"You're going to need a bigger boat."

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lunes, 2 de mayo de 2016

Películas recién vistas: CAPITÁN AMÉRICA. CIVIL WAR



Civil War fue la historia que me atrajo de nuevo a la continuidad de Marvel, después de una temporada siguiendo solo las series de Marvel Knights. En la versión cinematográfica, desaparece la carga política (clara, pero leve, no nos engañemos) que llevaba el guión de Mark Millar, para dejar paso al drama y al espectáculo para todos los públicos: o sea, machacado y clarito, pero entretenido a rabiar. Al menos para mí, las películas de Marvel son como ir al cine cuando eras niño: buscas la pantalal más grande posible, desconectas del realismo y te dejas llevar. Así hay que verlas: quien no sea fan de Marvel de toda la vida, o quiera cosas más profundas y esto de los tipos con pijama le parezca una pérdida de tiempo, obviamente no conectará con este mundillo. Es comprensible. Eso no excluye juzgar si son buenas o malas, es decir, si logran sus objetivos. Capitán América: Civil War, desde luego, mala no es. No es Los Vengadores, pero está al nivel de la excelente Soldado de Invierno.

Los hermanos Russo logran lo que no logró Joss Whedon: si La era de Ultrón era plomiza a ratos y arrítmica en general, Civil War dosifica bien su información, derrocha acción y espectáculo por los cuatro costados, sin que la traca final pierda gas, a lo largo de dos horas y veinte minutos de peleas a mansalva y drama por arrobas, en una historia que consigue que, al menos, La era de Ultrón tenga un sentido… Y que por lo menos no renuncia del todo al humor, encarnado en el estupendo Spiderman al que da vida Tom Holland e, inevitablemente, en el Iron Man de Robert Downey Jr., verdadero emblema del éxito marveliano en la gran pantalla. Él y Chris Evans, com antagonistas principales, llevan bien el peso de la trama.

La película es una pieza más del ya gigantesco serial cinematográfico de Marvel, y al mismo tiempo es una historia sólida, entretenida, y que deja al espectador satisfecho y con ganas de no salir nunca de este tinglado en el cual cada vez pululan más personajes. 



La batalla del aeropuerto es un verdadero espectáculo, como lo es la dinámica contienda inicial contra el tétrico Calavera o el juego del gato y el ratón entre el Capi, el Soldado de Invierno y Pantera Negra en Berlín. Estupendas incorporaciones al asunto cinematográfico Marvel son Martin Freeman (pena que su papel no tenga más importancia), y Daniel Brühl, un excelente Zemo al que, esperemos, veamos más veces… Chadwick Boseman resulta algo más soso como el solemne y misterioso Pantera Negra, a la espera de que su personaje se desarrolle en su próxima película, al igual que la Sharon Carter que encarna Emily VanCamp resulta también algo plana (pese a participar en uno de los mejores momentos de la película, el beso). Los demás, léase Ojo de Halcón, Visión, Bruja Escarlata, etc., sin sorpresas (bueno, alguna que otra sí…)

En resumen: queremos más. Y no lo dudemos… tendremos más. Y por supuesto, quédense hasta el final de los créditos...


domingo, 1 de mayo de 2016

El montón de tebeos presenta… FRANK MILLER


Para toda una nueva generación de lectores, el nombre de Frank Miller no tiene la resonancia mítica que tiene para los que ya tenemos una cierta edad. ¿Cómo no sentir algo especial cuando recuerdas las obras más clásicas de Miller? ¿Cómo olvidar el duelo a muerte entre Bullseye y Elektra? ¿O Ruleta? ¿Cómo olvidar el encuentro de Matt con la hermana Maggie en Born Again? ¿Cómo quitarse de la cabeza esa imagen de Lobezno, enseñando las garras e invitándote a bailar? ¿Cómo olvidar el dramático "Me convertiré en un murciélago" de Año Uno? Pero, en los últimos tiempos (o sea en los últimos quince años), como sucedió con la estela de Prince, otro monstruo sagrado de los ochenta, la estrella de Miller ha brillado bastante menos. Miller es sin duda uno de los autores de cómics vivos más importantes de la historia del medio. ¿Vale? Lo digo por si acaso alguna vez se nos olvida...



Su época de esplendor máximo fueron los ochenta, esa verdadera década prodigiosa del cómic americano, dominada en su primera mitad por Marvel y en su segunda mitad por DC. Autores como Frank Miller, Walt Simonson, John Byrne, Chris Claremont, George Pérez, y después la invasión británica encabezada por Alan Moore, dieron al cómic yanqui grandes obras. Pero, me atrevo a afirmar, ninguna, más explosiva, más visceral, más emocionante, más inolvidable que las de Miller.

Miller triunfó en las dos orillas. Primero, en Daredevil, donde le dio la vuelta completamente al personaje, además de acuñar un estilo y una manera de narrar nunca vistas hasta entonces en un tebeo comercial norteamericano, a la altura del estallido realista del Batman de Neal Adams en los setenta, y culminó con ese monumento que es Born Again, junto a un soberbio David Mazzucchelli. Inolvidable es también el Lobezno que fraguó junto a un Claremont en estado de gracia. Las influencias del manga, del noir, de Will Eisner, se amalgamaban en las páginas de Miller, y además contaba con la inestimable ayuda de Klaus Janson en las tintas y el color.



Tras dejar Marvel, Miller inauguraba en DC el formato de lujo con una amalgama de samuráis y ciencia ficción, Ronin, pero la verdadera campanada llegó con sus dos obras seminales sobre Batman, El regreso del Caballero Oscuro (sí, por eso se le llama a Batman "Caballero Oscuro", no se lo han inventado los hermanos Nolan) y Año Uno, de nuevo con Mazzucchelli. Dos tebeos que transformaron a Batman por completo, como ya había trastocado Miller a Daredevil antes, obras de las cuales han copiad… perdón, bebido, con mayor o menor fortuna, practicamente TODOS los tebeos y películas relacionados con Batman en las últimas tres décadas. Y que, junto a Watchmen, contribuyeron a revitalizar el cómic norteamericano y a darle otra dimensión… y quizá a acabar con una manera más ligera, divertida y vitalista de ver las historias de los justicieros disfrazados, pero esa es otra historia.


En los noventa, Miller escribió guiones de cine (Robocop II y III) y paralelamente se consagró a los guiones, ilustrados por otros (Hard Boiled, Give Me Liberty, etc.), se alineó con los primeros ejemplos de autores que seguían la estela de los "fugitivos" de Image y buscaban un mejor reconocimiento de su trabajo en Dark Horse, a través de aquellos sellos editoriales como Legend, Bravura y otros, ya extintos, junto a gente como Arthur Adams, John Byrne o Mike Mignola, por ejemplo. Regresó brevemente a Marvel, justo antes de arrancar con Sin City, para crear Elektra Lives Again, y después se sacó de la manga en DC el célebre DK2, El Contraataque del Caballero Oscuro, un tebeo que descolocó a propios y extraños en su momento (incluido yo mismo; por suerte, con el tiempo, uno va creciendo y juzgando mejor las cosas), y que el tiempo ha puesto en su lugar.




Desde entonces, poco que reseñar: Sin City se alargó mucho más de lo que hubiera debido durar, 300 sigue siendo tan divertido como exagerado (envejece mejor que la película, desde luego), y las aventuras fílmicas de Miller junto a Robert Rodríguez se saldaron con resultados muy decepcionantes. All-Star Batman & Robin quedó como una rara avis en DC, un chiste que nadie pareció entender, y menos que nadie Jim Lee. El tiempo lo va poniendo en su lugar como lo que es, un tebeo tan divertido que da pena que nadie se moleste en seguirle la estela.

El tan rumoreado regreso de Miller a los cómics, Terror sagrado, fue un proyecto muerto desde un principio que pasó totalmente desapercibido cuando se publicó (y era el primer tebeo de Miller desde el DK2…), pese a los "esfuerzos" de Miller para atraer atención mediática… Ahora llega un DKIII que, pese a contar con el concurso de Miller y con autores más que solventes como Azzarello, Kubert y Janson, no parece destinado a ser el aldabonazo que fueron sus dos predecesores… pero que todos vamos a leer, sin duda. Aunque solo sea por si acaso.



En fin, que este es Frank Miller, gente. Creo que es importante recordarlo, porque parece que a veces la gente se olvida de de quién estamos hablando. No puedo menos que recomendar a quien no conozca sus años dorados que se zambulla en ellos sin pensárselo dos veces: Daredevil, Born Again, Año Uno, El regreso... y El contraataque..., de estos últimos al menos tengo pendientes sendas relecturas inminentes. Y lo mejor: todo ello está disponible en el mercado en estos momentos en estupendas ediciones. Merece la pena, y mucho. Pero MUCHO.

miércoles, 13 de abril de 2016

Recién leído: THE WICKED + THE DIVINE, vol. 1


¿Te imaginas un tebeo de fantasía nada plomizo y muy dinámico, donde el misterio forma parte de la trama, donde el escritor se preocupa más de divertir que de demostrar lo leído que es, y además dibujado por un tipo que saca el máximo partido posible a su trabajo? Como si fuera The Sandman, pero despojado de la pátina de "mira cuántas palabras distintas conozco" de Neil Gaiman.

Pues eso es lo que es The Wicked + The Divine, una de esas ya muchas series del sello Image que aún no ha llegado a España (pero seguro que no tardará mucho…), cortesía de Kieron Gillen y Jamie McKelvie, curtidos en Marvel con las desventuras del jovencito Loki y en Los Jóvenes Vengadores.

Cada dos años, un panteón de dioses de distintas mitologías se encarna en una serie de adolescentes, les posee, y dos años después, todos mueren para renacer y comenzar un nuevo ciclo. El arranque de la serie sigue a los protagonistas precisamente en uno de estos momentos de cambio, y el resultado es divertido y deja con ganas de más.

En resumen: pues eso, que quiero más. Lo mejor es que ya hay cuatro tomos...

miércoles, 30 de marzo de 2016

Rodeado de series presenta… DAREDEVIL, temporada 2


La primera serie de Netflix relacionada con personajes Marvel fue la dedicada a Daredevil, el justiciero ciego de la Cocina del Infierno. El estupendo resultado de su primera temporada abrió el camino a la oleada de series Marvel que componen Jessica Jones y las inminentes Luke Cage y Puño de Hierro. La segunda temporada de la serie del cuernecitos no ha hecho sino mejorar los resultados de su predecesora.

Los aciertos de casting continúan: si Charlie Cox, Deborah Ann Woll y Elden Henson componían unos estupendos Matt, Karen y Foggy, sus papeles crecen en dimensión y entidad y ellos siguen llenándolos estupendamente. Si Vincent D'Onofrio bordaba su atormentado Wilson Fisk, ahora lo lleva mucho más lejos y literalmente se sale de la pantalla, con su espectacular retorno. Y a la fiesta se unen Elodie Young como una más que convincente Elektra y un espléndido Jon Bernthal que sorprende y convence con su espectral, atormentado e hiperviolento Frank Castle.

When you hit'em, they get up. I hit'em, they DON'T.
Las tramas que la serie desarrolla arrancan en parte de las ya iniciadas en la primera, con esos ninjas chungos y supersilenciosos y sus misteriosos planes, y con el retorno del misterioso Stick, y todo ello se entrecruza con el Punisher y su violenta irrupción en la Cocina del Infierno y con la reaparición de Elektra en la vida de Matt.

Muchos de los elementos del argumento remiten a los cómics clásicos de Frank Miller, pero el nuevo equipo de showrunners contratado para la segunda temporada maneja su material con destreza y la serie engancha endiabladamente al espectador. El resultado mejora con creces la ya altísima calidad de la primera temporada.

Hello, Matthew...
Especialmente impactantes son las secuencias de acción, de nuevo resueltas de manera harto lograda y espectacular, en especial los enfrentamientos entre Daredevil y el Punisher, y ese tremendo momento de Frank en el bloque de celdas… Las dosis de violencia, ya presentes en la primera temporada, se desatan en esta nueva entrega, compuesta de 13 capítulos.

En resumen: por el fantasma de Ben Urich, ¿para cuándo la tercera temporada?

lunes, 28 de marzo de 2016

Películas recién vistas: SPOTLIGHT


Tom McCarthy
es un actor, productor y director norteamericano que arrancó su carrera con dos excelentes películas, The Station Agent y The Visitor, andadura que continuó con Win Win, y luego con Con la magia en los zapatos, que pasó mucho más desapercibida (quizá la presencia de Adam Sandler tuvo algo que ver…). Ahora, gracias a Spotlight, McCarthy vuelve a la actualidad por la puerta grande, no solo porque el film ha ganado el Oscar, sino porque es excelente.

Spotlight es una buena muestra de lo que es el "buen" cine americano. Rodada con sobriedad y ausencia total de imposturas y bobadas, bien ambientada, con buen ritmo, Spotlight absorbe al espectador en la trama de la investigación de un grupo de reporteros acerca de los abusos sexuales a niños por parte de un gran número de curas católicos en la ciudad de Boston. Una historia real de periodismo de investigación del bueno, del que ya casi no se practica.

Con un reparto bien equilibrado y lleno de rostros bien conocidos, desde Liev Schreiber hasta Michael Keaton, pasando por el siempre agradecido Mark Ruffalo, Stanley Tucci, John Slattery y muchos otros, McCarthy no renuncia a la narrativa visual en un film que facilmente podría convertirse en un farragoso bla-bla-bla teatral. Spotlight ilustra de forma clara lo que es un entramado de intereses y poder, ejemplificado en la insidiosa manera en que la iglesia católica ejerce su amplia iinfluencia en la ciudad, y lo que hace y puede hacer con las vidas de la gente.

En resumen: buena, muy buena.

domingo, 27 de marzo de 2016

El montón de tebeos presenta... LA PATRULLA-X de Claremont, Cockrum, Byrne y compañía


Se ha dicho hasta la saciedad que el trabajo de estos autores en la serie, entonces única, más importante del universo mutante es un verdadero clásico del tebeo de superhéroes. Sigue siendo cierto. Lo mejor es que, a diferencia de otras obras de la misma época alabadas en su momento (y después) que acusan mucho el paso del tiempo, estos tebeos de La Patrulla-X siguen siendo no solo un entretenimiento colosal, sino todo un ejemplo de continuo desarrollo de personajes y un perfecto ejemplo de cómo se hace un tebeo de superhéroes de los buenos.

Los primeros meses de Chris Claremont en la serie son de asentamiento. Empieza a coger a los personajes y hacerlos suyos, y poco a poco va creando un ambiente que es el propicio para desarrollarlos aún más. Con la colaboración de un Dave Cockrum que desborda imaginación en cada viñeta (algún día alguien, esperemos, reeditará en condiciones sus episodios de La Legión de Superheroes…), Claremont traslada a la pandilla mutante de Isla Muir a Westchester, de la Tierra a la galaxia Shi'Ar, recuperando por el camino a viejos enemigos como Magneto.

La serie recibe el espaldarazo definitivo con la irrupción de John Byrne, que se convierte en el paradigma del dibujo de superhéroes para toda una generación de aficionados. El ritmo no decae: el espacio, Nueva York, la Tierra Salvaje, Japón, Isla Muir de nuevo… Claremont introduce una serie de elementos que le permiten mantener la serie en constante evolución. Nos habla del pasado de Tormenta y del Profesor-X, mantiene un esquema en el que Jean y Xavier creen que el resto de sus amigos han muerto, lo cual hace posible que Jean crezca como personaje y sea algo más que la novia de Cíclope… Lobezno va ganando protagonismo a pasos agigantados gracias al cariño que Byrne siente por el personaje. Un Byrne que mejora viñeta a viñeta, junto a un Claremont que ya domina tanto el material con el que trabaja que las ideas se suceden a ritmo de ametralladora. Nada de descompresión: a tope todo el rato.



Y qué decir del conjunto de historias que desembocan en la muerte de Jean Grey… Todo funciona como un reloj. Pero es que después del funeral de Jean, Claremont se saca de la manga Días de futuro pasado. Una de las historias que hacen a la serie grande de verdad, que en unas meras 40 páginas abre todo un mundo de posibilidades tan sugerente como inquietante. Más, aquí.

¿Qué hacer después? Claremont se vuelca en Kitty Pryde, que crece historia tras historia como personaje, y con el regreso de un excelente Cockrum a la serie cuando el ya consagrado Byrne abandona para lanzarse a su célebre carrera como autor en solitario, Claremont dirige a los mutantes a un escenario en el que predomina la ciencia ficción, con el regreso a la galaxia Shi'Ar. Pero Claremont también tiene tiempo para ampliar el universo mutante con la creación de los Morlocks… Y también se trae a la serie a un invitado muy especial, que resurgía en los ochenta en Marvel: Drácula. Otra gran historia, que además contaba con Michael Golden como dibujante, era aquella en la que la Patrulla compartía protagonismo con los Vengadores y en la que Claremont creaba a Pícara, un personaje al cual le sacaría mucho jugo después...

En estos meses, Ororo, tras sus traumáticas experiencias durante la batalla contra el Nido, experimenta una lenta transformación; de ser un personaje sereno y casi etéreo, pasa a vivir una confusión interna que explota cuando, durante la visita a Japón para asistir a la fallida boda de Logan, conoce a Yukio, la asesina y antigua amante de Logan… y eso desencadena un cambio total en Ororo,  que desde entonces simplemente se come con patatas al resto del reparto de la serie en evolución e importancia. Y aún no ha llegado el momento cumbre, que vendrá ya con John Romita Jr. a los lápices… Y, hablando de crecer como personaje, ¿qué decir de la miniserie que Claremont escribe, con Frank Miller como dibujante, dedicada a Lobezno? No solo es la mejor historia del peludo canijo, sino una de las grandes historias de Marvel de todos los tiempos. Eso es darle la vuelta a un personaje de verdad.

Además, la presente edición de Panini es sin duda la mejor manera de leer y disfrutar estas estupendas historias. Cuatro tomos hasta ahora, esperemos que se siga recopilando esta verdadera obra maestra de la historia de Marvel.

martes, 15 de marzo de 2016

Recién leído: BLACK CANARY: KICKING AND SCREAMING, de Fletcher, Wu y Guerra


Entre el desolador panorama de aburrimiento supremo que son los tebeos de DC de estos últimos años, unas pocas luces de esperanza se alzan en el horizonte. Una es la Batgirl de la que ya se ha hablado bastante, y con razón; otra, Academia Gotham, un buen ejemplo de tebeo hecho con chispa, menos potente que Batgirl pero muy agradable de leer; y a ellos se une, ahora, y esperemos que pronto en castellano, Canario Negro, recién salida del primer tomo de Batgirl. La nueva serie de la justiciera del grito sónico es un buen ejemplo de tebeo bien hecho, divertido y creativo, con garra y con oficio comiquero a raudales.

Esta rejuvenecida Dinah, una de las heroínas de siempre del universo DC, relegadas habitualmente al papel de comparsa, se convierte ahora en cantante rock y presta su nombre a una banda de chicas (la música de nuevo, como en Spider-Gwen). Una de ellas, la guitarrista muda llamada Ditto, es el centro de la trama. Pese a lo rocambolesco del enredo (eh, esto es un tebeo de superhéroes), Brenden Fletcher sale airoso del empeño, secundado por Annie Wu y Pia Guerra. Si la segunda mantiene intacto su buen hacer que recordamos de Y, el último hombre, la primera se sale con un dibujo lleno de fuerza, mejorando su trabajo en Ojo de Halcón y regalándonos página tras página de narrativa brillante. Y dibujando chicas de verdad, no estereotipos, cosa que de la cual muchos de sus colegas varones no pueden presumir. Y si no, me compare usted a Cliff Chiang con Jim Lee, o a Stuart Immonen con Greg Land, y luego hablamos.

En resumen: larga vida a la banda.

viernes, 11 de marzo de 2016

Ya a la venta: ¡GARCÍA!, 2 y EL ÁRABE DEL FUTURO, 2



¿Por qué juntar en un solo post dos tebeos que merecerían varios post por separado cada uno? Bueno, simplemente coincidirán esta semana y las venideras en las bolsas, las mochilas, los sillones y demás rincones de lectura favoritos de los buenos degustadores de viñetas. Pero sobre todo, los une algo tan sencillo como la calidad y lo esperados que eran para el que suscribe...

Sí. Por fin llegan las continuaciones de dos de los tebeos más apabullantemente buenos que hemos podido leer últimamente. Santiago García y Luis Bustos cierran la historia del agente García con una verdadera andanada de acción y humor, mientras que Riad Sattouf continúa con el relato sincero y cargado de sorna de su infancia en la Siria de Hafez el Assad, que se alargará, al menos, por espacio de otro libro.

García y Bustos amplían el mundo del renacido agente en esta segunda, y última entrega, al menos por ahora, de sus aventuras. Diversión, evolución de los personajes, acción a mansalva… ¡de todo! Un tebeo que se lee en un suspiro. Por su parte, Sattouf, simplemente, lo borda de nuevo. Su historia hace uso del humor, pero sin rehuír la sinceridad y los rincones oscuros, llena de humanidad y sensibilidad, y su narrativa gráfica es soberbia.

¡García!, 2 y El árabe del futuro, 2. Dos cómics excelentes que son dos pruebas más de lo efectivo que puede resultar el cómic para narrar toda clase de historias.

En resumen: ¿a qué esperas?

jueves, 18 de febrero de 2016

Recién leído (por fin): YUNA, de Santiago García y Juaco Vizuete


Yuna es una más de las múltiples obras escritas Santiago García que han visto la luz en los últimos meses. Una feliz coincidencia de calendarios y diversas circunstancias nos ha dado la oportunidad de leer unos cuantos tebeos excelentes.  

Yuna es un tebeo tan desasosegante como sugerente, que huye de lo fácil y de los tópicos en los que tantas otras obras se zambullen, y nos enseña un futuro en el que las máquinas creadas por los seres humanos han desarrollado toda una serie de emociones y deseos que se parecen a los de sus creadores… o pueden ser completamente ajenos y diferentes como los de un alienígena. O al menos los de un alienígena al cual no se le dote, como sucede tan a menudo, de características humanas: aspecto humanoide, lenguaje humano, etc.

Temas como la inteligencia artificial o el encuentro con inteligencias alienígenas son recurrentes en el género, desde Solaris hasta Blade Runner, y el guión de Santiago García recoge múltiples influencias de las buenas y va mucho más allá. Yuna te atrapa desde el principio y no te suelta. Yuna es una historia llena de ideas y matices que sucesivas lecturas permiten ir revelando, como poco a poco vamos conociendo a la enigmática e inquietante Yuna.

Y qué decir del trabajo gráfico de Juaco Vizuete. En todo momento, se muestra simplemente desatado en Yuna, sacando todo el partido a una intencionadamente limitada paleta de colores y consiguiendo soberbios resultados narrativos en todo momento. Esta no es una historia fácil de poner en imágenes, y Vizuete simplemente lo borda.

En resumen: colosal.