"You're going to need a bigger boat."

"You're going to need a bigger boat."
Mostrando entradas con la etiqueta Starman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Starman. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de abril de 2013

Lecturas recientes: THE SHADE, de James Robinson


De vuelta a DC tras dejar una imborrable huella con su excelente Starman, James Robinson, además de Tierra 2, escribe doce capítulos en los que ahonda en el nunca revelado pasado de The Shade, el secundario robaescenas de Starman, que acaban de ser recopilados por DC en un tomo.

Acompañado de Cully Hamner, Javier Pulido y Frazer Irving (y también Darwin Cooke y Jill Thompson, no está mal el elenco), viajamos atrás y adelante en el tiempo y recorremos un buen puñado de lugares siguiendo el rastro del enigmático ser, tan poderoso como misterioso.

Robinson sigue manteniendo un buen tino, especialmente en el ingenio en los diálogos y la agilidad de la narración, aunque la última parte del libro, con la batalla apocalíptica entre Shade y una especie de viajeros alienígenas raros, decae un poco. Robinson alarga demasiado la trama, y además Frazer Irving flaquea en algunos momentos, quizá por falta de inspiración, quizá por falta de tiempo. O quizá doce capítulos eran demasiados, simplemente.

En resumen: un digno aunque algo irregular acompañante de Starman en la estantería. ¿Verá la luz en castellano?

viernes, 27 de enero de 2012

RODEADO DE PAPEL (sin dibujos) presenta… DAVID BOWIE: STARMAN

Tenía muchas ganas de leer la biografía de uno de los músicos más interesantes del pasado siglo: David Bowie, nacido Jones, fue un niño de extracción humilde en Brixton, cuya pasión por la música le llevó a convertirla, desde muy joven, en su mayor obsesión, su pasión y su profesión. Starman, la biografía escrita por Paul Trynka repasa su vida y milagros a través de mil y una entrevistas con numerosas personas.

Así, conocemos su primer gran éxito, la inmortal Space Oddity, que compensaba un primer disco que pasó bastante desapercibido; su metamorfosis en Ziggy Stardust, dando carta de naturaleza al glam junto a Marc Bolan y creando canciones inolvidables como Starman, Five Years, The Man who sold the World...; su primera gira por EE.UU.; su relación con otras estrellas de aquellos años, como Lou Reed o Iggy Pop, y su amistad con John Lennon; su devastadora adicción a la cocaína, que marca su época de R&B con éxitos como Young Americans; su época "gigante", con grandes éxitos comerciales y mastodónticas giras que acaban casi totalmente con su creatividad; sus pinitos cinematográficos en filmes como Feliz Navidad, Mr Lawrence, Dentro del Laberinto…; y su época más madura, donde experimenta con Tin Machine, colabora con Trent Reznor, se casa con la modelo somalí Iman

Entretanto, Paul Trynka nos relata también los avatares de su azarosa vida privada, que sin caer en los conocidos excesos autodestructivos de otras estrellas de rock, tampoco es un camino de rosas, en algunas ocasiones. Su primer matrimonio, sus amistades, sus colaboradores… Productores, intérpretes y músicos como Brian Eno o Mick Ronson dejan huella en su andadura musical, a la vez que sus colaboraciones con Bowie marcan el punto álgido de las respectivas carreras de casi todos ellos.

El retrato de Bowie trata de ser lo más imparcial posible, y nos presenta a un músico con un agudo sentido del espectáculo, una gran confianza en su carisma y magnetismo, unas peculiares maneras de afrontar la grabación en estudio, un artista en constante evolución: a veces hacia auténticos monumentos musicales, a veces hacia adocenadas y facilonas composiciones de las cuales el propio artista se arrepiente posteriormente.

Y así hasta la actualidad, en la cual, desde el virtual retiro tras una última gira durante la cual sufrió un ataque cardiaco, contempla su legado, con su hijo Duncan convertido en director de éxito (Código Fuente, Moon…), y con una huella musical de enorme importancia que ha servido de inspiración a numerosas figuras musicales de hoy.

Todo ello en unas 600 páginas que se leen con fluidez, que no abusan de la acumulación de datos y que además incluyen una sección final que desglosa lo más interesante de cada disco de Bowie. En resumen: un libro de lo más interesante, para fans irredentos del artista (como el que suscribe) y para cualquier persona interesada en saber más de uno de los grandes iconos musicales del siglo XX.

Y para terminar… naturalmente, Starman, Starman, Starman...

miércoles, 9 de febrero de 2011

El Montón de Tebeos presenta… STARMAN



Starman es una de las series de cómic yanqui con peor suerte por nuestros lares, y desde luego no por su falta de calidad. Creada por James Robinson y Tony Harris, alcanzó los 82 capítulos, además de varios especiales (uno de ellos, publicado recientemente, asociado con la plomiza saga La Noche Más Oscura) y series limitadas. Ahora que por fin Planeta parece decidirse a imitar la estupenda reedición Omnibus en seis volúmenes que está llevando a cabo DC, quien quiera leer un tebeo de superhéroes hecho con talento, cariño y elegancia tiene una oportunidad de oro. Starman garantiza una lectura agradable, con unos cuidados guiones, un personaje con gracia y garra, y unas historias de lo más logradas. A ver si esta vez, por fin, Starman llega para quedarse, y la edición tiene el éxito que merece la serie.

Starman cuenta las aventuras de Jack Knight, un héroe que no quiere serlo… pero que no va a tener más remedio, porque lo lleva en la sangre. Su padre, Ted, inventor del cetro dorado del que proviene el poder de Starman, fue el héroe de Opal City de la Golden Age, y su hermano David es el Starman de nuestros días… hasta que es asesinado, en la escena de apertura de la serie. A partir de entonces, Jack, el chatarrero, el coleccionista irredento, el outsider, la oveja negra de la familia, se verá obligado a regañadientes a afrontar su legado y enfrentarse a los viejos enemigos de su padre, como The Mist... y aprender a ser Starman.

En su camino, varios personajes tendrán una importancia capital: los O'Dare, cuatro hermanos irlandeses, todos policías en Opal City; Shade, un ser antinaturalmente longevo, poderoso e imprevisible, antiguo enemigo y ahora aliado ocasional… por no hablar de Solomon Grundy, un monstruo albino bien conocido en el Universo DC; la enigmática vidente Charity; Sadie, inesperado interés romántico de Jack; o el otro Starman, Mikaal, el alienígena de piel azul… o el vengativo The Mist, enemigo del antiguo Starman, y también del nuevo a través de sus hijos, tan despiadados como su padre.


El gran mérito de James Robinson es crear un ambiente propio, un estilo personal para la serie. La familia y el deber son temas recurrentes en una serie de decidido aire retro, con el cual hace juego el acabado art decó de Opal City… pero las amenazas a las que se enfrenta Starman no son villanos juguetones, sino gente peligrosa, con planes y poder para llevarlos a la práctica. En sus guiones, Robinson, utilizando como hilo conductor los diarios de Shade, se marca numerosos homenajes a las historias clásicas de DC, pero lo bastante interesantes y matizados como para que cualquier lector no demasiado versado en la larga historia de la casa (como yo, por ejemplo) no se sienta desplazado. Además, Robinson puntúa sus sagas con logrados interludios, relatando en episodios autoconclusivos hechos del pasado de los personajes, tanto principales como secundarios, con un ritmo perfectamente medido que engancha irremisiblemente.

Artistas invitados aparte, dos dibujantes se reparten el grueso de la serie. Por un lado, Tony Harris, el primero, creador del aspecto gráfico del nuevo Starman y cuya evolución se hace patente a lo largo de la serie. Un artista preciosista, aún no tan adepto a la técnica del fotorrealismo como lo es ahora (véase su actual arte en ExMachina), con un estilo quizá algo estático, pero que casa a la perfección con el aire retro de la serie pese a su evidente pereza como narrador.

Sin embargo, Peter Snejbjerg, que ilustra el último tercio de la serie, enseguida hace que nadie eche de menos a Harris, con una narrativa fluida y un estilo que también se ajusta como un guante a los guiones de Robinson. Snejbjerg, como también puede verse en Un dios entre nosotros, es un excelente viñetero que sale airoso de tareas muy difíciles, como ilustrar el periplo espacial de Jack (con paradas en muchos lugares bien conocidos de los aficionados de DC...) o su importante charla con Superman, en la parte final de la serie.


La serie puede dividirse en dos partes: por un lado, el establecimiento de Jack como héroe a base de sucesivas batallas, su relación con los secundarios, y sus descubrimientos en torno al pasado de la ciudad y de su legado. Y por otro, la etapa de madurez de Jack como héroe, cuyo punto de partida es el viaje espacial que arranca en el quinto volumen de la serie, y que termina con la conmoción que sufre Opal City cuanto los secretos que rodean a Shade quedan revelados. Además, esta segunda parte registra la entrada en el equipo de David S. Goyer como co-guionista (en toda la parte espacial de la trama), y un cambio de dibujante, con la llegada de Peter Snejberg.

Starman es un ejemplo de hasta dónde puede llegar el género de superhéroes cuando se trabajan los guiones con cariño y cuidado, y se crean personajes con encanto, que evolucionan y crecen. Pese a algún que otro altibajo a la mitad de la serie (que Robinson explica en los largos textos que acompañan a cada uno de los seis volúmenes de la edición Omnibus, atribuyéndolas entre otras cosas a su divorcio y al consumo de sustancias...), esta serie es una joya para colocar junto a otras cumbres del género de las capas y las mallas.

¿Te gustan los tebeos de superhéroes? Pues este es de los buenos de verdad. ¿No te gustan los tebeos de superhéroes? Pues este es uno de los que puedes leer para ver lo buenos que pueden ser...