"You're going to need a bigger boat."

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martes, 11 de octubre de 2016

Películas recién vistas: ELLE


El regreso de Paul Verhoeven, diez años después de El libro negro, nos devuelve en plena forma a uno de los cineastas más sorprendentes y provocadores de las últimas décadas. Elle es una película que dinamita los tópicos y presenta un retrato de la sociedad del siglo XXI, hipocrita, trastornada, ultraindividualista, paranoica, confusa, salvaje; un siglo XXI que Verhoeven abre en canal con un escalpelo certero y demoledor. Añádase a la mezcla una actriz realmente espléndida que borda su papel, y tenemos una película de esas que no dejan indiferente. Y de esas de las que cuanto menos sepas antes de que se apaguen las luces de la sala, mucho mejor. Su efecto será mucho mayor.

Si alguien dice que no hay papeles interesantes para actrices que han sobrepasado cierta edad, aquí está la prueba de lo contrario. La francesa Isabelle Huppert da vida, mirada y gesto sobrios y perfectos a Michèle, una mujer de la alta sociedad parisina, con toda una historia detrás… y qué historia. La actriz francesa compone, como lo hacía Sharon Stone en Instinto Básico (y a años luz de un film como aquel, efectivo pero mucho más sencillo, directo y comercial), un personaje fascinante, bien secundada por un reparto competente y arropada por un guión medido al milímetro para que nadie quede a salvo.

Si en los 130 minutos de Starship Troopers Verhoeven se adelantaba a su tiempo con una modernidad apabullante, teñida de negrísimo humor, y en los 130 minutos de El libro negro llevaba a cabo un tremendo ajuste de cuentas con el pasado de su propio país (por cierto, con otro personaje femenino de esos difíciles de olvidar, encarnado por Carice Van Houten), en los 130 minutos de Elle Verhoeven desata un vendaval provocador, perfectamente diseñado para remover al espectador en su asiento. Elle es un film que desafía todos los estereotipos, se sale de los géneros y se resiste a ser clasificado como cualquier cosa que no sea una andanada salvaje que no deja títere con cabeza.

En resumen: Paul Verhoeven ha vuelto. Qué suerte tenemos.