"You're going to need a bigger boat."

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domingo, 8 de agosto de 2010

Películas recién vistas: ORIGEN


Llega por fin la esperada nueva película de Christopher Nolan, ahora mismo, sin duda, junto a James Cameron, el director de películas comerciales de mayor talento del cine mundial. Aviso para navegantes: hay spoilers.

Origen es un film que exige atención continua para que el espectador no se pierda ningún detalle del entramado de la historia, hasta su resolución, y eso ya es un logro. Es una película vibrante, a ratos realmente impactante, con algunas escenas que dejan boquiabierto (en particular la mayoría de las que se desarrollan en el mundo de los sueños, la acción en "gravedad cero", o la persecución por las calles de una ciudad africana) con un ritmo realmente logrado, y sobre todo, una película que demuestra que Nolan es perfectamente capaz de hacer comprensible su historia, la cual, un mérito más, no es un remake, ni una versión, ni una actualización, pese a que es fácil reconocer ecos de otras obras en Origen, y seguramente los "devoradores" de literatura de ciencia-ficción encontrarán muchas más que yo.

También funciona la mezcla de géneros que plantea Nolan. Origen es un film que bebe tanto de fuentes de ciencia-ficción "cercana" como de género negro, de los filmes de espías, de las películas de atracos perfectos. En ese sentido, la película, con sus localizaciones repartidas por todo el mundo, con su ritmo vibrante, con su asombrosa estética visual, con un diseño de producción de lujo que saca buen partido de su enorme presupuesto, resulta modélica y no chirría en ningún momento.

Bien, entonces, ¿dónde está el problema? Pues donde casi siempre: en el guión.


La historia que nos cuenta Origen es complicada, pero no compleja. Los personajes son planos y carentes de encanto. La acumulación de miembros del equipo de Cobb (un Leonardo DiCaprio que presta su imagen y poco más, porque tampoco tiene mucho papel que interpretar) hace que el protagonismo se diluya. Las relaciones entre Cobb y su mano derecha (Joseph Gordon-Levitt), entre Cobb y Ariadne (Ellen Page), entre Cobb y su esposa, Mal (Marion Cotillard, impactantemente bella), entre Cobb y su suegro (un desaprovechadísimo Michael Caine), entre Cobb y Saito (Ken Watanabe)... quedan diluidas, deslavazadas, llenas de posibilidades sin explotar porque el film se olvida casi por completo de explicarnos nada acerca de ninguno de ellos, exceptuando a Cobb y su dramón, o de dotarles de vida: la divertida escena del beso robado a Ariadne, por ejemplo, es una isla, un detalle de inspiración que debería ser la norma.

Nolan comete el mismo error que lastraba un tanto el resultado de El Caballero Oscuro. Si en el film del murciélago el papel del villano se repartía entre el Joker de Heath Ledger y el Dos Caras de Aaron Eckhart (y el del héroe, igualmente, se repartía entre Batman y Harvey Dent), en Origen el protagonismo está tan repartido que se diluye completamente. Se empatiza muy poco con el drama personal (más bien mental) del personaje interpretado por Leonardo DiCaprio, como ya ocurría en Shutter Island (y Origen es mucho mejor película, para mi gusto), y no digamos con el resto de personajes, casi inexistentes. No sólo eso, no existe un villano (función que podría haber sido adjudicada a la esposa de Cobb, creando un retrato de "villano resentido" que siempre funciona, y ahí está el osito de peluche de Toy Story 3 para demostrarlo), y por tanto, el poder de atracción de un personaje malvado carismático (como el Hans Gruber que Alan Rickman bordaba en La Jungla de Cristal, o el mismo Joker de El Caballero Oscuro) no existe, y no hace que a su vez el héroe sea mejor. Recordemos al patético "malo" de Titanic, por ejemplo. ¿Cómo iba a duda Kate Winslet entre Leo y el petimetre de su prometido? Si el villano no funciona, la película pierde parte de interés. No digamos, si ni siquiera hay villano...

Otro problema del guión es el escaso jugo que le saca a las numerosísimas posibilidades de su historia. Origen se queda en la superficie, se recrea en su rompecabezas, se esmera en el envoltorio (eso sí, el envoltorio, me reafirmo, es absolutamente primoroso) sin escarbar más. ¿De dónde sale la tecnología que alegremente manejan Cobb y su equipo? ¿Cómo funciona, por qué? ¿Por qué unos la tienen y otros no? ¿Por qué la "lógica de los sueños" (toma concepto) funciona así, y no de otra manera? ¿Por qué, cuando "entramos" en los sueños de alguien, podemos manipular unas cosas y otras no? ¿Por qué nadie sueña con el pasado, o con el futuro? ¿Cómo se crea, realmente, en sueños? Hay muchas más preguntas sin respuesta, a las cuales un "aligerar" de niveles el metraje podría hacer sitio, dentro de un film de más de dos horas y cuarto de duración que tampoco se hace largo en ningún momento.


En Origen, Nolan es como un malabarista que hace equilibrios con demasiadas pelotas a la vez: es impresionante, es atrevido, y digno de elogio por ello, pero alguna que otra pelotita se le escapa (en particular, la confusa secuencia "estilo Bond" que se desarrolla en un paisaje montañoso nevado, una simple excusa para gastar dinero a raudales en un complicado rodaje). En particular, a partir de la mitad del film, una de dos: o el espectador ve el film un poco "desde fuera", en plan "venga, ¿ahora qué más?" (ese fue mi caso), o simplemente "desconecta" y se aburre como una ostra.

Lo que realmente cuenta Origen se resume en pocas palabras... y realmente, es matar moscas a cañonazos. Compárese simplemente la cantidad de ideas, de conceptos que maneja un film como Blade Runner, y luego búsquese esa cantidad de ideas, de sugerencias, en Origen... o compárese con otro film del mismo Nolan, la fascinante Memento... o con Toy Story 3 y su primoroso guión. Lo mismo sucedía con otro film de Nolan, El truco final... agradable de ver, bien resuelto, pero desprovisto de sustancia (o con Abyss, por ejemplo, ya que hemos mencionado a James Cameron).


Pese a que sin duda Origen queda a millas de distancia por delante de filmes como Matrix, por ejemplo, olvida muchas otros posibles caminos para centrarse en la acción, para adentrarse (y en ocasiones perderse) en su propio laberinto (por cierto, qué ingenioso, llamar Ariadne a un personaje que construye laberintos...). Aunque, por fortuna, escasean los lugares comunes que asolan las típicas superproducciones veraniegas: frases como "hagamos nuestro trabajo y volvamos a casa", cualquier cinéfilo sabe a qué cosas me refiero... Sin embargo, Origen, en suma, padece del mismo problema que muchas de esas otras películas, mucho más anodinas: que es como un envoltorio muy bonito para un paquete vacío. Un film que engancha, que te mantiene atento pese a esa sensación de "malabarismo", pero que deja escasa huella.

En resumidas cuentas: merece la pena verla, y mucho... pero dista mucho de ser la "gran película" que pretende ser. Y a los buenos hay que pedirles lo mejor.

Más información aquí.

5 comentarios:

Amaia Ballesteros dijo...

Algún día iré a verla... aunque a Di Caprio no le aguanto. Espero que el tema ciencia ficción merezca la pena, es lo que me gusta de estas pelis.

lokodatar dijo...

Tan abrumado te ha dejado el excelente escritor que es Nolan que no actualizarás nunca jamás ya el blog...???
(Las vacaciones no son excusa boludo....)

Mikel dijo...

Komikineska, merece la pena verla... la verdad es que visualmente es asombrosa. Luego sustancia, lo que se dice sustancia... poca.

Mikel dijo...

Primero, querido compañero Lokodatar, actualizo cuando quiero (o cuando puedo), que esto no es unt rabajo, es una diversión. Segundo: véase entrada posterior para más información.

Roberto González dijo...

Bastante de acuerdo. Le tengo cierta manía a Nolan porque parece que le interesa mucho más hacerse el listo y complicar las cosas que provocar sentimientos o hacer que simpaticemos con los personajes. Puede que haya otros directores a los que les funcione una cierta frialdad, pero la de Nolan es antipática. Tener a ese montón de personajes ahí para no saber nada de ellos, como que no.

La peli me gustó, pero creo que si la viera otra vez me aburriría un poco bastante. Me ocurrió algo similar con El caballero oscuro al verla por segunda vez.

No estoy seguro de que sea mucho mejor que Matrix tampoco...aunque aquella tampoco me emociona muchísimo.

Toy Story 3, por cierto, tampoco me termina de entusiasmar, aunque es divertida y muy digna, creo que se han exagerado sus virtudes. Realmente me ha hecho valorar más Toy Story 2, a la que también le veía cosas mejorables, pero en comparación ahora me parece mejor. Para ser una tercera entrega es sin duda muy buena y es de lo más logrado del verano, pero Up, por ejemplo, me gustó bastante más.