"You're going to need a bigger boat."

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sábado, 24 de agosto de 2013

Películas recién vistas: PACIFIC RIM


Guillermo del Toro rinde homenaje a dos monstruos de la ficción cinematográfica, Ray Harryhausen e Ishiro Honda, y se mete sin problemas en la liga de los Bay, Emmerich y demás tejedores de catástrofes, y pasándoles por encima con nota gracias a esta Pacific Rim, que a diferencia de otras muchas películas (por ejemplo, la reciente Elysium) da exactamente lo que promete.

El relato de la desesperada batalla final de las fuerzas de la humanidad, cuya única arma efectiva son unos colosales robots, contra los gigantescos monstruos alienígenas de otra dimensión, ambientada en un futuro cercano, proporciona dos horas largas de espectáculo de primer nivel. Todo lo que sucede en las estruendosas refriegas entre las criaturas y los gigantes mecánicos (puñetazos con estilo, presas de lucha libre y demás, incluidos) se ve perfectamente en pantalla, gracias a un festival de efectos visuales de primer nivel y a un excelente trabajo técnico de montaje, sonido, planificación y dirección. El diseño de producción del film, como siempre en las películas del director de El laberinto del fauno, es espléndido.



¿Tópicos? A puñados, pero no tantos como en otras películas similares. ¿Personajes planos? Pues claro. ¿Esperabas otra cosa? ¿En serio? Esta no es tu película, entonces. Todo ello queda compensado, además, por las espectaculares escenas de acción desenfrenada (Hong Kong no volverá a ser la misma después de esto…), los diseños de robots gigantes molones (en particular, el chino, rojo y con tres brazos... qué lejos queda el Mazinger Z de nuestra infancia, o qué cerca, según se mire) y de criaturas alienígenas absolutamente alucinantes (por obra y gracia de Guy Davis, un verdadero especialista en ello, como bien sabemos los fans de AIDP) y una banda sonora excelente de Ramin Djawadi (con el añadido de las guitarras de Tom Morello). Y no olvidemos a los dos inefables científicos chalados, o las rocambolescas apariciones de dos viejos amigos del director, Ron Perlman y Santiago Segura. Un disfrutón, vamos.

En resumen: Guillermo, eres grande.