"You're going to need a bigger boat."

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lunes, 10 de enero de 2011

RODEADO DE PAPEL (Sin dibujos) presenta... ALGO VA MAL

De una estrofa de Oliver Goldsmith (1730-1774), autor de El Vicario de Wakefield, deriva Ill fares the land, certero título original de Algo va mal, el libro que nos ha legado el pensador e historiador británico Tony Judt, recientemente fallecido después de una larga lucha con una esclerosis múltiple. En los seis versos de la estrofa está recogida la idea fundamental de su obra, que hace un diagnóstico certero, sencillo (que no simple) y acertadísimo de la sociedad en la que vivimos, y propone una solución en la que aboga por volver a los valores de la denostada socialdemocracia, y a huir de una apatía generalizada acerca de la vida pública que tanto beneficia a algunos, que no consideran precisamente el bien común como su objetivo... Mal va la tierra si el dinero importa más que la gente, viene a decir Goldsmith.

Hoy en día, es fácil darse cuenta de que "mal anda la tierra": la tan traida y llevada crisis esconómica está siendo causa de (o excusa para) el aumento del paro; las economías de los países desarrollados están sometidas a los dictados de eso que se da en llamar "los mercados"; se acentúan las desigualdades entre quienes tienen más y quienes tienen menos; se hacen continuos llamamientos a "reducir el tamaño de los estados", es decir, a reducir o eliminar gastos sociales… Los medios de comunicación, entretanto, escupen horas y horas de culebrones, deportes y aledaños, programas espantosos "de famosos" y telediarios acomodaticios y/o sesgados (a veces las dos cosas) o, simplemente, tontos.

Y somos testigos de un fenómeno que inquieta a cualquiera que lo piense friamente: el tremendo retroceso que están sufriendo todas las leyes, políticas, ideas y demás que engloba el término "estado del bienestar". Algo que hoy en día muchos (que hablan muy alto, y que normalmente no necesitan de servicios sociales) califican de ineficaz, de desperdicio de recursos… ¿Te suena? No me extraña. Mismamente, hace poco tiempo, se ha rebuznado bien alto en muchos medios de comunicación acerca de las ayudas sociales, y de los malvados defraudadores que acceden a ellas y se aprovechan de ellas para no trabajar… ¿La solución? Eliminar las ayudas sociales, dicen, con otras palabras, claro. Que cada uno se busque la vida. Que trabajen. ¿No sería mejor que el estado se ocupara, como es su obligación, de asegurarse de que quien percibe las ayudas sea quien realmente las necesita? No, el estado no debe intervenir, porque el mercado se ocupará de que todo el mundo tenga las mismas oportunidades…


Tony Judt.

Judt rastrea los orígenes de esas ideas tan en boga hoy en día, que sitúa en el momento de la caida del Muro de Berlín, y su epítome, en las insidiosas ideas puestas en práctica por la infausta Margaret Thatcher durante su mandato. Hasta el momento de desplome de los países del antiguo Bloque del Este, el hoy criticado intervencionismo de los estados había llevado a los países desarrollados a una situación sin precedentes, en la cual la mayoría de los ciudadanos tenían acceso a unos servicios sociales gratuitos e igualitarios: sanidad, transporte público, cobertura de desempleo, pensiones… No eran perfectos, pero ahí estaban. Y no hacía tanto tiempo, no existía nada parecido.

Sin embargo, en tres décadas hemos asistido a un deterioro de la idea de que esos servicios son necesarios, de que quienes más tienen deben ayudar a quienes tienen menos. Judt razona que este deterioro tiene dos responsables: por un lado, los enemigos del estado del bienestar, siempre bien pertrechados de argumentos y con muchos recursos a su disposición para hacerse oir (esos tipos a los que Forges siempre dibuja con gafas oscuras existen, y trabajan en equipo, y de manera incansable)… Por otro, sus supuestos defensores, la socialdemocracia en general, cuyos líderes se han "dormido en los laureles" y han olvidado que la situación en la que vivimos es fruto de luchas, de negociación, de planificación, y no es inamovible… sino todo lo contrario. O peor, se han "pasado al reverso tenebroso", como ejemplificó en su momento otro político británico de infausta fama, Tony Blair, o como sucede estos días con cierto presidente de gobierno de conocidas cejas.

Las alternativas para combatir ese ataque contra los derechos tan duramente ganados, que ahora corren serio peligro de desaparecer como si nunca hubieran existido, tienen que partir, afirma Judt, de la sociedad civil, que considera adormilada. Judt llama a recuperar el valor moral, lejos de papanatismos religiosos, la búsqueda del bien común que debe animar las acciones de los individuos, en un mundo en el que algunos solamente llaman a perseguir el enriquecimiento personal a cualquier precio como único objetivo que merece la pena.

Judt anima a recuperar la perdida fe en las instituciones, en sus fundamentos, en la importancia del papel regulador de los estados, por la vía de los hechos: protestando, trabajando, involucrándose. Él mismo se da cuenta de que su fe en la socialdemocracia es puesta en entredicho por la escasa talla política de los actuales dirigentes políticos (y no solo los socialdemócratas), pero afirma decidido que es la mejor forma de gobierno que conoce… porque cualquier alternativa es peor.

Una lectura interesantísima para cualquiera. Tanto en el diagnóstico de la situación como en la solución que propone. Más sobre el autor, aquí, y sobre su obra, aquí. Y para terminar, otra defensa de la misma idea que defendía Goldsmith, de otra época, con otro protagonista... pero igualmente lapidaria. Silencio: habla ma Joad.

Nosotros somos el pueblo.

6 comentarios:

lokodatar dijo...

Buen post Thorpedo

Mikel dijo...

Lo que es bueno es el libro, Neuronas! Este tipo sabía hablar y sabía de lo que hablaba...

David dijo...

Uuummm. Me he leído el post con ganas e interés, peroooo...
El asunto de lo de las ayudas y los medios de comunicación machacando insistentemente en los que "defraudan" es algo que me lleva mosqueando desde hace tiempo y me hace mucha gracia.
El tema este me parece demasiado complejo como para resolverlo en un post.
Ese tipo sabía hablar y sabía de lo que hablaba...
¿Y la clase social que debería saber de lo que habla vamos a hacerle caso o vamos a seguir en nuestra rutina, voy al curro, como, mañana pongo un post, juego a la play (no personalizo, cámbialo, por me tomo unos potes, me voy al partido; salgo de marcha...lo que quieras).
Creo que como decía el chiste de Quino (ya que tú has citado a Forges), juegan negras ... y ganan
Buen post, Mikel (el libro no creo que lo lea).
Un saludito.

Mikel dijo...

Te veo algo pesimista, David! Claro que es demiado complejo para resolverlo en un post, y gente habrá que sepa más que yo de estas cosas. Se trata de poner un granito de arena. Las soluciones de Judt pueden ser idealistas... pero qué curioso, de hecho el idealismo es una de las cosas que "cierta gente" denosta porque no es "útil"... como el gasto público, dirían ellos!
Y claro que juegan negras y gangn... de hecho, ya han ganado, muchacho, y siempre ganarán... Gracias por el comentario, y el libro, desde luego, te lo recomiendo!

lokodatar dijo...

De hecho no hace falta ni que jueguen...

Mikel dijo...

Cierto, cierto... pero por lo menos, que nos demos cuenta!