"You're going to need a bigger boat."
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lunes, 25 de diciembre de 2017
Películas recién vistas: STAR WARS. LOS ÚLTIMOS JEDI
Partamos de la base de que nos hemos hecho mayores, y no hay más que ver a Luke Skywalker para demostrarlo. El peso icónico de las películas clásicas para nuestra generación sigue presente, pese a que se han quedado bastante antiguas en muchos aspectos, no tanto en otros. Ahora que el poder de la Fuerza es el poder de Disney, todo ha cambiado. Y en el caso de Los últimos Jedi, desde luego, ha cambiado para bien.
Veamos. En esta película, como en El despertar de la Fuerza, hay cosas que siguen siendo un poco sosas, en particular el (ejem) líder supremo "carapasa" Snoke y el elemento maléfico en general, pese a que Kylo Ren mola bastante más ahora. Hay personajes que siguen siendo desaprovechados, como la capitana Phasma. Hay momentos "porque sí", muchos (en particular uno protagonizado por Leia)… Hay concesiones a la mercadotecnia (nuevas naves y personajes, nuevos bichos adorables), hay inevitables referencias a momentos de las películas clásicas… La falta de aristas, la apelación a la nostalgia y la mercadotecnia, esos implacables jinetes del Apocalipsis del siglo XXI (el cuarto caballo se lo disputan los correctores ortográficos y los vídeos virales), están ahí. Es un signo de los tiempos, y hay que aceptarlo.
Pero, si en El despertar de la Fuerza se optaba por una descarada repetición del esquema de Una nueva esperanza, que restaba fuerza a los arrolladores nuevos personajes de la saga (Rey, Finn, Poe Dameron), en Los últimos Jedi todo lo clásico queda mucho mejor encajado, y las referencias, que las hay, no se interponen en el camino de la historia y permiten que sean los nuevos héroes galácticos quienes lleven la voz cantante. La atención cambia de manera continua de espacio mientras sigue los distintos argumentos del film (cosa que sí comparte con El imperio contraataca), y durante dos horas y media la acción desenfrenada no se detiene. Además, el hincapié en el misticismo y la magia de la Fuerza, algo que solo se esbozaba en la anterior entrega, es acertadísima y no impide que el humor y la acción sean los reyes de la función gracias a un estupendo montaje.
Los últimos Jedi es un carrusel de emociones brillante, con efectos especiales a la altura, con nuevos escenarios y alucinantes localizaciones (como el planeta casino o la alucinante salina donde se desarrolla la batalla final) con intérpretes que bordan sus papeles, tanto los principales como los secundarios que te mantiene dos horas y media pegadito a la butaca viendo cosas molonas, como Poe Dameron derrapando con un Ala-X, sin ir más lejos. Atención especial a Laura Dern, y por supuesto a Oscar Isaac, Daisy Ridley y John Boyega, todos ellos maravillosos.
En resumen: un espectáculo brillante a disfrutar en pantalla grande.
viernes, 1 de diciembre de 2017
Películas recién vistas: EL AUTOR
Javier Gutiérrez, a quien muchos descubrimos en La isla mínima y que ya lleva largos años en esto del cine y la televisión, es un actor dotado de una personalidad y un magnetismo más que evidentes. En la piel de Álvaro, el aspirante a novelista "de los de verdad" que protagoniza El autor, Gutiérrez se luce en todo momento y aprovecha perfectamente la oportunidad que le brinda un personaje que es todo un caramelo.
La película, además, cuenta con intérpretes más y menos conocidos que dan perfectamente la réplica a Gutiérrez, como María León, Antonio de la Torre o Adelfa Paz, maravillosa en el papel de la portera del edificio en el que Álvaro, completamente desprovisto de talento para lograr su gran meta, busca refugiarse del mundanal ruido para escribir su gran novela… hasta que se da cuenta de que precisamente el mundanal ruido puede ser un material excelente, si uno se aprovecha de él con astucia.
El film dirigido por Manuel Martín Cuenca adapta la novela El móvil de Javier Cercas, y es una acertada reflexión sobre la creatividad y sobre cómo la vida real puede influir en ella. El ritmo no decae en ningún momento, y el guión incluye algunas pinceladas sociales bien colocadas, en la relación de Álvaro con el resto del vecindario. Ya demás, el desenlace sorprende bastante...
En resumen: un buen thriller con un protagonista mayúsculo.
jueves, 2 de noviembre de 2017
Películas recién vistas: HANDIA
El equipo de guionistas-directores que componen Jose Mari Goenaga, Jon Garaño y Aitor Arregi vuelven a sorprender, como ya hicieron hace tres años con la estupenda Loreak, con esta Handia, basada en la historia real del legendario Gigante de Altzo. Ambos eligen un relato mitad leyenda mitad realidad y lo manejan a su antojo para producir una película de pasmosa belleza plástica de principio a fin, que emparenta a su protagonista con tantos seres diferentes, tantos fenómenos de la naturaleza a quienes el mundo, en distintas épocas, reservó únicamente el papel de monstruos que mirar, que odiar, que perseguir, que despreciar como solo se desprecia a los diferentes.
La historia de los dos hermanos, Miguel Joaquín (aquejado de acromegalia) y Martín (herido en un brazo en la guerra), les enfrenta a un mundo en pleno proceso de cambio. Rodada en un sorprendente y difícil de descifrar dialecto del euskera, la película habla de muchos temas: la tensión entre tradición y modernidad, entre adaptarse y resistir o cambiar aunque eso signifique abandonarlo todo; las secuelas de la guerra, la relación entre un padre y sus hijos y de estos entre sí, la diferencia y muchas otras cosas tienen cabida en esta película magnética, rodada con esmero y con asombroso poderío visual, que recorre distintos países e idiomas siguiendo la estela de la carrera comercial del gigante, y centrándose en su carácter de persona, de ser humano.
Manteniendo un difícil equilibrio entre el cuento de género y el realismo, Handia triunfa en todos los sentidos con un reparto de excelentes intérpretes, y con un cuidado trabajo de trucaje visual para simular la descomunal anatomía de Miguel Joaquín, encarnado por Eneko Sagarduy.
En resumen: colosal.
lunes, 30 de octubre de 2017
Películas recién vistas: THOR: RAGNAROK
Esta es una película que confirma algunas cosas que ya sabíamos. Esta será una crítica sin spoilers, aviso.
Por un lado, se confirma la consolidación del universo cinematográfico Marvel, que no deja de crecer e incorporar nuevos personajes, ambientes y nombres de relumbrón a sus películas. En este caso la maravillosa Cate Blanchett, bordando al detalle su papel de villana de la función.
Por otro, remachado queda que James Gunn es sin ninguna duda el creador con más personalidad del universo cinematográfico Marvel. Si la sorpresa de Guardianes de la Galaxia Vol. 1 era grande, la confirmación de que su acierto no fue casual la tenemos en el vol. 2. Es una capacidad de mezclar lo cómico y lo dramático, la carcajada y la emoción verdadera, y hacerlo en el momento justo; de convertir lo que podría ser una chufa en una magnífica película.
El talentazo de Gunn queda patente en el gran número de momentos en los que Thor: Ragnarok fracasa en ese empeño. Hay momentos con gracia, muchos; pero también hay momentos en que los chistes no solo no tienen gracia, sino que son redundantes (no hace falta que todos los personajes sean graciosillos) o lo que es peor, están fuera de tono con los personajes y con el momento en el que suceden.
Thor: Ragnarok es un entretenido espectáculo de 130 minutos que mezcla dos historias: por un lado, la mítica-fantástica, que involucra a los asgardianos y a la irrupción de Hela; y por otro, la aventurera-espacial, que traslada la acción al Sakaar de Planeta Hulk. Tras un primer tramo excelente y loco, el film resiste su metraje sin resultar aburrido, pero se resiente de una carga humorística excesiva que choca frontalmente con algunos de los momentos clave del enredo. Está claro que Taika Waititi y sus guionistas, Craig Kyle, Chris Yost y Eric Pearson, han recibido un encargo y lo han cumplido: mezclar las dos tramas de una manera fluida, introducir un humor descacharrante al estilo James Gunn, y contentar así la reivindicación de que Hulk retorne a las películas Marvel (y vender más muñequitos, claro).
Si la parte asgardiana está realmente bien resuelta (con un humor que funciona, y con impagables sorpresas que no desvelaré), pese a que algunos giros son simples excusas para "citar" momentos de los cómics (todo lo que rodea a Skurge, por ejemplo), la parte que transcurre en Sakaar, exceptuando la colosal pelea entre Hulk y Thor, renquea porque confunde las gracietas con la gracia, resulta previsible (incluso sin haber visto el trailer) y parece literalmente "metida con calzador" en el asunto. Los recursos de guión para mezclar ambas tramas son perezosos y faltos de garra, como lo son algunos de los desarrollos de las mismas. La estética de la película está llena de color, incluso chillona en muchos momentos, y funciona gracias a la estupenda labor del reputado Javier Agirresarobe. Pero la estética no es el problema, como tampoco lo es el que el Hulk digital esté mucho, mucho mejor resuelto en unas escenas que en otras (¿añadidos de última hora? Probable). El problema es el entramado del guión, muy muy mejorable, y su irregular tono.
Mientras Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Mark Ruffalo o Anthony Hopkins siguen demostrando lo idóneo de su elección para sus respectivos roles, un siempre bienvenido Idris Elba regresa con algo más de presencia en la trama que en las dos anteriores películas. Karl Urban en el papel de Skurge el Verdugo (pese a su carita de cordero degollado) y Tessa Thompson como la Valquiria sin nombre de pila (y algo falta de una personalidad y de unos atuendos más conseguidos) no desentonan demasiado, aunque sus personajes podrían tener mucho más desarrollo. Por su parte, el Gran Maestro encarnado por Jeff Goldblum no acaba de convencer (de hecho ni siquiera empieza).
La película marca un cambio de estatus para el Thor fílmico. Será interesante ver hacia dónde discurren los caminos de Thor en sus siguientes apariciones… Para empezar hay un detalle, que no revelaré, que choca frontalmente con el trailer, ya visto por ahí, de Avengers: Infinity War.
En resumen: como dijo alguien que sabe mucho más que yo de esto... entretenida, pero mejorable.
miércoles, 25 de octubre de 2017
Películas recién vistas: LA CORDILLERA
El principal reclamo de esta película, naturalmente, es su protagonista, el sin par Ricardo Darín. Esta vez el astro argentino encarna a Hernán Blanco, un atribulado presidente de Argentina, que se enfrenta a una decisiva cumbre latinoamericana que se desarrolla en un hotel de montaña, en medio de un paraje de una belleza natural simplemente pavorosa. Allí, entre presiones e intrigas, se decide gran parte del futuro del continente…
Además de Darín, otras dos caras conocidas en este film de Santiago Mitre son las de Dolores Fonzi (Truman) y Érica Rivas (Relatos salvajes), además de Elena Anaya, que da vida a una periodista española que sigue la cumbre, y Christian Slater, en el papel de un "fontanero" yanqui.
El desarrollo de la trama engancha, y poco a poco va desvelándose el carácter de Hernán Blanco, que esconde muchas dimensiones tras su estudiado perfil de "hombre del pueblo". Como intriga política es certera, aunque no invente gran cosa, debido a un guión bien medido que administra perfectamente la información.
En resumen: un thriller político de los buenos.
lunes, 9 de octubre de 2017
Películas recién vistas: BLADE RUNNER 2049
El descubrimiento de una posibilidad hasta entonces inimaginada está a punto de poner patas arriba el mundo de la California de 2049. En la oscurísima y opresiva mole urbana que antes fue Los Ángeles, K (Ryan Gosling), un replicante Nexus 8 encargado de “retirar” a aquellos de sus propios congéneres que no aceptan ser simples esclavos de los humanos, es el encargado de verificar si la aterradora posibilidad a la que apunta ese descubrimiento puede ser cierta…
La continuación de una de las películas más importantes e
influyentes de la historia del cine no podía haber caído en mejores manos.
Denis Villeneuve recoge el guante que representa semejante desafío y nos
zambulle en un futuro oscuro y desolado que envuelve la visión clásica de Blade
Runner y desarrolla las acertadas ideas que el film de Ridley Scott (ahora,
solo productor, por suerte) exponía. ¿Puede un ser creado artificialmente ser
realmente humano? ¿El ser humano, por poder hacerlo, tiene que crear vida? ¿Y
si la crea, es responsable de ella? ¿Y esa criatura artificial tiene alma? Una idea troncal que se relaciona claramente
con el mundo que nos rodea, porque no nos engañemos, en esa dirección va la
tecnología.
Villeneuve se rodea de un equipo soberbio para dar a luz un
peliculón como la copa de un pino. Dos horas y media largas de ciencia ficción pura de la buena, buena. Inmersiva, de ritmo pausado, de sobria
visualización de la urbe futura, tan real como desoladora e interminable, Blade
Runner 2049 cuenta con la fotografía de Roger Deakins, guión de Hampton Fancher
y Michael Green, una banda sonora simplemente maravillosa creada a cuatro manos
por Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch, y un excelente reparto: Robin Wright, Ana
de Armas, Sylvia Hoeks, Mackenzie Davis y un largo etcétera, incluido un
Harrison Ford que nos recuerda a todos nuestra edad y cuya senectud combina a
la perfección con el tono del film.
A años luz de tantos remakes y continuaciones faltas de
interés, Blade Runner 2049 justifica plenamente su existencia a golpe de poder
hipnótico, sense of wonder a raudales, ideas interesantes y momentos de gran
emoción y tensión. El plano de apertura, las introducciones de los personajes,
la escena final… Las continuas citas visuales a la original están perfectamente
imbricadas en la trama y no son simples pegotes para fans. Pero además el film de
Villeneuve, plenamente propio, capaz de crear escenas antológicas,
hermosas e inquietantes a la par, contiene numerosas ideas que dan para mucho,
mucho escarbar. Y ahí está el personaje de Jared Leto, por ejemplo.
Cualquiera que haya flipado tanto como yo con La llegada
encontrará en Blade Runner 2049 la confirmación de que la ciencia ficción tiene
en Denis Villeneuve uno de sus grandes pilares. No podemos menos que celebrar a
voz en grito que su siguiente proyecto es adaptar Dune. Hablando de valentía…
En resumen: colosal. Segundo visionado en pantalla grande
obligatorio, como mínimo.
viernes, 6 de octubre de 2017
Películas recién vistas: DETROIT
Esta vez Kathryn Bigelow vuelve su mirada cinematográfica de experta narradora en imágenes a la realidad más cercana, a su propio país. Tras narrar con vibrante energía lo que pudo ser la caza y ejecución de Osama Bin Laden en La noche más oscura, ahora nos presenta Detroit, un tenso drama ambientado en los disturbios raciales registrados en la ciudad en 1967. La película reconstruye la historia a base de testimonios de los protagonistas y de documentos procedentes de los procesos legales que siguieron a los hechos narrados, y es un artefacto narrativo perfectamente engrasado que funciona estupendamente.
La película ilustra a la perfección los distintos puntos de vista. El de los negros radicales, el de los negros moderados, el de los blancos moderados y el de los blancos radicales. En tiempos en los que día sí, día también, llegan noticias procedentes de EE. UU. de abusos policiales, en particular cuando se trata de gente de raza negra, este film es de permanente actualidad.
Casi dos horas y media de metraje que se pasan en un suspiro, que parecen vagar sin rumbo saltando de un personaje a otro mientras se caldea el ambiente hasta que estallan los disturbios. Esto dura hasta que, casi casualmente, la acción se centra en un motel, lugar donde se desarrolla el turbio asunto que centra la trama: el abuso flagrante de autoridad por parte de unos descontrolados agentes de policía, con fatales consecuencias. Una escena larga, claustrofóbica y estupendamente bien resuelta, como el resto de la película. Los actores, algunos más conocidos, otros menos, componen un reparto excelente que borda sus papeles de manera sobria y naturalista.
En resumen: tensa y brillante.
jueves, 28 de septiembre de 2017
Películas recién vistas: IT, capítulo 1
Habiendo leído el libro es muy difícil juzgar la película como entidad
separada, como sucede en muchas otras adaptaciones. Esta versión de uno
de los novelones más gordos y jugosos de Stephen King es un buen resumen y no traiciona el espíritu de la historia, aunque el film, dirigido con buen pulso por el argentino Andrés Muschietti (director de la inspirada Mamá), acierta más en algunos momentos que en otros, como sucede en la mayoría de las versiones.
Escrupulosamente fiel al original en muchos momentos (como en la
espléndida escena inicial), el guión del film se ocupa también de
inventar nuevas pesadillas para que los conocedores de la novela no se
queden sin sorpresas, algunas más afortunadas que otras. El cambio
fundamental, que no afecta demasiado a la trama ni al espíritu de la
historia, es trasladar la acción de los sesenta a los ochenta.
Como ya sucedía en la versión televisiva de los noventa, se pone demasiado el foco en la figura del tétrico payaso Pennywise como encarnación suprema del malévolo ente que habita en el subsuelo de Derry, y se descartan otras encarnaciones terroríficas de los terrores más arraigados en la mente de los desastrados chavales que componen la pandilla de los Perdedores. Miedos que reflejan no solo sus circunstancias personales, sino también se nutren de la cultura popular. En este caso, debería haber sido la de los ochenta…
La elección del reparto es un completo acierto, en particular la de Sophia Tillis para encarnar a Beverly, absolutamente clavada a como la describe King. Quizá se echa de menos algo más de explicación acerca de los antecedentes de los niños y sus diversas circunstancias, algo fundamental en el libro para entender por qué terminan reunidos, y por qué ellos son los únicos que se atreven a plantar cara a It.
Y a la vez que asombra la escena de la entrada de la pandilla en la "acogedora" casa de la calle Neibolt y todo lo que allí sucede, chirría un poco que se reduzca el importante papel de Beverly en el enfrentamiento con It. No hay tirachinas ni balín de plata por ninguna parte… al igual que se reduce mucho la carga de violencia, palabrotas e insultos racistas que muchos personajes protagonizan en el libro, desde el malévolo pandillero Henry Bowers hasta el cuatro ojos de Richie Tozier. Se pasa de puntillas también por otros jugosos elementos que el libro explora en profundidad, como los anteriores momentos de actividad de It en la historia de Derry.
Pero podemos decir que It, capítulo uno, es un film bastante satisfactorio, y dado que su éxito comercial garantiza que se rodará la parte de los personajes como adultos, esperaremos con ansia la continuación. Siempre hace ilusión ver una versión de una historia que te encanta, puesta en imágenes por gente competente.
En resumen: bien, aunque podría ser mejor. En la zona media de las adaptaciones en imagen de las obras del prolífico King.
martes, 1 de agosto de 2017
Películas recién vistas: SPIDERMAN. HOMECOMING
El film dirigido por John Watts saca partido al atolondramiento del héroe novato y a sus ganas de hacerlo bien, se guarda un par de sorpresas muy bien colocadas y deja perfectamente encarrilada su continuación. Eso, casi obligado pero a veces muy difícil de concretar, se resuelve estupendamente en una parte final antológica.
Pese a que en muchos momentos los efectos especiales no están a la altura de lo que se espera en una producción de este tipo (véase algunos momentos de Spiderman en movimiento o la batalla final), la película entrega escenas de acción de lo más convincentes (el asunto del obelisco de Washington) y apuesta todo al empaque de su reparto. Un poco sorprendente pero siempre efectivo Robert Downey Jr., un contenido Michael Keaton y un excelente Tom Holland, con el felicísimo hallazgo de Marisa Tomei en el papel de la tía May, sostienen el film, bien medido de ritmo y con un buen apoyo musical.
Pero el verdadero triunfo es dar, por fin, con el personaje: un tipo con más agallas que cerebro, que solo piensa en cómo puede ayudar a los demás, y que nunca se rinde. Que puede ser blanco de las burlas y puede resbalar y caer, pero que siempre se levanta de nuevo.
Por cierto, lo de "Homecoming" podían haberlo traducido tranquilamente como "graduación", y habría quedado mucho mejor. Y muchas escenas clave quedaban desveladas en el trailer, cosa que Marvel tiende a hacer siempre. Pero en resumen, se lo pasa uno muy bien. Ojo: hay dos escenas postcréditos, y sobre todo, una de ellas, es de las que no se olvidan.
En resumen: muy divertida.
domingo, 16 de julio de 2017
Películas recién vistas: LA GUERRA DEL PLANETA DE LOS SIMIOS
De nuevo, César y sus simios vuelven a las pantallas. Esta vez, años después de los sucesos de la anterior película, donde ya se desataba el enfrentamiento abierto contra los humanos, el primer simio inteligente y demás amigos y familia se enfrentan contra un enloquecido líder militar, para ellos simplemente "el Coronel", encarnado con aplomo por Woody Harrelson. César no quiere enfrentarse a los humanos, pero la decisión le será impuesta por la vía de los hechos…
Así, un envejecido César, de nuevo encarnado por Andy Serkis, ayudado por su maquillaje digital, se aparta del credo del simio tras el enésimo ataque de los humanos a su reducto en el bosque, y aprende (más bien recuerda, porque lo ha olvidado), y por las malas, que el camino del hombre solo lleva al desastre. Los momentos oscuros de la trama son eso, oscuros, desazonadores, crueles, intensos, y no es difícil encontrar paralelismos con ciertos detalles del mundo real. Escenas de acción vibrantes, banda sonora impresionante de Michael Giacchino, efectos especiales que rozan lo pasmoso (de nuevo, la expresividad y la impresión de realidad que se alcanza en los personajes digitales asombra) y adecuado desarrollo de personajes conocidos y nuevos, para un film que remata la historia y que huye de los tópicos de los blockbusters.
Épica en su planteamiento, desarrollo y desenlace, que no por previsible resulta menos acertado, La guerra del planeta de los simios seguramente decepcionará a quienes solo busquen un espectáculo bélico, o las típicas estructuras de las películas palomiteras, porque no va de eso. La verdadera guerra se desarrolla en el interior de César. Y la espectacular batalla final ejemplifica a las claras de qué va la pelicula. Centrándose más en la emoción que en un simple espectáculo circense de tiros y peleas, la película triunfa en todos los sentidos.
En resumen: colosal.
lunes, 26 de junio de 2017
Películas recién vistas: WONDER WOMAN
Marchando algunas reflexiones acerca de la nueva película de Warner Bros., con la heroína más clásica de DC como estrella:
- La película navega, bastante bien guiada, por el territorio de la aventura más clásica, mezclando fantasía mitológica, género bélico y pizcas (pocas) de humor acá y allá, al mejor estilo Tarzán en Nueva York. Pese a su duración algo excesiva, no se hace larga en ningún momento. Sin embargo, lamentablemente no puede sustraerse del todo a ese tono "serio" tan habitual en las producciones superheroicas de Warner, en particular en su desenlace. Por una vez, la estética tan cara a Warner, presente en todas sus cintas, está a tono con la historia.
- El film de Patty Jenkins, competentemente escrito por Allan Heinberg, entrega estupendas escenas de acción (las batallas en la playa y en las trincheras) pero patina estrepitosamente en un alargadísimo desenlace final que no tiene ni de lejos la fuerza de las mencionadas trifulcas anteriores. Además, simplifica de manera innecesaria, algo muy norteamericano, todo el asunto mitológico (y el flashback inicial de la batalla divina es bastante ñoño) y en conjunto, deja la sensación de que el elemento fantástico podría haber dado mucho más juego. Imaginemos, sin ir más lejos, una invasión de Isla Paraíso de un ejército del Kaiser apoyado por los perros de la guerra de Ares, con Diana viendo la maldad del mundo de los hombres (y la bondad de algunos) y decidiendo finalmente ir allá a ser una fuerza del bien.
- ¿Feminista? Va a ser que no. De hecho, como bien apuntan algunas críticas mucho más autorizadas que esta, el verdadero protagonista de la cinta acaba siendo el personaje de Steve Trevor, que dirige la acción, impulsa el desarrollo de la trama e instruye a la amazona en los tejemanejes del mundo "real". Era bastante improbable, diga lo que diga la mercadotecnia, que un producto comercial se apartase demasiado de la ortodoxia... De todos modos, estamos lejos de otras películas con "mujeres fuertes" (ejem), y esperemos que esta película abra camino a más heroínas en el cine más comercial (más cercanas a Ellen Ripley que a Barb Wire, esperemos...), y también que sean mujeres las productoras y las guionistas, porque eso servirá para presentar puntos de vista diferentes.
- Las grandes bazas de la película, desde luego son la Doctora Veneno encarnada por Elena Anaya al mejor "estilo científico chalado", la Antíope a la que da vida la inigualable Robin Wright, y naturalmente la espléndida Wonder Woman que encarna Gal Gadot. Como el inolvidable Christopher Reeve en su momento (hay varias citas expresas al Superman de Richard Donner), Gadot es una ilustre desconocida cuando es escogida, y se revela ideal para el papel. Y desde luego, igual que Reeve, Gadot está sobrada eso que no se entrena, ni se estudia: presencia, magnetismo, estilazo, belleza clásica. No desmerecen un estupendo Chris Pine como Steve Trevor, ni los veteranos David Thewlis y Danny Huston.
-Y por último, recomiendo a quien tenga la oportunidad que opte por la versión original, porque algunas fases del doblaje harán que cualquier defensor de ese maravilloso invento tan español suplique de rodillas por unos subtítulos. En serio.
En resumen: una de cal, otra de arena. Entretenida, pero no inolvidable.
- La película navega, bastante bien guiada, por el territorio de la aventura más clásica, mezclando fantasía mitológica, género bélico y pizcas (pocas) de humor acá y allá, al mejor estilo Tarzán en Nueva York. Pese a su duración algo excesiva, no se hace larga en ningún momento. Sin embargo, lamentablemente no puede sustraerse del todo a ese tono "serio" tan habitual en las producciones superheroicas de Warner, en particular en su desenlace. Por una vez, la estética tan cara a Warner, presente en todas sus cintas, está a tono con la historia.
- El film de Patty Jenkins, competentemente escrito por Allan Heinberg, entrega estupendas escenas de acción (las batallas en la playa y en las trincheras) pero patina estrepitosamente en un alargadísimo desenlace final que no tiene ni de lejos la fuerza de las mencionadas trifulcas anteriores. Además, simplifica de manera innecesaria, algo muy norteamericano, todo el asunto mitológico (y el flashback inicial de la batalla divina es bastante ñoño) y en conjunto, deja la sensación de que el elemento fantástico podría haber dado mucho más juego. Imaginemos, sin ir más lejos, una invasión de Isla Paraíso de un ejército del Kaiser apoyado por los perros de la guerra de Ares, con Diana viendo la maldad del mundo de los hombres (y la bondad de algunos) y decidiendo finalmente ir allá a ser una fuerza del bien.
- ¿Feminista? Va a ser que no. De hecho, como bien apuntan algunas críticas mucho más autorizadas que esta, el verdadero protagonista de la cinta acaba siendo el personaje de Steve Trevor, que dirige la acción, impulsa el desarrollo de la trama e instruye a la amazona en los tejemanejes del mundo "real". Era bastante improbable, diga lo que diga la mercadotecnia, que un producto comercial se apartase demasiado de la ortodoxia... De todos modos, estamos lejos de otras películas con "mujeres fuertes" (ejem), y esperemos que esta película abra camino a más heroínas en el cine más comercial (más cercanas a Ellen Ripley que a Barb Wire, esperemos...), y también que sean mujeres las productoras y las guionistas, porque eso servirá para presentar puntos de vista diferentes.
- Las grandes bazas de la película, desde luego son la Doctora Veneno encarnada por Elena Anaya al mejor "estilo científico chalado", la Antíope a la que da vida la inigualable Robin Wright, y naturalmente la espléndida Wonder Woman que encarna Gal Gadot. Como el inolvidable Christopher Reeve en su momento (hay varias citas expresas al Superman de Richard Donner), Gadot es una ilustre desconocida cuando es escogida, y se revela ideal para el papel. Y desde luego, igual que Reeve, Gadot está sobrada eso que no se entrena, ni se estudia: presencia, magnetismo, estilazo, belleza clásica. No desmerecen un estupendo Chris Pine como Steve Trevor, ni los veteranos David Thewlis y Danny Huston.
-Y por último, recomiendo a quien tenga la oportunidad que opte por la versión original, porque algunas fases del doblaje harán que cualquier defensor de ese maravilloso invento tan español suplique de rodillas por unos subtítulos. En serio.
En resumen: una de cal, otra de arena. Entretenida, pero no inolvidable.
lunes, 1 de mayo de 2017
Películas recién vistas: LOS GUARDIANES DE LA GALAXIA Vol. 2
Verdaderamente, James Gunn ha logrado una receta infalible a
la que se ha mantenido fiel y que le ha vuelto a funcionar. Esa mezcla de
aventura y humor descacharrante que utilizó en su entrada en el universo
fílmico Marvel, y que despliega de nuevo en la segunda entrega de las aventuras
de StarLord, Rocket y compañía, no ha perdido frescura, y eso no es decir poco,
dado que la sorpresa de la primera película es irrepetible.
Ahora, Gunn se zambulle en el mundo cósmico de Marvel, y
cómo. Nombres como Ego el Planeta viviente, Mantis, Contraxia o Stakar (y otros…)
tocarán claramente la fibra sensible del fan, pero el profano tiene alicientes
de sobra con el protagnismo del hilarante Groot bebé (esa escena de apertura…),
la tensión entre StarLord y Gamora, el una vez más descacharrante Drax (la gran
sorpresa de la saga sigue siendo la vis cómica del grandullón Dave Bautista) y
tantos otros detalles.
Viejos conocidos como Nébula o el impagable Yondu encarnado
por Michael Rooker regresan también a la función, que se enriquece con nuevos
personajes, desarrollo de los antiguos y un ritmo estupendamente bien llevado
que hace que la película no frene en ningún momento.
Gunn mezcla aventuras al estilo más clásico (como todo lo
que rodea a Yondu y los Saqueadores) y escala cósmica (un planeta viviente,
¡toma ya!). Saga cósmica y comedia loca se dan la mano con escenas de acción
soberbias (por ejemplo, la “reunión familiar” entre Nébula y Gamora) y momentos
“amamos los años ochenta” como la presencia de algún que otro maduro ídolo de
la década en distintos momentos del reparto. De nuevo, la banda sonora vuelve a
ser un elemento capital en la capacidad del film de encantar y divertir a la
vez, de ponerse serio y trascendental y a la vez volverse completamente loco
sin solución de continuidad.
Vamos, que no inventamos nada, ni falta que nos hace, dirían
Gunn y los suyos. Qué razón tienen. Ah, una vez más: quédate hasta el final, en
serio.Y no le cuentes a la gente las sorpresas...
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martes, 14 de marzo de 2017
Películas recién vistas: KONG: LA ISLA CALAVERA
Lo mejor que se puede decir del retorno de uno de los grandes iconos de la historia del cine fantástico es que cumple a rajatabla con lo que estas películas deberían ser. Casi dos horas de espectáculo desenfrenado en el que nadie debería buscar lo que no hay. El film dirigido por Jordan Vogt-Roberts se zambulle sin complejos en la mejor tradición de las películas de monstruos y tiene saludables ecos clásicos encarnados en el bizarro personaje de John C. Reilly, que remite a Ben Gunn y al chalado fotógrafo que interpretaba Dennis Hopper en Apocalypse Now.
Ambientada en los momentos finales de la guerra de Vietnam, la cinta narra la expedición a la misteriosa Isla Calavera de un grupo variopinto de personajes. Allí, naturalmente, encontrarán lo que todos esperamos: a Kong. Y enseguida empezarán sus problemas...
Lo mejor es que el film no nos hace esperar interminablemente hasta que "empieza la fiesta". Es llegar a la isla y empezar la fiesta… El guión se concentra en la acción y no trata de desarrollar a sus personajes más de lo estrictamente necesario, que en este caso no es mucho. No añade una hora de plúmbeos diálogos como el King Kong de Peter Jackson, esa oda al gigantismo y al "porque puedo". No escatima "chicha" en los momentos clave, como hacía la lamentabilísima Godzilla de Gareth Edwards. Y, gracias a ello, practicamente toda la película es acción.
Además, consigue entretener sorprendiendo con sus giros, su humor a ratos descacharrante y a ratos incluso un poco cruel, y con los repentinos ataques y apariciones de las criaturas que pueblan la isla. Encabezadas, por supuesto, por el colosal Kong, grande como una pequeña colina, mucho más que sus "hermanos" de películas anteriores, y cuyo aspecto recuerda al del original creado por Cooper y Schoedsack, y por ello, y por lo acertado de su puesta en pantalla, mola aún más. Tanto el encuentro inicial con la escuadrilla de helicópteros como la lucha final son simplemente desopilantes.
El ritmo no decae, hay momentos visuales realmente brillantes e imaginativos… pero sobre todo, esta película no tiene ninguna pretensión de ser lo que no es. Su desparpajo, su falta de pretensiones, su trepidante acción y la ambientación de época le confieren un irresistible atractivo pulp. El papel activo de la fotógrafa antibelicista interpretada por Brie Larson, un personaje que en otros tiempos habría sido un simple florero o una torpe acompañante que salvar, o no habría existido más que en la portada de la novelilla pulp correspondiente, no desentona en este divertidísimo parque de atracciones visual que nos han preparado el director, los guionistas y los magos de los efectos visuales.
Un consejo: quédense hasta el final de los créditos.
En resumen: mindless fun a tope. Queremos más KONG.
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miércoles, 8 de marzo de 2017
Películas recién vistas: EL VIAJANTE
Asghar Farhadi vuelve por sus fueros, Oscar incluido. El viajante es una de esas historias tensas que le gustan, que arrancan de un hecho fortuito que traumatiza a personas normales que viven vidas normales, y a aprtir de ahí la tensión va en aumento a lo largo del metraje hasta llegar a un desenlace siempre catártico y a menudo trágico. El viajante no es una excepción. Este registro lo tiene perfectamente dominado, después de cuatro películas en la misma onda: A propósito de Ely, Nader y Simin. Una separación y El pasado.
El joven matrimonio compuesto por Rana y Emad (interpretados por Taraneh Alidoosti y Shahab Hosseini, habituales en el cine de Farhadi) empieza a deteriorarse por un traumático suceso que afecta de manera radical a su vida cotidiana. La función que ambos representan en un grupo de teatro, Muerte de un viajante de Arthur Miller, se intercala con la creciente tensión que viven…
Farhadi, una vez más, rueda un drama con hechuras de thriller de suspense, en el que explora una vez más el Irán cotidiano: la intransigencia, la falta de comunicación entre las personas, la desconfianza en la autoridad… Con un reparto bien conjuntado que da vida a sus personajes de manera natural, sin aspavientos, Farhadi maneja su historia con verdadero brío, manteniendo la tensión hasta el desenlace. Sin llegar a la excelencia de Nader y Simin. Una separación, esta nueva cinta garantiza dos horas de tensión y un leve (bueno, no tan leve) desasosiego.
En resumen: estupenda.
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