El Americano cuenta con atractivos indudables. Una historia bastante vista pero que suele funcionar, la de un personaje crepuscular; un aire de película de intriga europea "a la antigua", reforzado por una realización modélica y elegante a cargo del famoso fotógrafo Anton Corbjin; unas localizaciones de rodaje de gran atractivo (la región italiana de Los Abruzos); un protagonista con innegable empaque (un George Clooney que sin duda es lo mejor de la función, que abandona su habitual registro de tipo "guay" por un personaje más turbio, y que como en Up in the Air sale airoso del empeño); un par de presencias femeninas despampanantes (la italiana Violante Placido y la holandesa Thekla Reuten, como la noche y el día, pero ambas bellísimas)…Pero incluso contando con todos estos buenos mimbres, no se puede decir que El Americano sea una gran película. Y una vez más, el problema radica en un guión moroso, que no explica, que no permite adivinar sino que obliga a imaginar. Clooney casi no tiene personaje, y es el protagonista. No conocemos su vida, sus antecedentes, sus motivaciones… no los conocemos porque no nos los cuentan. Y es una pena, porque cuando la película juega a que adivinemos, funciona bastante bien, sobre todo de la mitad de metraje en adelante.
Una pena. Porque podría haber sido una gran película.
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