
¿Se puede mezclar sin complejos cosas tan dispares como la Irlanda ocupada por Gran Bretaña en los años 70 y la fantasía desbordada de un chaval, cuyo único anhelo es conocer a su verdadera madre, y al que le encanta vestirse de mujer? Claro que se puede.
Desayuno en Plutón es la prueba de ello.
Basada en la novela homónima de
Patrick McCabe, la película de
Neil Jordan narra con brío las aventuras de Paddy
Kitten Branden: su niñez junto a sus amigos, su conflictiva adolescencia y los roces con sus estrictos profesores católicos, su huida del pueblo y su llegada a Londres en busca de su madre…

Realismo mágico es el género al que se adscribe este divertido, entrañable, sorprendente, inusual film, dividido en capítulos, y que cuenta con el aliciente del arrollador encanto de su protagonista, el inigualable
Cillian Murphy, que borda el papel del fantasioso e irreductiblemente encantador Paddy a lo largo de todos los azares de su largo camino hacia Londres: sus breves carreras en el mundo de la musica, el entretenimiento para toda la familia y la magia; sus escarceos profesionales con la industria del sexo; la difícil relación con sus amigos de la infancia; el enigma de la identidad de su padre; su detención tras un atentado del IRA…
La película se beneficia de un atinado reparto: nombres sobradamente conocidos como
Liam Neeson,
Stephen Rea,
Dominic Cooper o
Brendan Gleeson, acompañados en breves papeles de músicos como
Bryan Ferry o
Gavin Friday. Se pasa tan buen rato con Paddy como escuchando la banda sonora del film, compuesta por temas de la época tan amanerados, variados y fantasiosos como el propio protagonista del film. Mención aparte merece el vibrante
Wig Wam Bam de
Sweet, en la versión
mohawk de Gavin Friday, toda una inyección de buen rollo a ritmo retumbante. Pop, rock, glam y música melódica jalonan la andadura vital de Paddy.
El festivo arranque del film al ritmo del
Sugarbaby Love de
The Rubettes ya presagia lo que es
Desayuno en Plutón: buen rollo por los cuatro costados. Pese a que haya unos cuantos escollos en el camino, Paddy acabará por alcanzar su sueño… pese a que no será de la manera que imagina. Una gozada de película.