"You're going to need a bigger boat."

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martes, 4 de agosto de 2015

Recién leído: BATMAN, MANSIÓN ARKHAM


Con sinceridad, últimamente he perdido bastante interés en los asuntos del murciélago. El año y medio inicial de Scott Snyder y Greg Capullo no me pareció para tanto, y desde entonces no le he prestado mucha atención; y otras series no las valoro, por el mismo motivo. Sinceramente, prefiero releer lo antiguo.

Me he acercado con curiosidad y ganas de leer un tebeo de Batman a este nuevo Mansión Arkham, que recopila una serie limitada, sin crossovers ni demasiadas complicaciones, y me ha parecido un cómic muy apañado. El guion de Gerry Duggan tampoco es un dechado de inventiva y de ideas originales, pero saca jugo a la idea de que ahora el célebre manicomio de Gotham tiene su sede en la Mansión Wayne, justo encima de la Batcueva, y al menos se molesta en introducir a un nuevo personaje en la ya nutridísima galería de enemigos de Batman, como hizo en su día Dan Slott con su inteligente Asilo Arkham: Purgatorio.

Por su parte, Shawn Crystal realiza un trabajo gráfico muy atractivo, apartándose de la férrea y anodina dirección gráfica que predomina en la práctica totalidad de los títulos DC, con un dibujo sombrío y de expresivas texturas muy adecuado para internarnos en los recovecos oscuros del nuevo sanatorio para supercriminales de Gotham.


En resumen: lo dicho, apañado. 

lunes, 18 de mayo de 2015

EL MONTÓN DE TEBEOS presenta… LOS TEBEOS DE SUPERHÉROES SON ABURRIDOS. ¿POR QUÉ?

Sí.
Sí, así es. Acéptalo, fiel creyente. Hace años que los tebeos de superhéroes de Marvel y DC, con escasísimas excepciones en ambos campos, se han vuelto un verdadero plomo. Yo lo sé, tú lo sabes. Busquemos las razones.

Primer culpable: Watchmen. Sí, así de sencillo. El éxito de Watchmen generó toda aquella avalancha de tebeos de héroes "dark and grim", con Lobezno y Punisher a la cabeza, que aún hoy en día da algún que otro coletazo agonizante. Ese rollo "realista" fue el principio del fin. Y lo que no era eso, inauguró una tendencia a tomarse en serio el género siguiendo su estela. En DC, por ejemplo, la huella de Moore es muy alargada: el Animal Man de Morrison arranca como una más que evidente imitación del estilo de Moore, y poco a poco evoluciona hacia senderos más personales. Tomarse en serio los superhéroes siempre ha sido una fuente de aburrimiento sin fin, con contadísimas excepciones. Por ejemplo, el Born Again de Daredevil.

Segundo culpable: Kurt Busiek. El afán enciclopédico de Busiek y otros dio forma a obras estimables (como Marvels, un bonito homenaje al Marvel más clásico), pero también a ilegibles desbarres como Vengadores para Siempre. Y no hablemos de mamotretos como Tierra-X, por ejemplo, o los intrincados Vengadores de Hickman. En general, la sacrosanta continuidad, en universos que han alcanzado tal vastedad como los de Marvel o DC, no deja de ser la antítesis de la diversión. El hecho de que los personajes compartan universo no tiene por qué ser malo, siempre que se sepa sacarle partido sin aburrir a las ovejas. ¿Por qué convertir algo tan sencillo en un galimatías tan complicado? Enlazado con lo anterior, está el recurso a las "rendijas" de la continuidad. Esa manía de "voy a coger lo que hicieron los demás y darle la vuelta para demostrar que soy muy listo y soy capaz de hilarlo todo" (como si fuera necesario) también ha afectado a uno de los grandes del género, John Byrne, en algunos momentos de su carrera. 

No.
Más culpables
Otro gran culpable: Bryan Hitch. Su obsesión por el detalle y por dibujar los uniformes de los héroes de manera realista ha dado lugar a verdaderos desaguisados y a que muchos de ellos hayan perdido buena parte de su identidad icónica. Alex Ross (otro culpable, por cierto), por muy hiperrealista que sea, al menos distingue entre metal, tela y cuero cuando dibuja. 

No olvidemos los crossovers. Gracias, Jim Shooter. Tus Secret Wars dieron el pistoletazo de salida a mil y un cruces, a cual más laberintico y plomizo. En esto DC no le va a la zaga a Marvel, de hecho, incluso puede que lo inventase, con la hoy en día casi ilegible Crisis en tierras infinitas. Y lo que es peor, otras editoriales les imitan, en lo malo, construyendo universos que replican los de las dos grandes y cayendo en los inevitables cruces, sin aportar mayores novedades. Los crossovers son una peste que se extiende por las colecciones y hace que automáticamente pierdan interés. Solo guionistas geniales en su mejor momento son capaces de salir airosos de estos bretes, cada vez más frecuentes.

¿Y qué decir de las muertes innecesarias? Cuando algún personaje muere, la apuesta no es a si volverá o no, sino a cuándo retornará. Así, es difícil que los aficionados se emocionen con lo que sucede en los tebeos. Si no sabes qué hacer con el personaje, no lo mates. Al menos copia alguna buena historia.

Sí.
La multiplicación de cabeceras es otro problema grave. ¿Son necesarias diez series mensuales distintas de Los Vengadores? ¿Es necesario lanzar nuevas colecciones de 52 en 52? Sabemos que ello responde a una lógica mercantil, pero ¿no sería mejor hacer menos series, pero buenas de verdad? Ejemplo: la evidente mejora de calidad de The Amazing Spider-Man cuando pasó a ser la única serie arácnida, con Un nuevo día.

Además, desde que los tebeos de superhéroes dejaron de tener diálogos en las portadas, perdieron buena parte de su encanto. Eso es un hecho. Las portadas tienen que tener rótulos y bocadillos, accíón, vida, llamar la atención. Los tebeos Marvel de los setenta son un buen ejemplo. No digamos los impagables textos de portada de los clásicos DC de los cincuenta y sesenta. Canela fina. Pero qué poco atractivas son esas repetitivas imágenes de héroes derrotados tirados por el suelo (como posando, además) mientras el villano se alza triunfante, o las portadas "icónicas", que no dicen nada, que no tienen relación alguna con el interior del tebeo… vamos, estilo Jae Lee, por ejemplo.

Y para terminar, no hay que olvidar la concepción de las historias en arcos argumentales, que hacen que en muchas ocasiones leer un cómic mensual resulte muy poco satisfactorio. Y lo que es peor, a veces leer todo el arco tampoco es muy satisfactorio que digamos.

Soluciones
Pero no basta con diagnosticar el problema. Hace falta proponer soluciones. Los tebeos de superhéroes son un cajón de sastre que acepta todos los géneros: fantasía, aventura, ciencia ficción, culebrón, todo tiene cabida. La única regla dorada es que sean divertidos.

Que alguien se relea, por ejemplo, los tebeos de Peter David para Marvel y DC, y descubra que se puede mantener la frescura, mes a mes, y sorprender a base de inteligencia. Hablando de guionistas capaces de capear temporales… ahí está Ultimate Spiderman, el tebeo más chulo de Marvel de las últimas décadas, mes a mes. Otros ejemplos: The Umbrella Academy, el Invencible de Robert Kirkman… o los dos ciclos de The Authority creados por Ellis y Hitch (antes de volverse un cargante), y por Millar, Quitely y otros. Eso es hacer tebeos chulos, que además aportaban ideas nuevas. No hablemos de los clásicos como Los 4 Fantásticos de Lee y Kirby, o los grandes clásicos de los setenta y los ochenta de Marvel. 

Sí.
Otra esperanza: que más autores sigan la estela de Grant Morrison. Su JLA y sus New X-Men son dos de las obras fundamentales del género en los últimos treinta años, arrolladores de principio a fin, y lo mismo podemos decir de su alucinante trayectoria en Batman. Y no olvidemos su Doom Patrol, ya que hablamos. Morrison es un buen ejemplo lo que tendrían que ser TODOS los tebeos de superhéroes: un homenaje al trabajo de quienes vinieron antes (algo consustancial al género, una dimensión fundamental que muchos confunden con simplemente copiar y repetir historias) que no se queda solo en eso sino que aporta mucho, mucho más. Sobre todo, diversión.

Otros ejemplos: los trabajos de Rick Remender, Dan Slott Jason Aaron: porque, aunque son irregulares (de hecho, Aaron y Remender brillan más en obras más personales y menos encorsetadas que sus guiones para Marvel), son de los pocos guionistas de superhéroes que no han olvidado cómo entretener y sorprender. Más esperanzas: cosas como el Ojo de Halcón de Fraction y Aja (a años luz de otros nuevos tebeos Marvel), o Battling Boy y Aurora West, de Pope, Petty y Rubín, ejemplos de lo que debería ser un tebeo de superhéroes moderno, divertido, vibrante, que cogen lo mejor del género y le devuelven su frescura.

Es necesario que los artistas aprendan del ejemplo de Frank Quitely: como el mejor en su trabajo, y como modelo a seguir para unos cuantos fieras que andan sueltos por el panorama comiquero yanqui con estilos propios, con capacidad y ganas de hacer cosas distintas. Queremos más diversión que el simple reconocer tal o cual homenaje (o robo descarado). Queremos buenos narradores, no simples dibujantes que hacen viñetas horizontales y dibujan poses molonas; queremos estilos personales, no clones de clones de clones. 


Queremos a guionistas que se diviertan con lo que hacen. Queremos a dibujantes con ganas y con estilos personales: queremos a Chris Burnham (hablando de aprender de Quitely y después evolucionar…), a Cameron Stewart, Emma Ríos, a los hermanos Bá Moon, Fiona Staples, Ross Campbell, a Tim Sale, Sean Murphy, David Aja, Javier Pulido, a Marcos Martín, a Javier Rodríguez, Mike Allred, Stuart Immonen, a Sara Piccheli… 

Ese es el nivel que queremos. Y no es ese el nivel que "disfrutamos" en los últimos tiempos, precisamente, en Marvel y DC.



Sí.

Sí.

Sí.

Sí.

Sí.


Sí.


Sí.


viernes, 28 de febrero de 2014

BATMAN de GRANT MORRISON, por fin desde el principio en castellano

¿Quieres saber quién es el Doctor Hurt? ¿Bailar el tango de la muerte? ¿Conocer a Damian Wayne, uno de los personajes más interesantes del cómic yanqui en los últimos años? ¿Has oído hablar de Leviatán? ¿Quieres visitar la Batcueva secreta debajo de la Batcueva? ¿Conocer a Oberon Sexton? ¿Gruñir con el Profesor Pyg? ¿Viajar en el tiempo? ¿Conocer a los Batman de todas las naciones? ¿Sabes lo que significa Zurr Ehn Arr? ¿No? Ahora, puedes.

Hoy se pone a la venta Batman e hijo, el primer tomo de la etapa de Grant Morrison en Batman, sin duda lo mejor que se ha hecho con el personaje en años y uno de los tebeos más divertidos y creativos del agonizante y anodino panorama de las dos grandes. Por fin se puede leer en castellano en orden cronológico desde el principio, y pronto, cuando se reedite El guante negro, se podrá leer completa la historia-río creada por el escocés. 

Una historia llena de sorpresas e imaginación que fue destrozada por Planeta en su edición en grapa, al mezclarla con el Detective Comics de Paul Dini, que no era mala pero que no tenía nada que ver. Además, con el cambio de derechos de hace más de dos años, la etapa quedaba inacabada. ECC retomaba la edición, empezando por el acto final, Batman Inc., lo inédito hasta entonces, con lo cual muchos lectores se encontraban con la película empezada. Además, ECC ha contribuido a la confusión al editar las dos partes de Batman Inc en dos formatos distintos. 

Es una pena que la edición en castellano haya sido tan desastrosa. Por no hablar de la propia DC, que interrumpió su curso en el momento de la revelación de la identidad de Leviatán, aunque al menos tuvo la delicadeza de completar la historia, tras ocho meses de hiato, debido a la llegada de los anodinos Nuevos 52... 

Eso sí, los tomos de ECC no están numerados, ni codificados por colores, ni nada parecido (algo que ECC tampoco cuida demasiado en otras de sus ediciones en tomo, retomando una mala costumbre de Planeta visible, por ejemplo, en Usagi Yojimbo), de modo que aquí va una guía de lectura.

ACTO I: Batman e hijo, El guante negro, Batman RIP
ACTO II: Batman y Robin, Batman vs. Robin, Batman y Robin deben morir. Y El regreso de Bruce Wayne, claro. Si te apetece, puedes leer Crisis final, pero no es imprescindible.
ACTO III: Batman Inc, tomo tapa dura, y Batman Incorporated, tres entregas en tapa blanda.

lunes, 26 de agosto de 2013

Lecturas recientes: BATMAN INCORPORATED 13


El final de la etapa de Grant Morrison en Batman llega por fin. Seis años de trabajo, repartidos por varias cabeceras, constituyen una de las historias más interesantes de la larguísima trayectoria del murciélago. Ya he hablado de muchas de sus virtudes aquí, aquí, aquí… Ahora, con la última página aún en la retina, solo queda hacer algunos comentarios al respecto.

La primera sorpresa... de muchas.

Morrison ha demostrado que Batman, lejos de estar explotado del todo, atesora en los rincones de la oscura Batcueva tantas historias como la imaginación de un guionista permita. "La imaginación es la quinta dimensión", recordemos… El escocés se ha atrevido a hurgar en un concepto del personaje que nadie había osado rescatar, y ha fusionado a todos los Batman en uno solo: el justiciero, el detective, el sicótico, el colorido aventurero de los años cincuenta… todos en uno, el que surge de la tumba en Batman RIP.
"We were the best, Richard."

Con Morrison, hemos conocido a toda una galería de personajillos grotescos, y también nos hemos reencontrado con el Batman de Zur-En-Arrh, o los Batman de todas las naciones… Además Morrison se ha encargado de aportar elementos como la importancia concedida a Talia Al Ghul; la inquietante transformación del Joker en el Príncipe de las navajas primero, y en "Oberon Sexton" después; el recurso a personajes poco conocidos o creados específicamente para la saga; o, naturalmente, la verdadera gema de su trayectoria: Damian Wayne, hijo natural de Batman y Talia, y nieto de R'as Al Ghul. Un personaje simplemente maravilloso.

Además, en estos años hemos asistido, por un lado, a la consolidación de Tony S. Daniel como uno de los mejores artistas de la "generación Image" (muy por encima de otros como David Finch, y no digamos Portaccio, Booth y demás…), y a la eclosión de Chris Burnham, que ha pasado a ser mucho más que un simple seguidor de Frank Quitely para desarrollar un estilo completamente personal. Ellos, y otros como Frazer Irving, Andy Kubert, el mencionado Quitely, Yannick Paquette y J.H. Williams III, entre otros, han ilustrado las desatadas andanzas del Batman de Morrison.

"They're all jokes."

Desde el arranque de la historia, Morrison ha tenido claro hacia dónde iba, de qué estaba hablando. El final de su saga (si es que es el final, a juzgar por esas últimas páginas, nadie lo diría... una última sorpresita cierra la saga) no hace sino remachar esa idea. La leyenda de Batman nunca termina, incluso con Dan DiDio y sus reestructuraciones de por medio. Nunca terminará. El final de la historia es bastante abierto, y deja a quien continúe la saga todo un reto, un rastro de miguitas por el que internarse en el bosque donde Morrison se ha pasado estos años metido… o no. ¿Alguien se atreverá? Espero que sí... pero lo más probable es que no.

El BATMAN de Zur En Arrh

Ojalá Morrison tuviera por delante otros seis años de Batman. ¿Cuántas sorpresas más nos depararía? Porque esa es la clave de su trayectoria: la sorpresa, lo inesperado, la emoción de abrir un tebeo sin saber lo que te vas a encontrar… en el panorama actual del tebeo comercial yanqui, hay pocas series que puedan proporcionar semejante cosa.

De Gotham al Himalaya, de Gibraltar a Argentina, de Japón a París, del pasado al futuro, del espacio exterior a la Batcueva debajo de la Batcueva… Las aventuras del "Bat-Morrison" han atravesado tantos avatares que resulta imposible recordarlos todos. Es necesario (y un placer) leer y releer para no perderse ningún detalle, lo cual constituye toda una excepción en una época en que los comic-books yanquis se leen a razón de dos minutos cada 24 páginas.


Bat-Cow!
Y si ha habido altibajos (el innecesario crossover de La resurrección de R'as Al Ghul, o la parte final de El regreso de Bruce Wayne, una historia condicionada por la participación del personaje en el megaevento DC de turno, Crisis final, también escrito por Morrison y simplemente incomprensible), el resto de la saga solo se puede calificar con un sobresaliente. Es una lástima que ni Planeta en su momento ni ECC en los últimos meses han editado estas historias en España de manera adecuada. Esperemos que ECC termine de reeditar el material que permanece descatalogado, para que los lectores españoles puedan disfrutar de una vez como es debido de esta apasionante saga, en su orden de lectura correspondiente.

En resumen: de lo mejor del cómic comercial yanqui de la última década. Batman and Robin will never die!

domingo, 5 de agosto de 2012

RODEADO DE BATMAN presenta... BAT-LOGOS

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Con la cantidad de logos chulos que hay a lo largo de la historia de los cómics de Batman...
Y con lo pasables que les han quedado estos dos...

 

¿...es que no ven lo FEO que es este...?