"You're going to need a bigger boat."

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sábado, 10 de octubre de 2009

RODEADO DE TEATRO (y 2) presenta... LAS PRESIDENTAS


Erna, recta y tiesa como una regla. Mariedl, una niña grande y por ello sincera sin complejos. Grete, desordenada y grosera como un bar de barrio. Tres mujeres, en un salón. Solas consigo mismas. Perdidas en sus ensoñaciones, sus prejuicios, sus manías y atrapadas en un pasado apolillado y rancio del que no son capaces de desprenderse. Ese es el esqueleto sobre el que se apoya Las Presidentas, la obra de Werner Schwab estrenada ayer en el Teatro Liceo de Gernika-Lumo. (Hoy sábado, a las 20.00 h., tendrá lugar el estreno de la versión en euskera, que promete ser tan buena o mejor que la representación en lengua de Cervantes que tuve la suerte de disfrutar anoche).

En un montaje sobrio, con una pequeña serie de elementos aprovechados al máximo y con una puesta en escena dinámica y que no da respiro, en la que el patio de butacas se convierte en parte del escenario, las tres protagonistas hablan, se recrean en su pasado, en todas las cosas que están atascadas en sus vidas, como atascados están los retretes que Mariedl desatasca para ganarse la vida. Por su parte, Erna y Grete tiene hijos que las ignoran, por activa y por pasiva, y sus caracteres no pueden ser más opuestos: de hecho, llegan a las manos en plena representación.

Schwab agita ante el espectador los fantasmas del pasado austriaco: el catolicismo (dardos envenenados para un carnicero apellidado.. Wojtyla) y su agobiante represión, el nazismo, la intolerancia... Con un arranque cómico, que establece a la perfección los caracteres de los personajes y su relación, en su segunda mitad la obra evoluciona hacia un dramatismo desgarrado con la excelente escena en que las tres imaginan una gran fiesta popular de la cual todas ellas quieren ser protagonistas... Si en la primera parte del único acto de la obra, la fuerza de la narración recae sobre el contraste de caracteres entre los personajes de Erna y Grete, en la segunda mitad es Mariedl, esa idiot savant que sólo sabe decir la verdad, quien se carga sobre los hombros el peso del relato. Ellas llenan toda la escena, con la única irrupción de una batería durante la escena de la fiesta, en segundo plano.

Las tres actrices estuvieron soberbias anoche, y apechugaron con los nervios del estreno con naturalidad y profesionalidad para ofrecernos un verdadero recital. Maribel Salas es Erna, esa especie de reverso tenebroso de la María de Sonrisas y Lágrimas: fanática, estirada, sobria, impresiona su presencia en escena. Sol Maguna es una excelente Grete, dando vida a un despojo del bellezón que hubo de ser en otros tiempos, maleducada y faltona, divertida y patética a partes iguales. Y Gemma Martínez está pletórica en toda la representación, sobre todo en el segmento final, como la hacendosa, desdichada, y sin embargo feliz Mariedl, con una caracterización impresionante.

Un espectáculo estupendo que el público asistente (por cierto, llenazo en el Liceo de Gernika-Lumo) supo premiar con una larga ovación. Merece la pena.

PS: La primera vez en mi vida que acudo al estreno de una obra de teatro, y encima participando activamente (el cartel lo he perpetrado yo, por si no has reparado en ello, fiel visitante de Rodeado de Papel). Enhorabuena a Ricardo Padilla, el director, que ha puesto en marcha este montaje con el esfuerzo añadido de la versión bilingüe, y ¡buena suerte en la gira, que seguro que será larga y exitosa! ¡Y enhorabuena a Pablo, ese pedazo de batería!

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