"You're going to need a bigger boat."

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lunes, 18 de mayo de 2015

EL MONTÓN DE TEBEOS presenta… LOS TEBEOS DE SUPERHÉROES SON ABURRIDOS. ¿POR QUÉ?

Sí.
Sí, así es. Acéptalo, fiel creyente. Hace años que los tebeos de superhéroes de Marvel y DC, con escasísimas excepciones en ambos campos, se han vuelto un verdadero plomo. Yo lo sé, tú lo sabes. Busquemos las razones.

Primer culpable: Watchmen. Sí, así de sencillo. El éxito de Watchmen generó toda aquella avalancha de tebeos de héroes "dark and grim", con Lobezno y Punisher a la cabeza, que aún hoy en día da algún que otro coletazo agonizante. Ese rollo "realista" fue el principio del fin. Y lo que no era eso, inauguró una tendencia a tomarse en serio el género siguiendo su estela. En DC, por ejemplo, la huella de Moore es muy alargada: el Animal Man de Morrison arranca como una más que evidente imitación del estilo de Moore, y poco a poco evoluciona hacia senderos más personales. Tomarse en serio los superhéroes siempre ha sido una fuente de aburrimiento sin fin, con contadísimas excepciones. Por ejemplo, el Born Again de Daredevil.

Segundo culpable: Kurt Busiek. El afán enciclopédico de Busiek y otros dio forma a obras estimables (como Marvels, un bonito homenaje al Marvel más clásico), pero también a ilegibles desbarres como Vengadores para Siempre. Y no hablemos de mamotretos como Tierra-X, por ejemplo, o los intrincados Vengadores de Hickman. En general, la sacrosanta continuidad, en universos que han alcanzado tal vastedad como los de Marvel o DC, no deja de ser la antítesis de la diversión. El hecho de que los personajes compartan universo no tiene por qué ser malo, siempre que se sepa sacarle partido sin aburrir a las ovejas. ¿Por qué convertir algo tan sencillo en un galimatías tan complicado? Enlazado con lo anterior, está el recurso a las "rendijas" de la continuidad. Esa manía de "voy a coger lo que hicieron los demás y darle la vuelta para demostrar que soy muy listo y soy capaz de hilarlo todo" (como si fuera necesario) también ha afectado a uno de los grandes del género, John Byrne, en algunos momentos de su carrera. 

No.
Más culpables
Otro gran culpable: Bryan Hitch. Su obsesión por el detalle y por dibujar los uniformes de los héroes de manera realista ha dado lugar a verdaderos desaguisados y a que muchos de ellos hayan perdido buena parte de su identidad icónica. Alex Ross (otro culpable, por cierto), por muy hiperrealista que sea, al menos distingue entre metal, tela y cuero cuando dibuja. 

No olvidemos los crossovers. Gracias, Jim Shooter. Tus Secret Wars dieron el pistoletazo de salida a mil y un cruces, a cual más laberintico y plomizo. En esto DC no le va a la zaga a Marvel, de hecho, incluso puede que lo inventase, con la hoy en día casi ilegible Crisis en tierras infinitas. Y lo que es peor, otras editoriales les imitan, en lo malo, construyendo universos que replican los de las dos grandes y cayendo en los inevitables cruces, sin aportar mayores novedades. Los crossovers son una peste que se extiende por las colecciones y hace que automáticamente pierdan interés. Solo guionistas geniales en su mejor momento son capaces de salir airosos de estos bretes, cada vez más frecuentes.

¿Y qué decir de las muertes innecesarias? Cuando algún personaje muere, la apuesta no es a si volverá o no, sino a cuándo retornará. Así, es difícil que los aficionados se emocionen con lo que sucede en los tebeos. Si no sabes qué hacer con el personaje, no lo mates. Al menos copia alguna buena historia.

Sí.
La multiplicación de cabeceras es otro problema grave. ¿Son necesarias diez series mensuales distintas de Los Vengadores? ¿Es necesario lanzar nuevas colecciones de 52 en 52? Sabemos que ello responde a una lógica mercantil, pero ¿no sería mejor hacer menos series, pero buenas de verdad? Ejemplo: la evidente mejora de calidad de The Amazing Spider-Man cuando pasó a ser la única serie arácnida, con Un nuevo día.

Además, desde que los tebeos de superhéroes dejaron de tener diálogos en las portadas, perdieron buena parte de su encanto. Eso es un hecho. Las portadas tienen que tener rótulos y bocadillos, accíón, vida, llamar la atención. Los tebeos Marvel de los setenta son un buen ejemplo. No digamos los impagables textos de portada de los clásicos DC de los cincuenta y sesenta. Canela fina. Pero qué poco atractivas son esas repetitivas imágenes de héroes derrotados tirados por el suelo (como posando, además) mientras el villano se alza triunfante, o las portadas "icónicas", que no dicen nada, que no tienen relación alguna con el interior del tebeo… vamos, estilo Jae Lee, por ejemplo.

Y para terminar, no hay que olvidar la concepción de las historias en arcos argumentales, que hacen que en muchas ocasiones leer un cómic mensual resulte muy poco satisfactorio. Y lo que es peor, a veces leer todo el arco tampoco es muy satisfactorio que digamos.

Soluciones
Pero no basta con diagnosticar el problema. Hace falta proponer soluciones. Los tebeos de superhéroes son un cajón de sastre que acepta todos los géneros: fantasía, aventura, ciencia ficción, culebrón, todo tiene cabida. La única regla dorada es que sean divertidos.

Que alguien se relea, por ejemplo, los tebeos de Peter David para Marvel y DC, y descubra que se puede mantener la frescura, mes a mes, y sorprender a base de inteligencia. Hablando de guionistas capaces de capear temporales… ahí está Ultimate Spiderman, el tebeo más chulo de Marvel de las últimas décadas, mes a mes. Otros ejemplos: The Umbrella Academy, el Invencible de Robert Kirkman… o los dos ciclos de The Authority creados por Ellis y Hitch (antes de volverse un cargante), y por Millar, Quitely y otros. Eso es hacer tebeos chulos, que además aportaban ideas nuevas. No hablemos de los clásicos como Los 4 Fantásticos de Lee y Kirby, o los grandes clásicos de los setenta y los ochenta de Marvel. 

Sí.
Otra esperanza: que más autores sigan la estela de Grant Morrison. Su JLA y sus New X-Men son dos de las obras fundamentales del género en los últimos treinta años, arrolladores de principio a fin, y lo mismo podemos decir de su alucinante trayectoria en Batman. Y no olvidemos su Doom Patrol, ya que hablamos. Morrison es un buen ejemplo lo que tendrían que ser TODOS los tebeos de superhéroes: un homenaje al trabajo de quienes vinieron antes (algo consustancial al género, una dimensión fundamental que muchos confunden con simplemente copiar y repetir historias) que no se queda solo en eso sino que aporta mucho, mucho más. Sobre todo, diversión.

Otros ejemplos: los trabajos de Rick Remender, Dan Slott Jason Aaron: porque, aunque son irregulares (de hecho, Aaron y Remender brillan más en obras más personales y menos encorsetadas que sus guiones para Marvel), son de los pocos guionistas de superhéroes que no han olvidado cómo entretener y sorprender. Más esperanzas: cosas como el Ojo de Halcón de Fraction y Aja (a años luz de otros nuevos tebeos Marvel), o Battling Boy y Aurora West, de Pope, Petty y Rubín, ejemplos de lo que debería ser un tebeo de superhéroes moderno, divertido, vibrante, que cogen lo mejor del género y le devuelven su frescura.

Es necesario que los artistas aprendan del ejemplo de Frank Quitely: como el mejor en su trabajo, y como modelo a seguir para unos cuantos fieras que andan sueltos por el panorama comiquero yanqui con estilos propios, con capacidad y ganas de hacer cosas distintas. Queremos más diversión que el simple reconocer tal o cual homenaje (o robo descarado). Queremos buenos narradores, no simples dibujantes que hacen viñetas horizontales y dibujan poses molonas; queremos estilos personales, no clones de clones de clones. 


Queremos a guionistas que se diviertan con lo que hacen. Queremos a dibujantes con ganas y con estilos personales: queremos a Chris Burnham (hablando de aprender de Quitely y después evolucionar…), a Cameron Stewart, Emma Ríos, a los hermanos Bá Moon, Fiona Staples, Ross Campbell, a Tim Sale, Sean Murphy, David Aja, Javier Pulido, a Marcos Martín, a Javier Rodríguez, Mike Allred, Stuart Immonen, a Sara Piccheli… 

Ese es el nivel que queremos. Y no es ese el nivel que "disfrutamos" en los últimos tiempos, precisamente, en Marvel y DC.



Sí.

Sí.

Sí.

Sí.

Sí.


Sí.


Sí.


lunes, 11 de mayo de 2015

Películas recién vistas: LOREAK


Una historia de personas que se enfrentan a situaciones inesperadas, y la manera en que las vidas de unos afectan de formas inesperadas a las de otras. Cuando Ane empieza a recibir flores cada semana, enviadas por una persona desconocida, la tensión va en aumento entre ella y su marido. Al mismo tiempo, el matrimonio compuesto por Lourdes y Beñat se enfrenta a otras tensiones, las generadas por Tere, la madre de Beñat, que nunca se ha llevado bien con Lourdes… Ese es el punto de partida de Loreak.

Así, con sencillos mimbres, Jose Mari Goenaga y Jon Garaño van armando una historia que teje relaciones de lo más inesperadas entre tres mujeres. Reflexionando sobre la soledad, la pérdida y sus efectos, y las mentiras que todos nos decimos a nosotros mismos para seguir adelante, los dos guionistas y directores de Loreak entregan un estupendo drama intimista, hecho de silencios, en el cual la sutileza juega un papel fundamental. 

Loreak es una película cuidadísima en todos los detalles, con excelentes trabajos de sus tres actrices protagonistas, Nagore Aranburu, Itziar Aranburu e Itziar Ituño. Un drama que atrapa y no suelta al espectador, y que tampoco da todas las respuestas, quizá porque no existen, y quizá porque hay que buscarlas entre los silencios y las elegantes elipses de una trama que se alarga por espacio de cinco años.


En resumen: estupenda.

jueves, 7 de mayo de 2015

Recién leído: EL ESTABLISHMENT, de Owen Jones


El joven escritor británico Owen Jones, socialista confeso, traza un desolador y certero panorama de los males que aquejan a la sociedad británica, encarnados en el Establishment. Un término que engloba a toda una serie de individuos que ejercen un poder en la sombra, que influyen de manera decisiva en los gobiernos (sin importar el signo político de estos) y que así determinan un permanente desequilibrio a su favor de las leyes y las condiciones de vida que rigen el día a día de los ciudadanos. El retrato de Jones es fácil de extrapolar a toda Europa, evidentemente, y en sus páginas podemos reconocer conductas y pensamientos bien cercanos.

Jones, autor de ese libro imprescindible que es Chavs, explica los orígenes de ese poder: cómo unas ideas denostadas y tachadas de egoístas, dañinas e insolidarias (porque lo son) en los años cincuenta y sesenta van ganando fuerza poco a poco hasta arraigar con imparable energía gracias a la ayuda de ese cáncer humano con exceso de laca que fue Margaret Thatcher (Skynet, ¿dónde estás cuando se te necesita?). Con la Dama de Hierro en el poder (y con la inestimable ayuda de su émulo Ronald Reagan, al otro lado del charco), cayeron todas las barreras al desenfrenado enriquecimiento de la City, verdadero centro neurálgico del Establishment británico, y cayeron también (y siguen cayendo) tantos y tantos logros de la lucha de los movimientos obreros y sociales durante el siglo pasado. 

Ni siquiera la devastadora crisis de hace unos años ha socavado su poder. Los escuderos del Establishment (o sus esbirros, también podríamos decir), los políticos, bien secundados por unos medios de comunicación absolutamente vendidos a los intereses de los poderosos, se han encargado de que los cuidadanos de a pie paguen (paguemos) la factura de la crisis. Y además, han logrado convertir sus ideas en "las" ideas, fagocitando a la supuesta alternativa (la izquierda moderada, es decir, los laboristas en Gran Bretaña, el PSOE en España) que han olvidado sus verdaderas ideas de fundación para abrazar sin rubor los dogmas del capitalismo más repugnante (¿alguien dijo Felipe González?). 

El sistema está bien podrido: políticos millonarios se reúnen a puerta cerrada con banqueros y escoria similar (igual que el antiguo rey "cazaelefantes" de cierto país, por cierto), la puerta giratoria no permanece quieta ni un solo momento, y entretando, el descontento de quienes son simplemente estafados y esquilmados es hábilmente dirigido hacia los inmigrantes y los desposeídos. Jones ofrece unos cuantos ejemplos sangrantes de corrupción política, campañas mediáticas tan injuriosas como falsas, miseria debida a la desparición del estado del bienestar… vamos, una canción que conocemos bien, y que no por muchas veces oída nos resulta más agradable. Más bien, todo lo contrario.

Con prosa ágil y cercana, y gran profusión de datos y entrevistas a todo tipo de personas, Jones propone una solución tan evidente como difícil de alcanzar. Desarrollar las políticas más diametralmente opuestas, y luchar contra el monolítico poder del Establishment uniendo fuerzas en vez de dividirlas. Pero, como dijo alguna vez Manel Fontdevila, la derecha siempre es más capaz de olvidar lo que la divide y concentrarse en lo que la une, mientras la izquierda hace exactamente lo contrario. ¿Idealista? Es cierto, pero Jones argumenta acertadamente que la fe en sus ideas es lo que permitió al Establishment y a sus escuderos políticos y mediáticos alcanzar la cima de poder en la que ahora se encuentran en todo el mundo.


En resumen: "mala gente que camina / y va apestando la tierra", dijo don Antonio Machado. Muy acertado, muy actual. Un libro imprescindible. Más información, aquí. 

Lecturas recientes: MEN OF WRATH


Jason Aaron escarba en anécdotas de sus antepasados para construir una historia de ambiente sórdido y violento, ese caldo de cultivo de violencia en el que el guionista se mueve como pez en el agua. Un despiadado asesino profesional, descendiente de una estirpe de similar catadura, tiene que hacer frente al mismo tiempo a un diagnóstico terminal y a un último encargo, que puede ser el peor de todos sus pecados. 

La historia, una serie limitada de cinco episodios publicada por el sello Icon de Marvel, se lee en un suspiro, aunque está lejos de la calidad de Scalped o de la más reciente Southern Bastards. Casi parece un boceto, una historia que no da para más de cinco capítulos (incluso, podemos decir que está algo alargada). Violencia salvaje a mansalva salpica la trama, pero el resultado final tampoco aporta nada especialmente original. Dibuja Ron Garney, que hace un trabajo competente como casi siempre, aunque algo lejos de su mejor momento. 


En resumen: los buenos se tienen que emplear a fondo.

martes, 5 de mayo de 2015

Lecturas recientes: EL ASESINATO COMO DIVERSIÓN, de Fredric Brown


Lo mejor de la novela negra es que, a nada que su historia esté bien hilada, los personajes tengan un poco de gracia y el autor algo de chispa a la hora de narrar, siempre será una lectura entretenida. Si además, como en este caso, la historia está muy bien hilada, los personajes tienen mucha chispa y el autor narra la historia a las mil maravillas, el resultado no puede ser menos que excelente. 

La vida imita al arte cuando los guiones de crímenes de un escritor de seriales empiezan a materializarse en la realidad, a su alrededor… incluso antes de que nadie los lea. Fredric Brown nos lleva de la mano, cobinando los avatares del juntaletras protagonista con sus líos profesionales y amorosos y la intriga habitual en estos casos.


En resumen: lo dicho, excelente.

Lecturas recientes: CONAN EL VENGADOR 1


No, no es que el cimmerio se haya unido al equipo de héroes más popular de Marvel… ese es el título que Dark Horse eligió para la nueva serie que continúa las historias del joven Conan, después de los cuatro tomos escritos por Brian Wood. Toma el relevo Fred Van Lente, que hila una historia apañada, con un melancólico Conan guerreando entre facciones enfrentadas en una ciudad-estado de los reinos negros, a la vez que lidia con la devastadora pena de la pérdida de Bêlit. 

A los lápices, Brian Ching y Eduardo Francisco, que hacen un trabajo competente, en particular Ching, con un estilo algo deudor de la estética Image pero competente narrador; aunque ambos dibujantes quedan lejos de la potencia gráfica de los excelentes artistas que ilustraron la etapa de Wood (los Cloonan, Shalvey, Lolos…).


En resumen: bien, sin grandes alardes.

sábado, 2 de mayo de 2015

Películas recién vistas: LOS VENGADORES. LA ERA DE ULTRÓN


Tres años después, los héroes Marvel se reúnen de nuevo para hacer frente a una amenaza que ninguno de ellos podría detener en solitario. De nuevo, Joss Whedon nos trae a Los Vengadores, y proporciona otras dos horas y media de entretenimiento del bueno, que pasan en un suspiro.

Con un ritmo perfectamente medido, el film relata la batalla de los héroes contra Ultrón, el poderoso robot tantas veces visto en los tebeos del grupo, y que en el film obtiene un origen sutilmente diferente, que casa perfectamente con el andamiaje cada vez más amplio del universo fílmico Marvel. Alterado resulta también respecto a las viñetas el nacimiento de un nuevo héroe: la Visión, que jugará sin duda un papel fundamental en las futuras aventuras fílmicas de la Casa de las Ideas. También, y con los mismos cambios adecuadamente introducidos en sus orígenes, se incorporan al elenco dos nuevos héroes, los hermanos Maximoff, Wanda y Pietro.

La apuesta de Whedon y Marvel estaba clara. El reto al que se enfrentaban era múltiple. ¿Cómo superarse? ¿Cómo hacer una película mejor que la anterior? ¿Cómo mantener el gracejo y la sensación de sorpresa que provocó la primera entrega? La manera de afrontar el desafío ha sido crecer. La amenaza es más global, la acción recorre medio planeta, aparecen más personajes, la escala se hace mayor. Por suerte, ese crecimiento de escala no estropea el resultado final, aunque hay que reconocer que la acumulación de elementos hace que algunos momentos del film resulten un poco atropellados.

No se corren riesgos. El esquema de la película, paso por paso, es el mismo que el del primer film, con la salvedad de que esta arranca con el equipo ya formado y en acción. Disfrutan de mayor desarrollo personajes como Ojo de Halcón, la Viuda Negra y Hulk, y además, se abre una nueva etapa al introducir elementos y conceptos que sin duda veremos más adelante en otros filmes. Es realmente curioso constatar cómo los filmes de Marvel, en realidad, forman parte de un serial, además de tener entidad propia. 

En este sentido, se predica para el converso: los fans de toda la vida encontrarán suficientes elementos para escarbar, discutir y comentar en los próximos días. Quizá los profanos no se sientan tan extasiados por la abundancia de referencias que no reconocerán (aunque tampoco les molestarán…) hasta ver los próximos (y los anteriores) filmes de Marvel. De todos modos la película no resulta farragosa ni aburrida en ningún momento, que estamos hablando de una película de superhéroes, caramba... Las escenas de acción, desde el estupendo arranque, pasando por la descomunal batalla entre Iron Man y Hulk, y la larga y vigorosa pièce de résistance final, son realmente satisfactorias. 

Por el camino, quedan, eso sí, la sensación de sorpresa y la irrefrenable gracia del primer film. Pese a que Whedon sigue combinando con efectividad la comedia y la acción, el propio argumento de la película (y el futuro que insinúa claramente) hace que este resulte algo más serio y grave que su predecesor, chistes aparte (mucho, mucho menos graciosos que los de la primera parte). Y no nos engañemos, Ultrón da muy poco miedo (y resulta un poco ridículo eso de que mueva la boca cuando habla).

Por fortuna, en ese sentido Whedon lleva la nave a buen puerto, sin caer en los desmanes de una posible nolanización. Vamos, que no llueve todo el rato, ni la fotografía hace que parezca que nos encontramos ante un perpetuo eclipse solar para que sepamos que esto se ha vuelto serio... En el futuro, veremos cómo se las apañan los hermanos Russo cuando la escala se vuelva cósmica. En un futuro más próximo... se impone un nuevo visionado en pantalla grande.

En resumen: se lo pasa uno de miedo. Aunque... la primera entrega es insuperable. 

miércoles, 29 de abril de 2015

Recién leído: CHAPUZAS DE AMOR


Quien aún no conozca la obra de Jaime Hernandez se está perdiendo uno de los mayores logros de la historia del cómic. Desde hace tres décadas, Jaime y su hermano Beto, juntos y cada uno por su lado, han ido poniendo en pie toda una vida en viñetas para sus personajes. Cada hermano tiene su universo particular. Beto tiene a las gentes de Palomar, y Jaime a la panda de Hoppers, y sobre todo y ante todo, a Maggie Chascarrillo y a Hopey Glass.

Las historias de ambas se unen y se separan a lo largo de las ya numerosas historias de Jaime, compartiendo protagonismo con un reparto coral de personajes cuyas vidas han ido cambiando con los años. Lo que comenzó siendo una divertida mezcla de comedia tex-mex y ciencia ficción ha ido convirtiéndose con el tiempo en probablemente la mejor muestra de slice of life del mundo del cómic.

¿Qué decir de esta nueva entrega? ¿Repetir una vez más que la maestría narrativa de Jaime solo es comparable a su asombrosa capacidad de dibujo? ¿Volver a explicar, o a intentarlo, cómo los personajes transmiten tal sensación de autenticidad, emoción, realidad y vida que asombran? ¿Decir que Jaime demuestra una vez más que es sin duda uno de los más grandes creadores vivos de la historia del cómic? Bueno, pues sí. Eso es lo que hay que decir. Una vez más.

En resumen: Chapuzas de amor es un tebeo simplemente maravilloso, lleno de emoción y sorpresas. Magia, sin trucos. Solo magia. 

Que no te dé miedo acercarte al universo de Jaime. Que no te asuste la cantidad de páginas. Recuerda que son tres décadas de trabajo. Solo acércate a Hoppers y disfruta. No querrás irte. Lo lógico es empezar por los tres tomos de Locas. Aunque el primero está agotado, puedes lanzarte sin problemas a por el segundo.

En nuestro país, La Cúpula ha ido recopilando las andanzas de ambas amigas y demás fauna de Hoppers. Aquí.

Echa un vistazo a las ediciones originales de la publicación que crearon ambos hermanos, Love & Rockets, para hacerte una idea. 




martes, 28 de abril de 2015

Recién leído: BABEL, de Santiago Valenzuela


Una de las obras más importantes del cómic europeo, por extensión y por amplitud de referencias e imaginación desatada es, sin duda, Las aventuras del Capitán Torrezno, cuya novena entrega, Babel, acaba de ser publicada por Panini. 

Para los no iniciados, resumamos brevemente las líneas maestras del argumento que Santiago Valenzuela lleva casi veinte años enfrascado. En un sótano bajo el bar Denver, un abrevadero canijo y vetusto del extrarradio de Madrid, existe un mundo en miniatura, creado inadvertidamente por José Hilario, un lugar donde existen ciudades, se desarrollan épicas batallas… todo ello a escala minúscula. Allí José Hilario es Dios... y allí llega un día, sin saber cómo ni por qué, uno de los parroquianos habituales del Denver: el Capitán Torrezno. Individuo de improbable nariz y aún más improbable peinado, Torrezno se ve enseguida envuelto en las intrigas palaciegas de Deeneim, la gran ciudad del sótano. Sorpresas y batallas se suceden a lo largo del primer ciclo de la serie, que consta de seis libros, protagonizado por este cabezón héroe de andar por casa.

En este segundo ciclo, ahora en curso con tres libros (uno de ellos, Premio nacional del cómic) publicados, la escala épico-minúscula alcanza nuevas cotas de excelencia mientras Torrezno y los suyos siguen en guerra con las fuerzas del Khan, comandadas por Hideyoshi Vader. La batalla por la Torre de Babel es el eje sobre el que gira este noveno álbum, el más extenso hasta la fecha, y cuya lectura resulta tan fascinante que es difícil explicar lo increíblemente bueno que es.

La obra de Valenzuela es mucho más que una parodia de las grandes sagas épico-fantásticas. Además de la multitud de referencias a la historia, la cultura popular y no tan popular, y la literatura, Valenzuela desliza afiladas críticas a tantas cosas que es imposible enumerarlas. En sus característicamente abigarradas páginas y largas parrafadas de texto, el autor construye un mundo tan personal como fascinante, que exige un esfuerzo, un acto de fe, el de zambullirse en su torbellino, pero que recompensa enormemente a quien se lanza. Varios niveles narrativos (nuestro mundo, los tejemanejes de los técnicos, el mundo en miniatura…) se suceden a lo largo de las páginas. Pero que nadie se asuste. Eso es precisamente lo mejor de la saga de Valenzuela. Por poner un ejemplo de lo que hablamos: se puede decir que los dos tomos anteriores y este forman una sola historia, dividida en tres partes. Asombra la capacidad de Valenzuela para superponer los niveles narrativos (como sucede en la escena de la manifestación divina de José Hilario). 

La asombrosa imaginación visual de Valenzuela se complementa con su pasmosa capacidad narrativa; el carácter surrealista y onírico de muchas de sus páginas se equilibra a la perfección con las batallas, la acción y la presencia siempre refrescante de Torrezno, con su campechanía (esta de verdad, no como la del otro "campechano" que todos conocemos) y sus impagables réplicas castizas. 


En resumen: tan personal como colosal. 

miércoles, 15 de abril de 2015

HERB TRIMPE, 1939-2015


Un clásico. Cualquier fan de Marvel habrá leído toneladas
de páginas de HULK dibujadas por él. Al menos, esta, fijo.