"You're going to need a bigger boat."

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martes, 28 de abril de 2015

Recién leído: BABEL, de Santiago Valenzuela


Una de las obras más importantes del cómic europeo, por extensión y por amplitud de referencias e imaginación desatada es, sin duda, Las aventuras del Capitán Torrezno, cuya novena entrega, Babel, acaba de ser publicada por Panini. 

Para los no iniciados, resumamos brevemente las líneas maestras del argumento que Santiago Valenzuela lleva casi veinte años enfrascado. En un sótano bajo el bar Denver, un abrevadero canijo y vetusto del extrarradio de Madrid, existe un mundo en miniatura, creado inadvertidamente por José Hilario, un lugar donde existen ciudades, se desarrollan épicas batallas… todo ello a escala minúscula. Allí José Hilario es Dios... y allí llega un día, sin saber cómo ni por qué, uno de los parroquianos habituales del Denver: el Capitán Torrezno. Individuo de improbable nariz y aún más improbable peinado, Torrezno se ve enseguida envuelto en las intrigas palaciegas de Deeneim, la gran ciudad del sótano. Sorpresas y batallas se suceden a lo largo del primer ciclo de la serie, que consta de seis libros, protagonizado por este cabezón héroe de andar por casa.

En este segundo ciclo, ahora en curso con tres libros (uno de ellos, Premio nacional del cómic) publicados, la escala épico-minúscula alcanza nuevas cotas de excelencia mientras Torrezno y los suyos siguen en guerra con las fuerzas del Khan, comandadas por Hideyoshi Vader. La batalla por la Torre de Babel es el eje sobre el que gira este noveno álbum, el más extenso hasta la fecha, y cuya lectura resulta tan fascinante que es difícil explicar lo increíblemente bueno que es.

La obra de Valenzuela es mucho más que una parodia de las grandes sagas épico-fantásticas. Además de la multitud de referencias a la historia, la cultura popular y no tan popular, y la literatura, Valenzuela desliza afiladas críticas a tantas cosas que es imposible enumerarlas. En sus característicamente abigarradas páginas y largas parrafadas de texto, el autor construye un mundo tan personal como fascinante, que exige un esfuerzo, un acto de fe, el de zambullirse en su torbellino, pero que recompensa enormemente a quien se lanza. Varios niveles narrativos (nuestro mundo, los tejemanejes de los técnicos, el mundo en miniatura…) se suceden a lo largo de las páginas. Pero que nadie se asuste. Eso es precisamente lo mejor de la saga de Valenzuela. Por poner un ejemplo de lo que hablamos: se puede decir que los dos tomos anteriores y este forman una sola historia, dividida en tres partes. Asombra la capacidad de Valenzuela para superponer los niveles narrativos (como sucede en la escena de la manifestación divina de José Hilario). 

La asombrosa imaginación visual de Valenzuela se complementa con su pasmosa capacidad narrativa; el carácter surrealista y onírico de muchas de sus páginas se equilibra a la perfección con las batallas, la acción y la presencia siempre refrescante de Torrezno, con su campechanía (esta de verdad, no como la del otro "campechano" que todos conocemos) y sus impagables réplicas castizas. 


En resumen: tan personal como colosal.