"You're going to need a bigger boat."

"You're going to need a bigger boat."
Mostrando entradas con la etiqueta Clint Eastwood. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Clint Eastwood. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de abril de 2012

Películas recién vistas: J. EDGAR

La película más reciente de Clint Eastwood tiene, en apariencia, un buen puñado de cartas ganadoras: un reparto estelar, la propia presencia del veterano director, un guionista de cierto renombre, una figura histórica sobradamente conocida… Pero lamentablemente, los resultados de J. Edgar están muy, muy por debajo de las expectativas.

Y es que la narración de la vida y milagros del célebre J. Edgar Hoover (encarnado con garra, pese al lastre de un maquillaje poco logrado, por Leonardo DiCaprio) no es capaz de atrapar al espectador en prácticamente ningún momento. Deslavazada e indecisa entre concentrarse en el papel "público" de Hoover o en su faceta "personal", el film salta atrás y adelante en el tiempo para ilustrar el carácter obsesivo de Hoover, cuya dedicación casi exclusiva a su trabajo y su "hijo", el FBI, enmascara otras cosas… como su devoción hacia su amigo Clyde Tolson (Armie Hammer). Una devoción que quizá fue algo más que una simple amistad…

La indecisión que recorre el tenebroso film (esa fotografía oscura es muy habitual en los filmes de Eastwood) hace que pasemos de puntillas por hechos históricos de lo más jugoso, como el nacimiento del FBI, la conspiración de Hoover para aguar la fiesta del Premio Nobel de la Paz a Martin Luther King, su enfrentamiento con los Kennedy, o su papel en el secuestro del bebé del célebre aviador Charles Lindbergh.

Como sucede en muchos casos en los filmes biográficos, se cumple el adagio de que "quien mucho abarca, poco aprieta", y el resultado final es un film largo, demasiado largo, lastrado por la mencionada indecisión, y al cual no consigue dar bríos ni siquiera la presencia de dos grandes actrices como Naomi Watts y Judi Dench, que interpretan a la devota asistente personal y a la formidable madre de Hoover.

Desde la formidable Gran Torino, la carrera de Clint Eastwood ha entrado en franca decadencia. Pese a que su capacidad narrativa sigue intacta, al veterano director no le sienta bien la compañía de grandes productores (Spielberg, Kennedy/Marshall, Grazer…) y los guiones de filmes como Invictus (entretenida pero tópica), Más allá de la vida (simplona e intrascendente) o esta J. Edgar están muy por debajo del talento de Eastwood, cuyo siguiente proyecto fílmico aún no ha trascendido... Esperemos que elija mejor el guión que va a filmar esta vez.

domingo, 30 de enero de 2011

Películas recién vistas: HEREAFTER (MÁS ALLÁ DE LA MUERTE)

La más reciente (siempre penúltima) película del director de Sin Perdón le acerca a un tema poco explorado en el resto de su filmografía. Y lo hace de la mano de una historia que en realidad son tres: la de George, un desdichado parapsicólogo aficionado a Dickens (Matt Damon); la de Marie, una periodista de París superviviente de una gran catástrofe (interpretada por la elegante actriz francesa Cécile De France); y la de Marcus (Frankie McLaren), un niño británico que acaba de sufrir una terrible pérdida.

Las tres historias avanzan de manera separada, hasta que, como es fácil imaginar, convergen y toman sentido. El problema del guión de Peter Morgan (autor de los libretos de The Queen o El Último Rey de Escocia, por ejemplo) es que es ambicioso, pero está algo desequilibrado. Y si las historias de Marie (más arriesgada, y algo falta de concreción) o Marcus (algo más tópica) progresan de manera adecuada, la de George es redundante, plagada de tópicos, con partes perfectamente prescindibles (por ejemplo, todo lo que rodea al personaje interpretado por Bryce Dallas Howard), y todo ello deja a Matt Damon con bastante poco material para trabajar. Además, no es que Damon sea mal actor: es que me parece que el papel de tipo compungido no acaba de casar con su físico de chicarrón sanote.

Otra cosa que juega en contra del film es su falta de definición: no es un film fantástico, no es un film dramático, sino que intenta combinar ambas dimensiones, y por ello Hereafter incurre en el mismo problema que Banderas de Nuestros Padres, que no se decidía entre lo bélico y lo político y acababa dando algunos bandazos.

Pese a la una vez más impecable tarea de dirección y montaje del film (atención a la impresionante escena de apertura, o a la peripecia de Marcus en la estación de metro), y algunos destellos del más puro Eastwood (el funeral al que asiste Marcus, o las escenas en las que desacredita a un buen puñado de parapsicólogos charlatanes, o la naturalidad con la que convergen las tramas), al guión, y por tanto, a la película le faltan garra y le sobran tópicos. Contribuye a ello, lo confieso, mi escaso interés por el tema principal de la trama: la vida después de la muerte, tema que se trata siempre desde una perspectiva elegante, pero que solamente se plantea sin más.

El casi infalible olfato de Eastwood para los guiones no ha acertado esta vez. Y por ello, esta Hereafter queda muy por debajo no sólo de las grandes películas de su filmografía, sino también de filmes más humildes como Deuda de Sangre, por ejemplo, que dan lo que ofrecen y van al grano, sin desviarse.