"You're going to need a bigger boat."
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domingo, 28 de octubre de 2012
RODEADO DE CELULOIDE presenta… EL SEÑOR DE LOS ANILLOS (3 de 3)
3. El retorno del Rey: "El Anillo… es mío"
El final de la historia. Un Jackson completamente seguro del éxito se lanza a tumba abierta y nos lleva más allá de las puertas prohibidas de Mordor con Frodo y Sam, guiados por el traicionero Gollum, mientras las fuerzas de Sauron asedian la última ciudad de los hombres, Minas Tirith.
Si la batalla de Las Dos Torres había sido grande, el asedio de Minas Tirith la supera con creces, como las célebres acrobacias de Legolas (risibles e improbables hasta para un elfo) se van superando unas a otras a lo largo de la saga. El acabado de las secuencias de la gran batalla es realmente soberbio, y no digamos otros momentos de la trama, como la visualización de Minas Morgul o Cirith Ungol.
La película es perfectamente coherente con sus dos predecesoras, y desgraciadamente reincide en algunos de los errores ya vistos en Las Dos Torres. Las reiteraciones abundan, los diálogos pomposos también, y la arenga de Aragorn carece de garra y resulta un poco ridícula. Eso, por no mencionar que el montaje alternado elimina una parte fundamental del suspense de la trama: en los libros, en el momento en que las fuerzas unidas del bien se plantan ante las puertas de Mordor, no sabemos si cierto personaje está aún vivo o no… cosa que no sucede en la película.
Todas las nuevas caras de Las Dos Torres regresan en la tercera parte, donde se les une John Noble, en el poco agradecido papel del demente Senescal de Gondor.
Hay una dimensión de los libros que la película solamente refleja de manera parcial. La guerra del Anillo es el fin de la Tercera Edad, el paso a una nueva era, y la coronación de un nuevo rey es solo el último suspiro de esa edad. Solo la partida final hacia los Puertos Grises se acerca a esa sensación crepuscular... No hay que olvidar la excelente banda sonora de Howard Shore, que solo menciono aquí pero que realza toda la trilogía de manera soberbia.
El cierre de la trilogía cosechó una buena tanda de Oscars y terminó de redondear el exitazo comercial de Jackson. Pronto, con El Hobbit, veremos cómo le sienta al antaño orondo director el regreso a la Tierra Media...
domingo, 21 de octubre de 2012
RODEADO DE CELULOIDE presenta... EL SEÑOR DE LOS ANILLOS
2. Las Dos Torres: "Mi… Tessssoooro"
Frodo y Sam por un lado, camino de Mordor, acompañados del inefable Gollum; Aragorn, Legolas y Gimli, por otro, en Rohan, tierra de jinetes; y Merry y Pippin, perdidos en el bosque de los Ents... Con este planteamiento, arranca Las Dos Torres, la segunda entrega de la trilogía de Peter Jackson.
Empiezan los altibajos. Hay momentos algo menos mágicos, algunos hasta algo risibles (en particular, casi todo lo que rodea a los elfos del bosque...) compensados por otros instantes realmente acertados, en particular la presencia de la criatura digital más asombrosa engendrada hasta entonces: Gollum, el pobre pobre Smeagol; el monstruito esquizofrénico enloquecido por el Anillo, encarnado por el gesto y la voz del actor Andy Serkis y construido digitalmente con un método de trabajo que ya se ha convertido en modelo a seguir e imitar.
La distancia respecto al segundo libro de la trilogía de Tolkien es mucho mayor. El guión se aparta de la estructura de la novela y abunda en inncesarias reiteraciones, que se volverán algo molestas en la tercera parte. Sinceramente, creo que el montaje alternado de las tramas es la decisión correcta, aunque en ocasiones Jackson lo maneja mejor que en otras. En Las Dos Torres, desde luego, no resulta tan forzado como en la tercera película de la saga, donde llega a destruir buena parte del suspense de la trama.
Jackson elige "inflar" una escena en particular, la Batalla del Abismo de Helm, que en el film adquiere una escala gigantesca y proporciona momentos realmente espectaculares, pese a que el montaje alternado con las peripecias de Merry y Pippin en el bosque rompe un tanto el ritmo de la escena. El gran error de Jackson, creo yo, es olvidar la voz del Anillo. Una pena que uno de los recursos mejor utilizados en La Compañía… quede olvidado en sus continuaciones.
En la segunda parte, hubo nuevas incorporaciones al reparto: Miranda Otto, Bernard Hill, David Wenham, Brad Dourif (que compone un maravilloso Lengua de Serpiente, uno de mis personajes favoritos de la saga fílmica), Karl Urban…
De nuevo, pese a los altibajos, Jackson triunfaba y dejaba a su ya par entonces rendido público con ganas de más… y un año después, le daba exactamente eso: más.
Primera parte
Frodo y Sam por un lado, camino de Mordor, acompañados del inefable Gollum; Aragorn, Legolas y Gimli, por otro, en Rohan, tierra de jinetes; y Merry y Pippin, perdidos en el bosque de los Ents... Con este planteamiento, arranca Las Dos Torres, la segunda entrega de la trilogía de Peter Jackson.
Empiezan los altibajos. Hay momentos algo menos mágicos, algunos hasta algo risibles (en particular, casi todo lo que rodea a los elfos del bosque...) compensados por otros instantes realmente acertados, en particular la presencia de la criatura digital más asombrosa engendrada hasta entonces: Gollum, el pobre pobre Smeagol; el monstruito esquizofrénico enloquecido por el Anillo, encarnado por el gesto y la voz del actor Andy Serkis y construido digitalmente con un método de trabajo que ya se ha convertido en modelo a seguir e imitar.
La distancia respecto al segundo libro de la trilogía de Tolkien es mucho mayor. El guión se aparta de la estructura de la novela y abunda en inncesarias reiteraciones, que se volverán algo molestas en la tercera parte. Sinceramente, creo que el montaje alternado de las tramas es la decisión correcta, aunque en ocasiones Jackson lo maneja mejor que en otras. En Las Dos Torres, desde luego, no resulta tan forzado como en la tercera película de la saga, donde llega a destruir buena parte del suspense de la trama.
Jackson elige "inflar" una escena en particular, la Batalla del Abismo de Helm, que en el film adquiere una escala gigantesca y proporciona momentos realmente espectaculares, pese a que el montaje alternado con las peripecias de Merry y Pippin en el bosque rompe un tanto el ritmo de la escena. El gran error de Jackson, creo yo, es olvidar la voz del Anillo. Una pena que uno de los recursos mejor utilizados en La Compañía… quede olvidado en sus continuaciones.
En la segunda parte, hubo nuevas incorporaciones al reparto: Miranda Otto, Bernard Hill, David Wenham, Brad Dourif (que compone un maravilloso Lengua de Serpiente, uno de mis personajes favoritos de la saga fílmica), Karl Urban…
De nuevo, pese a los altibajos, Jackson triunfaba y dejaba a su ya par entonces rendido público con ganas de más… y un año después, le daba exactamente eso: más.
Primera parte
martes, 9 de octubre de 2012
RODEADO DE CELULOIDE presenta… EL SEÑOR DE LOS ANILLOS (1 de 3)
1. La Compañía del Anillo: "Yo llevaré el Anillo a Mordor"
De las tres entregas fílmicas, esta es sin duda la más redonda. Siguiendo con fidelidad la estructura de la novela, Peter Jackson nos presenta a los personajes principales en la primera parte del film, hasta la escena del Concilio de Elrond; y reserva la segunda para el discurrir inicial del viaje hacia Mordor y sus avatares.
Desde el principio, el espectador se encuentra inmerso en un mundo de fantasía con una impresión de realidad asombrosa, gracias a una mezcla de vestuarios, maquillajes, decorados reales y efectos visuales de todas clases, todo ello manejado con una creatividad y un acierto fuera de lo común. El espectáculo visual está garantizado durante todo el metraje, empezando por la espectacular introducción que nos lleva desde el Daño de Isildur hasta Hobbiton, y desde Lothlorien y el hogar de Galadriel, hasta Moria primero y la batalla final con los Uruk-Hai después.
Aventura, fantasía, terror, humor: todo ello se encuentra en grandes cantidades en el film, bien distribuido gracias a un guión, escrito por el propio Jackson con Philippa Boyens y Fran Walsh, que olvida la "paja" del original literario y se concentra en la clave: el conflicto entre el bien y el mal. Fuera del film quedan, por ejemplo, el personaje de Tom Bombadil, y las canciones que TODOS nos saltamos al leer la obra… El integrista de Tolkien (al menos, alguno de ellos) protestará por esas decisiones argumentales. El profano ni lo notará.
Es imposible elegir un momento, una escena de la función: nada desentona, todo funciona como un reloj. Un estupendo reparto de caras conocidas (Ian McKellen, Elijah Wood, Viggo Mortensen, Cate Blanchett, Ian Holm, Christopher Lee, Liv Tyler, Sean Bean…) y menos conocidas hasta entonces (Dominic Monaghan, Sean Astin, Orlando Bloom, Billy Boyd…) da vida a un grupo de personajes de lo más variopinto, con cuidadísimas caracterizaciones. Y un personaje adicional es el propio Anillo, con su inquietante murmujeo recorriendo la trama de principio a fin, siempre alerta para corromper a cualquiera que se atreva a tocarlo.
El mejor elogio que se le puede hacer a Jackson es que consigue un mundo de fantasía tan coherente, perfilado y atractivo que siempre apetece volver a visitarlo. Un film estupendo que la versión extendida en DVD redondeaba con escenas inéditas, perfectamente colocadas a lo largo del metraje. Una astuta estrategia comercial que también ha creado escuela, para bien y para mal.
Y como sucedía al final de El imperio contraataca… resulta que esto no acaba aquí. La aventura acaba de empezar.
Continuará...
De las tres entregas fílmicas, esta es sin duda la más redonda. Siguiendo con fidelidad la estructura de la novela, Peter Jackson nos presenta a los personajes principales en la primera parte del film, hasta la escena del Concilio de Elrond; y reserva la segunda para el discurrir inicial del viaje hacia Mordor y sus avatares.
Desde el principio, el espectador se encuentra inmerso en un mundo de fantasía con una impresión de realidad asombrosa, gracias a una mezcla de vestuarios, maquillajes, decorados reales y efectos visuales de todas clases, todo ello manejado con una creatividad y un acierto fuera de lo común. El espectáculo visual está garantizado durante todo el metraje, empezando por la espectacular introducción que nos lleva desde el Daño de Isildur hasta Hobbiton, y desde Lothlorien y el hogar de Galadriel, hasta Moria primero y la batalla final con los Uruk-Hai después.
Aventura, fantasía, terror, humor: todo ello se encuentra en grandes cantidades en el film, bien distribuido gracias a un guión, escrito por el propio Jackson con Philippa Boyens y Fran Walsh, que olvida la "paja" del original literario y se concentra en la clave: el conflicto entre el bien y el mal. Fuera del film quedan, por ejemplo, el personaje de Tom Bombadil, y las canciones que TODOS nos saltamos al leer la obra… El integrista de Tolkien (al menos, alguno de ellos) protestará por esas decisiones argumentales. El profano ni lo notará.
Es imposible elegir un momento, una escena de la función: nada desentona, todo funciona como un reloj. Un estupendo reparto de caras conocidas (Ian McKellen, Elijah Wood, Viggo Mortensen, Cate Blanchett, Ian Holm, Christopher Lee, Liv Tyler, Sean Bean…) y menos conocidas hasta entonces (Dominic Monaghan, Sean Astin, Orlando Bloom, Billy Boyd…) da vida a un grupo de personajes de lo más variopinto, con cuidadísimas caracterizaciones. Y un personaje adicional es el propio Anillo, con su inquietante murmujeo recorriendo la trama de principio a fin, siempre alerta para corromper a cualquiera que se atreva a tocarlo.
El mejor elogio que se le puede hacer a Jackson es que consigue un mundo de fantasía tan coherente, perfilado y atractivo que siempre apetece volver a visitarlo. Un film estupendo que la versión extendida en DVD redondeaba con escenas inéditas, perfectamente colocadas a lo largo del metraje. Una astuta estrategia comercial que también ha creado escuela, para bien y para mal.
Y como sucedía al final de El imperio contraataca… resulta que esto no acaba aquí. La aventura acaba de empezar.
Continuará...
viernes, 5 de octubre de 2012
RODEADO DE CELULOIDE presenta… EL SEÑOR DE LOS ANILLOS
Ahora que se avecina El Hobbit, o lo que es lo mismo, el retorno de Peter Jackson
a la Tierra Media, tenemos la excusa perfecta para echar un vistazo a
una de las más conocidas y exitosas trilogías cinematográficas: El Señor de los Anillos.
Tres filmes de más de tres horas de duración cada uno (en sus versiones
extendidas), que adaptaban los tres libros originales de JRR Tolkien.
Poco se puede decir que no se sepa ya al respecto. Jackson, apostando a todo o nada, hipotecó WETA, su empresa de efectos especiales, su casa y puede que hasta su barba para hacer las cosas como quería. Tras años de rodaje conjunto de los tres filmes en espectaculares escenarios naturales de Nueva Zelanda (convertidos ahora en rutas turísticas organizadas gracias a los filmes), Jackson aplicó toda técnica de efectos especiales conocida, e inventó alguna que otra nueva, para dar vida a su mundo fantástico. La jugada le salió redonda.
El éxito que acompañó al planteamiento y la manera de hacer de Jackson con el estreno en 2001 de La Comunidad del Anillo se ha convertido en modelo a seguir por otros productos, desde las continuaciones de Matrix y de Piratas del Caribe a la exitosa factoría de filmes Marvel o Juego de Tronos.
Sus continuaciones, Las Dos Torres (2002) y El Retorno del Rey (2003) siguieron por el mismo sendero de éxito, encumbrando a Jackson al exclusivo olimpo cinematográfico reservado a tipos como Steven Spielberg o James Cameron. Con el primero, Jackson creó una exitosa versión fílmica de Tintín en 2011, y con el segundo colaboró para la espectacular Avatar. Asimismo, el éxito de su versión de los libros de Tolkien le permitió alcanzar otro sueño dorado: rodar un nuevo King Kong (2005).
Con ustedes… El Señor de los Anillos, de Peter Jackson. Tres filmes que en realidad son uno solo, dividido en tres partes.
Continuará...
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