"You're going to need a bigger boat."

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martes, 14 de marzo de 2017

Películas recién vistas: KONG: LA ISLA CALAVERA


Lo mejor que se puede decir del retorno de uno de los grandes iconos de la historia del cine fantástico es que cumple a rajatabla con lo que estas películas deberían ser. Casi dos horas de espectáculo desenfrenado en el que nadie debería buscar lo que no hay. El film dirigido por Jordan Vogt-Roberts se zambulle sin complejos en la mejor tradición de las películas de monstruos y tiene saludables ecos clásicos encarnados en el bizarro personaje de John C. Reilly, que remite a Ben Gunn y al chalado fotógrafo que interpretaba Dennis Hopper en Apocalypse Now.

Ambientada en los momentos finales de la guerra de Vietnam, la cinta narra la expedición a la misteriosa Isla Calavera de un grupo variopinto de personajes. Allí, naturalmente, encontrarán lo que todos esperamos: a Kong. Y enseguida empezarán sus problemas...

Lo mejor es que el film no nos hace esperar interminablemente hasta que "empieza la fiesta". Es llegar a la isla y empezar la fiesta… El guión se concentra en la acción y no trata de desarrollar a sus personajes más de lo estrictamente necesario, que en este caso no es mucho.  No añade una hora de plúmbeos diálogos como el King Kong de Peter Jackson, esa oda al gigantismo y al "porque puedo". No escatima "chicha" en los momentos clave, como hacía la lamentabilísima Godzilla de Gareth Edwards. Y, gracias a ello, practicamente toda la película es acción.



Además, consigue entretener sorprendiendo con sus giros, su humor a ratos descacharrante y a ratos incluso un poco cruel, y con los repentinos ataques y apariciones de las criaturas que pueblan la isla. Encabezadas, por supuesto, por el colosal Kong, grande como una pequeña colina, mucho más que sus "hermanos" de películas anteriores, y cuyo aspecto recuerda al del original creado por Cooper y Schoedsack, y por ello, y por lo acertado de su puesta en pantalla, mola aún más. Tanto el encuentro inicial con la escuadrilla de helicópteros como la lucha final son simplemente desopilantes.

El ritmo no decae, hay momentos visuales realmente brillantes e imaginativos… pero sobre todo, esta película no tiene ninguna pretensión de ser lo que no es. Su desparpajo, su falta de pretensiones, su trepidante acción y la ambientación de época le confieren un irresistible atractivo pulp. El papel activo de la fotógrafa antibelicista interpretada por Brie Larson, un personaje que en otros tiempos habría sido un simple florero o una torpe acompañante que salvar, o no habría existido más que en la portada de la novelilla pulp correspondiente, no desentona en este divertidísimo parque de atracciones visual que nos han preparado el director, los guionistas y los magos de los efectos visuales.

Un consejo: quédense hasta el final de los créditos.

En resumen: mindless fun a tope. Queremos más KONG.