"You're going to need a bigger boat."

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jueves, 15 de diciembre de 2011

RODEADO DE PAPEL (sin dibujos) presenta… CINCO LIBROS IMPRESCINDIBLES

Imprescindibles para mí, claro. Quizá para ti no lo sean tanto… Pero son de esos que siempre apetece releer de vez en cuando,

David Copperfield (1850).
La primera novela que realmente demostraba el talento ya afinado a la perfección de Dickens como escritor; un libro que ya era mucho más que el clásico folletín victoriano de buenas intenciones, al estilo Oliver Twist. La peripecia del joven Copperfield, llena de elementos autobiográficos, permitía a Dickens presentarnos a personajes tan inolvidables como la tía Betsey Trotwood ("¡Burros, burros!"), el señor Dick, el inefable Micawber o el maléfico Uriah Heep, y hablar de temas como la familia, las preocupaciones sociales, el paso a la madurez… todo ello, bien salpicado de humor, de emoción y de diálogos inolvidables.

Crónica del Pájaro que da cuerda al mundo (1995).
Haruki Murakami ya era un superventas en Japón y había viajado por todo el mundo cuando publicó esta novela, la historia de la inusual peripecia de Tooru Okada, que contiene la esencia de su estilo: el humor, el surrealismo, la melancolía urbana, el jazz, el sexo, la existencia de un mundo paralelo… Fascinante de principio a fin, como el punto de vista de May Kasahara (entenderás lo que quiero decir cuando leas la novela…)

El mundo sumergido (1962).
J.G. Ballard inició con esta novela su inigualable carrera en el mundo de la ciencia-ficción, narrando con pulso firme y evocadoras imágenes un futuro cercano en el que los océanos han anegado la Tierra. Original, decadente, desasosegante, llena de momentos inolvidables. Y sólo era su primera novela... A partir de entonces, tanto por esta como por otras obras, Ballard se convirtió merecidamente en uno de los máximos exponentes de la ciencia-ficción.

 
El Resplandor (1977).
Sin duda, la mejor novela de Stephen King. Cuando aún no había tenido tiempo de olvidar lo que era vivir en una caravana miserable, King se sacaba de la cabeza la historia del inolvidable Hotel Overlook, que sigue conservando intacta su capacidad de sorprender, inquietar y aterrorizar. Olvida la película, no hay comparación. Sólo una palabra… REDRUM. Si no sabes lo que significa… tendrás que leer el libro.

El último lugar sobre la Tierra (1979)
Especializado en biografías sobre los héroes de la exploración polar de principios del siglo XX (nombres como Nansen, Amundsen, Scott o Shackleton), Roland Huntford presentaba con este libro un punto de vista radicalmente distinto (y por ello, polémico) a cualquier otro sobre la carrera hacia el Polo Sur que protagonizaron Amundsen y Scott. Huntford transmite de manera fascinante para cualquier lector, experto en el tema o no, toda la dimensión de la aventura y el peligro que suponía la exploración polar.

Y por si acaso alguno de ellos no te parece suficientemente apetitoso… está la saga de Canción de Hielo y Fuego, naturalmente.

miércoles, 10 de agosto de 2011

RODEADO DE PAPEL (SIN DIBUJOS) presenta… EL IMPERIO DEL SOL y LA BONDAD DE LAS MUJERES, de JG BALLARD

Dos novelas eminentemente autobiográficas. Dos libros escritos por uno de los máximos exponentes de la ciencia-ficción, James Graham Ballard, pero anclados en la realidad, su realidad, su vida. Dos obras tan atractivas como cualquiera de las numerosas obras de su autor.
El primero de ellos, El Imperio del Sol, fue adaptado al cine por Steven Spielberg y narra la infancia del autor, que, en tercera persona, nos cuenta sus años durante la ocupación japonesa de Shanghai, ciudad donde vive con sus padres, acomodados diplomáticos a quienes la repentina invasión japonesa coge completamente a contrapie. Separado de su familia, el joven Jim, que adora los aviones, tiene que buscarse la vida en el campo de prisioneros en el que es internado…

La novela, estupendamente narrada, es enormemente detallista, y si la comparamos con la excelente autobiografía casi póstuma del autor, Milagros de Vida, muchos elementos de la peripecia del joven Jim de la novela difieren bastante de la historia del verdadero Ballard. Por ejemplo, el internamiento de Jim en el campo de Lunghua fue de la duración que relata la novela, pero no estuvo separado de sus padres. Pero esas licencias dramáticas no empañan el excelente resultado del libro, un relato de supervivencia ante el horror de la guerra y un fascinante retrato del ambiente de Shanghai en los años previos a la ocupación japonesa. Lo original de la historia es que Jim se revela como un superviviente nato, a diferencia de muchos compatriotas suyos, y disfruta la guerra a su manera; por ejemplo, jaleando a los bombarderos sin importar de qué bando sean.

Años después, ya en primera persona, el escritor retoma la historia de su vida en La bondad de las mujeres. Con su habitual estilo nervioso, sus descripciones certeras y su personal visión del progreso y de las relaciones humanas, el autor de El Mundo Sumergido relata varios episodios de su vida adulta, a saltos, con una vívida impresión de memoria sincera, sin adulterar. Tras terminar con su infancia, Ballard nos narra su paso por la fuerza aérea británica, y años después, nos relata la repentina muerte de su adorada esposa Miriam, que le sume en la desesperación de la que sólo consigue salir gracias a la bondad de las mujeres a su alrededor.

Más adelante, conoceremos su amistad con un autodestructivo individuo que inspira una de sus novelas más populares y logradas, Crash; el amor y la fascinación del autor por sus hijos, que crecen rodeados del influjo mágico de los estudios Shepperton, muy cercanos a su casa; y finalmente, su asombro al visitar el plató de rodaje de El Imperio del Sol y encontrarse con su infancia fielmente reconstruida, y con un niño actor que le saluda y le dice… "soy usted". Curiosamente, Ballard obvia todo lo referente a su trabajo como escritor, al cual se refiere únicamente de pasada en algún que otro pasaje del libro.

Dos novelas de lo más recomendables, en particular la segunda, y naturalmente, imprescindibles para fans de JG Ballard, por su calidad y por lo que revelan acerca del fascinante autor.

sábado, 28 de mayo de 2011

RODEADO DE PAPEL (sin dibujos) presenta… CRASH, de J.G. Ballard

Si todas las novelas de J.G. Ballard tienen algo de enajenado, se pasean siempre por el filo, son visionarias y son capaces de conjurar en pocas palabras portentosas imágenes, Crash se lleva la palma en todo ello.

¿Enajenada? Del todo. Sólo de ese modo febril y salvaje se puede abordar semejante historia: la relación entre dos tipos tan tarados que sólo se excitan sexualmente imaginando, orquestando, observando y poniendo en práctica accidentes de tráfico, y si son violentos y con víctimas mejor.

¿Pasear por el filo? Más que pasear, acostarse en el filo y frotarse contra él hasta hacerse sangre. Uno de los dos protagonistas sobrevive a un accidente de tráfico, en el cual choca con un coche en el que viajaba un matrimonio; el marido muere, y el protagonista (también llamado Ballard, por cierto) se "enrolla" con la viuda. El otro protagonista, el sin par Vaughan, desahoga sin cortarse un pelo su obsesión por Elisabeth Taylor y por los coches veloces lanzados a toda pastilla contra otros vehículos y ver qué pasa, de la que dan cuenta sus numerosas cicatrices.

¿Novela visionaria? Bueno, puede parecer ajeno y extraño que alguien se obsesione con objetos inanimados, que alguien encuentre el plástico y el metal tan excitantes como la carne (o más). ¿Extraño? Mira a tu alrededor. En tu bolsillo o en tu bolso, en tu escritorio, en tu casa... Un MP3, una videoconsola o varias, un ordenador, un móvil, un lector de libros, una tableta, un televisor de pantalla plana… sigue contando. La imparable e inevitable tecnología, en continua evolución, nos rodea, nos envuelve, nos hace la vida más cómoda (a veces, eso no significa que la haga más fácil). Ya hay quien diagnostica casos de adicción a las redes sociales. Habrás visto por la calle que la gente suele andar con el teléfono móvil en la mano, sin soltarlo para nada, igual que hay gente que, de manera voluntaria o involuntaria, no pueden separarse de sus coches...

¿Crear imágenes portentosas? La impresionante imaginación visual de Ballard, presente en todas sus novelas, alcanza aquí grados de sofisticación alucinantes. ¿Cómo se describe y se comunica algo tan bizarro, personal e intransferible como las fantasías sexuales? Pues como lo hace Ballard. Sin concesiones, con crudeza, lanzándose a tumba abierta por una pendiente de nudos de autopistas, obsesiones y encuentros sexuales sucios, violentos y turbadores.

Una novela impresionante en todos los sentidos, tan en el filo (o más) como American Psycho, por hablar de una "hermana espiritual" (aunque la célebre novela de Brett Easton Ellis es de mucho menor calado). Crash es una crónica de personas atrapadas en extrañas obsesiones de las que no pueden ni quieren escapar, recorriendo interminables nudos de autopistas en busca de emociones, en una especie de vacío en el que solo existen el próximo accidente, el próximo polvo, la próxima pastilla. Advertencia, si decides subirte con Ballard y Vaughan a bordo de Crash: no será un viaje agradable... pero merecerá la pena.

Una de las mejores novelas de J.G. Ballard, sin duda. Y eso es decir mucho. Otras críticas de la novela, aquí y aquí. Ahora, me veo obligado a hacerme con la película dirigida por ese otro creador de imágenes perturbadoras que es David Cronenberg…