"You're going to need a bigger boat."

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domingo, 5 de abril de 2015

El montón de tebeos presenta... El HULK de Peter David





Aceptémoslo. Por mucho que nos guste, Hulk es un personaje que no tiene demasiadas vueltas. Bueno, no las tenía… hasta que llegó Peter David. Uno de los grandes del cómic norteamericano, sin ninguna duda, David es un ejemplo de lo que un guionista de tebeos de superhéroes debería ser. Un verdadero renovador que nunca deja indiferente, y nunca deja de sorprender. Y eso no es decir poco, en un mundo tan irremediablemente endogámico como el cómic de superhéroes. 

El trabajo de David con el gigante verde es sin duda el momento más brillante de la andadura de Hulk. Además, esta década de cómics refleja los altibajos y las modas que marcaron el azaroso devenir de la Casa de las Ideas en aquellos años. En particular los años noventa, su momento más bajo y olvidable, una borrasca que David capeó como pudo, pero que marcaba el punto más bajo de sus años en la serie.
El primer capítulo de David al frente de la serie.

Saliendo de la Encrucijada

A finales de los 80, Hulk se encontraba en una encrucijada… literalmente. Tras diversas aventuras en las cuales Bill Mantlo fue el primero que se atrevió a cambiar el viejo estado de cosas con las recordadas historias en las cuales Banner tomaba el mando del coloso verde, Hulk se transformaba en un monstruo más peligroso e incontrolable que nunca, y era exiliado por el Dr. Extraño a una dimensión, la Encrucijada, en la que no podía hacer daño a nadie. 

John Byrne trajo a Hulk de vuelta a nuestro mundo. En una de sus características incursiones, separaba a Hulk de Banner, le casaba con Betty Ross en una ceremonia tan apresurada como accidentada, y creaba una serie de personajes nuevos a la vez que recuperaba a otros antiguos, todo en solo seis meses. La marcha de Byrne a DC tras la enésima bronca con Jim Shooter dejaba a Hulk en manos de Al Milgrom, un profesional de los de toda la vida al que muchos aficionados desprecian sin más motivo que no dibujar como Byrne, por ejemplo. Milgrom continuó como pudo la historia, pero sin demasiada fortuna. En esos meses, el pobre Rick Jones se veía transformado también en un melenudo monstruo verde, mientras Hulk revertía a su forma grisácea de antaño.

Y entonces llegó Peter David. Y todo cambió. Entre el número 332 (1987) y el 467 (1998) de la serie, todo fue distinto. 

Fundido... a gris

En primer lugar, David fue cerrando todos los cabos sueltos de esos balbuceantes meses precedentes. Con la compañía de quien luego se convertiría en una superestrella, Todd MacFarlane, y tras enfrentar a Hulk con Factor-X, con la alienígena conocida como Piedad (quien volvería a lo largo de los años de David en la serie, como el Líder y como otros personajes e ideas recurrentes) y con Lobezno, David daba el primer gran volantazo a la serie. 

El Hulk gris de Todd McFarlane.

Atrapado en una explosión nuclear por los ardides del siempre presente Líder (renovado, eso sí), Hulk parecía encontrar la muerte… pero en realidad, se ocultaba en Las Vegas como Mr. Fixit, trajeado y grisaceo matón de un mafioso propietario de un casino. Convertido en un chulesco fanfarrón, Hulk solo aparecía de noche, mientras que al amanecer se transformaba irremediablemente en Banner. 

Un interesante estado de cosas al cual David agregó el ingrediente exacto para hacerlo aún más interesante: Marlo Chandler, una escultural pelirroja que mantenía una relación amorosa con Fixit. Hulk se enfrentaba a viejos y nuevos enemigos, en unos años en los que el dibujante titular de la serie fue Jeff Purves, un artista con un estilo muy personal, pero irregular y bastante alejado de los cánones habituales del mundo de los superhéroes.

La despampanante Marlo.

Posteriores encontronazos del gigante gris con Spiderman, Iron Man o los 4 Fantásticos iban desvelando el secreto: Hulk seguía vivo. Y entonces, en vez de alargar innecesariamente la situación, David volvía a rizar el rizo. Las cosas empezaban a cambiar en la historia titulada Cuenta Atrás, en la cual Hulk estaba a punto de morir a manos del peligroso Loco; el viejo enemigo gamma Abominación sufría terribles heridas que le dejaban también moribundo, y entraba en la serie un nuevo artista: Dale Keown, un émulo de John Byrne que gozó de favor instantáneo entre los aficionados. Y enseguida, una breve reunión de Hulk con los Defensores daba paso a un giro en la vida del gigante gamma: tras reencontrarse con Betty, de nuevo volvía a ser verde… pero con la mente de Bruce Banner, y una actitud muy diferente.
Fuerza e inteligencia, todo en uno.

Vida en el Panteón

David innovaba a la vez que aprovechaba los años anteriores de la serie. Mantenía a personajes como los transformados Hulkbusters, por no hablar del Líder o del sempiterno general Ross, y los mezclaba con sus creaciones, con resultados más que acertados. Igualmente acertadas eran las continuas referencias en los diálogos a la cultura popular en general, que David hilaba siempre con ingenio.

Mientras el renovado Hulk se aliaba con el Panteón, una organización secreta formada por una improbable amalgama de héroes griegos como Agamenón, Aquiles, Áyax o Ulises entre otros, convertidos en justicieros internacionales lejos de la jurisdicción de cualquier gobierno, David mantenía a su vez una larga e interesantísima trama relacionada con Betty, Marlo y el siempre presente Rick Jones, por una vez algo más que una molesta comparsa. Mientras Hulk batallaba con sus aliados en conflictos armados (ah, aquella moda de los noventa de los héroes armados hasta los dientes), Marlo y Rick acababan enamorándose y casándose en una boda realmente inefable, despedidas de soltero y soltera incluidas.

La boda de Marlo con Rick. Sí, ella es más alta...

Aliado con el Panteón.

David combinaba la presencia de personajes clásicos (enemigos habituales como los U-Foes, por ejemplo, por no hablar del Líder o Abominación) con nuevas ideas y otras remozadas de manera tan astuta que parecían nuevas. Un ejemplo: la excelente historia en la que el viejo camarada de Hulk, Jim Wilson, moría víctima del sida. Una combinación infalible, cuyo éxito se acrecentaba gracias a la entrada del británico Gary Frank como nuevo artista fijo.

El emocionante episodio en el que Jim Wilson moría.

Finalmente, con Hulk ya líder del Panteón, la tensión siempre presente estallaba. Betty resultaba herida de gravedad en la subsiguiente batalla entre Hulk y sus antiguos aliados, y esto provocaba un drástico cambio en su marido. Desde entonces, mientras Betty se recuperaba, Hulk seguía siendo inteligente, verde y fuerte… pero si se enfadaba, se transformaba en un Banner salvaje e irracional que se creía Hulk, pero solo era un débil humano. Una nueva jugada de David que lo ponía todo patas arriba.

El Maestro

Por entonces David ya había dado su aldabonazo maestro (y nunca mejor dicho). En la historia titulada Futuro imperfecto, con dibujos de George Pérez, David presentaba un posible futuro del universo Marvel, mucho más que un simple What if?, con Hulk convertido en el Maestro, el abyecto dictador supremo de un mundo devastado. Una de las ideas más enormes de David, que aunaba la sorpresa con la voluntad de añadir una dimensión al personaje de la cual los superhéroes suelen carecer: la evolución. Ese era el terrible final de la ira incontrolable de Hulk.

El Maestro.

Janis, la nieta de Rick Jones, llevaba al Hulk de nuestro presente a ese futuro, tratando de detener al Maestro. Ese enfrentamiento traumatizaba a Hulk, que veía el posible futuro de su furia desatada. Esta historia se complementaría más adelante con otra, El fin, algo más tópica, que David firmó años después de su marcha de la serie, y que presentaba a un Hulk convertido en el último ser vivo sobre la faz de la Tierra, en un lejano futuro. Solo, al fin. 

Tras su ruptura con el Panteón, Hulk se ocultaba en la pequeña Sunville, pero naturalmente los problemas le seguían allá donde va. Una historia de malos tratos y abusos (tema que David tocó en repetidas ocasiones en sus años en la serie) revelaba que el jefe de policía local era mucho más de lo que parece. Y pronto Hulk se reencontraba con un desfigurado Abominación, convertido en una especie de salvador de vagabundos en túneles abandonados del metro neoyorquino. Posteriormente, Hulk, revertido a su forma humana e irracional, era fácilmente capturado por el gobierno. Y de nuevo libre, grande y verde, pero gravemente herido, un incontrolable Hulk se enfrentaba con los Vengadores. Durante una devastadora batalla contra Thor, una bomba nuclear (de nuevo, David usaba este recurso como punto y aparte) estalla… y acababa con Hulk, aparentemente.

Pero evidentemente, Hulk no había muerto, aunque quedaba gravemente traumatizado por los recientes acontecimientos. Acompañado por Janis, la hija de Rick Jones en el mencionado futuro apocalíptico del Maestro, Hulk se enfrentaba a los inevitables héroes mutantes, por entonces ya legión más que patrulla, que eran la gran baza comercial de Marvel tras la marcha a Image de las superestrellas como Jim Lee y Todd MacFarlane; posteriormente, Hulk sería envuelto en el evento Marvel de entonces, el hoy casi intragable crossover relacionado con Onslaught. 

La inclusión obligada del personaje en la saga afectó negativamente a la calidad del trabajo de David. Asimismo, los avatares personales del escritor (su divorcio) pasaron factura. Hulk dio bandazos durante un par de años bastante poco inspirados de David (a lo que se unían las exageraciones gráficas tan a la moda de aquellos años, cortesía de Liam Sharp, Angel Medina y Mike Deodato), en los que el gigante verde se convertía en peón de Onslaught, sobrevivía a la aparente muerte de numerosos Vengadores y Hombres-X, se enfrentaba a los Thunderbolts, se convertía en dictador de una pequeña isla de los Cayos de Florida… y finalmente, tras una batalla con una contrapartida suya del futuro que le hacía comprender que había perdido completamente el rumbo, Hulk desaparecía de nuevo… para reaparecer en la Tierra Salvaje, y poco después convertirse en esclavo temporal del poderoso Apocalipsis y, sin darse cuenta, dejar paralítico a Rick Jones en el fragor de la batalla. 

Hulk vs. Hulk...

De hecho, hay que señalar que de los héroes "muertos" a manos de Onslaught, Hulk fue el único que siguió vivo en "nuestro" universo, por empeño de David, mientras los demás eran juguetes en manos de las superestrellas de Image (con los inefables resultados que todos conocemos y "amamos"). En este paquete de series también hubo un melenudo Hulk, probablemente el más olvidado de todos los desaguisados perpetrados por Lee, Liefeld, Portaccio y compañía.

El final del camino

En la última etapa de la larga estancia de David, poco a poco la serie retomó el interés, lo que se acrecentaba con la llegada de un sensacional Adam Kubert a los lápices. David iba atando cabos: la larga batalla de Banner con la psique de su padre, alcohólico y abusador, la raíz de su ira, el germen de lo que algún día sería el Maestro, era una idea excelentemente llevada que había ido salpicando muchas de las historias precedentes, y que llegaba a su fin. Bruce Banner, ausente de la serie durante mucho tiempo regresaba… justo a tiempo para verse destrozado por el envenenamiento radiactivo que sufría Betty. Incapaz de salvarla, Banner perdía el control y desaparecía una vez más dentro de Hulk… 
Adam Kubert devolvía el esplendor gráfico a la serie.

Un emocionante epílogo, con una envejecido Rick Jones convertido en un trasunto del propio David, cerraba la andadura de un escritor agotado y hastiado por las injerencias editoriales, que buscaba nuevas historias que contar y dejaba suficientes cabos sueltos para quien quisiera seguir escarbando en ellos. Nadie tomó el relevo de un David que seguía escribiendo Supergirl para DC, y que después encadenaría otra larguísima andadura en su peculiar revisión de Factor-X, amén de muchos otros trabajos. 
El último episodio de la larga andadura de David.

La inigualable aportación de Peter David a la historia de Hulk solo ha conocido una edición cronológica en España: el coleccionable lanzado por Forum amparado por el estreno en cines del Hulk de Ang Lee. Todas las ediciones anteriores son un marasmo de cabeceras y volúmenes que arrancaban y desaparecían, que dan cuenta del escaso éxito comercial de las historias de Hulk en nuestro país. No nos engañemos: Hulk nunca ha sido un superventas en España, como Spiderman o Batman. Es de esperar y de desear que, tarde o temprano, Panini recupere estos episodios en una de esas ediciones integrales.

Después de David...

Tras la marcha de David, durante unos meses, Joe Casey y Javier Pulido firmaban unos episodios competentes pero algo anodinos, y después, un John Byrne sin ideas claras, acompañado de un entonado Ron Garney, inauguraba una nueva serie que perdía gas en pocos meses. La larga andadura posterior de Bruce Jones, apasionante intriga al mejor estilo El fugitivo con un Banner rapado y huyendo acusado de asesinato y un Hulk que apenas aparecía en la serie, se cerraba en falso con la marcha del escritor a DC (y un breve regreso de seis meses de David, que no aportaba nada nuevo), y después, solo la excelente saga Planeta Hulk y su secuela, World War Hulk, escritas por Greg Pak, han rayado a buena altura en la serie.


Ttras años de chapuzas a manos de Jeph Loeb y otros, el bueno de Hulk trata en los últimos años de recuperar el rumbo sin conseguirlo, ni con Jason Aaron, ni con Mark Waid. A día de hoy, ningún guionista ha logrado hacer que olvidemos a Peter David. ¿Lo logrará alguien algún día?

4 comentarios:

Raúl Peribáñez dijo...

Gran repaso al Hulk de David. Felicidades.

A partir de la marcha de David la serie fue a menos. Los episodios de Paul Jenkins tuvieron algunos momentos bastante interesantes y el inicio de Bruce Jones también fue prometedor. Pero todo está lejos de lo que hizo David, que cerró la serie dándole un final en su último episodio.

Mikel dijo...

¡Muchas gracias, Raúl! Peter David es sin duda uno de los GRANDES de Marvel. Y es cierto, la serie podría haber terminado ahí... de hecho, a excepción de "Planeta Hulk", poco de interés se ha hecho con el pobre Hulk desde entonces...

The Niklas dijo...

Estoy en desacuerdo, tras la marcha de David, ocurrieron buenas historias (para mí al menos) como Tempestad o El Fin! Escritas por pet... Oh! xD ...si, necesitamos un escritor que pueda tomar a Hulk y darle historias buenas al nivel de Peter David

The Niklas dijo...

Estoy en desacuerdo, tras la marcha de David, ocurrieron buenas historias (para mí al menos) como Tempestad o El Fin! Escritas por pet... Oh! xD ...si, necesitamos un escritor que pueda tomar a Hulk y darle historias buenas al nivel de Peter David