"You're going to need a bigger boat."

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jueves, 23 de septiembre de 2010

El Montón de Tebeos presenta... CASTILLO DE ARENA


Inclasificable. Sugerente. Surrealista. Poético. Cómico. Desasosegante.  Trágico. Terrorífico. Inquietante. Diferente. Extraño. Gráficamente impecable. Espléndido. En una sola palabra… fascinante. Así es Castillo de Arena, el más reciente trabajo de Frederik Peeters, una de las estrellas más rutilantes del firmamento del cómic mundial. Un álbum, editado una vez más por Astiberri,  que deja al lector completamente empatado (desde luego, a este lector le ha dejado sin aliento), y que tiene una y mil lecturas.

Siguiendo la estela de su anterior obra, Paquidermo, también excelente, pero con un planteamiento incluso más ambicioso, Peeters regresa al blanco y negro y colabora esta vez con el cineasta francés Pierre Oscar Levy para narrarnos una peripecia que supera lo meramente narrativo y nos introduce en un mundo extraño, donde lo real solamente es una referencia, no la regla… En una escondida cala, unos excursionistas hacen un macabro hallazgo: un cadáver. A partir de ello, vamos conociendo a los diferentes personajes, y vemos cómo lo imposible comienza a suceder ante nuestros ojos… y a velocidad cegadora. Pero estamos muy lejos del relato de suspense típico, pese a los esfuerzos "detectivescos" de cierto personaje de la trama.
Soberbio en el dibujo y en los retratos de personajes, con la dificultad añadida de hacerles reconocibles a distintas edades (no diré nada más al respecto, que no quiero destripar nada), Peeters nos introduce (nunca mejor dicho) en un ambiente cerrado y opresivo, del que no se puede escapar. Castillo de Arena busca más sugerir que narrar: las sensaciones, los detalles, priman sobre lo narrativo. A lo que sucede en la tranquila cala se le pueden sacar muchas lecturas, y gente más culta que yo le encontrará a esta historia muchas más referencias que El Angel Exterminador, la que menciona la solapa.

Una tan buena como cualquier otra es que la calita representa el estancamiento en la vida. La cala es un círculo vicioso, una cárcel de la que no se puede escapar, en la que se ven atrapados los personajes, encerrados como lo están por sus prejuicios, por sus miedos… La conclusión del álbum es ciertamente pesimista al respecto. Sobre todo cuando uno de los personajes se lamenta de lo que podrían haber intentado hacer… la vida es corta, muy corta.

Estamos ante uno de los cómics del año. Sin duda.

PS: El agente de la sección belga del D.E.R.P. I. Blomaek se acercó todo lo posible a Frederik Peeters para conseguir, a riesgo de su vida y de su cordura, un ejemplar de Castillo de Arena. Un día después de enviarnos el álbum, al parecer, Peeters le invitó a pasar un día de relax en cierto rinconcito costero… Nunca se volvió a saber de él.

2 comentarios:

lokodatar dijo...

El mejor dibujo y narración del autor que pese a ser una historia oida consigue darle vidilla. Pena de final. Esta bien pero no creo que sea para tanto.

Mikel dijo...

Pues chico, a mí me ha gustado cantidad!