"You're going to need a bigger boat."

"You're going to need a bigger boat."

lunes, 26 de agosto de 2013

Lecturas recientes: BATMAN INCORPORATED 13


El final de la etapa de Grant Morrison en Batman llega por fin. Seis años de trabajo, repartidos por varias cabeceras, constituyen una de las historias más interesantes de la larguísima trayectoria del murciélago. Ya he hablado de muchas de sus virtudes aquí, aquí, aquí… Ahora, con la última página aún en la retina, solo queda hacer algunos comentarios al respecto.

La primera sorpresa... de muchas.

Morrison ha demostrado que Batman, lejos de estar explotado del todo, atesora en los rincones de la oscura Batcueva tantas historias como la imaginación de un guionista permita. "La imaginación es la quinta dimensión", recordemos… El escocés se ha atrevido a hurgar en un concepto del personaje que nadie había osado rescatar, y ha fusionado a todos los Batman en uno solo: el justiciero, el detective, el sicótico, el colorido aventurero de los años cincuenta… todos en uno, el que surge de la tumba en Batman RIP.
"We were the best, Richard."

Con Morrison, hemos conocido a toda una galería de personajillos grotescos, y también nos hemos reencontrado con el Batman de Zur-En-Arrh, o los Batman de todas las naciones… Además Morrison se ha encargado de aportar elementos como la importancia concedida a Talia Al Ghul; la inquietante transformación del Joker en el Príncipe de las navajas primero, y en "Oberon Sexton" después; el recurso a personajes poco conocidos o creados específicamente para la saga; o, naturalmente, la verdadera gema de su trayectoria: Damian Wayne, hijo natural de Batman y Talia, y nieto de R'as Al Ghul. Un personaje simplemente maravilloso.

Además, en estos años hemos asistido, por un lado, a la consolidación de Tony S. Daniel como uno de los mejores artistas de la "generación Image" (muy por encima de otros como David Finch, y no digamos Portaccio, Booth y demás…), y a la eclosión de Chris Burnham, que ha pasado a ser mucho más que un simple seguidor de Frank Quitely para desarrollar un estilo completamente personal. Ellos, y otros como Frazer Irving, Andy Kubert, el mencionado Quitely, Yannick Paquette y J.H. Williams III, entre otros, han ilustrado las desatadas andanzas del Batman de Morrison.

"They're all jokes."

Desde el arranque de la historia, Morrison ha tenido claro hacia dónde iba, de qué estaba hablando. El final de su saga (si es que es el final, a juzgar por esas últimas páginas, nadie lo diría... una última sorpresita cierra la saga) no hace sino remachar esa idea. La leyenda de Batman nunca termina, incluso con Dan DiDio y sus reestructuraciones de por medio. Nunca terminará. El final de la historia es bastante abierto, y deja a quien continúe la saga todo un reto, un rastro de miguitas por el que internarse en el bosque donde Morrison se ha pasado estos años metido… o no. ¿Alguien se atreverá? Espero que sí... pero lo más probable es que no.

El BATMAN de Zur En Arrh

Ojalá Morrison tuviera por delante otros seis años de Batman. ¿Cuántas sorpresas más nos depararía? Porque esa es la clave de su trayectoria: la sorpresa, lo inesperado, la emoción de abrir un tebeo sin saber lo que te vas a encontrar… en el panorama actual del tebeo comercial yanqui, hay pocas series que puedan proporcionar semejante cosa.

De Gotham al Himalaya, de Gibraltar a Argentina, de Japón a París, del pasado al futuro, del espacio exterior a la Batcueva debajo de la Batcueva… Las aventuras del "Bat-Morrison" han atravesado tantos avatares que resulta imposible recordarlos todos. Es necesario (y un placer) leer y releer para no perderse ningún detalle, lo cual constituye toda una excepción en una época en que los comic-books yanquis se leen a razón de dos minutos cada 24 páginas.


Bat-Cow!
Y si ha habido altibajos (el innecesario crossover de La resurrección de R'as Al Ghul, o la parte final de El regreso de Bruce Wayne, una historia condicionada por la participación del personaje en el megaevento DC de turno, Crisis final, también escrito por Morrison y simplemente incomprensible), el resto de la saga solo se puede calificar con un sobresaliente. Es una lástima que ni Planeta en su momento ni ECC en los últimos meses han editado estas historias en España de manera adecuada. Esperemos que ECC termine de reeditar el material que permanece descatalogado, para que los lectores españoles puedan disfrutar de una vez como es debido de esta apasionante saga, en su orden de lectura correspondiente.

En resumen: de lo mejor del cómic comercial yanqui de la última década. Batman and Robin will never die!