"You're going to need a bigger boat."

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lunes, 12 de septiembre de 2016

Películas recién vistas: TARDE PARA LA IRA


La pelicula que supone el debut en la dirección del versátil actor Raúl Arévalo es un thriller seco, contundente, que no desperdicia ni un solo instante de sus 90 minutos de duración para contarnos una historia de personajes al límite.

La bien urdida trama gira en torno a un atraco que, como suele suceder en estos casos, no sale como sus autores esperaban… Años después, Ana (Ruth Díaz, premiada en el festival de Venecia) espera la salida de prisión de su esposo, Curro (Luis Callejo), que se negó a delatar a sus compinches del atraco. En el bar en el que trabaja con su hermano, un parroquiano habitual, José (Antonio de la Torre), no la pierde de vista. Pronto, los acontecimientos empiezan a precipitarse…

Unido al trabajo de un conjuntado e inspirado reparto (mención especial merece la breve aparición de Manolo Solo), Arévalo y su coguionista David Pulido enlazan los hilos de su historia con maestría en el control de la información, y las sucesivas revelaciones que afrontan José, Ana y Curro van remachando una historia dura, sin concesiones, donde es imposible escapar del pasado y la venganza lo engulle todo.

Estupendamente ambientada en un escenario arrabalero inconfundiblemente español y realmente bien reflejado, Tarde para la ira (estupendo título) es, salvando todas las distancias, algo similar a Blood Simple, aquel ya lejano debut de los hermanos Coen: un film de género soberbio, filmado con buen pulso, magnético, un thriller donde corren la sangre de verdad y las lágrimas que no son de cocodrilo. Una película, en suma, que nos hará estar bien atentos a los próximos films de Arévalo en su faceta de director. Un aviso: cuanto menos sepas de la historia al entrar al cine, mejor.

En resumen: buena, buena.

lunes, 26 de enero de 2015

Películas recién vistas: LA ISLA MÍNIMA



Es un verdadero placer ver un thriller hecho con un guion sólido, una ambientación a la que se le exprimen todas sus posibilidades, un reparto bien conjuntado y una carga de tensión que se va incrementando a lo largo de su ajustado metraje para terminar en un desenlace agridulce y revelador. Eso es La isla mínima, ni más ni menos. Uno de los grandes éxitos del más reciente cine español, que cosecha premios por donde pasa, y que se disfruta de principio a fin.

Alberto Rodríguez, quien ya triunfó con su anterior Grupo 7, vuelve al género negro con esta historia ambientada en la España de los inicios de los ochenta, cuando la sombra de la dictadura aún está muy presente, y contrapone a dos policías muy diferentes: el joven idealista (Raúl Arévalo) y el irónico veterano "quemado" y de vuelta de todo (Javier Gutiérrez), que investigan la desaparición de dos adolescentes en una localidad andaluza donde los claroscuros son más oscuros que claros, y donde cuando cae la noche, puede suceder cualquier cosa.

Además, como buena pieza de género negro, La isla mínima no desaprovecha la oportunidad de colocar en su trama acertadas cargas de profundidad, en particular en lo que afecta al pasado de algunos personajes y a la relación de los poderosos con la justicia y las fuerzas del orden, por no hablar del estupendo personaje del periodista buitre (de "El Caso", ni más ni menos…). Y demuestra que el buen cine negro no tiene nacionalidad. Solo hace falta talento.

En resumen: excelente.

domingo, 17 de marzo de 2013

Películas recién vistas: LOS AMANTES PASAJEROS


Pedro Almodóvar propone en Los amantes pasajeros un regreso a sus orígenes. Tras tres películas tan diferentes como desiguales (Volver, Los abrazos rotos, La piel que habito), el manchego escribe y dirige una alocada comedia ambientada en un improbable vuelo Madrid-México, con unos personajes igualmente improbables que se embarcan en un viaje que tendrá una conclusión del todo inesperada.

Con un reparto de caras conocidísimas del mundo del cine y la televisión, Almodóvar apuesta por el humor más alocado, muy en la onda de Mujeres al borde de un ataque de nervios. Pese al gracejo de algunos de los personajes, en particular del trío de azafatos super gays y super guays encarnados por Javier Cámara, Raúl Arévalo y Carlos Areces, el film es demasiado irregular.

El guión alterna momentos absurdos y divertidos (como la conversación entre piloto y copiloto mientras preparan el aterrizaje, o algunas salidas de la vidente a la que da vida Lola Dueñas) con otros anodinos y redundantes (todo lo referente al personaje de Cecilia Roth, por ejemplo) y algunas ideas simplemente increíbles (que Blanca Suárez esté liada con Guillermo Toledo es mucho más increíble que lo que sucede con un teléfono en cierta escena...)

Parece como si el manchego hubiese reunido unas cuantas ideas (por ejemplo, la del ya célebre número musical de los azafatos, realmente divertido) y las hubiera completado encajando otras historias y personajes, con oficio pero con escasa inspiración, para completar los apenas 90 minutos de duración del film. Por lo demás, Los amantes pasajeros disfruta de un diseño de producción simplemente soberbio, colorido y camp a rabiar, de una estupenda banda sonora y de un reparto que solo pide a gritos un guión más inspirado para soltarse aún más el pelo. Pero... falla lo fundamental. La historia, la inspiración.

En resumen: muy poca cosa.