"You're going to need a bigger boat."

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lunes, 5 de diciembre de 2016

Películas recién vistas: LA LLEGADA


La historia del primer contacto con alienígenas es un subgénero por derecho propio de la ciencia ficción. Pero pocas veces se habrá tratado de una manera tan brillante como en La llegada. Olvídate de Ultimátum a la tierra, de Contact, de V o de su descarado plagio fascista, Independence Day… Estamos en otra categoría completamente distinta.

El film de Denis Villeneuve tiene un apabullante poderío visual tan conseguido como discreto, sin estridencias ni abuso de efectos visuales. Su narrativa siempre está al servicio de un medidísimo guión (basado en el premiadísimo relato La historia de tu vida, de Ted Chiang). Además, un montaje muy en la onda de Terrence Malick le confiere una capacidad de fascinación mayúscula a un film que muestra ambición y que, a diferencia de lo que suele suceder en muchos casos, no queda en agua de borrajas, sino todo lo contrario. Y además, una música de Jóhann Jóhannsson simplemente hipnótica. Una conjunción de talentos poco común, en suma.


La llegada engancha desde el principio, y aunque su historia no es sencilla, sí es perfectamente accesible y comprensible cuando se llega a ese mágico momento entre los personajes de Amy Adams y Jeremy Renner, que reconocerás enseguida cuando veas la película. Entonces es cuando se revela todo lo que la historia esconde. Y esto no es un spoiler, damas y caballeros.

Genuina ciencia ficción de la buena, buena, es lo que ofrece la nueva película de Villeneuve, un interesantísimo director que se caracteriza por la intensidad que imprime en sus obras. La llegada no es una excepción.

En resumen: ve a verla. Ya. Es una de las películas del año, y destinada sin duda a convertirse en una de las referencias del género. Y cuanto menos te cuenten de ella antes de verla, mucho mejor.

PS Y por cierto, de pronto, cualquiera que vea La llegada va a ser bastante menos escéptico ante el próximo proyecto de Villeneuve… Blade Runner 2046.

viernes, 11 de noviembre de 2016

LEONARD COHEN, 1934-2016

So long...

Recién leído (por fin): CAPITÁN MARVEL de Peter David


Bueno, hora es ya de decirlo en voz bien alta por si acaso alguien tiene alguna duda: Peter David es uno de los GRANDES. A la altura de cualquier guionista de los más célebres de Marvel o DC. Un verdadero fenómeno de la escritura, capaz de encadenar larguísimas etapas en cada serie que toca, de divertir, renovar y a la vez honrar la tradición que recoge en cada trabajo. Ahí está para demostrarlo su recordada andadura en The Incredible Hulk, su larga temporada en Supergirl, su recién finalizada Factor-X, o esta imprescindible serie que ahora Panini está recuperando en tomos.

Merece la pena, y mucho, disfrutar con el humor, las sorpresas y la diversión que es capaz de imprimir David a las andanzas de Genis, el hijo de Mar-Vell.  David aplica sus habituales armas: conocimiento enciclopédico del material que maneja, respeto a la continuidad, tono ligero y lleno de humor (esos diálogos simplemente inigualables, que provocan carcajadas gracias al ajustado equilibrio entre la comedia y las citas a la cultura de masas) sin entrar en el terreno de la parodia, personajes secundarios con peso y con interés.




En esta serie, David recuperaba a dos secundarios, el sempiterno Rick Jones y su esposa, la escultural Marlo Chandler, a la que David creó en sus "años gamma". Ambos son sometidos a todo tipo de geniales peripecias en su vida compartida con el joven hijo del célebre Mar-Vell (a quien David rinde homenaje, acompañado de Jim Starlin). David también maneja personajes como los Micronautas (aquí, llamados Micrones por cuestiones de derechos) o Dragón Lunar.

Pero la maestría de David es que, dentro del tono ligero, es capaz de introducir temas "serios" sin sermonear, sin que parezca que los mete "con calzador". En el caso de esta serie, sin sonrojo, David presenta una ceremonia en la que los Kree extirpan a sus hembras los centros de placer. Si en El Increíble Hulk David trataba en repetidas ocasiones el maltrato doméstico, en esta ocasión los personajes como Marlo y Una-Rogg sirven para denunciar conductas de abuso sistemático contra niñas y mujeres, tan execrables como fáciles de indentificar en nuestro planeta.
 


ChrisCross, un dibujante con una honda influencia de Michael Golden, lleva con buen pulso el peso gráfico de casi toda la primera parte de la serie. Villanos clásicos como Thanos, Ronan el Acusador o Blastaar se alternan con otros enemigos menos conocidos como Una-Rogg, el mismísimo Merlín y otros…

El primer volumen de la serie, que nunca tuvo un gran éxito de ventas, mantiene un excelente nivel general. El segundo, que arrancó después de la célebre disputa entre David y Bill Jemas, sin dejar de ser bueno, pierde algo de fuerza, sobre todo en la parte en la que Genis pierde la chaveta y se vuelve kree de pura cepa, por así decirlo. Pero también atesora esta parte de la serie momentos sublimes, como la visita al mundo de Futuro Imperfecto, donde llegamos a ver a ¡tres! Rick Jones distintos juntos, ni más ni menos. Los excesos gráficos "noventeros" tampoco ayudaban demasiado. El baile de dibujantes es contínuo, signo inequívoco de que las ventas no acompañaban.

Ahora que Panini la está reeditando en el cómodo formato Extra Superhéroes (por cierto, el primer tomo tiene muchas páginas con el registro de impresión movido), es una gran oportunidad para retomar esta serie.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Películas recién vistas: YO, DANIEL BLAKE


La nueva película de Ken Loach no sorprenderá ni a sus detractores ni a sus admiradores. Fiel a su esencia, el director vuelve a contarnos una historia a pie de calle, de gente sencilla enfrentada a un mundo que les olvida o, peor, les margina. Habrá quien diga que es un panfleto, que es maniquea, que bla bla bla… Ni caso. Quien diga eso, como dirían en El Padrino, es el traidor. Ken Loach tiene razón. Así es el mundo, en Gran Bretaña… y en todas partes.

Daniel Blake es un tipo normal, un trabajador de mediana edad que se ve atrapado en un laberinto burocrático. Muchos de los funcionarios a quienes se enfrenta actúan siempre dentro de los límites marcados por el sistema: el mejor ejemplo es la amenazante supervisora que reprende de inmediato a la trabajadora que se sale un poco del guión y orienta un poco a Blake… Y al mismo tiempo, muchas personas ayudan a Blake de manera altruista,  como hace el propio Blake con la familia compuesta por Katie y sus dos chavales. Esa es la diferencia: las personas.

Loach pone el acento en un aspecto de importancia clave, en el que no se suele poner el acento: el papel de las personas dentro del sistema. De quienes sufren el sistema, y de quienes mantienen el sistema como está. Personas que se comportan como robots idiotas y no empatizan para nada con la situación de quienes están a su alrededor. No toman iniciativas, no resuelven problemas. Su trabajo, como el de sus jefes, es mantener el sistema, no solucionar problemas: ser un muro para los ciudadanos, una barrera infranqueable de papeles, líneas de atención telefónica, falta de empatía, mala cara y suficiencia. Lo mejor que se les puede desear, como a toda la escoria del mismo pelaje, es que prueben algún día su propia medicina.

En Yo, Daniel Blake, Loach, secundado como siempre por el guionista Paul Laverty, acierta en todo: en la emoción verdadera que transmite, en el diagnóstico de la sociedad británica del siglo XXI y la manera en que toda una parte de la sociedad deja tirada a otra, por omisión y por acción. Vamos, el siglo XXI, en una palabra.

En resumen: NECESARIA.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Recién leído: BASURA, de Derf Backderf


La obra recién publicada, de nuevo por Astiberri, del creador de Mi amigo Dahmer es una nueva exploración en la trastienda del sueño americano, un paseo por esos Estados Unidos alejados de los territorios del tópico y del telefilme. Esta vez, Backderf ha dejado ya atrás el desolador instituto en el que coincidió con el mismísimo Jeffrey Dahmer, y está trabajando de basurero en su ciudad natal. El trabajo es, como se suele decir ahora, alienante. Y así lo presenta, sin ocultar nada, Backderf, mostrando la torpeza y la corrupción administrativa del asunto, y la batalla diaria que mantienen sus compañeros y él contra la basura que se acumula sin cesar.

La sucesión de anécdotas "jocosas" que relata el autor se complementan con dos secciones, al inicio y al final del libro, donde reflexiona, ayudándose de estadísticas, sobre la verdadera dimensión del asunto del libro: la basura, los residuos que produce la vida civilizada en su país. De nuevo, Backderf reflexiona sobre su país y sobre aspectos de la vida cotidiana estadounidense, de manera tan certera como ya hacía en Mi amigo Dahmer con su descarnado retrato del sistema educativo. Basura es un tebeo que hace pensar, o debería, sobre la vida moderna y la irresponsable producción y tratamiento de los residuos.

En resumen: un libro de lo más interesante.

domingo, 30 de octubre de 2016

Películas recién vistas: DOCTOR EXTRAÑO


Marvel tiene bien engrasada la fórmula, y la nueva entrega de lo que ya podemos denominar un verdadero serial no hace sino ratificarlo. Películas comerciales, con repartos llenos de caras conocidas, bien hechas, aptas para los no avezados en el universo Marvel y con guiños para los fans veteranos, detalles de humor y con elementos que dejan claro su condición de parte de algo más grande. Quien busque otra cosa en ellas, no lo va a encontrar. Es como buscar el sentido del humor en las películas de Chistopher Nolan. Luego, por supuesto, las hay mejores y peores.

Doctor Extraño sigue, como Ant Man, el esquema de la primera Iron Man: como en los tebeos clásicos, el ensoberbecido cirujano Stephen Strange se convierte en hechicero supremo del universo fílmico Marvel de la manera más improbable y rocambolesca posible. La historia que presenta la película, personajes nuevos y cambio de sexo del mentor aparte, se mantiene muy fiel a la original de Stan Lee y Steve Ditko y apuesta por la fantasía más desatada, lo cual es muy de agradecer. Solo faltan los Sin Mente para acabar de completar el cuadro.



El film entretiene, pese a tardar un poco en arrancar, y la visualización de elementos como la célebre capa de levitación de Extraño, de los efectos de los hechizos de los poderosos magos y de la siniestra Dimensión Oscura es convincente, y realmente loca y psicodélica en algunos momentos. Benedict Cumberbatch es una estupenda elección para ser el Doctor Extraño, como lo es el resto del reparto para sus respectivos papeles: Tilda Swinton, Benedict Wong, Chiwetel Ejiofor, Rachel McAdams, y el siempre estupendo Madds Mikkelsen. Se pasa un rato de lo más entretenido con todos ellos, se nos dejan una miguitas de lo que vendrá en forma de dos escenas en los créditos… vamos, el menú habitual, sin fallos, sin sorpresas.

En resumen: se lo pasa uno estupendamente. El año que viene, más.

martes, 11 de octubre de 2016

Películas recién vistas: ELLE


El regreso de Paul Verhoeven, diez años después de El libro negro, nos devuelve en plena forma a uno de los cineastas más sorprendentes y provocadores de las últimas décadas. Elle es una película que dinamita los tópicos y presenta un retrato de la sociedad del siglo XXI, hipocrita, trastornada, ultraindividualista, paranoica, confusa, salvaje; un siglo XXI que Verhoeven abre en canal con un escalpelo certero y demoledor. Añádase a la mezcla una actriz realmente espléndida que borda su papel, y tenemos una película de esas que no dejan indiferente. Y de esas de las que cuanto menos sepas antes de que se apaguen las luces de la sala, mucho mejor. Su efecto será mucho mayor.

Si alguien dice que no hay papeles interesantes para actrices que han sobrepasado cierta edad, aquí está la prueba de lo contrario. La francesa Isabelle Huppert da vida, mirada y gesto sobrios y perfectos a Michèle, una mujer de la alta sociedad parisina, con toda una historia detrás… y qué historia. La actriz francesa compone, como lo hacía Sharon Stone en Instinto Básico (y a años luz de un film como aquel, efectivo pero mucho más sencillo, directo y comercial), un personaje fascinante, bien secundada por un reparto competente y arropada por un guión medido al milímetro para que nadie quede a salvo.

Si en los 130 minutos de Starship Troopers Verhoeven se adelantaba a su tiempo con una modernidad apabullante, teñida de negrísimo humor, y en los 130 minutos de El libro negro llevaba a cabo un tremendo ajuste de cuentas con el pasado de su propio país (por cierto, con otro personaje femenino de esos difíciles de olvidar, encarnado por Carice Van Houten), en los 130 minutos de Elle Verhoeven desata un vendaval provocador, perfectamente diseñado para remover al espectador en su asiento. Elle es un film que desafía todos los estereotipos, se sale de los géneros y se resiste a ser clasificado como cualquier cosa que no sea una andanada salvaje que no deja títere con cabeza.

En resumen: Paul Verhoeven ha vuelto. Qué suerte tenemos.