"You're going to need a bigger boat."

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martes, 1 de enero de 2013

RODEADO DE CELULOIDE presenta... El cine de 2012, en breve

Como siempre, no están todas las que son... pero son todas las que están. Sin orden:

Silencio de Hielo, o un thriller como han de ser los thrillers.
Frankenweenie, o Tim Burton volviendo a sus orígenes para recuperar el impulso perdido... esperemos.
Blancanieves, o una sencilla manera de sorprender y encantar.
The cabin in the woods: ingeniosa y divertidísima mezcla de géneros.
La vida de Pi, o la fábula mágica del año.
Una pistola en cada mano: reparto estelar, estupendo guión.
Carmina o Revienta: sinceridad por los cuatro costados.
Elefante Blanco: dura y seca muestra del mejor cine argentino.
Moonrise Kingdom: encanto y fantasía a raudales.
Chronicle: una agradable sorpresa.
Shame, o una de esas películas a contracorriente...
Take Shelter, o un terror diferente. 
Declaración de Guerra: original y sincera.
Moneyball: un drama deportivo que huye de caminos trillados.
Los Descendientes: un drama familiar que huye de caminos trillados.


Una invitada especial: Sound of Noise. Lo sé, no es de este año, pero me da igual: diversión en estado puro.

Pero sin duda, tras tantos fiascos que todos recordamos (los anodinos retornos de Batman, Spiderman y Bourne, el aburrido J. Edgar, por no hablar de la intragable Prometheus...), si el año pasado había un buen puñado de películas que se codeaban por el estrellato (y la maravillosa El Topo no estaba en esa lista mía porque no me dio tiempo a verla en el momento de su estreno)... este año, no hay ninguna duda: la película es... ¡LOS VENGADORES!


martes, 20 de noviembre de 2012

RODEADO DE CELULOIDE presenta... HENRY FONDA

 Charles Pike.
 El joven Lincoln.
 George A. Cus... estooo, Owen Thursday.
 Norman Thayer, Jr.
 Frank.
 Tom Joad.
 El Jurado número 8.
Wyatt Earp.

¿Qué más se puede añadir? Damas y caballeros...
Henry Fonda. Una leyenda.


domingo, 28 de octubre de 2012

RODEADO DE CELULOIDE presenta… EL SEÑOR DE LOS ANILLOS (3 de 3)


3. El retorno del Rey: "El Anillo… es mío"

El final de la historia. Un Jackson completamente seguro del éxito se lanza a tumba abierta y nos lleva más allá de las puertas prohibidas de Mordor con Frodo y Sam, guiados por el traicionero Gollum, mientras las fuerzas de Sauron asedian la última ciudad de los hombres, Minas Tirith.

Si la batalla de Las Dos Torres había sido grande, el asedio de Minas Tirith la supera con creces, como las célebres acrobacias de Legolas (risibles e improbables hasta para un elfo) se van superando unas a otras a lo largo de la saga. El acabado de las secuencias de la gran batalla es realmente soberbio, y no digamos otros momentos de la trama, como la visualización de Minas Morgul o Cirith Ungol.

La película es perfectamente coherente con sus dos predecesoras, y desgraciadamente reincide en algunos de los errores ya vistos en Las Dos Torres. Las reiteraciones abundan, los diálogos pomposos también, y la arenga de Aragorn carece de garra y resulta un poco ridícula. Eso, por no mencionar que el montaje alternado elimina una parte fundamental del suspense de la trama: en los libros, en el momento en que las fuerzas unidas del bien se plantan ante las puertas de Mordor, no sabemos si cierto personaje está aún vivo o no… cosa que no sucede en la película.


Todas las nuevas caras de Las Dos Torres regresan en la tercera parte, donde se les une John Noble, en el poco agradecido papel del demente Senescal de Gondor.

Hay una dimensión de los libros que la película solamente refleja de manera parcial. La guerra del Anillo es el fin de la Tercera Edad, el paso a una nueva era, y la coronación de un nuevo rey es solo el último suspiro de esa  edad. Solo la partida final hacia los Puertos Grises se acerca a esa sensación crepuscular... No hay que olvidar la excelente banda sonora de Howard Shore, que solo menciono aquí pero que realza toda la trilogía de manera soberbia.

El cierre de la trilogía cosechó una buena tanda de Oscars y terminó de redondear el exitazo comercial de Jackson. Pronto, con El Hobbit, veremos cómo le sienta al antaño orondo director el regreso a la Tierra Media...

domingo, 21 de octubre de 2012

RODEADO DE CELULOIDE presenta... EL SEÑOR DE LOS ANILLOS

2. Las Dos Torres: "Mi… Tessssoooro"


Frodo y Sam por un lado, camino de Mordor, acompañados del inefable Gollum; Aragorn, Legolas y Gimli, por otro, en Rohan, tierra de jinetes; y Merry y Pippin, perdidos en el bosque de los Ents... Con este planteamiento, arranca Las Dos Torres, la segunda entrega de la trilogía de Peter Jackson.

Empiezan los altibajos. Hay momentos algo menos mágicos, algunos hasta algo risibles (en particular, casi todo lo que rodea a los elfos del bosque...) compensados por otros instantes realmente acertados, en particular la presencia de la criatura digital más asombrosa engendrada hasta entonces: Gollum, el pobre pobre Smeagol; el monstruito esquizofrénico enloquecido por el Anillo, encarnado por el gesto y la voz del actor Andy Serkis y construido digitalmente con un método de trabajo que ya se ha convertido en modelo a seguir e imitar.




La distancia respecto al segundo libro de la trilogía de Tolkien es mucho mayor. El guión se aparta de la estructura de la novela y abunda en inncesarias reiteraciones, que se volverán algo molestas en la tercera parte. Sinceramente, creo que el montaje alternado de las tramas es la decisión correcta, aunque en ocasiones Jackson lo maneja mejor que en otras. En Las Dos Torres, desde luego, no resulta tan forzado como en la tercera película de la saga, donde llega a destruir buena parte del suspense de la trama.

Jackson elige "inflar" una escena en particular, la Batalla del Abismo de Helm, que en el film adquiere una escala gigantesca y proporciona momentos realmente espectaculares, pese a que el montaje alternado con las peripecias de Merry y Pippin en el bosque rompe un tanto el ritmo de la escena. El gran error de Jackson, creo yo, es olvidar la voz del Anillo. Una pena que uno de los recursos mejor utilizados en La Compañía… quede olvidado en sus continuaciones.


En la segunda parte, hubo nuevas incorporaciones al reparto: Miranda Otto, Bernard Hill, David Wenham, Brad Dourif (que compone un maravilloso Lengua de Serpiente, uno de mis personajes favoritos de la saga fílmica), Karl Urban…

De nuevo, pese a los altibajos, Jackson triunfaba y dejaba a su ya par entonces rendido público con ganas de más… y un año después, le daba exactamente eso: más.

Primera parte

martes, 9 de octubre de 2012

RODEADO DE CELULOIDE presenta… EL SEÑOR DE LOS ANILLOS (1 de 3)

1. La Compañía del Anillo: "Yo llevaré el Anillo a Mordor"


De las tres entregas fílmicas, esta es sin duda la más redonda. Siguiendo con fidelidad la estructura de la novela, Peter Jackson nos presenta a los personajes principales en la primera parte del film, hasta la escena del Concilio de Elrond; y reserva la segunda para el discurrir inicial del viaje hacia Mordor y sus avatares.

Desde el principio, el espectador se encuentra inmerso en un mundo de fantasía con una impresión de realidad asombrosa, gracias a una mezcla de vestuarios, maquillajes, decorados reales y efectos visuales de todas clases, todo ello manejado con una creatividad y un acierto fuera de lo común. El espectáculo visual está garantizado durante todo el metraje, empezando por la espectacular introducción que nos lleva desde el Daño de Isildur hasta Hobbiton, y desde Lothlorien y el hogar de Galadriel, hasta Moria primero y la batalla final con los Uruk-Hai después.


Aventura, fantasía, terror, humor: todo ello se encuentra en grandes cantidades en el film, bien distribuido gracias a un guión, escrito por el propio Jackson con Philippa Boyens y Fran Walsh, que olvida la "paja" del original literario y se concentra en la clave: el conflicto entre el bien y el mal. Fuera del film quedan, por ejemplo, el personaje de Tom Bombadil, y las canciones que TODOS nos saltamos al leer la obra… El integrista de Tolkien (al menos, alguno de ellos) protestará por esas decisiones argumentales. El profano ni lo notará.

Es imposible elegir un momento, una escena de la función: nada desentona, todo funciona como un reloj. Un estupendo reparto de caras conocidas (Ian McKellen, Elijah Wood, Viggo Mortensen, Cate Blanchett, Ian Holm, Christopher Lee, Liv Tyler, Sean Bean…) y menos conocidas hasta entonces (Dominic Monaghan, Sean Astin, Orlando Bloom, Billy Boyd…) da vida a un grupo de personajes de lo más variopinto, con cuidadísimas caracterizaciones. Y un personaje adicional es el propio Anillo, con su inquietante murmujeo recorriendo la trama de principio a fin, siempre alerta para corromper a cualquiera que se atreva a tocarlo.



El mejor elogio que se le puede hacer a Jackson es que consigue un mundo de fantasía tan coherente, perfilado y atractivo que siempre apetece volver a visitarlo. Un film estupendo que la versión extendida en DVD redondeaba con escenas inéditas, perfectamente colocadas a lo largo del metraje. Una astuta estrategia comercial que también ha creado escuela, para bien y para mal.

Y como sucedía al final de El imperio contraataca… resulta que esto no acaba aquí. La aventura acaba de empezar.

Continuará...

sábado, 6 de octubre de 2012

RODEADO DE PAPEL (SIN DIBUJOS) presenta… WHAT'S IT ALL ABOUT?, la autobiografía de MICHAEL CAINE

En este libro, escrito con verdadera gracia y encanto, Michael Caine pasa revista a su carrera y su vida: desde la infancia humilde del joven Maurice Micklewhite en el sur de Londres y sus juegos entre edificios destruidos por los bombardeos alemanes, a sus inicios en el teatro, donde comparte escena con actores como Peter O'Toole. Hace un divertido recuento de sus inicios en el cine, del arranque de su carrera con su primera película como protagonista, Zulú, y su primer éxito internacional, Alfie, hasta su consolidación como uno de los grandes actores de su generación en filmes inolvidables como El Hombre que Pudo Reinar, Hannah y sus Hermanas, Vestida para Matar y tantos otros.

La filosofía de Caine respecto a su trabajo es bien conocida: no hay película mala. De hecho, ironiza acerca de una de las peores cintas en las que ha aparecido (una de las deleznables continuaciones de Tiburón), afirmando que esa película pagó la reforma completa de su casa, o con el hecho de que otros filmes malos le han permitido pasar meses de vacaciones en lugares del mundo que le han encantado.

Caine es un actor natural, como tantos otros intérpretes británicos: nada de Actor's Studio. Ni una línea dedicada a motivaciones del personaje, a grandes sacrificios físicos (excepto a algunas largas sesiones de maquillaje, cosa que detesta), o a largas jornadas de aprendizaje… Caine confía más en el instinto que en las técnicas de asimilación del personaje tan queridas para otros actores. Su trabajo le avala.

Bon vivant confeso, amante no del dinero sino de lo que se puede hacer con él (vivir donde quieres y como quieras, viajar cuando te apetece a donde te apetezca), Caine está casado felizmente en segundas nupcias con Shakira, una modelo de ascendencia india, de quien cayó rendidamente enamorado al instante al verla en un anuncio televisivo. El actor habla con cariño de sus amigos dentro y fuera del mundo del espectáculo. Tampoco falta alguna que otra pulla amable, o anécdotas relacionadas con sus viajes, o sus encuentros con figuras sobradamente conocidas, como la Reina de Inglaterra o Margaret Thatcher.

En resumen: una lectura deliciosa para cualquier amante del cine. Y lo mejor es que Caine, que interrumpía este libro en 1992, escribió años después una continuación, The Elephant to Hollywood, que resumía lo ya contado aquí y añadía nuevas andanzas…

viernes, 5 de octubre de 2012

RODEADO DE CELULOIDE presenta… EL SEÑOR DE LOS ANILLOS


Ahora que se avecina El Hobbit, o lo que es lo mismo, el retorno de Peter Jackson a la Tierra Media, tenemos la excusa perfecta para echar un vistazo a una de las más conocidas y exitosas trilogías cinematográficas: El Señor de los Anillos. Tres filmes de más de tres horas de duración cada uno (en sus versiones extendidas), que adaptaban los tres libros originales de JRR Tolkien.

Poco se puede decir que no se sepa ya al respecto. Jackson, apostando a todo o nada, hipotecó WETA, su empresa de efectos especiales, su casa y puede que hasta su barba para hacer las cosas como quería. Tras años de rodaje conjunto de los tres filmes en espectaculares escenarios naturales de Nueva Zelanda (convertidos ahora en rutas turísticas organizadas gracias a los filmes), Jackson aplicó toda técnica de efectos especiales conocida, e inventó alguna que otra nueva, para dar vida a su mundo fantástico. La jugada le salió redonda.

El éxito que acompañó al planteamiento y la manera de hacer de Jackson con el estreno en 2001 de La Comunidad del Anillo se ha convertido en modelo a seguir por otros productos, desde las continuaciones de Matrix y de Piratas del Caribe a la exitosa factoría de filmes Marvel o Juego de Tronos. 


Sus continuaciones, Las Dos Torres (2002) y El Retorno del Rey (2003) siguieron por el mismo sendero de éxito, encumbrando a Jackson al exclusivo olimpo cinematográfico reservado a tipos como Steven Spielberg o James Cameron. Con el primero, Jackson creó una exitosa versión fílmica de Tintín en 2011, y con el segundo colaboró para la espectacular Avatar. Asimismo, el éxito de su versión de los libros de Tolkien le permitió alcanzar otro sueño dorado: rodar un nuevo King Kong (2005).

Con ustedes… El Señor de los Anillos, de Peter Jackson. Tres filmes que en realidad son uno solo, dividido en tres partes.

Continuará...

sábado, 1 de septiembre de 2012

RODEADO DE CELULOIDE especial presenta... DOCE HOMBRES SIN PIEDAD



En un momento en el que se avanza en la demolición lenta pero segura del papel del estado en todos los sentidos (en EE.UU. y aquí, en nuestro país, también), mantiene su vigencia la excepcional Doce hombres sin piedad, obra de Reginald Rose, estrenada en 1954 en la CBS y adaptada para teatro después, que fue objeto de una inolvidable versión a cargo de Sidney Lumet con Henry Fonda en el papel protagonista, el del Jurado número 8. Amén de una versión televisiva de William Friedkin con Jack Lemmon, George C. Scott y otros conocidos actores en los papeles principales y sus innumerables representaciones en teatro, existe otra célebre versión: la realizada en 1965 por Gustavo Pérez Puig para el programa Estudio 1 de TVE.

José María Rodero (el irreprimible Jurado número 8), acompañado de José Bódalo, Manuel Alexandre, Sancho Gracia, Jesús Puente, Pedro Osinaga, Luis Prendes, Antonio Casal, Carlos Lemos, Ismael Merlo, Fernando Delgado y Rafael Alonso. Ahí es nada. De lo mejorcito del panorama interpretativo español de todas las épocas, en cine, en teatro, en televisión (cuando en la tele se producían estas cosas, no como ahora) dando vida a los agobiados miembros del jurado que delibera sobre un caso de asesinato. Todo parece cantado, casi todos los miembros opinan que el acusado es culpable. El tesón de uno de ellos hará que, poco a poco, todos cambien de parecer al darse cuenta de que sus prejuicios han estado a punto de hacerles cometer un terrible error.

De las tres versiones, desde luego la menos lograda es la más reciente. El trabajo de realización de William Friedkin es balbuceante y poco adecuado, y sólo la enorme profesionalidad de su reparto salva el resultado. Lejos queda esta versión de la impecable labor de Lumet o de la estupenda puesta en imagen de Pérez Puig, siempre atentos tanto al actor que habla como a lo que sucede a su alrededor. En todas ellas brillan los actores, dando vida a un conjunto de personajes que representa a toda una sociedad.


Y en todas sus versiones, la obra enseña una clara lección. No tiene más razón el que más grita, ni el más fuerte, ni el que primero habla. Tiene la razón quien es capaz de argumentar sus motivos, y no quien los impone como cosa hecha. Lo que parece evidente no siempre es cierto, a nada que te pares un poco a pensarlo o a analizarlo con calma, sin dejarte llevar por los prejuicios, los intereses, o las opiniones ajenas. Y se defiende la existencia de un sistema que garantice que todas las personas tengan derecho a un juicio justo.

En estos tiempos en los que tantos rebuznos (con perdón para los burros) se alzan en contra del estado y de su papel regulador en todos los ámbitos, y tantos desaprensivos con cargo y corbata se empeñan en que comulguemos con ruedas de molino y no veamos la realidad de lo que hacen y nos piden no sólo que callemos, sino que además les agradezcamos sus desmanes... repasar de cuando en cuando obras de arte como Doce Hombres sin piedad, en cualquiera de sus versiones, y maravillarnos ante ellas, es más necesario que nunca.

Doce hombres sin piedad, la versión de Estudio 1, aquí. Una parodia de José Mota, aquí.

martes, 26 de junio de 2012

Mis películas favoritas: MY MAN GODFREY (AL SERVICIO DE LAS DAMAS)


Greg LaCava es uno de esos directores olvidados, cuyas obras, pese a estar a la altura de muchos otros filmes de su época, son menos mencionadas que otras. Pero My Man Godfrey, con su estupendo reparto, sus diálogos chispeantes y su carga de profundidad contra los caprichos de los ricos y poderosos, merece un lugar de honor al lado de otras grandes comedias de Hollywood, como His Girl Friday o Bringing up Baby de Howard Hawks, Ser o no Ser de Ernst Lubistch, Las Tres Noches de Eva de Preston Sturges, y unas cuantas más.

En 1936, en unos EE.UU. que aún temblaban al rememorar el fantasma de la Gran Depresión, LaCava convertía en protagonista de su historia a Godfrey, un desarraigado vagabundo (encarnado por William Powell, el célebre detective Nick Charles de la serie de películas de The Thin Man, basadas en los personajes creados por Dashiel Hammett). Godfrey es un "olvidado", como se decía en la época, al que el capricho del azar empareja con Irene Bullock, una atolondrada niña rica, encarnada con sublime encanto por la inmortal Carole Lombard.

El contraste entre el sentido común, la mordacidad y la honradez de Godfrey y la fatuidad, las envidias y los celos de la familia Bullock dan lugar a multitud de situaciones cómicas donde brillan especialmente los dos protagonistas, Powell y Lombard, dos inmensos cómicos a quienes hoy en día solo recuerdan los cinéfilos veteranos y que están ahí, esperando a que nuevas generaciones les descubran y disfruten con su inimitable arte.

Hablamos, naturalmente, de una historia inverosímil en la que, por supuesto, sabemos desde el principio que Irene y Godfrey se enamorarán y el film terminará en un final feliz, pese a los venenosos celos de Cornelia (Gail Patrick), la hermana de Irene, y a las chaladuras de los padres de ambas, encarnados por Alice Brady y Eugene Pallette. Pero la trama es tan entretenida, los diálogos son tan inteligentes, los instantes screwball (encarnados en el ridículo pianista Carlo, principalmente) están tan bien resueltos, y el film tiene tanto encanto que, aún hoy en día, se disfruta intensamente y no ha perdido ni un ápice de su gracia.

Para muestra de ingenio, un botón: la ingenua Irene le pregunta a Godfrey, cuando se conocen: "¿Por qué vive usted en un sitio así cuando hay lugares muchos más agradables?", a lo que Godfrey responde que "mi asesor inmobiliario opinaba que la altitud sería muy beneficiosa para mi asma". Considerando que está viviendo en una chabola de lata rodeado de decenas de indigentes como él, la sorna que destila esa respuesta es de destacar...

Un clásico.

martes, 29 de mayo de 2012

RODEADO DE CELULOIDE presenta… EL PUEBLO DE LOS MALDITOS (1960) contra EL PUEBLO DE LOS MALDITOS (1995)

O lo que es lo mismo, blanco y negro contra color; un maduro George Sanders y un puñado de intérpretes británicos desconocidos contra el protagonismo de un sobrio Christopher Reeve, cuya carrera quedó marcada para siempre por su papel en Superman (y después, truncada por el accidente que le dejó tetrapléjico); o el ignoto guionista y realizador británico Wolf Rilla contra el célebre John Carpenter, quien ya contaba con grandes éxitos como 1997, Rescate en Nueva York o La Cosa (otro remake, por cierto) en el momento de acometer este film. Aviso: spoilers ahead…

La historia que cuentan ambos filmes es bien conocida. En la tranquila localidad de Midwich, uno de esos lugares "donde nunca pasa nada", un día cualquiera, todos sus habitantes se ven sorprendidos por "algo" que les deja inconscientes durante unas horas… y para su sorpresa primero y su terror después, descubren días más tarde que todas las mujeres de Midwich están embarazadas. Los numerosos niños que nacen de estos extraños embarazos son aún más extraños… para empezar, se parecen como gotas de agua.

Ambos directores adaptan de maneras distintas la novela original, The Midwich Cuckoos, clásico entre los clásicos de la ciencia-ficción, debida a John Wyndham. Rilla opta por la fidelidad y la sobriedad, resumiendo la trama pero manteniendo sus elementos básicos. Carpenter, por introducir elementos nuevos y modernizar y "americanizar" la historia, basándose tanto en el original de Wyndham como en el guión del film de Rilla, obra de éste, de George Barclay y de Stirling Silliphant, quien también escribió filmes como El Enjambre o El Coloso en Llamas. El principal problema de la versión más moderna es que los añadidos y los cambios respecto al original de Wyndham y al film de Rilla no aportan nada especial.

En ambos filmes, la presencia de los extraños niños mutantes es importante parte de la trama. Los chavales elegidos para dar vida a los peligrosos infantes de pelo blanco y ojos brillantes resultan adecuadamente inquietantes en ambos casos. En cuanto al resto del reparto de los dos filmes, los actores que secundan a Sanders y Barbara Shelley en la versión de 1960 cumplen con sus papeles con encantador aplomo añejo. El reparto de caras sobradamente conocidas que acompaña a Reeve en la película de Carpenter (Kirstie Alley, Mark Hamill, Michael Pare…) oscila entre lo exagerado (Hamill), lo plomizo (Alley) y el encefalograma plano (Pare). La estética de la época tampoco ayuda demasiado.

Y en cuanto a la trama en sí, opino que ambas películas cometen un error que en la novela no existe. Si en el libro de Wyndham el plan del doctor Zellaby para acabar con los peligrosos chavales no se desvela hasta el mismo momento de su ejecución (literalmente en los dos últimos párrafos de la novela), con lo cual la explosión de la bomba te pilla completamente por sorpresa, tanto Rilla como Carpenter optan por jugar esa carta a la manera de Hitchcock (pero con resultados bastante más pobres), revelando el contenido del maletín del médico para que se pueda establecer la confrontación final en términos más "peliculeros". 

En el caso de Rilla, este es el único resbalón a lo largo de los medidos 75 minutos de metraje de su film. En la película de Carpenter, en general más sosa y deslavazada en todos los sentidos que la de Rilla (y eso que su duración apenas supera los 90 minutos), todo resulta bastante más plúmbeo. Creo que el tiempo le ha sentado peor a la versión más moderna, curiosamente. Basta ver los efectos especiales del célebre brillo de los ojos de los "encantadores" niños. En el film de 1960, sin embargo, menos es más, y las brillantes miradas de los chavales resultan bastante inquietantes.

En resumen: resulta ganadora la versión de 1960, por varios cuerpos de ventaja.


lunes, 2 de abril de 2012

RODEADO DE CELULOIDE presenta… ROBERT SHAW

Una de las caras más recordadas del cine comercial americano de los 70, el actor británico Robert Shaw, nacido en 1927, participó en varios filmes de sobre conocidos. Le recordarás en la inmortal Tiburón, junto a Roy Scheider y Richard Dreyfuss, en la que daba vida al indómito y desagradable Quint (y, además, añadía de su propia cosecha el tétrico "monólogo del Indianapolis" al guión… y si no sabes de qué hablamos, a ver la película ahora mismo); o en Un hombre para la eternidad, en la cual interpretaba a Enrique VIII.

Pero también te sonará su cara de tipo duro en El golpe, donde daba la réplica a Newman y Redford como el mafioso Doyle Lonnegan; o de Abismo, en la que compartía aventuras submarinas con Nick Nolte y una despampanante Jacqueline Bisset. También recordarás su Nottingham en Robin y Marian o el asesino al que daba vida en Desde Rusia con Amor, o acudirá a tu memoria Pelham 1,2,3, en la cual, con Walter Matthau como coprotagonista, era un terrorista de tomo y lomo que secuestraba un metro en pleno Nueva York. También en asuntos terroristas, en Domingo Negro cambiaba de bando y su papel era el de un implacable agente anti-terrorista israelí.

Actor de amplia experiencia teatral antes de dar el salto al cine, intervino también en muchos otros filmes y producciones televisivas al mando de directores tan conocidos como Richard Attenborough, William Friedkin, Robert Siodmak o Joseph Losey; escribió varias novelas de éxito, y falleció a los 51 años, en 1978, año en el que  participaba en el rodaje de Fuerza 10 de Navarone.


Un grande.

domingo, 23 de octubre de 2011

RODEADO DE CELULOIDE presenta... Cinco películas recién vistas, en breve

Variadas en nacionalidad, temáticas y estilos, la verdad. Hay que ver de todo...

FROZEN RIVER
Un estupendo trabajo de Melissa Leo, bien conocida por sus papeles en 21 Gramos, Treme, Mildred Perce… en el papel de un ama de casa desesperada que acaba convirtiéndose en cómplice de una red de inmigración ilegal a pequeña escala entre EE.UU. y Canadá. Un drama contemporáneo sobre las miserias del primer mundo, en concreto un rinconcito del norte del estado de Nueva York, que se ve con agrado por su contención y efectividad, a las que ayuda la conseguida ambientación.

NICHOLAS NICKLEBY
Obviamente, se trata de una adaptación del clásico de Dickens. Con guión y dirección de Douglas McGrath (busca en Imdb.com si no te suena… conoces alguno de sus trabajos, fijo), cuenta con un amplísimo reparto realmente soberbio: desde jóvenes entonces aún no tan populares (Charlie Hunnam, Anne Hathaway, Romola Garai…) hasta veteranos incombustibles (Christopher Plummer, Timothy Spall, Jim Broadbent...) y otros nombres sobradamente conocidos (Alan Cumming, Kevin McKidd, Juliet Stevenson, Jamie Bell, Nathan Lane…) que dan vida a los personajes de la novela original con aplomo y encanto. Un drama familiar con final feliz, que captura perfectamente la esencia del mejor Dickens.

THE GOOD, THE BAD, THE WEIRD
El director de I saw the Devil proponía en su anterior film una curiosa mezcolanza: un bizarro western ambientado en la Manchuria de los años 40. Tres personajes persiguen un tesoro con distintos objetivos. Destaca su tono chalado y dinámico, combinado con una factura formal asombrosa (atención a las espectaculares secuencias de acción), y por supuesto deslumbra una vez más el impagable Song Kang-ho como uno de los tres en discordia, el descacharrante asaltatrenes. Además de acción sin descanso y humor, el film es un cariñoso y divertido homenaje a El Bueno, el Feo y el Malo y a otros muchos westerns y films clásicos.

A PROPÓSITO DE ELLY
Este interesantísimo film de Asghar Farhadi ya llamó la atención sobre el director iraní, y comparte varios actores, maneras de narrar, intriga y temas con su "hermana mayor", la excelente Nader y Simin: una separación. La tensión que provocan las mentiras y las medias verdades entre un grupo de amigos que pasan un fin de semana en la costa, lejos de Teherán, es el eje del relato, que nos acerca a la realidad del Irán de hoy y que mantiene el suspense y el interés hasta el final.

DOMINGO NEGRO
John Frankenheimer demuestra cómo se hace una película de intriga en esta clásica cinta, con un estupendo Robert Shaw como implacable viejo perro de presa israelí en pos de los siniestros agentes de Septiembre Negro, bien retratados como los fanáticos que son (a quienes dan vida unos inspirados Marthe Keller y Bruce Dern) listos para amargarle a todo el mundo la Superbowl, a base de atentado. El zepelín de Goodyear mola cantidad.

Lo dicho: variedad...