"You're going to need a bigger boat."

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domingo, 16 de julio de 2017

Recién leído: MOTOR CRUSH, 1, de Fletcher, Stewart y Tarr


La extraña costumbre que tienen Marvel y DC de alejar de sus cómics a los creadores interesantes, a base de injerencias y otras tonterías, hace que disfrutemos de series como esta. Motor Crush es la historia creada por Brenden Fletcher, Cameron Stewart y Babs Tarr, artífices de la colosal Batgirl de los Nuevos 52 (una de las pocas series que merecían realmente la pena de esos años): un vibrante tebeo de motoristas, protagonizado por una intrépida joven piloto, Domino Swift, que en un futuro cercano divide su tiempo entre las competiciones legales e ilegales, y es un verdadero as en ambas. Un producto químico, el Crush, es el motor (nunca mejor dicho) de la acción. Porque el Crush hace que los motores se disparen… pero, ¿qué le hará a una persona?

El arranque de la colección, que tampoco inventa demasiado y no lo necesita, engancha de inmediato. Acción a toda pastilla, persecuciones, sorpresas y diversión garantizada en un tebeo que podría tranquliamente ser el argumento, convenientemente remozado, que los tres autores tenían planeado para nuevas entregas de Batgirl. En cualquier caso, Motor Crush enlaza perfectamente con la características que tantos cómics americanos actuales usan para atraer al público: tema accesible, protagonismo femenino, diversión, dibujo excelente, narrativamente brillante y atractivo visualmente.

En resumen: otra serie Image a seguir, y van…

martes, 1 de septiembre de 2015

Recién leído: BATGIRL, LA CHICA MURCIÉLAGO DE BURNSIDE


Es muy refrescante leer un tebeo DC que no parezca un tebeo DC de los de ahora. Me explico: la férrea dirección artística de la editorial recién trasladada a California impone un estilo de dibujo tremendamente monótono que hace muy difícil distinguir autores o incluso series. Escasas excepciones escapan al tedio, como sucede con el excelente Cliff Chiang. Esta nueva Batgirl, sin duda, es una de ellas.
DC cede el personaje a tres creadores jóvenes pero experimentados. El equipo formado por Cameron Stewart y Brenden Fletcher, quienes firman conjuntamente el guion (y además Stewart aporta los bocetos) por un lado, y Babs Tarr, por otro, nos regala un tebeo divertido, vivo, dirigido a jóvenes de todas las edades, y jóvenes de ahora, no jóvenes de hace treinta años. 

Así, Batgirl se une a otros varios tebeos americanos de los últimos tiempos (Hulka, Wonder Woman de Azzarello y Chiang, Ojo de Halcón, Glory, Ms. Marvel, o las nuevas Spider-Gwen y Seda, entre otros) y se convierte en un brillante tebeo de aventuras, moderno sin resultar pedante, perfecto para un amplísimo rango de lectores.


En resumen: muy recomendable.

martes, 23 de junio de 2015

El montón de tebeos presenta... EL MULTIVERSO, de Grant Morrison


El Multiverso es un canto de amor de Grant Morrison al género superheroico en general y a DC en particular. La riquísima tradición de universos paralelos de la editorial ofrece el campo de juego perfecto para que Morrison haga, años después de apuntar ya en esta dirección en Animal Man (¿recuerdas al Psicopirata?), por fin, su propia versión a lo grande de Crisis en tierras infinitas. En vez de ordenar para luego unificar, como fue el caso entonces (o viceversa, como sucedió después), Morrison crea un esquema por el que moverse con libertad, lleno de posibilidades que apenas esboza. Todo lo que vemos en El Multiverso deja abierta la puerta a nuevas historias en cada uno de los mundos… Ahora, habrá que ver si DC se anima a seguir adelante y explorar esas distintas realidades o se pierde en nuevos reinicios al mejor estilo DiDio. Todo este material es un verdadero tesoro que en manos de autores inspirados puede dar lugar a diversión sin fin.


En todo caso, El Multiverso cumple a rajatabla las condiciones para ser un tebeo de superhéroes de los buenos. Es divertido, está lleno de sense of wonder, de sorpresas, de homenajes explícitos (como los dedicados a Flash, un verdadero icono para Morrison, durante la batalla final), y la lectura de cada uno de los capítulos deja mucho espacio al lector para ir juntando las piezas. El Multiverso es un tebeo autoconsciente y postmoderno que ha de hacer las delicias del aficionado al género con ganas de divertirse de verdad, y no de leer siempre las mismas historias, como ya sucedía en los imprescindibles New X-Men de Morrison, por no hablar de su andadura en Batman, lo mejor que se ha hecho con el personaje desde Año Uno.


Cierto es que hace falta tener un conocimiento bastante amplio del Universo DC para zambullirse en el laberinto de tierras paralelas que plantea la historia. Unos artículos introductorios al estilo de la antigua edición de Zinco de Crisis en tierras infinitas habrían sido una gran idea. Quizá para una próxima edición en tomo… De todos modos la historia no es complicada, pero sucesivas relecturas permiten hallar nuevos niveles y detalles, como suele suceder con la particular manera de narrar que tiene Morrison. A diferencia de muchos otros tebeos de superhéroes actuales, que no solo no soportan relecturas, sino a veces ni siquiera se dejan leer por primera vez, las obras del escocés ganan con cada revisión.


Los homenajes a los más de 75 años de historia de DC son contínuos. Remando en contra de la filosofía rupturista que representan los Nuevos 52, Morrison abraza, ordena, revisa, reconstruye y trae de vuelta a infinidad de personajes e ideas, en un esfuerzo titánico que además resulta ser un conjunto de tebeos sorprendentemente accesible, variado y legible (a diferencia de otros crossovers anteriores, como Crisis Infinita, simplemente incomprensibles, y sin caer en lo abigarrado como el Infinito de Marvel, un verdadero plomo). Acompañado por las grandes estrellas del lápiz de DC, Morrison divide El Multiverso en varias historias interconectadas que le permiten explorar diversos mundos, sin que las historias se continúen estrictamente, pero encuadrando todas dentro de un tapiz más grande. Solo al final se consigue abarcar el vasto mosaico de personajes coloridos que componen las 52 realidades alternativas.


En El Multiverso 1, Morrison arranca su historia recuperando algunas ideas de su reciente etapa en Action Comics. Un portal entre mundos permite a un Superman negro (y presidente de los EE.UU.) reunir un equipo de héroes de varias tierras para hacer frente a la amenaza del corrompido Nix Uotan, el último Monitor, con héroes de una tierra paralela donde "un gran poder conlleva una gran responsabilidad" (ejem) como invitados… Esto es solo el principio. La historia se traslada entonces al mundo de la Sociedad de Superhéroes, donde dos mundos chocan de manera dramática; y a continuación, en Los justos, contemplamos el triste futuro de un mundo en el que los héroes han acabado con el mal y sus descendientes malgastan sus dones en una vida anodina.


Después llega un tebeo simplemente apabullante: Pax Americana. Es indescriptible. Solo hay una opción: sumergirse en el mundo creado por Morrison y un Frank Quitely más que inspirado, en su particular versión de Watchmen. Los héroes de la vieja Charlton Comics, que DC compró e incorporó a su catálogo de personajes, incluido el bizarro Peacemaker, protagonizan una historia simétrica y circular, llena de facetas, y que muestra, como Watchmen mostró en su momento, hasta dónde se puede llegar con imaginación y talento. Y a continuación, Mundo Trueno. La familia Marvel contra la hermandad de Sivanas de todas las realidades paralelas y su asombroso plan para vencer por fin a sus siempre sonrientes enemigos. Una verdadera gozada.


Pero es en el siguiente número, La Guía del Multiverso, donde la diversión se dispara de verdad. Dos Batman de distintas realidades encuentran un cómic que es a la vez el que tienes en tus manos, que además es una guía de las 52 realidades paralelas en las que transcurre la historia. Este es el momento en el cual el ámbito de lo que está planeando Morrison comienza a revelarse. Y, tras visitar una Tierra en la que Kal-El nunca aterrizó en Kansas sino en el Berlín de entreguerras para convertirse en el arma definitiva para los nazis, descubrimos el enigma de Ultracomics, el héroe creado a partir de la misma esencia de la ficción, el único superhéroe de Tierra 33.


Y para finalizar, en El Multiverso 2, Morrison redondea la saga con un final tan abierto como siempre deben ser los finales en los crossovers, en esa eterna sucesión de historias que nunca termina que son los tebeos de superhéroes.

El Multiverso demuestra una vez más lo bien que Morrison entiende el género, y que sabe disfrutar y hacernos disfrutar con su trabajo. Un tebeo de superhéroes para todos los que amamos los tebeos de superhéroes. ¡Supermanes a paladas! ¡Flash facts! ¡Colores! ¡Traiciones! ¡El Capitán Zanahoria! ¡No se puede pedir más, gente!


domingo, 17 de noviembre de 2013

Unas pocas lecturas recientes más...



SIN TITULO de Cameron Stewart
Un tebeo excelente, versión impresa del webcómic de un dibujante bien conocido por los fans de DC (Batman y Robin, El otro bando, Manhattan Guardian, Seaguy…), en el cual Stewart demuestra que es un excelente narrador, en una historia extraña y absorbente a partes iguales. Esperemos que no tarde en ver la luz en castellano… Merece la pena.

FURIA: MIS GUERRAS PERDIDAS
No es ninguna novedad que a Garth Ennis el tema bélico le apasiona. Esta vez, con protagonismo de Nick Furia, un personaje con el que ya había trabajado previamente, el escocés hila un interesante relato bélico que repasa la historia de la segunda mitad del siglo XX y en el cual el viejo perro de guerra nos lleva con él a Vietnam, a Nicaragua y otros escenarios de las guerras más sucias. Pese a los peajes marvelianos a pagar (las presencias de Punisher y Barracuda), el tebeo funciona estupendamente, y además disfruta de un gran dibujo a cargo de Goran Parlov.

LA PROPIEDAD, de Rutu Modan
Excelente nueva historia de la autora de Metralla. Abuela y nieta israelís viajan a Polonia en pos de una antigua propiedad, pero en el viaje encontrarán muchas otras cosas más… Una exploración del carácter judío y retrato de familia con problemas, todo ello servido por Modan con su excelente talento narrativo, su inconfundible trazo de línea clara y con multitud de capas y matices para leer, releer y disfrutar.