En solidaridad con tanta gente que ha visto alterada su vida, sus vacaciones, su trabajo, sus negocios, en las últimas horas, en tantos lugares, "gracias" a la acción (o más bien la inacción) de un pequeño colectivo, perfectamente organizado, sin ningún tipo de escrúpulo, con una gran capacidad de influencia y una evidente voluntad de desestabilizar. Una situación cuyos efectos empezaremos a ver (y seguramente, a notar) en los próximos días.
Me ratifico: a mí no me da miedo volar... lo que me da miedo es acercarme a un aeropuerto.
