"You're going to need a bigger boat."

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jueves, 28 de febrero de 2013

Lecturas recientes: SOY TU HOMBRE, LA VIDA DE LEONARD COHEN

Descubrí a un Leonard Cohen ya maduro, gracias a la célebre First We Take Manhattan, incluida en uno de los dos LPs que le reportaron el éxito planetario  (I'm your man, de 1988, y The Future, de 1992). Pero para entonces, Cohen ya llevaba escibiendo poemas, novelas y canciones muchos, muchos años, y su primer disco data de 1967.

La biografía de Silvie Simmons, fan confesa de Cohen, es un recuento de una infancia feliz y acomodada, de una juventud de inclinaciones artísticas y de una edad adulta de vagabundeos por el mundo, de experimentos con el arte y con una amplia variedad de drogas. Simmons relata los coqueteos del cantautor con la cienciología, su pavor inicial a las actuaciones en vivo, y su entrada en el mundo musical que se produce a finales de los años 60, cuando Cohen ya sobrepasa la treintena, con un disco que contiene varias de sus grandes canciones: Suzanne, Sisters of Mercy o So long Marianne, por ejemplo.

El joven Cohen es un joven artista judío de Montreal, inclinado a la depresión, que descubre a dos musas que darán nombre a dos inmortales canciones de su repertorio y con las que vive inusuales relaciones de pareja, viaja por el mundo y retoca sin cesar sus canciones durante años. El Cohen maduro, el elegante caballero que acude a una ceremonia de los Oscar acompañando a su novia de entonces Rebecca de Mornay, es un sereno creador de canciones de voz profunda, adepto al budismo, que se rodea de voces femeninas, y hace el acabado de sus canciones más moderno y accesible sin renunciar a sus señas de identidad en las letras.


Cohen es imprevisible, austero, misterioso, errático (en la cima de su éxito decide ingresar en un monasterio budista… para descubrir dos años después que su agente ha estado dilapidando los beneficios de sus discos y vendiendo los derechos de sus canciones a sus espaldas), y admirador de Lorca (el nombre de su hija) y el flamenco, como demostró en su discurso de aceptación de su premio Príncipe de Asturias.

Simmons da cuenta de la vida y obra de Cohen en un minucioso relato que permite conocer de primera mano, dado que el propio artista ha prestado su colaboración en todo momento, la vida y milagros del célebre autor de Hallelujah. Sus viajes, sus amores, sus contactos de todo tipo con grandes artistas de varias generaciones (desde Jimi Hendrix a Janis Joplin, Dylan o Joni Mitchell, hasta Rufus Wainwright y tantos otros músicos de hoy, admiradores confesos), y sobre todo su obra: sus canciones, sus poemas, sus novelas.

Como suele suceder en las biografías anglosajonas, a veces abruma la profusión de datos y citas (y el libro es algo parcial, sin llegar a la hagiografía), pero el texto es ameno, dado que sorprende descubrir algunas facetas del Cohen más joven, y retrata bien la figura de uno de los grandes cantautores de los últimos 50 años.