"You're going to need a bigger boat."

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jueves, 29 de abril de 2010

EL MONTÓN DE TEBEOS presenta... HICKSVILLE


Hicksville es una novela gráfica creada por Dylan Horrocks, que ahora se reedita en nuestro país, en una nueva y cuidada edición que incluye una nueva introducción a cargo de su autor.

Pero Hicksville también es una localidad imaginaria situada en Nueva Zelanda: un lugar recóndito, extraño, insular, como el Innisfree mítico de John Ford, como el Macondo de García-Márquez, como el Milagro de la película homónima de Robert Redford. Y como ocurre en los citados lugares, sus habitantes son de lo más peculiar, porque todos ellos tienen relación con los cómics, de una forma o de otra. Los leen, los atesoran, los prestan, los hacen, discuten acaloradamente sobre ellos... A este lugar llega Leonard Batts, un periodista especializado en cómics que busca las raíces de Dick Burger, el enfant terrible del cómic comercial yanqui. Pero nadie parece muy dispuesto a contarle nada: todo lo contrario, en cuanto saca el tema, todo el mundo se cierra en banda. Obviamente, hay buenos motivos para ello...

Horrocks maneja varios niveles de narración con agilidad. Se sirve de numerosos recursos para ir colocando pieza a pieza de su historia, sin revelarlo todo porque muchos cabos los vamos atando nosotros mismos a lo largo del relato. El autor cuida con mimo los retratos de las gentes de Hicksville: son personajes vivos, originales, con sus broncas, sus amores, sus pasados compartidos... El mundo que construye Horrocks, firmemente anclado en la realidad y en el mundillo comiquero pero con suficiente entidad en su parte ficticia, es coherente y funciona como un reloj, con una arrolladora impresión de realidad. Nótese que, en la sección de notas al final del libro, los personajes de Horrocks aparecen confundidos con personajes y personas reales, bien conocidos de todos nosotros. Por cierto, genial, genial su manera de describir a Shakespeare: "el George Herriman del teatro".

Pero Hicksville tiene otro valor: es toda una declaración de amor hacia el cómic, y al mismo tiempo una declaración de guerra contra el cómic comercial, que siempre antepone las ventas a la calidad, que olvida lo creativo y se concentra en lo crematístico, que obliga a los autores a someterse a los dictados del mercado en vez de dejarles crear a su aire. En este sentido, el retrato de Dick Burger es absolutamente lapidario, como lo son también las citas de autores famosos con las que Horrocks abre cada capítulo del libro, en particular las de Stan Lee y Will Eisner. Es curioso recordar, por ejemplo, los buenos resultados que obtuvo Marvel en los 80 "dejando sueltos" a autores jóvenes y entonces desconocidos como Byrne, Miller o Simonson en algunas de sus colecciones...

Pese a que Burger es un ser de ficción, imagino que unos cuántos no podrán evitar verse retratados... de hecho, algunos aparecen con nombre y apellidos. La reiterada referencia a un Todd MacFarlane que se enfrenta a Burger y finalmente rompe con él es una crítica de doble filo, que corta a ambos implicados: al editor, porque maneja al artista como si fuese una mercancía más, una vaca a la que puede ordeñar sin más, y al autor también, porque como todos sabemos, el "rebelde" MacFarlane ha acabado convertido en todo un magnate...


¿Nunca entendiste por qué, pase lo que pase en tu tebeo de superhéroes favorito, cada cierto tiempo habra una "vuelta a los orígenes", un "reinicio", un "punto y aparte", un One More Day? Horrocks tiene una respuesta a esa pregunta, al igual que Santiago García en La novela gráfica... pero cuidado, quizá no te guste la respuesta, y quizá te haga replantearte algunas cosas... O verlas con un poco más de criterio y distancia, y preguntarte qué hay detrás de todas esas páginas de colorines, y querer saber más de las personas que escribían y dibujaban tus personajes favoritos, de cómo eran, de cómo pensaban y vivían, de cómo les trataban sus jefes...

El mundo del cómic, por fortuna, es mucho más grande que esa Nueva York marveliana que es sistemáticamente arrasada cada mes, y mágicamente reconstruida al siguiente, y sus vericuetos son mucho más retorcidos que los callejones oscuros de Gotham City, y no siempre son tan pacíficos y serenos como la Fortaleza de la Soledad... Y hoy, gracias al movimiento que se ha dado en llamar "novela gráfica", y gracias también a las posibilidades que abren las nuevas tecnologías, siempre en evolución, el mundo del cómic es cada vez mayor, más interesante, más diverso y más amplio.

Obras como Hicksville son una buena muestra de ello. Qué suerte tenemos... Un cómic original, que gustará a los amantes de las buenas historias, y que desde luego es lectura obligada para cualquiera que tenga un mínimo interés en el mundo del cómic, en general.


PS. El agente Belkoami, del D.E.R.P., se la jugó disfrazándose de Emma Frost (con el diseño de uniforme de Frank Quitely) en la fiesta anual de Callejón de Hogan en Hicksville. Aunque consiguió salir vivo e ileso (de milagro) del lugar y entregar un ejemplar de Hicksville, hace unos días que está desaparecido. Encontramos un resguardo del pago de un billete de avión para Nueva Zelanda, solo de ida, entre sus cosas...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y cómo esquivó el agente ese a Colmillo tio...???

Mikel dijo...

Es que Colmillo tiene una debilidad secreta por Emma Frost... jeje!