"You're going to need a bigger boat."

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miércoles, 9 de febrero de 2011

El Montón de Tebeos presenta… STARMAN



Starman es una de las series de cómic yanqui con peor suerte por nuestros lares, y desde luego no por su falta de calidad. Creada por James Robinson y Tony Harris, alcanzó los 82 capítulos, además de varios especiales (uno de ellos, publicado recientemente, asociado con la plomiza saga La Noche Más Oscura) y series limitadas. Ahora que por fin Planeta parece decidirse a imitar la estupenda reedición Omnibus en seis volúmenes que está llevando a cabo DC, quien quiera leer un tebeo de superhéroes hecho con talento, cariño y elegancia tiene una oportunidad de oro. Starman garantiza una lectura agradable, con unos cuidados guiones, un personaje con gracia y garra, y unas historias de lo más logradas. A ver si esta vez, por fin, Starman llega para quedarse, y la edición tiene el éxito que merece la serie.

Starman cuenta las aventuras de Jack Knight, un héroe que no quiere serlo… pero que no va a tener más remedio, porque lo lleva en la sangre. Su padre, Ted, inventor del cetro dorado del que proviene el poder de Starman, fue el héroe de Opal City de la Golden Age, y su hermano David es el Starman de nuestros días… hasta que es asesinado, en la escena de apertura de la serie. A partir de entonces, Jack, el chatarrero, el coleccionista irredento, el outsider, la oveja negra de la familia, se verá obligado a regañadientes a afrontar su legado y enfrentarse a los viejos enemigos de su padre, como The Mist... y aprender a ser Starman.

En su camino, varios personajes tendrán una importancia capital: los O'Dare, cuatro hermanos irlandeses, todos policías en Opal City; Shade, un ser antinaturalmente longevo, poderoso e imprevisible, antiguo enemigo y ahora aliado ocasional… por no hablar de Solomon Grundy, un monstruo albino bien conocido en el Universo DC; la enigmática vidente Charity; Sadie, inesperado interés romántico de Jack; o el otro Starman, Mikaal, el alienígena de piel azul… o el vengativo The Mist, enemigo del antiguo Starman, y también del nuevo a través de sus hijos, tan despiadados como su padre.


El gran mérito de James Robinson es crear un ambiente propio, un estilo personal para la serie. La familia y el deber son temas recurrentes en una serie de decidido aire retro, con el cual hace juego el acabado art decó de Opal City… pero las amenazas a las que se enfrenta Starman no son villanos juguetones, sino gente peligrosa, con planes y poder para llevarlos a la práctica. En sus guiones, Robinson, utilizando como hilo conductor los diarios de Shade, se marca numerosos homenajes a las historias clásicas de DC, pero lo bastante interesantes y matizados como para que cualquier lector no demasiado versado en la larga historia de la casa (como yo, por ejemplo) no se sienta desplazado. Además, Robinson puntúa sus sagas con logrados interludios, relatando en episodios autoconclusivos hechos del pasado de los personajes, tanto principales como secundarios, con un ritmo perfectamente medido que engancha irremisiblemente.

Artistas invitados aparte, dos dibujantes se reparten el grueso de la serie. Por un lado, Tony Harris, el primero, creador del aspecto gráfico del nuevo Starman y cuya evolución se hace patente a lo largo de la serie. Un artista preciosista, aún no tan adepto a la técnica del fotorrealismo como lo es ahora (véase su actual arte en ExMachina), con un estilo quizá algo estático, pero que casa a la perfección con el aire retro de la serie pese a su evidente pereza como narrador.

Sin embargo, Peter Snejbjerg, que ilustra el último tercio de la serie, enseguida hace que nadie eche de menos a Harris, con una narrativa fluida y un estilo que también se ajusta como un guante a los guiones de Robinson. Snejbjerg, como también puede verse en Un dios entre nosotros, es un excelente viñetero que sale airoso de tareas muy difíciles, como ilustrar el periplo espacial de Jack (con paradas en muchos lugares bien conocidos de los aficionados de DC...) o su importante charla con Superman, en la parte final de la serie.


La serie puede dividirse en dos partes: por un lado, el establecimiento de Jack como héroe a base de sucesivas batallas, su relación con los secundarios, y sus descubrimientos en torno al pasado de la ciudad y de su legado. Y por otro, la etapa de madurez de Jack como héroe, cuyo punto de partida es el viaje espacial que arranca en el quinto volumen de la serie, y que termina con la conmoción que sufre Opal City cuanto los secretos que rodean a Shade quedan revelados. Además, esta segunda parte registra la entrada en el equipo de David S. Goyer como co-guionista (en toda la parte espacial de la trama), y un cambio de dibujante, con la llegada de Peter Snejberg.

Starman es un ejemplo de hasta dónde puede llegar el género de superhéroes cuando se trabajan los guiones con cariño y cuidado, y se crean personajes con encanto, que evolucionan y crecen. Pese a algún que otro altibajo a la mitad de la serie (que Robinson explica en los largos textos que acompañan a cada uno de los seis volúmenes de la edición Omnibus, atribuyéndolas entre otras cosas a su divorcio y al consumo de sustancias...), esta serie es una joya para colocar junto a otras cumbres del género de las capas y las mallas.

¿Te gustan los tebeos de superhéroes? Pues este es de los buenos de verdad. ¿No te gustan los tebeos de superhéroes? Pues este es uno de los que puedes leer para ver lo buenos que pueden ser...

2 comentarios:

Crítical + dijo...

No me hacen mucha gracia estos tomos "enormes" y no leo SH pero picaré el primer número para ver qué tal está.

Mikel dijo...

Bueno, estos no serán tan "enormes", por suerte! Imagínate algo parecido al que acaban de sacar de LA COSA DEL PANTANO de Alan Moore, para que te hagas una idea. Desde luego, esos tochazos enormes que han hecho (y más que van a hacer) son demasiado aparatosos! Gracias por el comentario!