"You're going to need a bigger boat."

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viernes, 1 de diciembre de 2017

Películas recién vistas: EL AUTOR



Javier Gutiérrez, a quien muchos descubrimos en La isla mínima y que ya lleva largos años en esto del cine y la televisión, es un actor dotado de una personalidad y un magnetismo más que evidentes. En la piel de Álvaro, el aspirante a novelista "de los de verdad" que protagoniza El autor, Gutiérrez se luce en todo momento y aprovecha perfectamente la oportunidad que le brinda un personaje que es todo un caramelo.

La película, además, cuenta con intérpretes más y menos conocidos que dan perfectamente la réplica a Gutiérrez, como María León, Antonio de la Torre o Adelfa Paz, maravillosa en el papel de la portera del edificio en el que Álvaro, completamente desprovisto de talento para lograr su gran meta, busca refugiarse del mundanal ruido para escribir su gran novela… hasta que se da cuenta de que precisamente el mundanal ruido puede ser un material excelente, si uno se aprovecha de él con astucia.

El film dirigido por Manuel Martín Cuenca adapta la novela El móvil de Javier Cercas, y es una acertada reflexión sobre la creatividad y sobre cómo la vida real puede influir en ella. El ritmo no decae en ningún momento, y el guión incluye algunas pinceladas sociales bien colocadas, en la relación de Álvaro con el resto del vecindario. Ya demás, el desenlace sorprende bastante...

En resumen: un buen thriller con un protagonista mayúsculo.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Películas recién vistas: HANDIA



El equipo de guionistas-directores que componen Jose Mari Goenaga, Jon Garaño y Aitor Arregi vuelven a sorprender, como ya hicieron hace tres años con la estupenda Loreak, con esta Handia, basada en la historia real del legendario Gigante de Altzo. Ambos eligen un relato mitad leyenda mitad realidad y lo manejan a su antojo para producir una película de pasmosa belleza plástica de principio a fin, que emparenta a su protagonista con tantos seres diferentes, tantos fenómenos de la naturaleza a quienes el mundo, en distintas épocas, reservó únicamente el papel de monstruos que mirar, que odiar, que perseguir, que despreciar como solo se desprecia a los diferentes.

La historia de los dos hermanos, Miguel Joaquín (aquejado de acromegalia) y Martín (herido en un brazo en la guerra), les enfrenta a un mundo en pleno proceso de cambio. Rodada en un sorprendente y difícil de descifrar dialecto del euskera, la película habla de muchos temas: la tensión entre tradición y modernidad, entre adaptarse y resistir o cambiar aunque eso signifique abandonarlo todo; las secuelas de la guerra, la relación entre un padre y sus hijos y de estos entre sí, la diferencia y muchas otras cosas tienen cabida en esta película magnética, rodada con esmero y con asombroso poderío visual, que recorre distintos países e idiomas siguiendo la estela de la carrera comercial del gigante, y centrándose en su carácter de persona, de ser humano.

Manteniendo un difícil equilibrio entre el cuento de género y el realismo, Handia triunfa en todos los sentidos con un reparto de excelentes intérpretes, y con un cuidado trabajo de trucaje visual para simular la descomunal anatomía de Miguel Joaquín, encarnado por Eneko Sagarduy.

En resumen: colosal.

lunes, 30 de octubre de 2017

Películas recién vistas: THOR: RAGNAROK


Esta es una película que confirma algunas cosas que ya sabíamos. Esta será una crítica sin spoilers, aviso.

Por un lado, se confirma la consolidación del universo cinematográfico Marvel, que no deja de crecer e incorporar nuevos personajes, ambientes y nombres de relumbrón a sus películas. En este caso la maravillosa Cate Blanchett, bordando al detalle su papel de villana de la función.


Por otro, remachado queda que James Gunn es sin ninguna duda el creador con más personalidad del universo cinematográfico Marvel. Si la sorpresa de Guardianes de la Galaxia Vol. 1 era grande, la confirmación de que su acierto no fue casual la tenemos en el vol. 2. Es una capacidad de mezclar lo cómico y lo dramático, la carcajada y la emoción verdadera, y hacerlo en el momento justo; de convertir lo que podría ser una chufa en una magnífica película.

El talentazo de Gunn queda patente en el gran número de momentos en los que Thor: Ragnarok fracasa en ese empeño. Hay momentos con gracia, muchos; pero también hay momentos en que los chistes no solo no tienen gracia, sino que son redundantes (no hace falta que todos los personajes sean graciosillos) o lo que es peor, están fuera de tono con los personajes y con el momento en el que suceden.

Thor: Ragnarok es un entretenido espectáculo de 130 minutos que mezcla dos historias: por un lado, la mítica-fantástica, que involucra a los asgardianos y a la irrupción de Hela; y por otro, la aventurera-espacial, que traslada la acción al Sakaar de Planeta Hulk. Tras un primer tramo excelente y loco, el film resiste su metraje sin resultar aburrido, pero se resiente de una carga humorística excesiva que choca frontalmente con algunos de los momentos clave del enredo. Está claro que Taika Waititi y sus guionistas, Craig Kyle, Chris Yost y Eric Pearson, han recibido un encargo y lo han cumplido: mezclar las dos tramas de una manera fluida, introducir un humor descacharrante al estilo James Gunn, y contentar así la reivindicación de que Hulk retorne a las películas Marvel (y vender más muñequitos, claro).


Si la parte asgardiana está realmente bien resuelta (con un humor que funciona, y con impagables sorpresas que no desvelaré), pese a que algunos giros son simples excusas para "citar" momentos de los cómics (todo lo que rodea a Skurge, por ejemplo), la parte que transcurre en Sakaar, exceptuando la colosal pelea entre Hulk y Thor, renquea porque confunde las gracietas con la gracia, resulta previsible (incluso sin haber visto el trailer) y parece literalmente "metida con calzador" en el asunto. Los recursos de guión para mezclar ambas tramas son perezosos y faltos de garra, como lo son algunos de los desarrollos de las mismas. La estética de la película está llena de color, incluso  chillona en muchos momentos, y funciona gracias a la estupenda labor del reputado Javier Agirresarobe. Pero la estética no es el problema, como tampoco lo es el que el Hulk digital esté mucho, mucho mejor resuelto en unas escenas que en otras (¿añadidos de última hora? Probable). El problema es el entramado del guión, muy muy mejorable, y su irregular tono.

Mientras Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Mark Ruffalo o Anthony Hopkins siguen demostrando lo idóneo de su elección para sus respectivos roles, un siempre bienvenido Idris Elba regresa con algo más de presencia en la trama que en las dos anteriores películas. Karl Urban en el papel de Skurge el Verdugo (pese a su carita de cordero degollado) y Tessa Thompson como la Valquiria sin nombre de pila (y algo falta de una personalidad y de unos atuendos más conseguidos) no desentonan demasiado, aunque sus personajes podrían tener mucho más desarrollo. Por su parte, el Gran Maestro encarnado por Jeff Goldblum no acaba de convencer (de hecho ni siquiera empieza).


La película marca un cambio de estatus para el Thor fílmico. Será interesante ver hacia dónde discurren los caminos de Thor en sus siguientes apariciones… Para empezar hay un detalle, que no revelaré, que choca frontalmente con el trailer, ya visto por ahí, de Avengers: Infinity War.

En resumen: como dijo alguien que sabe mucho más que yo de esto... entretenida, pero mejorable.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Películas recién vistas: LA CORDILLERA


El principal reclamo de esta película, naturalmente, es su protagonista, el sin par Ricardo Darín. Esta vez el astro argentino encarna a Hernán Blanco, un atribulado presidente de Argentina, que se enfrenta a una decisiva cumbre latinoamericana que se desarrolla en un hotel de montaña, en medio de un paraje de una belleza natural simplemente pavorosa. Allí, entre presiones e intrigas, se decide gran parte del futuro del continente…

Además de Darín, otras dos caras conocidas en este film de Santiago Mitre son las de Dolores Fonzi (Truman) y Érica Rivas (Relatos salvajes), además de Elena Anaya, que da vida a una periodista española que sigue la cumbre, y Christian Slater, en el papel de un "fontanero" yanqui.

El desarrollo de la trama engancha, y poco a poco va desvelándose el carácter de Hernán Blanco, que esconde muchas dimensiones tras su estudiado perfil de "hombre del pueblo". Como intriga política es certera, aunque no invente gran cosa, debido a un guión bien medido que administra perfectamente la información.

En resumen: un thriller político de los buenos.

lunes, 9 de octubre de 2017

Películas recién vistas: BLADE RUNNER 2049


El descubrimiento de una posibilidad hasta entonces inimaginada está a punto de poner patas arriba el mundo de la California de 2049. En la oscurísima y opresiva mole urbana que antes fue Los Ángeles, K (Ryan Gosling), un replicante Nexus 8 encargado de “retirar” a aquellos de sus propios congéneres que no aceptan ser simples esclavos de los humanos, es el encargado de verificar si la aterradora posibilidad a la que apunta ese descubrimiento puede ser cierta…

La continuación de una de las películas más importantes e influyentes de la historia del cine no podía haber caído en mejores manos. Denis Villeneuve recoge el guante que representa semejante desafío y nos zambulle en un futuro oscuro y desolado que envuelve la visión clásica de Blade Runner y desarrolla las acertadas ideas que el film de Ridley Scott (ahora, solo productor, por suerte) exponía. ¿Puede un ser creado artificialmente ser realmente humano? ¿El ser humano, por poder hacerlo, tiene que crear vida? ¿Y si la crea, es responsable de ella? ¿Y esa criatura artificial tiene alma? Una idea troncal que se relaciona claramente con el mundo que nos rodea, porque no nos engañemos, en esa dirección va la tecnología.


Villeneuve se rodea de un equipo soberbio para dar a luz un peliculón como la copa de un pino. Dos horas y media largas de ciencia ficción pura de la buena, buena. Inmersiva, de ritmo pausado, de sobria visualización de la urbe futura, tan real como desoladora e interminable, Blade Runner 2049 cuenta con la fotografía de Roger Deakins, guión de Hampton Fancher y Michael Green, una banda sonora simplemente maravillosa creada a cuatro manos por Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch, y un excelente reparto: Robin Wright, Ana de Armas, Sylvia Hoeks, Mackenzie Davis y un largo etcétera, incluido un Harrison Ford que nos recuerda a todos nuestra edad y cuya senectud combina a la perfección con el tono del film.

A años luz de tantos remakes y continuaciones faltas de interés, Blade Runner 2049 justifica plenamente su existencia a golpe de poder hipnótico, sense of wonder a raudales, ideas interesantes y momentos de gran emoción y tensión. El plano de apertura, las introducciones de los personajes, la escena final… Las continuas citas visuales a la original están perfectamente imbricadas en la trama y no son simples pegotes para fans. Pero además el film de Villeneuve, plenamente propio, capaz de crear escenas antológicas, hermosas e inquietantes a la par, contiene numerosas ideas que dan para mucho, mucho escarbar. Y ahí está el personaje de Jared Leto, por ejemplo.

Cualquiera que haya flipado tanto como yo con La llegada encontrará en Blade Runner 2049 la confirmación de que la ciencia ficción tiene en Denis Villeneuve uno de sus grandes pilares. No podemos menos que celebrar a voz en grito que su siguiente proyecto es adaptar Dune. Hablando de valentía…

En resumen: colosal. Segundo visionado en pantalla grande obligatorio, como mínimo.

viernes, 6 de octubre de 2017

Películas recién vistas: DETROIT


Esta vez Kathryn Bigelow vuelve su mirada cinematográfica de experta narradora en imágenes a la realidad más cercana, a su propio país. Tras narrar con vibrante energía lo que pudo ser la caza y ejecución de Osama Bin Laden en La noche más oscura, ahora nos presenta Detroit, un tenso drama ambientado en los disturbios raciales registrados en la ciudad en 1967. La película reconstruye la historia a base de testimonios de los protagonistas y de documentos procedentes de los procesos legales que siguieron a los hechos narrados, y es un artefacto narrativo perfectamente engrasado que funciona estupendamente.

La película ilustra a la perfección los distintos puntos de vista. El de los negros radicales, el de los negros moderados, el de los blancos moderados y el de los blancos radicales. En tiempos en los que día sí, día también, llegan noticias procedentes de EE. UU. de abusos policiales, en particular cuando se trata de gente de raza negra, este film es de permanente actualidad.

Casi dos horas y media de metraje que se pasan en un suspiro, que parecen vagar sin rumbo saltando de un personaje a otro mientras se caldea el ambiente hasta que estallan los disturbios. Esto dura hasta que, casi casualmente, la acción se centra en un motel, lugar donde se desarrolla el turbio asunto que centra la trama: el abuso flagrante de autoridad por parte de unos descontrolados agentes de policía, con fatales consecuencias. Una escena larga, claustrofóbica y estupendamente bien resuelta, como el resto de la película. Los actores, algunos más conocidos, otros menos, componen un reparto excelente que borda sus papeles de manera sobria y naturalista.

En resumen: tensa y brillante.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Películas recién vistas: IT, capítulo 1


Habiendo leído el libro es muy difícil juzgar la película como entidad separada, como sucede en muchas otras adaptaciones. Esta versión de uno de los novelones más gordos y jugosos de Stephen King es un buen resumen y no traiciona el espíritu de la historia, aunque el film, dirigido con buen pulso por el argentino Andrés Muschietti (director de la inspirada Mamá), acierta más en algunos momentos que en otros, como sucede en la mayoría de las versiones. 

Escrupulosamente fiel al original en muchos momentos (como en la espléndida escena inicial), el guión del film se ocupa también de inventar nuevas pesadillas para que los conocedores de la novela no se queden sin sorpresas, algunas más afortunadas que otras. El cambio fundamental, que no afecta demasiado a la trama ni al espíritu de la historia, es trasladar la acción de los sesenta a los ochenta.


Como ya sucedía en la versión televisiva de los noventa, se pone demasiado el foco en la figura del tétrico payaso Pennywise como encarnación suprema del malévolo ente que habita en el subsuelo de Derry, y se descartan otras encarnaciones terroríficas de los terrores más arraigados en la mente de los desastrados chavales que componen la pandilla de los Perdedores. Miedos que reflejan no solo sus circunstancias personales, sino también se nutren de la cultura popular. En este caso, debería haber sido la de los ochenta…

La elección del reparto es un completo acierto, en particular la de Sophia Tillis para encarnar a Beverly, absolutamente clavada a como la describe King. Quizá se echa de menos algo más de explicación acerca de los antecedentes de los niños y sus diversas circunstancias, algo fundamental en el libro para entender por qué terminan reunidos, y por qué ellos son los únicos que se atreven a plantar cara a It.




Y a la vez que asombra la escena de la entrada de la pandilla en la "acogedora" casa de la calle Neibolt y todo lo que allí sucede, chirría un poco que se reduzca el importante papel de Beverly en el enfrentamiento con It. No hay tirachinas ni balín de plata por ninguna parte… al igual que se reduce mucho la carga de violencia, palabrotas e insultos racistas que muchos personajes protagonizan en el libro, desde el malévolo pandillero Henry Bowers hasta el cuatro ojos de Richie Tozier. Se pasa de puntillas también por otros jugosos elementos que el libro explora en profundidad, como los anteriores momentos de actividad de It en la historia de Derry.


Pero podemos decir que It, capítulo uno, es un film bastante satisfactorio, y dado que su éxito comercial garantiza que se rodará la parte de los personajes como adultos, esperaremos con ansia la continuación. Siempre hace ilusión ver una versión de una historia que te encanta, puesta en imágenes por gente competente.

En resumen: bien, aunque podría ser mejor. En la zona media de las adaptaciones en imagen de las obras del prolífico King.


lunes, 11 de septiembre de 2017

Rodeado de series presenta... TWIN PEAKS, temporada 3


Partimos de la base de que yo nunca salí de Twin Peaks. Me habré visto la serie original completa al menos tres veces. Fuego camina conmigo me dejó tan alucinado cuando la vi que aún no me he recuperado. Traté de acercarme a esta nueva incursión televisiva de David Lynch sin expectativas. Simplemente, me dije, vamos a ver de lo que es capaz el viejo mago.

Dieciocho semanas después, dieciocho capítulos después… aproximadamente dieciocho horas de nuevas locuras después, esto es lo que puedo decir. Por mí, podría seguir otras dieciocho temporadas.

David Lynch no ha escogido el camino fácil. Podría haber retornado al sendero de las primeras entregas de la serie, con esa mezcla de thriller rural y momentos extraños que tan buen resultado le reportó. Pero no. Ya no es el mismo. Nosotros tampoco. La televisión, en buena medida gracias a Twin Peaks, tampoco es la misma. Y Lynch ha decidido ir por el camino difícil. Demostrar que se puede hacer algo diferente con las mismas herramientas.

Andy.

Trío de ases del FBI.

Trío de damas de Las Vegas.

I am the ARM.

Esta serie no atraerá en absoluto a los degustadores de ficciones más convencionales. No es fácil de digerir, sobre todo pensando en quien no conozca la serie original. Los episodios son arrítmicos, sin estructura, sin concesiones. Casi, aseguraría, nadie que no sea fan de Lynch resistirá mucho. Porque el nivel de rareza alcanza en algunos momentos cotas realmente inéditas, incluso para el creador de Terciopelo Azul. Y ese es el gran valor de esta nueva entrega de Twin Peaks. El viejo mago repite algunos trucos, pero su talento para asombrar, inquietar y sorprender sigue intacto. Sus personajes, algunos de ellos en particular, muestran además una humanidad encantadora y realmente a tono con los tiempos que vivimos, dentro del ambiente extraño: ahí está la Janey-E interpretada por Naomi Watts o el maravilloso Harry Dean Stanton.

Tramas abiertas que no se cierran. Ideas esbozadas en la serie anterior que se resuelven (o no). Personajes que regresan, personajes que no. Muchos momentos  inquietantes en la onda del mejor Cronenberg elevado a la décima potencia. Estallidos de violencia en la tradición de Carretera perdida. Momentos surrealistas sin ninguna explicación. Misterios que nunca se aclaran. Instantes simplemente memorables, como el mostrar el implacable paso del tiempo en los personajes (o su vetustez), como ese momento en el que Bobby Briggs no puede reprimir las lágrimas ante el retrato de Laura Palmer, como esas terribles conversaciones telefónica entre Hawk y la dama del leño, como todo ese episodio octavo que le da un nuevo sentido a la palabra "extraño"… y hablamos de David Lynch. Escenas en las que domina el humor, como casi toda la parte de Las Vegas. Y momentos en que las escenas se alargan sin demasiada necesidad, planos fijos sin diálogos ni aparente utilidad, cuyo sentido se nos escapa, si es que lo hay. Altibajos, pero más altos que bajos, muchos más. Y sobre todo una capacidad de atraer, de atraparte en su mundo raro.

Diane es real.

Cooper.

Where's Judy?

Dougie Jones.

He disfrutado a rabiar con las sorpresas, con el ambiente raro, con esos efectos especiales delirantes que mezclan el último grito digital con montajes fotográficos y trucos añejos, con esa capacidad innata de Lynch de inquietar con el simple uso creativo del sonido. He disfrutado con el reparto, y es una pena que el enano bailarín no nos haya deleitado de nuevo con su bailoteo y su capacidad de hablar al revés...

Lynch ata algunos cabos, pero muchos otros quedan sueltos. ¿Habrá más Twin Peaks? ¿Volveremos a ese lugar perdido en el estado de Washington? ¿O a ese suburbio de Las Vegas llamado Rancho Rosa? Ojalá sí. Porque quedan muchas cuestiones pendientes: ¿Es Laura Laura… o Carrie? ¿Es este mundo real, o es simplemente un sueño de alguien al otro lado, ese extraño lugar de las cortinas rojas? ¿Ha sido conjurado el mal definitivamente o no, si es que eso es posible?

En resumen: qué gozada.

Gotta light?

sábado, 5 de agosto de 2017

Recomendado especialmente: PÁJARO BURLÓN


Divertida, imaginativa, moderna, y además perfectamente cuidada en lo que atañe a su encaje con la historia pasada del personaje, Pájaro Burlón (traducción tradicional en España del original Mockingbird, textualmente “ruiseñor”) es una lectura entretenidísima y tiene muchos momentos de humor agudo y realmente descacharrante. Y eso ya es más de lo que pueden decir la mayoría de los tebeos de Marvel, en estos momentos.

Los escritores que vienen de fuera del medio, como es el caso (la guionista de la serie, Chelsea Cain, es novelista) siempre aportan miradas diferentes, siempre llaman la atención, y son usados como reclamos publicitarios por Marvel y DC. En el caso de Cain, se nota que ha “hecho los deberes” y aprovecha la historia del personaje, como debe ser, aportando además elementos nuevos. 

Bien secundada por Kate Niemczyk, Cain escribe un tebeo divertido e inteligente (que fue candidato a Mejor serie y a Mejor guionista en los recientes Premios Eisner) y que generó cierta polémica en Internet por sus ingeniosas y constantes referencias feministas, algo que el público “tradicional” de Marvel no digirió bien a juzgar por las protestas que se registraron en las redes sociales (vergonzoso acoso a la guionista incluido). También hubo revuelo en el mundillo digital cuando Marvel decidió cancelar la serie debido a sus bajas ventas, pero a estas otras demandas la editorial hizo oídos sordos.


 
La tan publicitada apuesta de Marvel y DC por los llamados cómics “diversos” ha dado lugar a obras excelentes, buenas y también mediocres. El nivel medio de calidad de esta hornada de tebeos, realizados en su mayoría por autores muy jóvenes y con mucha presencia de autoras, es muy alto: Ms. Marvel, Batgirl, Capitana Marvel, Hulka, Black Canary... Pájaro Burlón se cuenta entre las excelentes, en mi opinión. Sin embargo, esa alta calidad no impidió la cancelación precipitada de esta serie, como sucedió con el cierre de La leyenda de Wonder Woman de Renae De Liz, en DC.

¿Quizá tanto Marvel como DC han querido simplemente explotar el filón de la “diversidad”, como sucedía en el pasado con las modas como las artes marciales, los juguetes de Hasbro o los videojuegos? ¿Quizá son demasiadas series a la vez, no solo de las “diversas”, sino en general? Varios autores han criticado ya la sobreabundancia de títulos que dispersa las ventas. Pero sin embargo, un editor de Marvel afirmaba recientemente que la caída de las ventas es culpa de las series "diversas", que alejan de Marvel a los lectores de toda la vida... Se olvidaba el hombre de tener en cuenta a los nuevos lectores (y lectoras) que nunca antes habían leído tebeos de Marvel y que ahora adoran a Loki y compran fielmente series como Ms. Marvel, Moon Girl y Dinosaurio Diabólico… Y de que la caótica estrategia editorial de la Marvel de los últimos años ha dado lugar a una sobreabundancia de crossovers a cual más anodino, a nuevas series de muy corta vida protagonizadas por los personajes con vida audiovisual pero que no se sostienen por sí solas. 

  
Opino que series como Pájaro Burlón han supuesto un verdadero soplo de aire fresco en el panorama del cómic americano, y es una lástima que al menos por ahora Bobbi Morse vuelva a ser relegada al papel de comparsa que, como casi todas las heroínas de Marvel, ha ocupado durante tantos años, con excepciones como el trabajo con los personajes femeninos de Chris Claremont o la brillante Jessica Jones de Bendis y Maleev. Esperemos que esto no se convierta en una tendencia… y esperemos que tantos y tantos devoradores de viñetas de Marvel superen sus prejuicios hacia los personajes femeninos (incluso los que no son “diversos”) y le den una oportunidad a este tebeo.

Pero creo que es muy importante subrayar que la calidad media de los tebeos de Marvel, en los últimos años, es inversamente proporcional a su cantidad, y es la principal responsable de que muchos lectores de toda la vida los vayan dejando de lado y miren hacia interesantes propuestas de la Distinguida Competencia (el espléndido Batman de Tom King, sin ir más lejos; el renovado Superman, siempre entretenido y atractivo Flash, el sorprendente Deathstroke de Christopher Priest…) o de la pujante escudería Valiant, o sigan a sus autores favoritos cuando abandonan Marvel o DC hacia la asentada línea Image.

Y ese es el verdadero caballo de batalla: Marvel necesita clarificar su dirección editorial y centrarse en la calidad, más que en buscar el impacto en Internet y en las noticias con giros sorprendentes de los cuales enseguida reculan. Un ejemplo perfecto del camino a seguir es el trabajo de Jason Aaron, que lleva más de cuatro años ya enseñando cómo se juega a esto de los superhéroes en Thor, como ya lo hizo antes en otros trabajos como Lobezno y la Patrulla-X. Otro ejemplo: con sus altibajos, el Spiderman de Dan Slott. Y naturalmente, Ms. Marvel. Pero son excepciones que confirman la regla...