"You're going to need a bigger boat."

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martes, 23 de julio de 2013

Rodeado de Bruce presenta… SPRINGSTEEN & I



Dirigido por Bailie Walsh y producido por Scott Free, la productora fundada por los hermanos Scott, Ridley y el fallecido Tony, Springsteen & I es un curioso documental realizado a partir de vídeos que fans del Boss a lo largo y ancho del mundo han grabado, tratando de explicar qué significa, para ellos Bruce y su música. Y lo consiguen, vaya si lo consiguen... como cualquier fan de Bruce podrá atestiguar tras ver el documental.

Recuerdos del primer concierto, experiencias durante los shows, encuentros de primera mano con Bruce… Los mejores instantes, sin duda, los proporciona el sufrido enamorado de una fan del Boss de Manchester, que acompaña siempre a su mujer a los conciertos, y que rezonga ante la célebre duración de los mismos, provocando carcajadas del respetable. Tampoco tiene desperdicio el momento en que un tipo de Filadelfia logra sus sueño de pisar el escenario junto a Bruce gracias a un rocambolesco disfraz de Elvis... Unos vídeos con chispa y un montaje bien llevado hacen que el documental pase en un suspiro.

Los vídeos grabados por los fans, de toda edad, procedencia y condición, se alternan con fragmentos de conciertos de toda la carrera de Bruce, con imágenes casi en su totalidad inéditas, procedentes de los inagotables archivos personales del cantante (que graba practicamente todos sus conciertos, audio y vídeo... imagina la cantidad de horas de grabaciones que puede sumar todo eso...).

El documental se cierra con un alucinante montaje en el que escuchamos un Born to Run montado a base de actuaciones de los últimos cuarenta años. Una idea realmente brillante. Y se redondea la experiencia con un simpático epílogo en el que varios de los participantes en el documental conocen a Bruce una noche después de un concierto.

Así, Springsteen & I, en vez de ser un documental babosillo de fans tarados hablando con arrobo de su ídolo, es una muestra de lo que la música puede llegar a significar para las personas, encarnado en la figura de la verdadera leyenda viva del rock, ese tipo que sigue haciendo vibrar a miles de personas cada noche que pisa un escenario. Si quieres saber cómo es capaz, o dudas de ello, puedes visitar esta página, donde tienes pruebas de sobra de lo que puede desencadenarse durante cualquier show de Bruce.

Además, como guinda, se ofrece al respetable un fragmento de unos 35 minutos de la actuación de Bruce y los suyos en el Hard Rock Calling de Londres el verano de 2012. Puede verse aquí. Sí, el célebre instante en que, tras un "momento Beatles" junto a Paul McCartney, el concierto terminó de manera accidentada porque la ordenanza londinense en materia de ruido lo exigía… La cara del tipo que se lo dice a Bruce es un verdadero poema, y el estribillo de Good Night Irene que entona Bruce como despedida es una maravilla improvisada. Una gozada en pantalla grande, con perfecto sonido digital.


En resumen: Bruce.

PS: Ojalá podamos disfrutar más veces de la pantalla grande y del sonido digital, con Bruce y son otros artistas que merecerían visionados de sus shows en una sala de cine. Dejemos caer la idea, a ver si alguien se anima a convertir la excepción en regla...
PS 2: Dado que están derribando el antiguo San Mamés, escenario de uno de los mejores shows de Bruce en su largo historial de conciertos españoles, esperemos que el nuevo San Mamés sirva para algo más que para momentos de anodino balompié y Bruce también lo haga temblar... como hizo temblar la vieja Catedral.

jueves, 23 de mayo de 2013

Rodeado de Papel (Sin dibujos) presenta… BRUCE, de Peter Ames Carlin

La primera biografía autorizada por el propio Bruce Springsteen en muchos años arroja luz sobre muchas de las facetas menos conocidas o divulgadas de la vida y la carrera del músico de Freehold, New Jersey.

Peter Ames Carlin huye de cualquier tentación de conformismo y describe a Bruce como una persona difícil. Perfeccionista, obsesivo, tozudo, capaz de lo mejor y de lo peor, a veces sin solución de continuidad, el hijo de Doug y Adelle Springsteen se labra el camino hasta el estrellato en los años setenta, se convierte en un ídolo de masas en los ochenta, da bandazos en los noventa, y recupera en el siglo XXI su arrollador ímpetu y su estatus como uno de los máximos exponentes del rock. El libro ilumina especialmente el momento inicial de la carrera de Bruce, menos conocido que su discurrir posterior.

Por el camino, Ames Carlin no nos ahorra las dudas, el aislamiento social de su juventud, su impulsividad, lo imprevisible de su carácter, las tensiones en el estudio de grabación debido al perfeccionismo del cantante, o el recuento de la accidentada vida sentimental de Bruce hasta su matrimonio con Patti Scialfa. También se nos relata la difícil relación con su padre y su amistad con sus dos grandes escuderos, Steve Van Zandt y Clarence Clemons, que sobrevive a todos los obstáculos del camino… como por ejemplo, a la disolución de la E Street Band a finales de los ochenta.

Ames Carlin no oculta que Bruce es un jefe duro y obsesivo que no duda en despedir a un empleado cuando este no cumple con su trabajo exactamente como su jefe lo espera. Pero también es un ídolo del rock carente de cualquier endiosamiento (pero con algun que otro rastro de vanidad, naturalmente); y más importante, es un artista que no teme pisar callos, que cree en lo que hace por encima de todo, y que no vacila en sacudirse de encima a los políticos oportunistas, ni en salirse de los caminos establecidos, como atestiguan sus letras comprometidas, o ese espectral Nebraska que se cuela entre The River y Born in the USA.



Menos interesado en la leyenda que en los hechos, Ames Carlin da cuenta de las dudas, de los viajes, de los éxitos y sinsabores de más de cuarenta años de carrera musical. A través de numerosísimas entrevistas, y naturalmente con declaraciones del propio Bruce, Ames Carlin reconstruye con fluidez la vida del artista, dando cuenta de los fantasmas personales de Bruce, pero también de su inmenso talento y de su inquebrantable compromiso con su arte y con su público.

El libro también habla de lo diferentes que son el Bruce del siglo XX, más obsesivo, que construye tres discos legendarios pero es muy poco dado a conceder entrevistas, y el del siglo XXI, maduro, asentado pero no dormido en su leyenda, empeñado en llevar su música a cuanta más gente mejor a través de incansables giras y medios de todas clases. El relato de los días finales de las tres grandes pérdidas de la vida del cantante, su padre y sus dos compañeros de banda fallecidos, Clarence Clemons y Danny Federici, es uno de los mejores pasajes del libro.

Bruce es un libro imprescindible para cualquier fan de Springsteen, y también indicado para cualquier lector que desee conocer algunos de los motivos por el cual la fiel parroquia de seguidores del Boss sigue (seguimos) siendo tan fieles, después de tantos años...

 Los setenta.


 Los ochenta.

Hoy.

miércoles, 4 de julio de 2012

RODEADO DE BRUCE presenta… BRUCE SPRINGSTEEN, de Magela Ronda

De Greetings from Asbury Park a la Tierra Prometida es el más reciente libro publicado en nuestro país sobre Bruce Springsteen. Coordinado por Magela Ronda, el volumen pasa revista a la gestación de cada disco del Boss y a las circunstancias que rodearon su creación: la formación de la E Street band, el éxito de Born to Run, los años difíciles previos a Darkness…, la confirmación con The River, la celebridad con Born in the USA, el bache de los años 90 y el glorioso retorno del Bruce de siempre con The Rising; y entre ellos, los discos menos "comerciales" de Bruce, como Nebraska o The Ghost of Tom Joad.

Este libro ha sido una agradable sorpresa. Ronda, una verdadera true believer de Springsteen, ha reunido a un amplio grupo de apasionados por el Boss de muy diversas procedencias, y ha dado forma a un libro que funciona tanto para el fan de toda la vida que desee conocer más cosas sobre Springsteen, o repasar muchas otras que ya conoce, como para profanos que quieran comprender el porqué de la inquebrantable devoción que Bruce provoca entre sus seguidores.

El acierto del libro es su impecable concepción. Repasando la carrera de Bruce de disco en disco, desde 1973 hasta la actualidad, cada capítulo está dividido en varias secciones fijas que permiten a las numerosas firmas que colaboran en el libro mostrar todo tipo de matices y detalles. Además, en el libro se acumulan historias personales, análisis en profundidad de canciones seleccionadas, anécdotas, opiniones sobre los discos y el devenir de la carrera del de Freehold, entrevistas... y por supuesto, se hace un repaso, gira a gira, de sus ya legendarias actuaciones en directo. Y naturalmente, todo ello se acompaña de multitud de fotografías, y se envuelve en un diseño de lo más claro, funcional y atractivo.

En resumen: todo un acierto.


domingo, 3 de junio de 2012

RODEADO DE BRUCE presenta... DONOSTI, 2012 (una crónica nada imparcial)

Foto: EL DIARIO VASCO
En los momentos en que arreciaba el aguacero que cayó sobre Anoeta durante buena parte del show, Bruce Springsteen, uno de los hijos predilectos de New Jersey, se mojó, literal y figuradamente. Durante tres horas de concierto en el cual las pausas, en conjunto, sumaron aproximadamente… cinco minutos, Bruce se creció mientras los relámpagos iluminaban el cielo sobre el escenario.

Incluso prescindiendo de canciones habituales, casi imprescindibles, como son The Promised Land, Darkness on the Edge of Town, The Rising y Thunder Road, incluso con la sentida ausencia de Clarence Big Man Clemons y Danni Federici… Bruce, anoche, volvió a vencer y convencer. El Boss gritó, rugió, chapoteó y corrió bajo la lluvia, después de abrir el concierto con la legendaria Who'll stop the rain de su admirado John Fogerty. Y después del himno tradicional de apertura de concierto en noches de lluvia para Bruce y la incombustible y reforzada para la ocasión E Street Band, llegaron como un tren de mercancías disparado We take care of our own y Wrecking Ball... inmediatamente seguidas de un engarce de lo viejo y lo nuevo formado por la inmensa The Ties that Bind, la reivindicativa Death to my hometown y una emocionante My City of Ruins (homenaje a Sam Cooke incluido) en la que Bruce presentó a la banda, incluidos los ausentes, a un público ya entregado.

Tras el primer respiro en aproximadamente media hora, arrancó Spirit in the Night con un arreglo de apertura soberbio, seguida por una telúrica Night y una estupenda sorpresa, en directo desde 1973: Does this bus stop at 82st Street?, que también pudimos escuchar en San Mamés en otra noche mágica. A estas alturas del show quedaban ya claras varias cosas. Bruce venía con ganas de mantener intacta su reputación; la banda sonaba estupendamente; el público estaba entusiasmado; el sonido, nunca perfecto en estadios, era bastante mejor que en su anterior actuación en Anoeta, más claro y menos retumbante; y el heredero y sobrino del Big Man, Jake Clemons, demostraba que no está en la banda por oportuno nepotismo y bordaba los solos de saxo.

Foto: EL DIARIO VASCO

Pero lo mejor estaba por llegar. La sensacional Jack of all trades daba paso a una tremenda Adam Raised a Cain, demostrando que Bruce sigue navegando por su amplio cancionero con brújula experta y absoluto control, y manteniendo una admirable unidad temática en el diseño de sus repertorios. Prove it all Night y She's the One, sobre todo esta última, acabaron de poner de pie a quien aún quedaba sentado, y el respetable rio y disfrutó de lo lindo a contiucación con el festival de bailoteo que se marcó Bruce en Working on the Highway.

Una Shackled and Drawn a puro voz en grito, rematada por Bruce con un aire gospel a dúo con una de las excelentes vocalistas negras incorporadas a la banda, Cindy Mizelle, dio paso a una divertidísima Waiting on a Sunny Day (con Bruce correteando detrás del chaval al que invitó a cantar el estribillo, ante la algarabía general por la soltura del crío). La primera parte del show se cerraba con una estupenda versión de Save My Love, uno de esos descartes que Bruce ha ido rescatando de lo que se quedó en el proceso de elaboración de sus discos; una escalofriante The River en la que Bruce se volcó y que el público acogió con pasión, y que dio paso a una tremenda pareja formada por Backstreets y Badlands, dos de las grandes piezas del Boss, ejecutadas de manera magistral, para culminar en la esperanzadora Land of Hope and Dreams, en su nuevo arreglo para Wrecking Ball.

Foto: EL DIARIO VASCO
Y después, en unos bises que como siempre arrancaron casi sin interrupción, Bruce concedió un breve respiro con Rocky Ground… una canción para corear y recuperar fuerzas para lo que se avecinaba. Y eso que mientras la lluvia volvía a aparecer, Bruce se desató por completo. "Are you ready!?" fue el grito furioso que dio paso a un impresionante Born in the USA que hizo temblar Anoeta (literalmente) y fue coreado bien alto por el respetable, seguido por el inmortal Born to Run y el festivalero Hungry Heart… Y entonces un sonriente y desatado Bruce atacó con una demoledora Seven Nights to Rock, que dio paso a Dancing in the Dark (con un impresionante aguante al saxo de Jake Clemons mientras el respetable se moría de risa con Bruce sacando a a bailar a unos cuantos chavales al escenario en la parte final)… y al habitual y siempre bienvenido numerito de Bruce desplomándose en un fingido "no puedo más" del que Steve Van Zandt le despertaba a golpe de esponja empapada en agua… para terminar con la inmortal Tenth Avenue Freeze-Out, donde el público aplaudió a rabiar el esperado homenaje al inmortal Clarence Clemons.

En resumen: impagable. Una noche soberbia… una vez más, y van seis, desde 1999, al menos para quien esto escribe. Un concierto fabuloso, a la altura de todas las expectativas, con un repertorio que recorre practicamente todas las décadas de la discografía de Springsteen. Un show lleno de energía entre audiencia y artista, en el que se vio a Bruce contento, entregado, frenético en algunos momentos, respaldado por una banda de postín (aunque se echó de menos un Because the Night, por ejemplo, para que Nils Lofgren pudiera lucir su virtuosismo guitarrero), y en el que los bises sonaron menos apresurados que en otras ocasiones.

Y como dijo anoche el mismo Bruce, en esa estrofa de Born in the USA que ha ido alterando con el paso de los años… "Forty years burning down the road / Nowhere to hide, nowhere to go". Sólo, una vez más, saltar al escenario… a vibrar y hacer vibrar al público, con sus clásicos de siempre, que son acogidos con rugidos del respetable, que siempre se atenúan un poco en el caso de las canciones "nuevas" de turno.

Como siempre, después de un concierto de Bruce, a estas alturas, queda la duda… ¿será el último gran show que disfrutaré(mos) de esta banda inigualable? Ni lo bueno ni lo malo dura para siempre. Al igual que en otras ocasiones, Bruce se despidió con un "We'll be seeing you"

Más fotos, crónicas y demás, en la página web de El Diario Vasco y en muchos otros lugares. Las canciones (cortesía del imprescindible blog de África Baeta):

1. Who’ll Stop The Rain
2. We Take Care of Our Own
3. Wrecking Ball
4. The Ties That Bind
5. Death to My Hometown
6. My City of Ruins
7. Spirit in the Night
8. Night
9. Does This Bus Stop at 82nd Street?
10. Jack of All Trades
11. Adam Raised a Cain
12. Prove It All Night
13. She’s the One
14. Working on the Highway
15. Shackled and Drawn
16. Waitin’ on a Sunny Day
17. Save My Love
18. The River
19. Backstreets
20. Badlands
21. Land of Hope and Dreams
22. Rocky Ground
23. Born in the U.S.A.
24. Born to Run
25. Hungry Heart
26. Seven Nights to Rock
27. Dancing in the Dark
28. Tenth Avenue Freeze-Out

miércoles, 21 de marzo de 2012

RODEADO DE BRUCE presenta… Una noche en el Apollo


Tanto la grabación íntegra del concierto ofrecido la semana pasada en el legendario Apollo de Nueva York por Bruce y los suyos como los vídeos de algunos fragmentos del mismo, que ya circulan por la red, de distintas maneras, certifican varias cosas.
Primero: Bruce tiene ganas de fiesta, y por suerte huye de la tentación del baboserío en el esperado homenaje a los fallecidos Danny Federici y Clarence Clemons. Los guiños al soul, inevitables dado el marco del concierto y el confeso amor de Bruce por el soul (en particular, Smokey Robinson), a base de estupendas versiones de clasicazos de toda la vida, suenan genial.
Segundo: las nuevas canciones funcionan muy bien en directo.
Tercero: la nueva formación de la banda aún necesita algo de rodaje, pero desde luego, entusiasmo y ganas de armar jaleo no faltan. La duración del show es mucho menor que los habituales maratones rockeros de tres horas de Bruce, aunque los dos primeros conciertos de la gira oficial, que ya recorre EE.UU., han superado las dos horas y media.
Cuarto: Jake Clemons apunta buenas maneras de músico y showman, pero el hueco que tiene que llenar es muy grande. Démosle tiempo, porque pulmones y ganas no le faltan.
En resumen: el 2 de junio, en San Sebastián.

martes, 20 de marzo de 2012

RODEADO DE BRUCE presenta… WRECKING BALL


El Jefe nos presenta un nuevo disco, en el cual encontramos algunos cambios respecto a su más reciente trayectoria. Un nuevo productor, Ron Aniello, y una gran cantidad de músicos, muchos de ellos familiares de colaboraciones en otros discos, que sustituye a buena parte de la E Street Band en las sesiones de grabación, destacando la total ausencia de Roy Bittan, Garry Tallent y Nils Lofgren, y la casi testimonial presencia de otros miembros del legendario grupo, que sin embargo se reunirá para la próxima gira, con la sentida ausencia de los fallecidos Danny Federici y Clarence Big Man Clemons.

El disco, en lo musical, presenta un aire más cercano a Seeger Sessions que a los recientes Magic y Working on a Dream: los homenajes al pop y rock clásico y a la música de los 60 dejan paso a la potencia folk y los aires festivaleros de la mayoría de los temas, en un sonido vibrante que contrasta vivamente con las letras, ásperas y comprometidas, primas hermanas de las de discos como Nebraska o The Ghost of Tom Joad.

En temas como We Take Care of our Own, Death to my Hometown o Jack of all Trades, Bruce retrata los años que vivimos. Años en los que los ricos se vuelven más ricos, y los pobres más pobres, en los que a la inundación sigue la sequía, y en los cuales los perdedores siempre parecen (parecemos) ser los mismos… Los cortes del disco componen un discurso unitario que ataca el mismo tema desde distintos ángulos.

En su primera parte, el disco encadena cinco canciones realmente logradas. La segunda parte, desde This Depression, tiene más altibajos, y además allí se encuentran tres piezas ya paseadas por Bruce en multitud de conciertos: la estupenda Wrecking Ball (en una versión de estudio tan arrolladora como la que ya conocíamos en vivo), la esperanzadora Land of Hope and Dreams y la festiva American Land. Tres temas que encajan perfectamente en el discurso. Sin embargo, ni This Depression, ni We are Alive, ni Swallowed Up están al mismo nivel. El supuesto "rap" de Rocky Ground es la mejor canción "nueva" de esta parte del disco, y como los demás temas nuevos, gana mayor fuerza en directo, como ya se ha podido comprobar.

Habrá quien diga que el mensaje no es nuevo, y que quizá un músico multimillonario no es el más capacitado para hablar de los menos afortunados… Pero eso no le quita la razón a su diagnóstico, ni fuerza al disco. Wrecking Ball es un buen disco, mejor y más equilibrado que los dos anteriores, aunque con un par de canciones prescindibles. Se escucha de un tirón, y se disfruta intensamente su sonido compacto.

Esta es la nueva obra de un autor que no tiene que demostrar nada pero que sigue poniendo fe en lo que hace, como siempre. ¿Es una excusa para salir de gira? Como si nos importase… Lo es, naturalmente, pero en conjunto aporta más de lo que aportaron Magic y Working on a Dream.

En resumen: Bruce ha vuelto, gente.

viernes, 1 de julio de 2011

"Esto podría ser el comienzo de algo grande"


Quiero dejaros hoy con una frase del propio Big Man, que compartió en un viaje de vuelta a casa desde Buffalo, el último concierto de la última gira. Mientras celebrábamos en la cabina frontal, felicitándonos los unos a los otros, y contando batallas de tantos conciertos épicos, noches de rock y buenos ratos que compartimos, “C” se sentó tranquilo, digiriéndolo todo; luego levantó una copa, sonrió y dijo a todos los reunidos: “Esto podría ser el comienzo de algo grande”.
Te quiero, “C”.
 
Bruce Springsteen

Fragmento del discurso pronunciado por el cantante de New Jersey en el funeral de Clarence Big Man Clemons, reproducido aquí.

domingo, 19 de junio de 2011

CLARENCE "BIG MAN" CLEMONS, 1942-2011

Vivo. Para siempre.
Es imposible resumir en palabras lo que representa Clarence Clemons en la vida y la música de Bruce Springsteen, y en el corazón de sus fans. Gran showman, gran músico, un saxofón y una sonrisa perenne. Una pérdida imposible de reemplazar.

Si hay una canción tan de Bruce como de Clarence en el repertorio del de New Jersey, sin duda, es Jungleland, Jungleland, Jungleland. Hoy, sin duda... la canción es Jungleland.

jueves, 5 de mayo de 2011

RODEADO DE BRUCE presenta... AIN'T GOOD ENOUGH FOR YOU


Lo bueno de algunos es que, cuando montan una fiesta privada, luego invitan a todo el mundo... Ain't good enough for you, una de las canciones inéditas rescatadas para la reedición de Darkness..., cobra vida en manos de Bruce y la E Street Band. Vamos, sube el volumen y alégrate el día un rato...

Visto en el imprescindible blog de África Baeta, conocida presentadora de noticias de ETB y gran fan de Bruce.

jueves, 9 de diciembre de 2010

RODEADO DE BRUCE presenta… THE PROMISE o DARKNESS ON THE EDGE OF TOWN, 2010


Primero, el comentario obligado de fan de Bruce. La nueva edición de Darkness on the Edge of Town, en una lujosa caja que contiene 3 discos y 3 DVDs es la bom-ba. Punto. Si la caja Tracks descubría maravillas ocultas, este The Promise hace lo mismo… Vayamos por partes.

El libro
Bien sabida es la costumbre del de New Jersey de usar un cuaderno, donde va anotando las ideas, las letras de las canciones, y cualquier cosa que le resulte de interés durante la producción de un disco. El diseño del libro reproduce fielmente el aspecto de uno de los célebres cuadernos de Bruce, obviamente, el de Darkness, tachones, pegotes variados (como carátulas de cassettes con distintas pruebas del orden de las canciones del disco) y páginas rotas incluidos. Entre garabatos casi indescifrables, somos testigos de cómo van naciendo las canciones, cómo va tomando forma sus letras y títulos, cómo el músico juega con ellas hasta que está completamente satisfecho… un lujo, vamos.

Los discos
Los tres CDs que contiene The Promise son, por un lado, la obligatoria remasterización del disco original, uno de los mejores de su carrera sin duda. Por otro, una veintena de tomas inéditas entre las cuales se encuentra un poco de todo. Son canciones grabadas durante las sesiones de Darkness, que después quedaron descartadas, en un proceso habitual en Bruce, que graba, graba, graba y después selecciona: oimos desde versiones alternativas de canciones del disco, hasta nuevos (para nosotros) temas descartados en su día (sin duda, por su poca concordancia con el tono general de Darkness, no por su evidente calidad).
Una decena y media larga de piezas completamente inéditas, más unas cuantas versiones alternativas que muestran cuánto pueden cambiar las canciones desde su primer origen hasta la grabación definitiva. Un puñado más de temas que se añaden sin desentonar al ya apabullante cancionero del Boss. Casi nada, oiga.
Jóvenes de Jersey... de izquierda a derecha: Roy Bittan, Clarence Big Man Clemons, Garry Tallent, Max Weinberg, Bruce, Stevie Van Zandt y Danny Federici. O, para abreviar... la E Street Band.

Los DVDs
La joya de la corona de The Promise es sin duda la grabación de un concierto ofrecido en Houston en 1978, donde un joven Bruce y la banda se muestran absolutamente demoledores. Tras varios años tocando juntos, la E Street Band primigenia suena de muerte. Pese a que a los avezados fans de Bruce les sonarán algunas versiones de canciones gracias a los innumerables discos bootleg que circulan por el mundo (¿tú cuántos tienes? Yo, sincermante, he perdido la cuenta...), ver al Jefe y los muchachos en acción en esos años no tiene precio, y quien no haya disfrutado de ello tiene una oportunidad inigualable. La calidad de las imágenes es la que es: la de la grabación de vídeo original, con todos sus defectos, pero obviamente su valor testimonial hace olvidar todas sus imperfecciones. La mezcla de sonido es estupenda.
Absolutamente rompedor es el atracón final de bises con temas propios y ajenos que regalan a la entregada audiencia, con un divertido y descamisado Bruce, que parece poseido (se dirige al público con frases como "no puedo parar" o "vosotros me habéis provocado", en medio del frenesí rocanrolero, con la banda sonando a toda pastilla… y eso, después de casi tres horas de concierto. ¿Destacar alguna cosa? Por mencionar algo en concreto, dentro de un conjunto sobresaliente, una larga e impresionante versión de She's the One mezclada con el clásico Mona.



La gran sorpresa es otra grabación en directo, esta vez de 2009. La banda, sin Nils Lofgren y sin presencia femenina, y con Charlie Giordano sustituyendo al fallecido Danny Federici, se marca una toma en directo de las doce canciones originales de Darkness, pero en un teatro vacío, sin público. Ello no significa que ni Bruce ni los músicos se tomen la cosa a broma, todo lo contrario. La entrega es total, e incluso al final, la transición entre Prove it all Night y Darkness… es al mejor estilo E Street Band, sin pausa, como en cualquier otro show.
Es, ni más ni menos, la mejor máquina de tocar en directo, tocando en directo… ¿para nadie? No, más bien para todos, para cualquiera que se siente delante del televisor y enchufe el DVD (o el Blu-Ray). Un concierto privado. Toma ya. Y un testimonio de madurez y de saber hacer, como demuestran una telúrica Badlands, una solemne Racing in the Streets o una maravillosa The Promised Land.

 

Lo mejor de todo es que en el mismo disco se recogen una serie de piezas, bajo el título de Thrill Hill Vault, grabadas en los tiempos de Darkness: ensayos, versiones primerizas en directo y otras curiosidades, titubeos de un músico y una banda que suenan increíbles ya entonces. Es divertidísimo ver a un grupillo de desmañados y melenudos chavalotes ensayando y tocando, divirtiéndose juntos y disfrutando de la música, y maravillarse con su estupenda conjunción y arrolladora energía, incluso en ensayos en la granja de Holmden en la que Bruce vivía por entonces.
Hablando de energía, la invasión de fans femeninas que besuquean y estrujan a Bruce mientras canta (o lo intenta) Rosalita en una de estas piezas es desternillante...

 
Para finalizar, un documental sobre la creación del disco y los conocidos avatares de la vida del cantante, por entonces. Lo mejor, obviamente, las imágenes tomadas durante las sesiones de grabación, donde se pueden escuchar piezas ya clásicas en el repertorio de Bruce, como Badlands, The Promised Land o Factory, con distintas letras, diferentes arreglos… mientras, a fuerza de ensayos, revisiones, obsesiones, discusiones y horas y horas de trabajo, el disco iba tomando forma, como podemos apreciar también en algunas de las grabaciones de The Promise. De lo más interesante.

Más de seis horas de imágenes, en total. Vamos, lo dicho: lujazo. Más información y detalles, aquí.

martes, 12 de octubre de 2010

RODEADO DE BRUCE presenta… CINCO CANCIONES DE BRUCE

Ni son las cinco mejores, ni pretendo sentar cátedra, ni nada por el estilo. Son cinco canciones que selecciono del amplísimo repertorio del de New Jersey, simplemente porque me apetece, sin mayores pretensiones. Simplemente, me gustan.

Screen door slams, Mary's dress sways...


Thunder Road
Aquí sí que voy a ser claro: sin duda, Thunder Road es mi canción favorita de Bruce, seguida a corta distancia por muchas otras, pero nunca desplazada del primer lugar. Tanto en versión acústica como en toma rockera, esta canción es la fusión perfecta entre una melodía deliciosa y una letra inspirada y directa, con un final épico y abrumador. La apertura de Born to Run, el disco que hizo famoso a Bruce, es una mano tendida, un canto de esperanza que invita a dejar atrás lo malo y lanzarse hacia adelante. Pone los pelos de punta.
Más, aquí (en inspirada versión acústica a dúo con Melissa Etheridge) y aquí.

My love will not let you down
La primera canción que tocó el Jefe en el primer concierto en el que tuve la suerte de estar: Zaragoza, gira de reunión de la banda, 1999. Así se empieza un concierto, con un contundente "estamos aquí", que es lo que es esta canción publicada por primera vez en la caja Tracks, quince años después de ser grabada, y que se ha convertido en una presencia habitual en los repertorios en vivo de la última época de giras, como en el reciente concierto de San Mamés, donde Bruce y su gente se marcaron una explosiva versión con un tremebundo solo de batería de Max Weinberg. Una canción que siempre funciona, con un sencillo mensaje de confianza y conexión muy en la onda del cancionero de Bruce.
Más, aquí y aquí.

The Promised Land
La canción más esperanzadora (casi la única nota de esperanza) de las que componen uno de los discos de cabecera de Bruce, Darkness on the Edge of Town. Una buena muestra de las ideas habituales de las canciones del Jefe: la fe en algo mejor que está en alguna parte, lejos del mundo opresivo que puede venirnos impuesto por la familia, el lugar donde nacemos… Sobre vagabundear sin rumbo, y sobre romper con la tristeza y la rutina en busca de un lugar donde respirar, lejos de las mentiras y de los sueños que no se cumplen. Siempre impresionante en vivo, es sin duda una de las mejores muestras de la esencia springsteeniana.
Más, aquí y aquí.

Badlands
Este es el grito de un Bruce que terminaba un largo periodo de silencio discográfico de tres años, impuesto por el antiguo contrato firmado antes del éxito de Born to Run. La canción que abre Darkness hace explosión desde el primer segundo y es un desahogo, un rugido vibrante de estrofas cortas y secas que termina convertido en un himno de libertad. Recuerda Dave Marsh, el biógrafo oficial de Bruce, en alguno de sus libros, la conmoción que le produjo escuchar esta canción por primera vez, conmoción que se repite en cada interpretación, hasta hoy. Es de las que nunca suelen faltar en los conciertos del de New Jersey, y merecidamente, porque es una gran, gran canción.
Más, aquí y aquí.

The Rising
Cuenta la leyenda que, poco tiempo después del 11-S, alguien le dijo a Bruce "Te necesitamos". ¿Exageración? ¿Truco publicitario? En cualquier caso, la respuesta del artista fue el disco al que esta canción a título. The Rising supuso un cambio de productor para los discos del Jege, algo que altera una tanto el sonido de la banda; quince canciones entre las que sobresale esta, un verdadero himno, potente, poderoso, homenaje explícito a los bomberos que perecieron en el World Trade Center que se ha afianzado entre las canciones imprescindibles del Jefe en directo. Una canción de esas que se te llevan en volandas. Palpitante, imparable, soberbia.
Más, aquí y aquí.

domingo, 27 de junio de 2010

RODEADO DE BRUCE presenta... LONDON CALLING


Casi tres horas de Bruce y la banda en Hyde Park, en DVD, en el marco de un macrofestival musical celebrado en la capital británica, el verano pasado. Un caramelo difícil de resistir, y más teniendo aún muy vivo el recuerdo del espectacular concierto que ofrecieron en Bilbao, también el pasado verano. Un concierto intenso, a la altura de los mejores de la gira, donde la conexión de Bruce y la banda con el impresionante gentío que tapiza Hyde Park es excelente, superando el hándicap de una excesiva separación entre el escenario y los espectadores de las primeras filas. Una pena, porque Bruce ha hecho del contacto con el público un verdadero arte. Decir que el de New Jersey sigue siendo un fiera en vivo es decir una perogrullada. Ya lo dije aquí, y no soy el único, así que no me extenderé.

¿Qué encontrará el true believer como yo, público objetivo al que se dirige el disco? Pues agradables sorpresas como la apertura con el célebre London Calling de The Clash, o la revisión del clásico del siglo XIX Hard Times Come Again No More, con algunos versos modificados por Bruce, que suena sorprendentemente actual, seguramente descubierto e "importado" al repertorio durante la gira con la Seeger Sessions Band, y que ha sido objeto de versiones de artistas tan dispares como Mary J. Blige o Johnny Cash.

Hard times come again no more

'Tis the song, the sigh of the weary

Hard times, hard times, come again no more
Many days you have lingered all around my cabin door
Oh hard times, come again no more
While we seek mirth and beauty and music, light and gay
There are frail forms fainting at the door
Though their voices are silent, their pleading looks will say
Oh hard times, come again no more."

Y quien no sea un true believer como yo aún, pues siempre puede empezar por aquí y luego ir poniéndose al día...

El DVD, algo lastrado por una realización menos inspirada que la de predecesores como Live in New York City o Live in Barcelona, también permite documentar el estado de la banda. Una panda de alegres cincuentones, excelentes músicos con largas carreras en solitario por separado, con muchos años de carretera a sus espaldas, que disfrutan con su trabajo, y que cada noche salen a darlo todo y a divertirse, y que están en un estupendo estado de forma musical; comandados por un Bruce que es un verdadero terremoto, que se encuentra en una forma física envidiable, y que aguanta el tirón y hasta se permite bromear al respecto. Impagable es el momento en el cual se queja de la cantidad de escalones que tiene que subir para llegar al escenario desde la zona de las primeras filas de público, y pide un ascensor, "porque ya tiene sesenta años, joder". O los momentos en que Bruce cambia el repertorio sobre la marcha...

Quien acusa más no la edad, sino los problemas de salud, es el carismático y resultón Big Man. Clarence Clemons arrastraba en esta gira graves achaques de espalda y rodillas, que pese a no impedirle actuar, le quitaban parte de su fuerza arrolladora al saxo y sobre todo, le restaban movilidad hasta extremos alarmantes (de hecho, caminaba con muchas dificultades). Las últimas noticias dicen que el Big Man se recupera de una operación de espalda, con buen ánimo y con ganas de volver a ser el que era, y bailar de nuevo con Bruce como nos tiene acostumbrados. Es una buena noticia.

Y para los que creen que tanto festivaleo, tanto concierto inigualable, tanto "yo aguanto como el que más" es pura fachada, y discuten el hecho incontrovertibe de que Bruce Springsteen es uno de los pocos músicos de hoy que hacen buena la etiqueta de "leyenda viva"... que sepan que las últimas noticias también hablan de una segunda caja de Tracks, rescatando otra tacada de temas inéditos de los ingentes "archivos secretos" de Bruce... que sepan que también se avecina una largamente anunciada edición aniversario del seminal Darkness on the Edge of Town, adornada con un concierto en DVD... y quee además, Bruce podría ya estar grabando nuevo material, si hacemos caso a lo que declaraba recientemente Bob Clearmountain. Quizá no es una fuente muy autorizada, sólo es el responsable de las mezclas de la práctica totalidad de la producción discográfica de Bruce...


En resumen: viva Bruce.

lunes, 14 de junio de 2010

Mis películas: LONE STAR


Olvida El Álamo.

Qué gran frase. Cuánta verdad contenida en solo tres palabras, en esa juguetona y desmitificadora réplica al Remember The Alamo tan popular en el estado de la estrella solitaria... Esa es la frase final de una de las más conocidas, y probablemente la mejor, de las películas secas, duras y siempre comprometidas que ha realizado durante su carrera el cineasta norteamericano John Sayles. Realizada en 1996, Lone Star atesora las mejores virtudes del cine de Sayles y arroja una mirada lúcida y veraz sobre un mundo tan conocido como plagado de tópicos: el microcosmos de la zona fronteriza entre los EE.UU. y México.

Hay muchos secretos enterrados en un pequeño pueblo fronterizo de Rio County, y a veces, como ya se sabe, es mejor dejar las cosas como están... pero no es esa la opinión de Sam Deeds (un siempre bienvenido Chris Cooper), el actual sheriff del lugar, que se propone resolver el misterio de un cadáver que aparece enterrado en los terrenos de un antiguo campo de tiro de la cercana base militar. Sam es el hijo del legendario sheriff Buddy Deeds (Matthew McConaughey, tan soso como siempre). El hombre que, como Ramson Stoddard en El hombre que mató a Liberty Valance, plantó cara a una alimaña de cuidado: su predecesor en el cargo, el corrupto, violento e irascible Charley Wade (un estupendo Kris Kristofferson)... o eso dice la leyenda. Pero ese no es el único misterio que Sam tendrá que desentrañar. Su antigua novia de juventud, Pilar (Elizabeth Peña, guapísima, toda energía) también está rodeada de secretos. ¿por qué sus padres se empeñaron tanto en que dejaran de verse...? Las respuestas a los enigmas darán más que una sorpresa a Sam, y a nosotros con él.

Sayles traza su film con precisión de tiralíneas. Con una elegantísima presentación en forma de flashbacks de los sucesivos descubrimientos de Sam (como la muerte de Eladio Cruz o el verdadero papel de su padre en la desaparición repentina de Charley Wade), Sayles nos regala una mirada realmente lúcida sobre el ambiente fronterizo. Inmigrantes, espaldas mojadas, tejanos racistas que protestan cuando a sus niños se les ofrecen visiones diferentes de cosas que ellos consideran intocables (a esos no les gustarán las películas de John Sayles, me temo), capitostes locales prestos a aprovechar bien las numerosas oportunidades de negocio que les ofrece el duro ambiente en el que se mueven... Sayles entrecruza las historias de Sam, Pilar y su formidable madre, Charley Wade, Buddy Deeds y numerosos personajes más.

Guionista y montador de sus filmes, además de director, Sayles hace de Lone Star un puzzle perfecto, donde cada escena, cada diálogo está perfectamente colocado, sin un solo momento superfluo, sin tópicos. Como en su divertido y certero retrato de un político inquietantemente parecido a George W. Bush en Silver City, o en la incómoda crónica de la adopción ilegal de niños que narra en Casa de los Babys, Sayles pone ante nuestros ojos su visión de cómo funciona el mundo. De cómo a veces las elecciones a las que se enfrenta la gente no son tales, sino simples faltas de opciones. Como a veces hacer lo correcto no significa hacer lo que siempre te han dicho que estaba "bien"... y cómo la verdad puede hacer libre a quien tenga los arrestos de buscarla, encontrarla y vivir con ella... y olvidar El Álamo.

Una verdadera obra maestra. Punto.

Una curiosidad sobre Sayles. Dirigió, en los 80, tres de los videoclips más populares de Bruce Springsteen: el dedicado a "Born in the U.S.A", que superponía imágenes de un Bruce en pleno concierto con las de una América que se empezaba a dar cuenta de lo que se avecinaba con el simpático Ronald Reagan en el poder; el que convertía "I'm on Fire" en la primera experiencia actoral importante del Boss (es mejor compositor y cantante que actor, desde luego), una pequeña pieza de factura clásica que ilustraba la tentación del que está abajo de saborear lo que saborea quien está arriba; y también se encargó Sayles de ilustrar el festivalero y amargo "Glory Days" con un videoclip en el que un jugador de béisbol aficionado que quizá pudo llegar a ser algo alguna vez recuerda sus momentos gloriosos junto a su hijo, mezclado con Bruce y la E Street Band animando el ambiente en un típico bar yanqui. Tres pequeñas piezas estupendamente montadas y realizadas, pese a que las imágenes de Bruce cantando Born in the U.S.A. en vivo no casan demasiado bien con la versión en disco del célebre tema.

En fin, Ronald Reagan no entendía nada, desde luego... y tampoco creo que le gustasen mucho las películas de John Sayles...

lunes, 4 de enero de 2010

Rodeado de Papel (sin dibujos) presenta... AMERICAN MADNESS


Julio Valdeón, periodista y fan de Bruce Springsteen, firma en American Madness una documentada y extensa crónica del nacimiento de uno de los tres discos clave del Jefe: Darkness on the Edge of Town. Sí, Born in the U.S.A. fue un disco excelente que además convirtió a Bruce en una megaestrella interplanetaria, pero antes el de Freehold había compuesto un trío de discos magistrales, inigualables, que contienen una cantidad de buenas canciones tal que, aún hoy en día, años después, siguen siendo el alma de sus conciertos, las más coreadas por los aficionados, y las más reconocidas por la crítica. Me refiero, evidentemente, a Born to Run, The River y, entre ambos, este Darkness que nos ocupa.

Valdeón narra el áspero proceso judicial que siguió al éxito de Born to Run. Casi tres años en los que Bruce no pudo grabar hasta resolver los asuntos con su antiguo mánager, meses de frustración que ocupó en multitud de conciertos ante audiencias grandes y pequeñas, junto a una E Street Band que acuñaba su estatus de leyenda en una serie de recitales largos, intensos y espectaculares que dejaban a crítica y público sin aliento.

Por encima de la épica de los conciertos, que resulta un tanto repetitiva (aquí aparece el "fan" Valdeón, tecleando apasionado) y que cualquiera que haya asistido a un show de Bruce sabe que no puede explicarse con palabras (pregunta, pregunta a algún asistente al concierto de Bilbao en 2009, a ve qué dice), el interés del libro radica en la exhaustiva documentación que exhibe al relatar la génesis de Darkness, el disco personal, oscuro y furioso que marcó una nueva tendencia para Bruce.

El Jefe elige temas más adultos para sus canciones, descarta una y otra vez temas ya grabados (joyas que otros artistas matarían por poseer), y busca una voz más personal para hablar de los problemas a su alrededor; con ello equilibraba la vision más épico-romántico-juvenil que brotaba de Born to Run. De su desatada fecundidad como compositor nacen temas magistrales como la propia Darkness, Factory, Adam Raised a Cain o Racing in the Streets, que contaban historias de perdedores, de gente aplastada por la vida, que contrastan con los jóvenes que vuelan en alas de sus motores en Born to Run en interminables noches de escapada. Tendencias ambas que seguirán impregnando su obra, en discos como Nebraska, y también son fácilmente identificables en Born in the U.S.A.: por debajo de los estribillos pegadizos y la brillante producción de muchas canciones del gran superventas de Bruce, late una corriente de desarraigo, de gente normal que no llega a fin de mes, de fábricas que cierran... combinada con un rayo de esperanza, de redención.

El libro resulta de gran interés, pese a su poco inspirado diseño, para cualquiera que desee acercarse a una de las obras clave de Springsteen, por su documentación, su fluidez y la gran cantidad de material gráfico que incluye. Sin embargo, una segunda parte del libro que desglosa la gira de presentación del álbum, casi concierto a concierto, resultará a los profanos algo machacona (cosa que el propio Valdeón reconoce, pero que no hace nada por evitar) y se empeña en describir con palabras algo que no es posible describir con palabras, sino sólo disfrutar.

domingo, 20 de julio de 2008

BRUCE SPRINGSTEEN CAMINA DE NUEVO ENTRE NOSOTROS... (apéndice)


Con unos días de perspectiva para reflexionar, y antes de que el Jefe cierre su gira europea de 2008 en Barcelona en la noche de hoy, domingo 20, añado algunos comentarios personales sobre el espectacular repertorio de canciones que pudimos disfrutar en Anoeta el pasado martes, día 15.

El concierto dio comienzo con Tunnel Of Love. Sorprendente arranque del concierto, una vez más, la última canción que podría esperarse el respetable, en un obvio guiño a la presencia de Patty en el escenario... Un gran tema que dio paso a una arrolladora tanda al mejor estilo E Street Band, con la eléctrica Radio Nowhere, seguida de No Surrender, Out In The Street, The Promised Land y Hungry Heart. Al final de esto, algunos ya estábamos algo roncos... y entonces, el Jefe saludó al respetable, en su mejor castellano macarrónico.
Después de saludar y recoger un puñado de pancartas con títulos de canciones entre los espectadores más cercanos al escenario, cayó Summertime Blues, con el Big Man acompañando a Bruce con su voz cavernosa. Y a continuación, una excelente y calmada 4th of July, Asbury Park (Sandy), emocionante homenaje durante toda la gira al fallecido Danny Federici.
Primera pancarta, o mejor dicho, una camiseta (de las oficiales) con Growin' Up escrito. Impresionante versión, gran canción. Después, la electrizante Atlantic City, la imparable Prove It All Night y la festivalera Darlington County. Y luego, Because The Night, con un Nils Lofgren completamente desatado sobre el escenario. Sin solución de continuidad, otra canción incandescente: She's The One, y otra explosión festiva, con la concienciada Livin' In The Future y la alegre Mary's Place.
Otra pancarta: Tougher Than The Rest, solemne y emocionante como siempre, y otra para cantar con Patty. Una petición especial (sin pancarta, esta vez) dio lugar a una maravillosa versión de Incident On 57th Street, seguida por la enérgica tanda compuesta por la excelente The Rising, Last To Die y Long Walk Home, fantástico himno coreado por todo el mundo y a voz en grito. El cierre, antes de los bises: Badlands. Todo el estadio en pie coreando una de las mejores canciones del repertorio del Jefe, y una de mis favoritas.
Unos minutos de descanso (unos cinco o seis, como mucho...)... y Thunder Road (otra de mis canciones favoritas de Bruce de toda la vida) da comienzo a la tanda de bises, seguida por la inmortal Born To Run, de nuevo con todo el estadio en pie... de ahí a Bobby Jean, que es deliciosa para cantar a voz en grito, y Dancing In The Dark, en su nueva encarnación "eléctrica" realmente vibrante. El cierre: el folk contagioso de American Land, "importada" para esta gira desde The Seeger Sessions, y el célebre Twist And Shout "a la E Street Band", es decir, casi rozando La Bamba.
Pese al sonido, muy mejorable; pese a algunos momentos de frialdad en el público, que pasaron fugazmente (en particular, durante Sandy o Incident); pese a la ronquera posterior; pese a lo difícil que resultó coger un taxi dado el monumental atasco que siguió al concierto... repito: qué suerte haber podido estar allí.

miércoles, 16 de julio de 2008

BRUCE SPRINGSTEEN CAMINA DE NUEVO ENTRE NOSOTROS...

...y los estadios tiemblan!


Impresionante la actuación de Bruce Springsteen, oigan. Una fiesta. Un concierto excelente, más intenso (y más largo, 3 horas de reloj, señora!!) que el ofrecido recientemente en el BEC de Barakaldo, con un repertorio menos encorsetado, abarcando todas las épocas de una carrera de más de treinta años, uniendo a todas las generaciones de fans, de Tunnel of Love a Magic, de The River a The Rising, de Born in the USA a Darkness on the Edge of Town. Un concierto inolvidable, un verdadero regalo para todos los fans, en algunos momentos empañado un tanto por el sonido, bastante "chatarrero" y mejorable en muchos momentos; y una actuación que tiene un cierto aroma a "despedida" (quizá no definitiva, pero no olvidemos que Bruce y los miembros de la E Street Band, esta verdadera máquina imparable de sonido apabullante, se encaminan hacia los 60), pero en cualquier caso, qué suerte haber podido estar allí.
¿Que en casi toda la gira no sacado a pasear ninguna canción de Tunnel of Love? Vale, pues anoche, dos, y una de ellas, abriendo el concierto. ¿El truco de las pancartas de los fans de las primeras filas, que Bruce recoge, y luego va tocando las canciones que figuran en ellas? Funciona. Ahí está un impresionante Growin' Up para demostrarlo. ¿Que en la mayor parte de la gira europea no ha estado presente su mujer, Patti Scialfa? De pronto, anoche, ahí está la señora de Springsteen. ¿Que normalmente el concierto se abre con una tanda de unas cuatro o cinco canciones seguidas, sin pausa, antes de saludar? Vale. Veamos: Tunnel of Love, Radio Nowhere, Out in the Street, No Surrender, The Promised Land, Hungry Heart... seguidas. Oye, a mí me salen seis!
El Jefe demostró una vez más (como si le hiciera falta) por qué es quien es, y está donde está. Sudó, bailó, rugió, gritó, saltó, compartió mil guiños cómplices con el público, disfrutó e hizo disfrutar al respetable. Qué grande es este tipo.
Lo dicho: qué suerte haber podido estar allí. Qué suerte.

PS: La lista de canciones interpretadas, cortesía de La Vanguardia:

Tunnel Of Love
Radio Nowhere
No Surrender
Out In The Street
The Promised Land
Hungry Heart
Summertime Blues
4th of July, Asbury Park (Sandy)
Growin' Up
Atlantic City
Prove It All Night
Darlington County
Because The Night
She's The One
Livin' In The Future
Mary's Place
Tougher Than The Rest
Incident On 57th Street
The Rising
Last To Die
Long Walk Home
Badlands

BISES:
Thunder Road
Born To Run
Bobby Jean
Dancing In The Dark
American Land
Twist And Shout

jueves, 6 de marzo de 2008

Sobre Bruce Springsteen 1: Bendito sea el Boss


Soy decidido partidario y seguidor de Bruce Springsteen desde hace muchos, muchos años. No me voy a enrollar: simplemente, el tío es una leyenda viva, punto. Eso es lo que pienso. Bruce es Bruce. Nunca me ha fallado. Siempre ha estado ahí. Y su obra, pasada, presente y futura, siempre estará ahí. Y no hace falta darle más vueltas.
Bueno, pues resulta que L'Osservatore Romano, el periódico oficial del Vaticano, ensalza la "raíz católica" que impregna gran parte de las letras del Boss. Aparentemente, se trata de algo parecido a lo que ya intentó en su día ese gran progresista, Ronald Reagan, que intentó apoderarse de la imagen de Springsteen para una campaña electoral tergiversando el mensaje de la célebre Born in the USA. Vamos, que ni siquiera son originales...
Podría montar el numerito del fan. Podría ponerme iracundo, porque la verdad es que la iglesia católica me da cien patadas, en general (y "Bennirazzi", no te digo), y no me gusta que me "toquen" a Springsteen (que no me gusta, desde luego); podría examinar los ejemplos que aportan (y seguramente añadir unos cuantos más, como por ejemplo los habituales "numeritos de telepredicador" de Bruce en el escenario), y podría argumentar que quizá se quedan en la superficie, encontrando palabras en las letras, pero sin pararse a contemplar el verdadero mensaje de la canción, y de la obra de Springsteen, en su conjunto...
Pero, ¿para qué? Es algo insignificante. Como si cantan misa, y nunca mejor dicho. Repito: Bruce es Bruce, y punto. Nunca me ha fallado. Siempre ha estado ahí. Y su obra, pasada, presente y futura, siempre estará ahí para quien quiera acercarse y disfrutar.
Diga lo que diga el Vaticano... o cualquiera.