos realmente genial. La familia, acompañada del recuperado Wyatt Pies Alados, luchan contra el gigantesco (y soso de narices) alienígena Terminus, y después se embarcan en un viaje temporal para encontrar... al desaparecido padre de Reed, ni más ni menos.

Después, Reed y Sue "Benjamin" (su identidad secreta, recordemos) se enfrentan a Mefisto, pero es el pequeño Franklin quien gana la batalla, con esos famosos poderes latentes suyos... Al mismo tiempo, el retorno de Ben a la Tierra propicia una violenta pelea entre la Cosa y la Antorcha, zanjada por Alicia... pero Ben no vuelve al equipo. Byrne narra los dos hechos en el mismo episodio, dividiendo las páginas por la mitad, en el último experimento formal de este tipo de su etapa. En estos tiempos, Jerry Ordway se convierte en el entintador fijo de la serie.

Un alivio para un Byrne un tanto sobrecargado de trabajo, que en estos años aún tiene chispazos de genialidad (como el intento de asalto al edificio Baxter por parte del Trampero, narrado de modo muy original: los 4F ni siquiera aparecen) pero cuyos argumentos empiezan poco a poco a declinar. ¿Agotamiento de ideas? ¿Demasiado trabajo? ¿Problemas editoriales? De todo un poco, probablemente. Pese a que las tiranteces entre Byrne y el mandamás de Marvel, Jim Shooter, eran patentes y están bien documentadas, es igualmente notorio que los argumentos se vuelven más anodinos, con un Byrne más titubeante, perdiendo el impulso anterior y recurriendo a caminos ya explorados.

Muerte aparece de nuevo, por partida doble, con la escasamente interesante presencia del cansino Todopoderoso, al que el autor (o Marvel, o ambos) se "saca de la manga" para restaurar al fallecido Von Doom. Encontramos también un anodino y alargado argumento en el cual el grupo se enfrenta a Psicoman, una de las más sosas herencias de Lee y Kirby; un doble cruce con los Avengers de su gran amigo Roger Stern, con los Skrulls como enemigos primero, y con la poco afortunada resurrección de Jean Grey/Fénix después; y un nuevo paseo por la Zona Negativa, con presencia de Annihilus y Blastaar; y con la aparente muerte de Reed, seguida de un retorno a una primera mitad del siglo XX "alternativa" con Nick Furia como estrella invitada.

La única historia que destaca en estos momentos es aquella en que un niño, fan total de la Antorcha, muere al prenderse fuego intentando emular a su ídolo, sumiendo a Johnny en la desesperación. Byrne quizá peca de sensiblería y de tomarse demasiado en serio, pero es el único chispazo que recuerda el fuego del autor que fue de otros tiempos. El nivel de calidad de la serie desciende, mes a mes, segun mengua el interés de un Byrne que va "a remolque", desganado: se nota que sus lápices son apenas bocetos que los hombres de la tinta resuelven con desigual fortuna. El baile de entintadores (entre ellos, un primerizo... Kyle Baker) no beneficia a unas páginas en las que brilla por su ausencia el impulso de sagas anteriores. A diferencia de lo que sucedía en su entretenida Alpha Flight (aunque la serie de los héroes canadienses tampoco es tan buena pasado su primer año como lo fue en sus inicios), de la serie de Hulka en la que da rienda suelta a su vena más humorística, o de su ya cercano paso a Hulk (intercambiando al piel verde de Stern y un primerizo Mike Mignola por sus Alpha Flight ), colección que ataca con aparentes ganas y brío... el Byrne de Los 4 Fantásticos ya no engancha.

EL FIN

Y tras el retorno de Reed de su breve muerte, llega el final...

Agosto de 1986: se publica el número 293, último episodio del canadiense en la serie. Un furibundo Byrne, harto de imposiciones editoriales que él achaca a que Jim Shooter le tiene manía (en particular, el conocido incidente relacionado con un episodio de Hulk), deja los bártulos de la serie con una saga a medias, que otras manos terminan de manera apresurada y escasamente inspirada. Se acaba una época.

Byrne abandona Marvel, en la primera de muchas "espantadas" posteriores de distintas editoriales por "diferencias creativas". Tras él queda olvidado Alpha Flight, que nunca volverá a ser lo que fue. Abandonados quedan también Hulk, a muchos meses aún de la llegada de su salvador particular, Peter David; y Hulka, que vuelve a un discreto segundo plano del que la rescató recientemente Marvel de la mano de Dan Slott.

Y quedan también Reed, Sue, Ben y Johnny, cuatro personajes desamparados que darán bandazos durante muchos años en manos de autores que no hacen olvidar la huella de Byrne en la serie. Guionistas y artistas más que solventes como Steve Englehart, John Buscema, Keith Pollard, Joe Sinnott, Walter Simonson, Chris Claremont, y los más destacables, los eficaces, cumplidores y "culebroneros" Tom DeFalco y Paul Ryan, vivirán siempre bajo la gigantesca (y a veces excesivamente agigantada) sombra de lo realizado por Byrne.

Sólo muchos años después, gracias a Mark Waid y el tristemente fallecido Mike Wieringo, los 4 Fantásticos protagonizan de nuevo unos cuantos momentos inolvidables. Desde entonces, ni siquiera autores tan estelares como Mark Millar y Bryan Hitch han conseguido que los cuatro aventureros enganchen, fascinen y diviertan tanto como consiguió Byrne, o como lograron en su momento los verdaderos reyes del asunto, aquellos de cuyo trabajo siguen bebiendo tantos y tantos autores de Marvel mes a mes: Stan Lee y Jack Kirby.

¿Y Byrne, el Quinto Fantástico...? De una Marvel en la cual no se sentía a gusto, Byrne pasó a la "otra acera" y encontró las puertas de DC abiertas de par en par, con el último hijo de Krypton como su nuevo juguete... pero esa es otra historia.

martes, 4 de agosto de 2009

THOR SIN FRONTERAS: SIMON BISLEY

Espectacular.

THOR SIN FRONTERAS: THOR descubre nuevas aficiones

Ved la historia completa, aquí. Como dicen por ahí, OMFG!

IMG178, serie WATCHMEN, 4: SILK SPECTRE

"La única razón por la que sigo allí es mantener a Jon tranquilo y contento".

RODEADO DE PAPEL (SIN DIBUJOS) presenta... EL NOMBRE DEL VIENTO

La primera novela de Patrick Rothfuss ha cosechado un enorme éxito internacional. Lectores de todo el mundo se han rendido al más que evidente talento para las palabras de su autor, que con su Kvothe ha creado un personaje singular, atractivo y original, y eso no lo digo yo, sino que lo dice gente más experta que yo en estos mundos de la novela de fantasía heroica. Recién leída, puedo hablar con conocimiento de causa. La cosa no es para tanto.

Lo primero es destacar lo bien escrita que está la novela. Rothfuss, profesor de literatura, es un verdadero mago de las palabras, y la historia se lee con agrado gracias al valor añadido que aporta su riqueza de lenguaje. Asimismo, es destacable el calado del personaje principal, Kvothe: una amalgama de mago, guerrero, detective, vagabundo y músico: taimado, frío y escasamente heroico en muchos pasajes de la novela, asistimos a su niñez y precoz adolescencia de cómico de la legua, marcada a fuego por la muerte de su familia a manos de los siniestros Chandrian. El ansia de venganza condicionará su vida posterior como un vagabundo muerto de hambre, primero, y como estudiante en una peculiar Universidad, después, siempre en busca de los asesinos de su familia, siempre anteponiendo la venganza a todo lo demás.

Inteligente como su personaje es el autor. Maneja con soltura una amalgama de géneros que funciona mejor en unas ocasiones que en otras, y cuenta la historia en dos momentos temporales alternados sin una estructura fija: el presente, como narrador omnisciente, y el pasado, usando a Kvothe en primera persona. Me quedo con el arranque de la historia, con un Kvothe escondiéndose de sí mismo como un humilde posadero hasta que la llegada de un extraño le obliga a "soltar" su historia; y con la crónica de la infancia de viajes, actuaciones y estudio de la peculiar y original magia que impregna el mundo ideado por Rothfuss, un ambiente que bebe de muchas fuentes. Tolkien es una referencia inevitable y obvia, por temática y por ambiente fantástico, pero por fortuna Rothfuss no se queda en dar forma al enésimo mundo con reglas, habitantes y lenguas únicas. Tampoco es esa su intención, pese a que el libro cuenta con su correspondiente mapa ilustrativo.

Tres libros ocupará la historia del singular Kvothe, y este es el primero de los tres. Quizá se puede achacar al autor que no intenta en absoluto, sobre todo a partir de la mitad de la novela, darle una estructura acabada como libro independiente, sino que se ve tan claro que la historia no va a terminar en este tomo que ni siquiera haría falta que se anunciase en la solapa. La mencionada parte del libro, que recoge el aprendizaje de Kvothe en la Universidad, está, para mi gusto, excesivamente alargada en muchos momentos (tanto en escenas excesivamente detallistas sin necesidad, como en la ralentización del ritmo al que avanza la trama), y el talante detectivesco del joven Kvothe no resulta demasiado convincente. Chirrían también algunas "moderneces" en el lenguaje del autor y actitudes del personaje, que no casan bien con el ambiente de "pasado-remoto-histórico-fantástico".

En resumen: no está mal, pero no es para tanto... Habrá que leer la historia completa, cuando se publique. Rothfuss ya trabaja en el segundo volumen. Esperemos que no se demore tanto como otros autores de literatura fantástica...

Más información, aquí.

Gracias por el préstamo, Loko!

LECTURAS RECIENTES

ULTIMATUM
Madre mía. Si el Universo Ultimate (Ultimate Spiderman aparte, naturalmente) se había convertido en una cosa amorfa y escasamente interesante en los últimos tiempos, la "liquidación" por la vía expeditiva llevada a cabo por el inquietantemente habitual Jeph Loeb será recordada como un digno colofón a tal despropósito... porque es mala, mala de solemnidad. Repasemos: catástrofe global causada por un desatado Magneto; muertes de buenos y malos por doquier, desagradables, violentas, gratuitas y lo que es peor, absurdas y aburridas (por si alguien quiere mantener el suspense, no diré abiertamente quienes acaban "palmando". Véase primer comentario de la entrada para spoilers de fallecimientos...); y para colmo, un final bien abierto, que enlaza con los infumables Ultimates versión Loeb y que deja una más que clara posibilidad de una continuación... Inenarrable. Probablemente lo peor de Marvel en mucho tiempo. Ridículo.
A los dibujos, David Finch, que no sorprenderá a nadie, ni a sus admiradores ni a sus detractores. Con eso está todo dicho.
El Hulk de Jeph Loeb parece Watchmen comparado con el trabajo del guionista en "esto". A evitar rigurosamente. En serio.

WHATEVER HAPPENED TO THE CAPED CRUSADER?
No esperaba gran cosa, con sinceridad. Neil Gaiman ha ido a menos en sus trabajos para el cómic, desde la calidad de su estupenda The Sandman hasta el aburrimiento y la falta de gancho de sus Eternos para Marvel. En esta nueva entrega comiquera, Gaiman no levanta precisamente el vuelo, sino todo lo contrario. Este supuesto cierre a las peripecias de Bruce Wayne como Batman, que trata de emular al excelente Whatever Happened to the Man of Tomorrow? escrito por Alan Moore como un colofón a las peripecias del Hombre de Acero antes de la llegada de John Byrne, no llega ni a interesar levemente.
Varios personajes cuentan la muerte del murciélago mientras el propio Wayne, desde su tumba, charla en off con alguien que parece conocerle muy bien... Un flaco favor le hace a la historia del personaje la anodina historia perpetrada por Gaiman, con muchas pretensiones y un aura de elegía que se queda en agua de borrajas con un desarrollo (es un decir) soso y repetitivo y un final de chiste. Todo ello, flojo, flojo, flojo.
El en otras ocasiones eficaz Andy Kubert no pasa esta vez del aprobado, demostrando una vez más que el verdaderamente bueno de los dos hijos de Joe es su hermano Adam, en constante evolución. Nos encontramos con una narrativa correctilla, llena de anodinos homenajes a visiones de los personajes de artistas de otras épocas, en vez de innovación o de originalidad. Tampoco le hace ningún favor a Kubert el entintado "afilado" de Scott Williams, pienso yo.
Una lectura completamente prescindible, en suma, que para más inri DC "adorna" con reediciones de historias breves obra de un Gaiman menos estrella de lo que es hoy en día, que tampoco son gran cosa...

Nota al margen: la cada vez más extendida política de "material nuevo + reedición" de Marvel y DC en sus tomos y comic-books empieza a resultar un tanto molesta...

domingo, 2 de agosto de 2009

RODEADO DE COSAS presenta... LA COSA ESTÁ QUE ARDE

Lecturas recientes: SKAAR, HIJO DE HULK


Greg Pak, el guionista que ha devuelto a Hulk a la grandeza gracias a dos populares y exitosas sagas nos hace regresar al mundo violento y primitivo de Sakaar, de la mano del retoño de Hulk y la fallecida Caiera. Sí, ese mozalbete que emergía de un mar de lava en la viñeta final de World War Hulk. Melenudo, tatuado y furibundo, Skaar, que así se llama la criatura, se verá enfrentado a mil y un peligros mientras trata de sobrevivir y encontrar su destino. De nuevo, un gigante verde hace temblar con sus pisadas el ya maltrecho planeta Sakaar. El enigma, una vez más: ¿salvador… o destructor?
Pak rodea al mestizo Skaar de un reparto de nuevos personajes como el astuto Old Sam, la belicosa princesa Omaka o el iracundo Axeman Bone, y nos narra una historia profusa en peleas, batallas y escenas espectaculares, que se lee en un suspiro, y que anticipa una continuación que con toda seguridad irá por los mismos derroteros, y que parece conducir a un encuentro más que cantado entre Skaar y su famoso padre, ahora mismo dando bandazos por el Universo Marvel gracias (es un decir) a Jeph Loeb
Skaar Hijo of Hulk es un tomo atractivo, lleno de acción, que aviva todo el buen recuerdo de Planeta Hulk y que deja con ganas de más, algo a lo que contribuyen los artistas implicados. Tanto Ron Garney como Jackson Guice, sobre todo el primero, ponen toda la carne en el asador, muy bien acompañados por el coloreado de Paul Mounts y algunos artistas invitados (como Tim Truman o Carlo Pagulayan)
Habrá que ver cómo sigue la historia, en el segundo tomo ya anunciado en EE.UU., que al parecer abre camino a toooda una nueva "bronca gamma": Skaar en la Tierra, eventos dramáticos en el recién publicado Hulk 600, tres series en vez de dos, dos Hulks, ¡tres Hulkas!... menudo lío.
Lamentablemente, mi admirado Ron Garney ya no estará con nosotros, dado que ha sido reclutado para ilustrar los guiones de Jason Aaron para la nueva serie Weapon-X

sábado, 1 de agosto de 2009

Películas recién vistas: UP


No hay palabras para describir la nueva maravilla de Pixar. La historia de Carl, un jubilado cascarrabias pero con espíritu aventurero que emprende un viaje de lo más peculiar en busca de sus sueños de juventud, acompañado contra su voluntad de Russell, un buy-scout bobalicón y rechoncho, alcanza cotas indescriptibles de magia, diversión y maravilla de la mano de Pete Docter, director de Monstruos S.A.

Ni siquiera lo voy a intentar. No sabría por dónde empezar a alabar una película sorprendente, divertida a rabiar, que encanta con la misma efectividad a niños y adultos gracias a su enorme fuerza y a la impresionante capacidad de los genios de Pixar para crear mundos y personajes inolvidables. Todo lo que podría decir sonaría a oído. Pensarías que estoy exagerando.

En un mundo cinematografico como el de hoy, donde todo parece estar inventado, donde las películas parecen hechas con molde, donde a veces el espectador no debería pagar sino cobrar por ir al cine a soportar los pestiños que se exhiben... UP es un soplo de aire fresco, una cinta muy superior para mi gusto a su predecesora, Wall.E: UP es una película para ver más de una vez y más de dos, para disfrutar. Recomiendo, eso sí, que nadie vea nada ni lea nada, si es posible, sobre el film antes de entrar al cine. La sorpresa será mucho mayor...

Que nadie se la pierda, por favor.