"You're going to need a bigger boat."

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viernes, 5 de junio de 2015

Recién leído: ESTO LO CAMBIA TODO, de Naomi Klein


La autora de La doctrina del shock tiene una bien ganada reputación de revolucionaria. Esta nueva obra, Esto lo cambia todo, remacha esa fama con un conjunto de ideas brillantes sobre el cambio climático, que, piensa Klein, puede y debe ser la bandera que reúna a los ahora dispersos movimientos de izquierdas contra el bien pertrechado y cohesionado bloque conservador que lleva varias décadas manejando los hilos en practicamente todo el mundo. Para Klein, el capitalismo es el principal culpable del cambio climático, desde las primeras chimeneas de las fábricas en la Gran Bretaña del siglo XIX hasta el penúltimo vertido de petróleo en el mar. De hecho, Klein afirma que el negacionismo que la derecha conservadora practica en todo el mundo acerca del cambio climático es la mejor evidencia de que son conscientes del poder que puede tener para desestabilizar su situación de privilegio.

Las multinacionales del petróleo y el carbón son una industria todopoderosa, con firmes conexiones con el poder político, que hacen y deshacen a su antojo (casi siempre) y sobre todo, se disfrazan de salvadoras de zonas deprimidas (como muchos países del llamado Tercer Mundo) ofreciendo dinero y trabajo al terrible precio del desarraigo, la destrucción de formas de vida, especies animales (incluida la humana) y vegetales, y peor aún, todo ello de manera irreparable en muchos casos, y eso, si no se producen accidentes como vertidos masivos, por ejemplo. Pero en el libro hay balas para todo el mundo: algunas grandes organizaciones ecologistas tradicionales tampoco salen bien paradas cuando Klein empieza a investigar sus conexiones con la todopoderosa industria del petróleo; eso, por no hablar de la andanada de Klein contra el supuesto compromiso ecologista de Richard Branson.

Me encanta la forma que tiene Klein de describir como "pensamiento mágico" esa creencia, que nace con Francis Bacon y se refuerza en la Revolución Industrial, de que el ser humano es el amo de la naturaleza y debe dominarla y aprovecharse de ella sin ninguna preocupación por las consecuencias de esos actos. No puedo estar más de acuerdo. La tesis de Klein, apoyada en datos científicos, está clara: hay que cambiar la manera de relacionarnos con el medio ambiente. Reducir de manera drástica las emisiones a la atmósfera y buscar modelos de crecimiento y abastecimiento diferentes, e industrias que apuesten por el equilibrio y por una relación responsable con el medio ambiente. Klein pone el acento en la absoluta necesidad de que sean los gobiernos quienes obliguen a las industrias a ser más limpias (o limpias a secas) y responsables, con legislaciones que se impongan en un mundo actual donde la regulación laxa (o la no regulación) y la rampante corrupción permiten a los grandes conglomerados industriales campar por sus respetos, literalmente. 

Y, ¿quién tiene que impulsar estos cambios en la política?, se pregunta Klein. La respuesta, obviamente, es NOSOTROS. Klein aboga por la recuperación del espíritu de unos movimientos sociales que conquistaron grandes logros en el pasado, ahora aletargados o desprovistos de fuerza. Y también aboga la autora por una educación ciudadana que nos haga más responsables, menos consumistas, más informados, y con una manera más equilibrada y sana, en todos los sentidos, de relacionarnos con el medio ambiente. Por ejemplo, Klein apuesta decididamente por fomentar la desinversión en las empresas extractivas para reducir su poder. Si ellos solo entienden el lenguaje del dinero, hablemos ese lenguaje. Y también por una mayor regulación por parte de las administraciones locales y nacionales de todas estas cuestiones. 

Y en lo tocante al cambio en los modos de vida, Klein pone como ejemplo a multitud de tribus y culturas indígenas de América del Norte y del Sur, donde hoy en día los modos tradicionales se dan la mano, en muchos casos, con la apuesta decidida por tecnologías de energías renovables para que las comunidades prosperen de manera equilibrada y estable. Klein también pone como ejemplo el creciente peso de las energías renovables en países como Alemania, para demostrar que políticas más respetuosas con el medio ambiente son posibles a gran escala, y no solo en comunidades pequeñas. Y además, remacha Klein, no hay que olvidar que, al igual que las ayudas sociales y la cooperación internacional, las políticas relacionadas con el medio ambiente han sido otra víctima más de la austeridad. 

El libro es minucioso, y maneja una enorme cantidad de información, resultando por ello denso pero para nada farragoso. Además hace gala de un humanismo que resulta reconfortante, y huye de simples avisos agoreros para convertirse más bien en una seria y documentada advertencia sobre dónde estamos, hacia dónde vamos, y por qué. 


En resumen: una lectura muy, muy interesante.

miércoles, 15 de junio de 2011

RODEADO DE PAPEL (Sin dibujos) presenta… LA DOCTRINA DEL SHOCK, de Naomi Klein


Quizá te suene el título porque acaba de estrenarse un documental basado en este imprescindible libro, en el cual Naomi Klein pasa revista a la segunda mitad del siglo XX y a parte de la primera década del XXI desde una óptica algo diferente a la acostumbrada, de manera lapidaria y efectiva, con una talante abiertamente parcial y subversivo que buena falta hace en estos tiempos que corren.

Tras plantear su punto de partida, a saber, que una doctrina económica ultraliberal nacida en los años 50, la llamada Escuela de Chicago, rige los destinos del mundo y se aprovecha para ello de cualquier conmoción que surge (guerras, catástrofes naturales…) para implantarse y hacerse con el control, Klein va desgranando buena parte de la historia contemporánea del mundo en que vivimos. El Chile de Pinochet, la Argentina de los dictadores, la Rusia de Boris Yeltsin, la Gran Bretaña de Thatcher, la Polonia de Walesa, la Sudáfrica de Mandela, la China de Deng, la Nueva Orleans devastada por el Katrina… tantos y tantos lugares donde los preceptos económicos de Chicago han aprovechado el shock de la población (no importa de qué tipo sea la conmoción) para implantarse y hacer de las suyas, siguiendo un patrón tan estrictamente idéntico (personas implicadas incluidas) que no puede ser algo casual, y dando lugar a unas consecuencias traumáticas.

Es bastante escalofriante ver cómo algunos nombres se repiten de país a país, cómo algunas personas (como... Donald Rumsfeld, por ejemplo) llevan tantos años ya siendo auténticos cánceres andantes, cómo el patrón se aplica de manera implacable, sin importar las consecuencias. Y resulta repugnante de verdad ver cómo, tras la caida del comunismo, esta gente se han quedado no solo sin rival, sino también sin alternativa viable, lo cual les ha permitido dar rienda suelta a sus ansias de enriquecimiento sin ningún reparo, y ahí está la escandalosa relación que hace Klein de la reconstrucción (es un decir) del Irak devastado por la guerra, tras la caida de Saddam, o el relato de los meses posteriores al tsunami que arrasó enormes zonas del Sureste Asiático.

 Naomi Klein.

Después de leer este libro, cuando se oye a un político de cualquier país hablar de "austeridad", de "tranquilizar a los mercados", de "racionalizar los servicios sociales", de "estado eficiente", y demás gaitas, la canción suena bastante a conocida. Y como alguien te hable alguna vez de Francis Fukuyama y te diga que lo que decía en su famoso manifiesto es cierto, y que Fukuyama básicamente mola, como cierta profesora universitaria que recuerdo de mis lejanos años de estudiante, pues ya sabes por dónde van los tiros…

Klein relaciona la manera que tiene el poder económico de aprovechar las oportunidades (o peor, de amplificarlas mediante los enormes medios de los que dispone, o incluso… de crearlas, paso lógico en la progresión) para dar rienda suelta a privatizaciones masivas que redundan en enormes beneficios para los ricos y un empeoramiento de las condiciones de vida de los más necesitados. ¿Sabes qué es lo peor? Que no hace falta irse muy lejos para oir la canción… pon la oreja, y ya verás cómo enseguida reconoces la tonadilla.

Un libro realmente imprescindible, en estos tiempos que corren. Habrá quien diga que Klein es tendenciosa hasta la médula (cierto), que arrima el ascua a su sardina (también cierto), que exagera (los datos y los nombres están ahí para quien quiera mirar)… Bueno, los del otro bando también mienten, manipulan, exageran e insultan (y de forma mucho menos educada y documentada) a todas horas, ¿no? Y además, Klein tiene razón. Por mí puede seguir siendo igual de tendenciosa. De todos modos, repito, simplemente mira a tu alrededor, en cualquier lugar… y oirás la tonadilla.