"You're going to need a bigger boat."

"You're going to need a bigger boat."

domingo, 3 de noviembre de 2013

Películas recién vistas: THOR, EL MUNDO OSCURO



La segunda película protagonizada por el asgardiano mejora mucho los resultados de su predecesora, divertida pero irregular. Dirigida por Alan Taylor con pulso firme, el film, además, abre nuevos territorios para las aventuras de Thor y para el creciente universo fílmico Marvel, un mecanismo de relojería perfectamente concebido y engrasado en el cual cada pieza encaja en un todo. Y no solo por la ya clásica escena de los créditos (ojo, esta vez son dos escenas), donde siempre se anticipa un parpadeo de lo que vendrá...

Comenzamos con una primera parte de planteamiento, en la que se alterna la presentación de nuevos personajes (de nuevo al estilo El señor de los anillos, en lo bueno y en lo malo) con el reencuentro con viejos conocidos. Entre Midgard, Asgard y la desolada morada de los Elfos Oscuros (y su pedazo de nave espacial mágica), se nos presenta la amenaza del tétrico Malekith, empeñado en sembrar el caos en los Nueve Mundos.

Todo lo que se nos cuenta en este largo prólogo tendrá su explicación más adelante, pero esta parte resulta algo lenta, redundante a ratos, y mucho menos conseguida que el también largo prólogo de Los Vengadores, donde toda esa presentación era mucho más dinámica y funcionaba mucho mejor.



Pero acto seguido, la película levanta el vuelo y se lanza a la acción sin descanso (desde la llegada de Jane a Asgard, el film no para, literalmente), con ritmo bien llevado, realización y montaje excelentes (en particular en algunas escenas) y un largo clímax que no da respiro hasta el final. La larga batalla final es una virguería de montaje y efectos visuales, excelentemente bien resuelta, que aprovecha perfectamente las posibilidades de la situación planteada. Y lo que es más, abre toda una gama de posibles historias y ambientes que explorar... tanto en nuevas películas Marvel como en una previsible continuación. que ya se anuncia en los créditos finales.


El gran hándicap de la primera parte, el desequilibrio entre las escenas que sucedían en Midgard y Asgard, desaparece en esta continuación. Todo encaja mucho mejor porque la alternancia entre ambos mundos es más fluida y tiene mucha más relación con la historia que se nos cuenta. Y también porque el ambiente urbano de Londres y Greenwich tiene mucho más encanto como escenario (y más cosas que destruir) que el Nuevo México de la primera entrega. Y Asgard luce estupendamente.

Los golpes de humor funcionan sin interrumpir la acción, y se alternan sin problemas con los momentos más dramáticos. Además, el film contiene abundantes citas a historias clásicas del personaje (la visita de Jane Foster a Asgard, entre otras muchas), y también sorpresas que no vamos a revelar aquí, naturalmente… en particular una que hará las delicias de cualquier fan de Thor que se precie de serlo.


Además, y eso no es ninguna sorpresa, el Loki encarnado por Tom Hiddleston roba buena parte del protagonismo al resto del reparto del film en cada momento en que aparece en pantalla. Las tablas teatrales de Hiddleston juegan a su favor, sin duda, ante un Chris Hemsworth con empaque pero con un talento actoral mucho menor. Tanto Anthony Hopkins como Rene Russo mantienen su aplomo como regio matrimonio, al igual que Natalie Portman recupera su encanto algo atolondrado y Kat Dennings y Stellan Skarsgard retoman sus divertidos papeles de becaria-amiga peste y científico chalado, mucho mejor engarzados en la trama que en la primera película del personaje.

En cuanto a los malvados, Christopher Eccleston tiene pocas oportunidades de lucirse con un papel bastante tópico, y bajo un maquillaje algo aparatoso (y desde luego, sobran los diálogos en idiomas raros). y el Kurse encarnado por Adewale Akinnouye-Agbaje está muy logrado. Por lo demás, el resto del reparto tiene sus momentos de lucimiento (en particular, un Heimdall mucho más dinámico que en la primera entrega), y los Tres Guerreros y Sif siguen siendo meras comparsas muy poco aprovechadas, algo inevitable cuando se manejan tantos personajes a la vez.

En resumen: un espectáculo divertido a rabiar. Lo mejor: deja con ganas de más.