Una pena que Tim Burton no haya puesto más de sí mismo, ni haya buscado un guión mejor terminado, para esta simpática pero claramente fallida película que resucita (una vez más) a los personajes de una ignota serie televisiva yanqui.
Una pena que los papeles de dos actores tan capaces como Michelle Pfeiffer y Jonny Lee Miller sean meras comparsas, y más visto el soso papel encarnado por Helena Bonham Carter o la repetitiva y casi siempre repelente presencia de Chloë Moretz... y que sólo los dos divertidos antagonistas, el vampiro fuera de su elemento al que da vida el incombustible Johnny Depp y la bruja mala que borda una desternillante Eva Green aporten aislados momentos de diversión a un conjunto que hace aguas por todas partes.
Una pena que la siempre efectiva (aunque poco sorprendente) música de Danny Elfman y la divertida selección de canciones de los 70 (facilonas, pero efectivas) esté al servicio de una puesta en escena ramplona, y a un guión que simplemente se complace en traer de vuelta a los viejos personajillos de la serie, pero que tampoco se molesta en darles un poco de entidad, o en crear una historia con una pizca de originalidad.
En resumen: una pena.
"You're going to need a bigger boat."
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lunes, 28 de mayo de 2012
domingo, 29 de mayo de 2011
PELÍCULAS RECIÉN VISTAS: PIRATAS DEL CARIBE, EN MAREAS MISTERIOSAS
Es un verdadero placer volver a encontrarse con el bueno de Jack Sparrow (perdón, capitán Jack Sparrow), ese personaje inmortal al que da vida Johnny Depp en la serie de películas de piratas de Disney que ya alcanza su cuarta (y presumiblemente, no última) aventura. El pirata más amanerado del mundo y su habitual prole de secundarios (bueno, no todos) vuelven por sus fueros.
El personaje de Depp es tan gracioso, tan imposible y absurdo que resulta irresistible. Por desgracia, este film se parece más a la anodina tercera entrega que a la excelente primera parte de la saga. En este caso, se puede decir que algo de guión tiene, pero como suele suceder en este tipo de filmes "grandes", los guionistas se afanan tanto en complicar la trama sin necesidad que se acaba volviendo plúmbea y confusa. Y así, En Mareas Misteriosas, pese a un arranque divertido y vibrante, poco a poco se va diluyendo, y al final la confusión de las tramas entrecruzadas es tal que todo se vuelve soso y pierde la gracia. A ello contribuye su excesiva duración y la acumulación de personajes.
De nada sirven las incorporaciones de dos nuevas estrellas al elenco de la saga: la pirata Angélica, a la que da vida Penélope Cruz, con escaso margen para hacer algo más que lucir palmito, "gracias" al guión; y el siniestro Barbanegra interpretado por Ian McShane con empaque, un malvado muy bien compuesto que sin embargo pierde fuerza según avanza la película. Y no sirve de mucho tampoco la siempre agradecida presencia de Geoffrey Rush como el inefable capitán Barbosa. Cada uno de ellos resta fuerza a los demás, y se pierden en una confusa red de alianzas y desencuentros, en vez de establecer verdaderas confrontaciones (como sucedía con Sparrow y Barbosa en la Maldición de la Perla Negra).
La película, en términos técnicos, incluso en algo tan cuidado en este tipo de filmes como los decorados o los efectos visuales, es mucho menos brillante que sus predecesoras, lo cual es realmente sorprendente, en esta época de maravillas digitales y teniendo en cuenta su presumiblemente enorme presupuesto. Nada de escenas como las de los piratas zombis de la primera entrega, o los asombrosos Kraken y Davy Jones y la batalla en el torbellino de sus continuaciones.
En resumen, mucho ruido (mucho, a veces demasiado, como si eso sirviera para tapar otras carencias) y pocas, muy pocas nueces.
El personaje de Depp es tan gracioso, tan imposible y absurdo que resulta irresistible. Por desgracia, este film se parece más a la anodina tercera entrega que a la excelente primera parte de la saga. En este caso, se puede decir que algo de guión tiene, pero como suele suceder en este tipo de filmes "grandes", los guionistas se afanan tanto en complicar la trama sin necesidad que se acaba volviendo plúmbea y confusa. Y así, En Mareas Misteriosas, pese a un arranque divertido y vibrante, poco a poco se va diluyendo, y al final la confusión de las tramas entrecruzadas es tal que todo se vuelve soso y pierde la gracia. A ello contribuye su excesiva duración y la acumulación de personajes.
De nada sirven las incorporaciones de dos nuevas estrellas al elenco de la saga: la pirata Angélica, a la que da vida Penélope Cruz, con escaso margen para hacer algo más que lucir palmito, "gracias" al guión; y el siniestro Barbanegra interpretado por Ian McShane con empaque, un malvado muy bien compuesto que sin embargo pierde fuerza según avanza la película. Y no sirve de mucho tampoco la siempre agradecida presencia de Geoffrey Rush como el inefable capitán Barbosa. Cada uno de ellos resta fuerza a los demás, y se pierden en una confusa red de alianzas y desencuentros, en vez de establecer verdaderas confrontaciones (como sucedía con Sparrow y Barbosa en la Maldición de la Perla Negra).
La película, en términos técnicos, incluso en algo tan cuidado en este tipo de filmes como los decorados o los efectos visuales, es mucho menos brillante que sus predecesoras, lo cual es realmente sorprendente, en esta época de maravillas digitales y teniendo en cuenta su presumiblemente enorme presupuesto. Nada de escenas como las de los piratas zombis de la primera entrega, o los asombrosos Kraken y Davy Jones y la batalla en el torbellino de sus continuaciones.
En resumen, mucho ruido (mucho, a veces demasiado, como si eso sirviera para tapar otras carencias) y pocas, muy pocas nueces.
domingo, 2 de mayo de 2010
Películas recién vistas: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS, de Tim Burton

La joven Alicia está a punto de casarse. Soñadora desde niña, como su padre, está a punto de convertirse en la mujer de un petimetre repelente, presionada por su madre, como le pasaba a Rose en Titanic. Pero Alicia no está por la labor, y rehúye el compromiso... porque la distrae la presencia de un conejo blanco con chaleco que guía sus pasos hacia un agujero... El alocado, extraño, maravilloso sueño que ha soñado cada noche desde que era niña puede ser mucho más real de lo que nunca se habría atrevido a imaginar.
He leído algunas críticas de la última película del creador de Eduardo Manostijeras que acusaban a Tim Burton de hacer una versión muy light del mundo ideado por Lewis Carroll. Concretamente, de darle un sentido, de "atarlo", de objetivarlo, cuando precisamente lo gracioso, lo original, lo que hace inmortales a los personajillos ideados por Carroll es... que no tienen sentido. Coincido. La versión de Burton acierta en su siempre bienvenida reivindicación del poder de la fantasía, de la idea de que lo imposible puede ser posible.
Pero, lamentablemente, el guión firmado por Linda Wollverton (coguionista de La Bella y la Bestia y El Rey León) tiene dos fallos: uno, un prólogo innecesariamente alargado, en una escena aburrida y repetitiva que cualquier espectador está deseando ver acabar para pasar a lo que realmente importa... y dos, una conclusión simplona y poco original, que hace juego con el lento arranque, y de la cual se extrae una lectura de lo más mercantilista e idiota. Pero no quiero destripar a nadie que no haya visto el film lo que sucede exactamente, para que pueda opinar por su cuenta. (La idea, por cierto, recuerda poderosamente a la saga Un sueño de Ti de The Sandman...)
En medio de ambos borrones, una sucesión de aciertos: un mundo atractivo, tangible, lleno de color e imaginación, donde cada elemento, cada ser, cada paisaje tiene vida y todo se desarrolla ante nuestros ojos de forma espléndida. Inolvidables son los gemelos Tweedledum y Tweedledee; maravillosas la presencia histriónica y socarrona de Helena Bonham-Carter como la Reina Roja y la divertidísima encarnación de la Reina Blanca a cargo de Anne Hathaway; estupendo es el Sombrerero Loco, al que Johnny Depp dota de alegría y melancolía apartes iguales ayudado por una espectacular caracterización... pero Mia Wasikowska, que tiene la responsabilidad de ser Alicia, carece del encanto que podría haberle dado al personaje una actriz más expresiva o con un aspecto menos soso. ¿Nadie tenía el número de teléfono de, digamos... Amanda Seyfried, por ejemplo?
Toda la imaginería digital funciona (a excepción del poco logrado aspecto del envarado Stayne encarnado por Crispin Glover): las criaturas parlantes, los monstruos, los ejércitos rojo y blanco, la cabezona Reina Roja, los cambios de tamaño de Alicia, los castillos... todo está dotado de vida y encanto. Danny Elfman pone una adecuada música a la función (con la excepción de la poco aprovechada escena de la alocada danza del Sombrerero...)
En resumen: una película muy muy agradable de ver, con el añadido de un uso adecuado y juguetón de la tecnología 3D, pero lamentablemente, una obra un tanto desigual. ¿Una Alicia "domesticada", para que los niños de hoy en día la pongan sin peligro al lado de los Pokemon y los Teletubbies? Puede, y la poderosa presencia de Disney no es ajena a ello. Desde luego, en las antípodas de esa pequeña maravilla que es La Novia Cadáver...
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Alicia en el País de las Maravillas,
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