"You're going to need a bigger boat."

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sábado, 24 de septiembre de 2011

EL MONTÓN DE TEBEOS presenta… THE AUTHORITY

 
Y, ¿a santo de qué viene ahora hablar de The Authority? ¿Es que no hay tebeos americanos más recientes que sean lo bastante interesantes? Bueno, alguno hay (no tantos), pero siempre merece la pena hablar de The Authority.

Sobre todo, naturalmente, los dos primeros volúmenes: por un lado, los doce episodios realizados por Warren Ellis y Bryan Hitch; por otro, la continuación debida a Mark Millar, Frank Quitely y otros. Lo demás, en serio, no es importante. Estos capítulos de The Authority son un tebeo de superhéroes diferente porque sus guionistas tratan a sus personajes de una manera más realista, dentro del ambiente de ciencia´ficción que les rodea, y sobre todo, de un modo coherente.

El concepto de partida, que Ellis hizo arrancar en Stormwatch, es fascinante. Los miembros del equipo son seres superiores: un mago supremo, la encarnación del poder del sol, el mejor luchador del mundo, la científica más brillante, un ángel exterminador, el dios de las ciudades y el mismo espíritu del siglo XX, que viajan en una nave viviente del tamaño de una pequeña luna. No hablamos de meros justicieros que mantienen el statu quo, ya no. Y como tales seres superiores, llega un momento en que deciden plantarse y arreglar lo que ellos consideran que debe arreglarse.

Ellis insinúa esta idea, sobre todo con Jenny Sparks. Pese a ello, sus historias no ahondan demasiado en este tema, sino que simplemente van agotando los rivales, cada vez más poderosos, a los que tienen que hacer frente los protagonistas. Llegado el final de su andadura, con la muerte de Jenny, se les acaban los enemigos a The Authority. Todo ello servido por un Bryan Hicth que mejoraba número a número, que ya anticipaba sus estupendos The Ultimates, y que desde entonces ha entrado en un franco declive.

Y entonces llega un Mark Millar aún no tan famoso como ahora, y en uno de sus mejores trabajos, pone a The Authority en marcha de verdad. De pronto, el equipo ya no trata con maléficos superdictadores, realidades alternativas, alienígenas que desafían la imaginación. Ahora, se ocupan de los dictadores que salen todos los días en los telediarios. Y queda bien claro el mensaje que quiere transmitir el demoledor Millar cuando vemos a quién manda el statu quo para intentar reducir a The Authority: superhéroes "del sistema" que recuerdan maliciosamente a Los Vengadores y la Patrulla-X (y todos ellos son masacrados de manera inmisericorde, claro).

En la segunda parte de su etapa, Millar, en un argumento que repetirá casi exactamente más adelante en The Ultimates, deja a los miembros del equipo bastante maltrechos, derrotados por un curioso "supersoldado" (son sustituidos por unas fugaces réplicas, cortesía de Tom Peyer y Dustin Nguyen, en cuatro anodinos capítulos), pero éstos, naturalmente, consiguen rehacerse y eliminar a sus sustitutos, esbirros del establishment que no ve con buenos ojos a los superhéroes "respondones". Y así termina la serie, o al menos, la parte que merece la pena leer.


El grueso de estos episodios los dibujaba un inigualable Frank Quitely, que ya asombraba a propios y extraños, y que después pasaría a colaborar con Grant Morrison en varias obras de referencia del género sobradamente conocidas de todos. Invitados como Arthur Adams, Gary Erskine o Chris Weston tampoco desentonaban.

Las continuaciones de la serie no han alcanzado la calidad del trabajo de Ellis y Millar, y desde luego carecen del carácter transgresor de las historias de ambos. Ese es precisamente el valor de The Authority: Ellis y Millar, sobre todo Millar, le dieron la vuelta al concepto de superhéroe, y gracias a ello hacen parecer caduco cualquier otro tebeo de superhéroes, tanto contemporáneo como posterior, incluso los escritos por ellos mismos.


Escasas excepciones escapan a ello: así, en frío, destacaríamos The Umbrella Academy, por su arrolladora originalidad; Irredeemable, por su falta de prejuicios; Ex Machina, por su originalidad;  Powers, por su inteligencia y su mezcla de géneros… Pero en la práctica totalidad de la producción de Marvel y DC (con algunas honrosas excepciones, como Ultimate Spider-man o el Batman perpetrado por Grant Morrison) se echa de menos ese carácter original y transgresor, y por el contrario, nos encontramos con la repetición continua de fórmulas ya desgastadas: refundaciones, resurrecciones, crossovers, reinicios… vamos, lo mismo de siempre.

Incluso obras tan exitosas como Civil War o The Ultimates (pese a ser guiones del propio Millar) están muy por debajo de la originalidad, el sense of wonder y el carácter transgresor que imperan en estos primeros años de The Authority. Y además, tanto Ellis como Millar no olvidan, además, hacer su Authority divertido. Sorpresas, diálogos brillantes, acción desatada… Ahora que Norma anuncia una nueva edición en formato Absolute, quien aún no haya leído The Authority tiene una excelente oportunidad de hacerlo…

4 comentarios:

Chugdush dijo...

Desde el respeto (y 2):

Dice la RAE en su panhispánico:

adolecer. 1. Verbo irregular: se conjuga como agradecer (→ apéndice 1, n.º 18).

3. Es impropio usar este verbo con el significado de ‘carecer’: «Adolecen de un entrenamiento adecuado» (Tiempo [Col.] 21.1.97). Aunque no son incorrectas oraciones como Adolecía de falta de coherencia, debe advertirse que la expresión resulta más clara y directa si se sustituye por Adolecía de incoherencia o Carecía de coherencia.

David

Mikel dijo...

Gracias por el comentario y por la lectura atenta, David!

Yota dijo...

"Hola, somos Midnighter y Apollo, hemos venido a pegaros"

XD

Genial. Tengo que releer esta serie XD

Mikel dijo...

Solo una de las muchas frases memorables... Gracias por el comentario!