"You're going to need a bigger boat."

"You're going to need a bigger boat."
Mostrando entradas con la etiqueta George Clooney. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta George Clooney. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de octubre de 2013

Películas recién vistas: GRAVITY


Que nadie busque en la nueva cinta de Alfonso Cuarón lo que no tiene. Gravity cuenta una historia pequeñita, mil y unas veces vista, pero a la cual su ambientación en la órbita terrestre y su asombroso acabado visual le confieren toda una nueva dimensión. Súmese a ello el efecto de unas 3D a las cuales se les saca todo el partido, y estamos ante un viaje espacial que no dejará a nadie indiferente.

Protagonizada por una Sandra Bullock (ni mejor ni peor actriz que en otras películas) alejada del estatus de estrella de la década pasada y por un George Clooney que trabaja cuando y donde quiere, el film narra la desesperada peripecia de dos astronautas que se convierten de pronto en náufragos espaciales debido a un accidente en órbita. Con un ritmo muy bien medido, Gravity proporciona grandes dosis de espectáculo en todo momento gracias al uso de las 3D (Cuarón contó con la asesoría de James Cameron,  que algo sabe del tema y que ha alabado públicamente el trabajo de Cuarón), y su tratamiento del sonido (algo que tantas películas simplemente olvidan) es de quitarse el sombrero.

Gravity es como una atracción de feria. Un carrusel en el que nada igualará la impresión que produce la primera vez que se sube. Probablemente el segundo viaje no será lo mismo… pero el primero merece la pena, desde luego. Un espectáculo sobresaliente, un viaje espacial como ninguno. En estos tiempos de pantallitas pequeñajas y chismes de acariciar llenos de colorines y ruiditos, Gravity es, como Avatar, una película para disfrutar a la antigua, en el cine, en una pantalla bien grande.

En resumen: esto es el cine como espectáculo.

"Esta vez sí que supero el récord..."

sábado, 30 de junio de 2012

RODEADO DE PAPEL (Sin dibujos) presenta… THE MONUMENTS MEN



Recién visto el excelente documental Las Cajas Españolas en la 2, que cuenta la alucinante historia de los dedicados conservadores de arte de la República, que pusieron a salvo los tesoros culturales del Museo del Prado durante la Guerra Civil trasladándolos primero a Valencia y luego a Suiza (aunque la derecha de siempre lo calificó y califica de "robo y expolio", dentro de su peculiar concepción de la historia de España), cae en mis manos este libro, The Monuments Men, en el cual Robert M. Edsel relata los avatares de varios hombres y mujeres que durante la Segunda Guerra Mundial velaron por el arte en medio de invasiones, bombardeos, saqueos y destrucción.

Repartidos por distintos lugares y unidades, varios oficiales de diversas nacionalidades, a base de tesón y dedicación, lograron contagiar su preocupación a los altos mandos militares y salvaguardar la integridad de gran parte del patrimonio artístico europeo y, en el caso de las obras que habían caido en manos de los nazis, localizar y recuperar multitud de piezas de todo tipo. Tanto Hitler como Göring eran grandes amantes del arte (además de un par de psicópatas degenerados, ambas cosas son perfectamente compatibles, pregúntale al doctor Lecter), y con el poder supremo del que disfrutaban pusieron en práctica una rapiña tan aterradoramente eficaz y metódica como sus operaciones militares y las demás barbaridades que perpetraron durante los años de la guerra. La colección privada del Führer era tan vasta como llegaron a ser sus dominios en Europa. Göring incluso poseía un tren privado para transportar su colección de arte.

Evidentemente, el libro de Edsel repasa los hechos fundamentales del conflicto, siguiendo el rastro de los oficiales de Monumentos, que hicieron suya la tarea de conservar en lo posible el legado de las generaciones pasadas, incluido el arte del enemigo, que también corría peligro. Es fascinante descubrir, como descubrieron ellos, los insólitos lugares en los que los nazis escondieron miles de obras de arte de todo tipo: desde las villas de lujo de las montañas austriacas a las profundidades de ignotas minas de sal, los avatares sufridos por tantas y tantas obras maestras resultan asombrosos. También lamenta Edsel las pérdidas imposibles de reemplazar, como la abadía de Montecassino y otros monumentos, arrasados por las bombas de ambos bandos.


Gracias a una amplísima documentación, que abarca desde los documentos oficiales hasta la correspondencia privada de los oficiales de Monumentos, Edsel, empresario petrolero apasionado por el tema y creador de una fundación dedicada a la protección de los tesoros artísticos durante las guerras, convierte el libro en un homenaje a los dedicados conservadores que salvaron el legado artístico europeo de la destrucción. Edsel acometió el proyecto espoleado por su indignación ante la desastrosa gestión del ejército de EE.UU. del saqueo sufrido por el Museo de Bagdad durante la segunda Guerra de Irak.

El libro es una lectura interesantísima de principio a fin, y parece seguro que George Clooney co-escribirá, protagonizará y dirigirá una adaptación cinematográfica de la historia que narra Edsel, centrándose en los días que van desde el desembarco de los aliados en Normandía hasta el día de la victoria. Ese fue el momento álgido de actividad de los oficiales de Monumentos, aunque otras personas, como algunos expertos de arte franceses (a quienes Edsel también dedica su atención) con quienes colaboraron posteriormente, ya llevaban un tiempo actuando para proteger en lo posible el arte del peligro nazi.

lunes, 13 de febrero de 2012

Películas recién vistas: LOS DESCENDIENTES

En la ordenada vida del abogado residente en Hawai Matt King se dan cita dos asuntos que absorben su atención y le apartan de su actividad laboral normal. Por un lado, es el encargado de llevar a cabo un importante negocio familiar: la venta de un enclave propiedad de su familia desde hace generaciones. Y por otro, el grave accidente de su esposa, que la deja sumida en un coma del que no parece que vaya a despertar…

Este es a grandes rasgos el arranque de Los Descendientes, la nueva obra fílmica de Alexander Payne, tras sus estupendas A propósito de Schmidt y Entre Copas. Basada en la novela homónima de Kaui Hart Hemmings, la película de Payne gira en torno a la figura de Matt, interpretado por un estupendo George Clooney, y a cómo lo que le sucede a su esposa acentúa las sombras del paradisiaco lugar en el que vive: en particular, acerca de la conflictiva relación de Matt con sus hijas, Scottie (Amara Miller) y Alexandra (Shailene Woodley).

En vez del pastelón lacrimógeno-familiar en que fácilmente podría derivar el asunto, Los Descendientes huye de caminos trillados (véase la manera en que Matt se va enterando de algunas cosas que no sabía de su esposa, a lo largo del film, y su reacción ante ellas) y se convierte en una serena reflexión sobre la familia en general, sobre lo bueno y lo malo, sobre la responsabilidad que conlleva, la atención que requiere…

De nuevo, un personaje "común" sacudido por grandes cambios en su vida, como el escritor frustrado de Entre Copas o el viudo huraño de A propósito de Schmidt, es el eje de la historia: y de nuevo, Payne acierta de pleno. Sin altibajos, sin estridencias, sin tonterías, al son de una original banda sonora de aires inequívocamente hawaianos, la sensación que deja el final del film es que no hay nada fuera de su sitio, que todo funciona.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Películas recién vistas: LOS IDUS DE MARZO

Cuando alguien que no tiene demasiada necesidad de trabajar, y que elige los proyectos en los que se involucra con cuidado, presenta un film (y ese es el caso de George Clooney estos días, que ejerce las facetas de actor, director y guionista en esta nueva película), merece atención especial, y normalmente nos muestra "de qué pie cojea" el implicado.

En ese sentido, Los Idus de Marzo, basada en una obra teatral de Beau Willimon (que escribe el guión del film junto a Clooney y su habitual colaborador Grant Heslov), no sorprenderá a nadie, conocidas las tendencias políticas de su director, aunque Clooney "reparte" hacia todos los lados esta vez, no sólo contra "los villanos conservadores", por suerte, y ello hace que el film no se quede en un simple panfleto.

Los Idus de Marzo es una disección certera de los mecanismos, mejunjes, apaños, compromisos, traiciones, batallas, engaños, secretos e intercambios de todo tipo que determinan la vida política de EE.UU., en concreto de la elección de un candidato demócrata a la presidencia. Lo dicho: no sorprenderá a nadie, y menos a los fans de la excelente El Ala Oeste de la Casa Blanca. Ni en su retrato de la vida política, ni en la evolución de Stephen, el personaje de Ryan Gosling. Casi se queda uno con ganas de saber qué será de Stephen después del plano final de la película.

El film, pese la escasa sorpresa que supone, a algunos bajones de ritmo (y alguna que otra escena algo confusa, con tanto ir y venir de puñales que se clavan en espaldas propias y ajenas), es inteligente, va de menos a más y se ve con agrado gracias a la bien llevada progresión de la historia, y al estupendo trabajo de sus intérpretes, pero no llega a ser una gran película, ni deja una huella demasiado imborrable. El reparto es lo mejor del film. Al correcto Ryan Gosling como el idealista trabajador que cree en la causa de su candidato, se unen un (como casi siempre) estupendo Clooney como el impoluto (o no) gobernador demócrata progresista y guapo, la elegante Evan Rachel Wood como la joven ayudante Molly y el secundario de lujo Jeffrey Wright como un politicastro de tomo y lomo. Los veteranos Paul Giamatti y Philip Seymour Hoffman completan el elenco protagonista como dos perros viejos de las campañas, enfrentados una vez más.

¿Cuál es el sentido del título que Clooney elige, dado que la obra teatral se llamaba Farragut North? No creo tener que explicar de dónde viene la frase… yo creo que sólo adquiere su lógica en el momento final del film. Obviamente, no voy a destripar el desenlace de la película para explicarlo...

domingo, 19 de septiembre de 2010

Películas recién vistas: EL AMERICANO

El Americano cuenta con atractivos indudables. Una historia bastante vista pero que suele funcionar, la de un personaje crepuscular; un aire de película de intriga europea "a la antigua", reforzado por una realización modélica y elegante a cargo del famoso fotógrafo Anton Corbjin; unas localizaciones de rodaje de gran atractivo (la región italiana de Los Abruzos); un protagonista con innegable empaque (un George Clooney que sin duda es lo mejor de la función, que abandona su habitual registro de tipo "guay" por un personaje más turbio, y que como en Up in the Air sale airoso del empeño); un par de presencias femeninas despampanantes (la italiana Violante Placido y la holandesa Thekla Reuten, como la noche y el día, pero ambas bellísimas)…

Pero incluso contando con todos estos buenos mimbres, no se puede decir que El Americano sea una gran película. Y una vez más, el problema radica en un guión moroso, que no explica, que no permite adivinar sino que obliga a imaginar. Clooney casi no tiene personaje, y es el protagonista. No conocemos su vida, sus antecedentes, sus motivaciones… no los conocemos porque no nos los cuentan. Y es una pena, porque cuando la película juega a que adivinemos, funciona bastante bien, sobre todo de la mitad de metraje en adelante.

Una pena. Porque podría haber sido una gran película.

Más información, aquí.