"You're going to need a bigger boat."

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sábado, 23 de abril de 2011

El Montón de Tebeos presenta... 100 BALAS: ALIENTO NEGRO (5)


COLOR Y PORTADAS

El reconocimiento de Azzarello hacia Risso se extendió a hacerle cotitular de los derechos de la serie, que en un principio pertenecían solamente al guionista. "Su forma de ver la historia es fundamental", recalca Azzarello. La importancia de Risso para la serie es tal que desencadenó el cambio de su colorista.  

El argentino consideraba que los apagados tonos pastel de Grant Goleash no casaban bien con su trabajo. La paleta de color de Patricia Mulvihill, la sustituta de Goleash a partir del nº 15 americano, es mucho más “fuerte” y contrastada, y acentúa la negrura de la serie, bien combinada con el dominio del blanco y negro de Risso.

Y sería injusto olvidar a Dave Johnson, que ha dotado de una personalidad única a la serie, mes a mes, con sus inconfundibles portadas. Johnson, pese a ser un estimable dibujante (véase Superman: Rojo, por ejemplo), se ha convertido en un verdadero especialista en cubiertas gracias a sus impactantes imágenes para 100 Balas

Si durante el primer cuarto de la serie, Jonson usaba en ocasiones dibujos extraídos de las viñetas de Risso para realizar atractivos diseños de cubierta, desde entonces hasta el final las portadas son obra exclusiva suya, y a medida que avanza la serie va ganando confianza y atreviéndose con todo tipo de técnicas y recursos. Ahora mismo aplica su saber hacer a las cubiertas del nuevo PUNISHERMAX de Marvel.

TÍTULO BANDERA

Con el último volumen, El Declive, recién publicado en España (nota: obviamente, publicado pocos días antes de la inserción de este artículo en DOLMEN, claro) llega a su fin uno de los títulos más emblemáticos de Vertigo, una serie que ha mantenido un nivel de calidad envidiable y ha sido reconocida con numerosos premios. 

Ya en 2000, con sólo un año de vida, 100 Balas fue candidata en los Premios Eisner en las categorias de Mejor Nueva Serie y Mejor historia serializada (por los nº 1-3 USA, la historia de Dizzy). La serie ganó el Premio Eisner 2001 en la categoría de Mejor Historia Serializada (para los nº 15 a 18 USA, la primera aparición de Loop Hugues) y fue nominada en las categorías de Mejor Dibujante, Mejor Color y Mejor Portadista. Acumuló varias candidaturas a los Premios Eisner 2002: Mejor Número Autoconclusivo (por el nº 27 USA, la presentación de Wylie Times), Mejor Serie Regular, Mejor Escritor, Mejor Dibujante, Mejor Colorista y Mejor Portadista, y obtuvo los Premios Harvey al Mejor Guionista, Mejor Dibujante y Mejor Serie en 2002. Brian Azzarello fue distinguido por la revista Wizard como Mejor Guionista del año por dos veces consecutivas (2001 y 2002), periodos en que su trabajo principal era en 100 Balas, que también obtuvo los Premios Eisner de 2003 y 2004 a Mejor Serie. Y Risso también ha recibido un Premio Yellow Kid por su labor en 100 Balas.

Hoy, recoge el testigo de la serie negra en Vertigo la excelente Scalped de Jason Aaron y R.M. Guéra, que junto al Criminal de Brubaker y Phillips son los títulos más populares en la actualidad del género negro en el "mainstream" del cómic yanqui… aunque Darwin Cooke también reclama atención con su reciente adaptación al cómic de la novela The Hunter de Richard Stark, y desde luego no debemos olvidar Balas Perdidas y Mátame, esas verdaderas maravillas del género noir comiquero yanqui, obra de David Lapham, autor también para Vertigo de la reciente y hitchcockiana Silverfish.
 
Ahora sólo nos queda esperar a nuevos trabajos de los creadores de 100 Balas. Seguro que Azzarello y Risso, juntos o por separado, tienen cuerda para rato...

miércoles, 20 de abril de 2011

El Montón de Tebeos presenta... 100 BALAS: ALIENTO NEGRO (4)


SERIE NEGRA DE LA BUENA

Cierto es que la idea del "poder en la sombra" que representa el Trust no es excesivamente original, y su relación con algunos hechos históricos, como el asesinato de J.F. Kennedy o el personaje del jugador de béisbol, un Joe DiMaggio claramente reconocible, resulta un tanto facilona. Algunos personajes (como por ejemplo, los hermanos Rome o Victor Ray) no tienen el mismo empaque que el brutal e imparable Lono, esa serpiente de cascabel de generosísimo busto (como todas las damas de la serie, por cierto) que es Megan Dietrich, o el hierático y misterioso Graves, verdadero motor de la serie. 

Quizá un centenar de números sean demasiados, y podría "podarse" un poco el árbol sin gran problema (igualmente, podría alargarse más la trama, con más meandros y misterios, y es de agradecer que eso no ocurra). Y el vasto laberinto de historias que teje Azzarello alrededor de su trama principal puede despistar a ratos, o ahuyentar a un lector que busque un desarrollo más lineal, o una lectura menos exigente. 

Pero 100 Balas es perfectamente capaz de satisfacer el apetito de cualquier devorador de serie negra de la buena. Y la principal virtud de la serie es precisamente esa acumulación de tramas que se cruzan, ese detallismo enfermizo, esa constante sensación de tragedia inminente, de permanente certeza a que las cosas van a ir a peor. En 100 Balas, el viaje es mucho más importante que el destino, pero no se viaja sin rumbo. Al contrario, como Graves, Azzarello lo tiene todo planeado. 

Y la resolución de la trama, narrada espléndidamente con una estructura concebida para acrecentar la tensión, es catártica y satisfactoria. Es adecuado decir que el mejor libro de la serie es El Declive. El título es de lo más adecuado: como diría Bugs Bunny, “no esperarían un final feliz, ¿verdad?”. El último tomo no sólo resuelve los enigmas, sino que es un trabajo excelente. Y dado que hablamos de una colección de 100 capítulos, que la mejor parte sea el final es un logro de sus autores que hay que reconocer en lo que vale.

EL IMPRESCINDIBLE RISSO

Es hora de hablar del otro 50% de 100 Balas, el artista que ha puesto en imágenes los guiones de Azzarello: se trata del argentino Eduardo Risso, que tras una larga carrera se convirtió gracias a la serie que nos ocupa en un artista de referencia. 100 Balas no sería lo que es sin el excepcional trabajo del dibujante encargado de ilustrarla. Y esto no lo digo yo, lo dice el propio Brian Azzarello. 

En una entrevista para Newsarama, Azzarello se deshacía en elogios hacia Risso, en cuyas páginas ve ecos de Will Eisner. "Veo un parecido en la manera de narrar. En el alma de su trabajo. El arte secuencial es importante para ambos, más que ilustrar viñetas llamativas. Se concentran en la narrativa, viñeta a viñeta, página a página".

Los guiones de Azzarello para 100 Balas son detallados: incluyen una estructura de viñeta a viñeta, y los diálogos completos, pero a partir de ahí, Azzarello confía totalmente en Risso y afirma no haber tenido que sugerirle ningún cambio en ninguna página ya dibujada. Antes de 100 Balas, Risso era ya un veterano en el mundo del cómic, con una larga serie de colaboraciones con Carlos Trillo a sus espaldas, en obras como Yo Vampiro, Fulú o Chicanos, entre otras. 

Página a página, sin altibajos, el monumental trabajo de Risso a lo largo de los cien capítulos de la serie concede a ésta una solidez gráfica difícil de igualar, además de firmar una de las colaboraciones guionista-dibujante más longevas en el panorama del cómic norteamericano. 

Ni siquiera ha necesitado el artista de compañeros que realicen los habituales episodios fill-in como respiro para el "titular", algo muy habitual en las series de Vertigo (véase Y el último Hombre o Scalped, por ejemplo, donde Pia Guerra y R.M. Guéra cuentan con "suplentes de lujo" en algunos episodios). Solamente unos cuantos pin-ups de los personajes principales a cargo de autores consagrados como Jim Lee, Frank Miller, Dave Gibbons o J.G. Jones, entre otros, para festejar el número 50 americano, se inmiscuyen entre las páginas de Risso a lo largo de la serie.

domingo, 17 de abril de 2011

El Montón de Tebeos presenta... 100 BALAS: ALIENTO NEGRO (3)


¿Y DE QUÉ VA ESO DEL TRUST?

Hacia la mitad de la serie, Azzarello ha dejado caer ya unas cuantas piezas clave para empezar a comprender el rompecabezas. En realidad, la historia de 100 Balas es la del Trust. Un grupo de familias criminales europeas de rancio abolengo, cuya alianza se remonta a los tiempos de los pioneros de la colonización de los EE.UU., en el siglo XVI: grandes nombres que "mandaban" en Europa y "mandan" en el nuevo continente desde entonces. Para mantener su poder se sirven de los MilicianosMinutemen, en la versión original), un grupo de siete implacables asesinos comandados por un "agente", cargo que desde los 60 ha ostentado Graves). Los Milicianos protegen al Trust de amenazas exteriores y también actúan como policía en caso de posibles conflictos internos. Como intermediario entre el Trust y su poderoso Agente, está el Señor de la Guerra, en nuestros días el misterioso Mr. Shepherd. (

El asunto de las pistolas y los maletines de Graves, su "juego", se revela así como parte de un tapiz mucho más grande. Pero, ¿por qué Graves está ahora desvinculado del Trust? ¿Qué sucedió? ¿Y qué fue de los Milicianos de Graves? ¿Y cuál es el plan del imperturbable agente? Esas son las preguntas cuyas respuestas iremos conociendo a lo largo de la serie, que desde un principio Azzarello concibió para que durase 100 números, ni uno más, ni uno menos.

EL INCIDENTE DE ATLANTIC CITY

Cuando comienza 100 Balas, Graves (esa “mezcla fantasmal entre el arcángel Gabriel y un agente secreto de la vieja escuela”, como lo definió Jim Lee en su introducción para el tomo 3 de la serie) es un "agente libre". El Trust decidió prescindir de sus servicios porque se negó a cumplir una orden... y en venganza, los hombres de Graves cometieron un terrible asesinato en Atlantic City, narrado de manera fragmentada en un flashback recurrente en la trama. La identidad del asesinado es un misterio que sólo se revela en el tramo final de la historia, aunque un lector atento puede hacerse una idea…
Graves se llevó a sus Milicianos con él… y con su desaparición terminó el equilibrio que su presencia mantenía entre las familias del Trust. Ahora, se perfila la figura de Augustus Medici como un claro aspirante al poder absoluto. Pero, ¿es eso lo que pretende Graves, que ahora comienza a mover peones? ¿Colocar a Augustus en la cúspide de un renovado conglomerado criminal, deshaciéndose de los “michelines”... o hacerse con su propia "familia" y tratar a Medici de tú a tú en el Trust? O, más aún… ¿quiere vengarse, acabando con el Trust?

La revelación del plan maestro que está detrás de la historia se produce en el tramo final de la serie, cuando ya algunos actores han salido del escenario (la mayoría, con los pies por delante), y Azzarello se reserva aún muchas sorpresas y giros para el catártico último acto, El Declive.

BRIAN AZZARELLO, ALIENTO NEGRO

Azzarello irrumpió en el mundo del cómic americano con 100 Balas, y desde entonces ha trabajado en otras series Vertigo como El Diablo o Loveless, pero también ha dejado una excelente huella en otra de las "vacas sagradas" de la línea, Hellblazer. También Batman y Superman se ha beneficiado de su talento, en obras como Batman/Deathblow (con arte de Lee Bermejo) o Batman: Ciudad Rota (junto a Risso) y en Lex Luthor: Hombre de Acero (de nuevo con Bermejo) y en Superman: For TomorrowJim Lee).  (junto a

Asimismo, los autores de 100 Balas han coqueteado con uno de los iconos Marvel por excelencia, Spiderman (Tangled Web 4 USA), y Azzarello ha colaborado con el ilustre Richard Corben en dos atípicas visiones de Hulk y Powerman para el sello MAX: Banner y Cage. Pero es su trabajo para la serie que nos ocupa la obra magna de Azzarello, hasta ahora.

En sus detallistas y desesperanzados guiones para 100 Balas, Azzarello no utiliza los textos de apoyo, y se vale únicamente de los diálogos de los personajes, y en ocasiones (pocas), de un recurso tan propio de la serie negra como la voz en off del protagonista. No vemos lo que piensan los personajes: solamente vemos lo que hacen, habitualmente, nada bueno. 

Las conversaciones son intrincados juegos de palabras, frase de listillo sobre frase de listillo; diálogos y réplicas dignas del mejor género noir, como si los personajes respirasen aire negro como el café. Todo ello contribuye a esa sensación de laberinto que atraviesa toda la serie. 

100 Balas atrapa al lector y no le suelta. Su estructura intrincada no permite ni un instante de respiro. Nunca sabes en qué momento, o con qué personaje, grande o pequeño, una pieza importante del rompecabezas se pone a tu alcance. La maestría de Azzarello en la presentación y caracterización de los personajes, en la construcción del intrincado edificio que es la serie a base de juegos de palabras, sorpresas, misterios y medias verdades es soberbia. 100 Balas es un mosaico de secas, violentas, desesperanzadas, tensas y magnéticas historias, que solamente se puede disfrutar como es debido con la lectura atenta y de un tirón de toda la serie.  

sábado, 16 de abril de 2011

El Montón de Tebeos presenta... 100 BALAS: ALIENTO NEGRO (2)



LO MEJOR DE CADA CASA 
Con el primer capítulo de 100 Balas, el "juego" de Graves comienza. La primera en recibir un fatídico maletín ante nuestros ojos es Dizzy Cordova, una pandillera de Chicago, recién salida de prisión, con una cuenta pendiente... y también a través de ella conoceremos al enigmático Mr. Shepherd, cuya relación con Graves no está muy clara.

Pronto iremos conociendo a otros personajes, que terminarán componiendo un vastísimo retablo: individuos como Cole Burns, un tipo guapo que vive sus días como vendedor ambulante de helados hasta que Graves le visita, o Mr. Branch, un rechoncho periodista que decidió investigar "su" pistola y acabó escaldado y oculto en París, aterrorizado por la verdad que descubrió... También conoceremos a Megan Dietrich, zorra rica entre las zorras ricas, que destruye vidas por puro capricho; al brutal Lono, impredecible, vicioso y sádico como ninguno; a Benito Medici, jugador de fortuna y heredero de un legado de enorme importancia, le guste o no; a Loop Hugues, el atribulado hijo de Mr. Hugues, un coetáneo (y ex asociado) de Graves; y a Wylie Times, un perdedor que malvive al otro lado de la frontera mejicana hasta que recibe la visita de Graves... y también la de Shepherd. 

Poco a poco, más personajes van sumándose al reparto: Milo Garret, el detective incorruptible de la cara vendada; el gigantón heroinómano Jack Daw; la misteriosa Echo Memoria, francesa de subyugante belleza; los hermanos Rome, Remi y Ronnie; Victor Ray, a través del cual conocemos algo de historia antigua; el formidable Augustus Medici... 

Así, 100 Balas se va convirtiendo en un verdadero rompecabezas de personajes, de situaciones, de historias que se cruzan y entrecruzan. Ya a partir del ecuador de la serie es evidente que su resolución, nos guste o no, no se producirá hasta el último número, el último suspiro, la última bala. Si el juego de Graves es el de los maletines, el de Azzarello es crear un laberinto, un complicado puzzle de historias pequeñas y grandes que componen a su vez otra, que abarca las últimas décadas del siglo XX en EE.UU. 

100 Balas se convirtió enseguida en uno de los títulos bandera de Vertigo. Pese a no ser nunca un superventas, se mantuvo en el mercado con dignidad y las ventas de sus tomos recopilatorios superaron con creces a las del comic-book mensual. Desde dentro del medio y desde otros ámbitos han llovido los elogios hacia los intrincados y tensos guiones de Azzarello y el estilizado arte de Risso, gracias a quienes 100 Balas se ganó la etiqueta de género negro de calidad. 

Porque eso es exactamente lo que es: serie negra de siempre, contada hoy, alentada por el espíritu de los mejores clásicos del género. Probablemente monstruos como James M. Cain, Dashiel Hammett y Raymond Chandler disfrutarían como enanos con su lectura, como declaran hacerlo hoy grandes nombres del panorama comiquero como Steranko, Rucka, Dini, Ennis o Ellis, y novelistas noir como Manuel Ramos o Jason Starr.

(continuará...)

Publicado previamente en DOLMEN

viernes, 15 de abril de 2011

El Montón de Tebeos presenta... 100 BALAS: ALIENTO NEGRO (1)


Imagina que un tipo trajeado se presenta en tu casa. Te dice, o quizá no, que se llama Graves. Te pone delante un maletín que contiene una pistola, cien balas y evidencia irrefutable de que alguien a quien tú conoces ha arruinado tu vida. Más aún: te dice que eres perfectamente libre de tomarte la justicia por tu mano, porque nadie investigará esas balas ni esa pistola, hagas lo que hagas con ellas… ¿Qué harías?

Ese es el sugerente punto de partida de 100 Balas, el popular cómic de serie negra de Vertigo que nació hace más de diez años de la imaginación de Brian Azzarello y del arte de Eduardo Risso, que desde entonces siempre han sido y serán "los de 100 balas". Pero esa impactante idea inicial es solamente una pieza de un puzzle mucho más complejo... un enredo hecho a base de balas, sangre, personajes siempre en el límite y brillantez narrativa, en lo escrito y en lo gráfico. Un enrevesado argumento que no se resuelve hasta el final... de ahí el aparente contrasentido de que todos estuviéramos deseando que se acabara de una vez,  para poder apreciarla en todo su esplendor.

Los autores, el norteamericano Brian Azzarello y el argentino Eduardo Risso, habían trabajado juntos ya en la serie limitada de 4 capítulos Jonny Double, publicada en 1998, que recuperaba a un desconocido personaje DC y les presentaba en sociedad como sólida pareja artística.

100 Balas nació en la mente de Azzarello mientras reflexionaba sobre "qué seria necesario para empujar a alguien a matar a otra persona", según declaró a SequentialTart.com en 1999.  "Había una serie de TV que se llamaba "The Millionaire", en la cual un tipo misterioso le daba cada semana a una persona diferente un millón de dólares. Cada episodio analizaba cómo cambiaba ese dinero la vida de quien lo recibía". Azzarello "ennegreció" la propuesta. Su Graves ponía en manos de los personajes los medios para vengarte de alguien que te ha arruinado a vida sin remedio. La pregunta es... ¿qué harías tú, en esa situación? Ese es el dilema de los personajes, segun Azzarello. 

Durante una Chicago Comic Con, el guionista propuso la idea al célebre editor Axel Alonso, quien le había tanteado acerca de un posible proyecto relacionado con otro viejo personaje DC, Blanco Humano. Alonso se mostró entusiasmado. 

En junio de 1999, nacía por fin la serie 100 Balas. La propuesta recibió luz verde, con Eduardo Risso como artista (elegido personalmente por Azzarello), gracias al empeño de Alonso, que se impuso a las iniciales reticencias de la editora jefe de Vertigo, Karen Berger, quien no creía que la historia encajara dentro de la línea del sello "adulto" de DC, más enfocado hacia la fantasía. 

Años después, el éxito de 100 Balas ha servido para ampliar el ámbito de géneros de Vertigo, y ahí están series como el excelente Blanco Humano de Peter Milligan, Filthy Rich de Azzarello y Víctor Santos, la antología Gangland o la excelente Scalped para demostrarlo.  

(continuará...) 

Publicado previamente en DOLMEN,

RODEADO DE PAPEL Especial 100 BALAS

Con la serie de nuevo de actualidad, gracias a la flamante edición en maletín, aprovecho para recuperar el gráfico que perpetré para acompañar a mi artículo sobre la serie publicado en DOLMEN, que también voy a reeditar aquí, por entregas. Pincha para ampliar.

lunes, 14 de junio de 2010

Mis películas: LONE STAR


Olvida El Álamo.

Qué gran frase. Cuánta verdad contenida en solo tres palabras, en esa juguetona y desmitificadora réplica al Remember The Alamo tan popular en el estado de la estrella solitaria... Esa es la frase final de una de las más conocidas, y probablemente la mejor, de las películas secas, duras y siempre comprometidas que ha realizado durante su carrera el cineasta norteamericano John Sayles. Realizada en 1996, Lone Star atesora las mejores virtudes del cine de Sayles y arroja una mirada lúcida y veraz sobre un mundo tan conocido como plagado de tópicos: el microcosmos de la zona fronteriza entre los EE.UU. y México.

Hay muchos secretos enterrados en un pequeño pueblo fronterizo de Rio County, y a veces, como ya se sabe, es mejor dejar las cosas como están... pero no es esa la opinión de Sam Deeds (un siempre bienvenido Chris Cooper), el actual sheriff del lugar, que se propone resolver el misterio de un cadáver que aparece enterrado en los terrenos de un antiguo campo de tiro de la cercana base militar. Sam es el hijo del legendario sheriff Buddy Deeds (Matthew McConaughey, tan soso como siempre). El hombre que, como Ramson Stoddard en El hombre que mató a Liberty Valance, plantó cara a una alimaña de cuidado: su predecesor en el cargo, el corrupto, violento e irascible Charley Wade (un estupendo Kris Kristofferson)... o eso dice la leyenda. Pero ese no es el único misterio que Sam tendrá que desentrañar. Su antigua novia de juventud, Pilar (Elizabeth Peña, guapísima, toda energía) también está rodeada de secretos. ¿por qué sus padres se empeñaron tanto en que dejaran de verse...? Las respuestas a los enigmas darán más que una sorpresa a Sam, y a nosotros con él.

Sayles traza su film con precisión de tiralíneas. Con una elegantísima presentación en forma de flashbacks de los sucesivos descubrimientos de Sam (como la muerte de Eladio Cruz o el verdadero papel de su padre en la desaparición repentina de Charley Wade), Sayles nos regala una mirada realmente lúcida sobre el ambiente fronterizo. Inmigrantes, espaldas mojadas, tejanos racistas que protestan cuando a sus niños se les ofrecen visiones diferentes de cosas que ellos consideran intocables (a esos no les gustarán las películas de John Sayles, me temo), capitostes locales prestos a aprovechar bien las numerosas oportunidades de negocio que les ofrece el duro ambiente en el que se mueven... Sayles entrecruza las historias de Sam, Pilar y su formidable madre, Charley Wade, Buddy Deeds y numerosos personajes más.

Guionista y montador de sus filmes, además de director, Sayles hace de Lone Star un puzzle perfecto, donde cada escena, cada diálogo está perfectamente colocado, sin un solo momento superfluo, sin tópicos. Como en su divertido y certero retrato de un político inquietantemente parecido a George W. Bush en Silver City, o en la incómoda crónica de la adopción ilegal de niños que narra en Casa de los Babys, Sayles pone ante nuestros ojos su visión de cómo funciona el mundo. De cómo a veces las elecciones a las que se enfrenta la gente no son tales, sino simples faltas de opciones. Como a veces hacer lo correcto no significa hacer lo que siempre te han dicho que estaba "bien"... y cómo la verdad puede hacer libre a quien tenga los arrestos de buscarla, encontrarla y vivir con ella... y olvidar El Álamo.

Una verdadera obra maestra. Punto.

Una curiosidad sobre Sayles. Dirigió, en los 80, tres de los videoclips más populares de Bruce Springsteen: el dedicado a "Born in the U.S.A", que superponía imágenes de un Bruce en pleno concierto con las de una América que se empezaba a dar cuenta de lo que se avecinaba con el simpático Ronald Reagan en el poder; el que convertía "I'm on Fire" en la primera experiencia actoral importante del Boss (es mejor compositor y cantante que actor, desde luego), una pequeña pieza de factura clásica que ilustraba la tentación del que está abajo de saborear lo que saborea quien está arriba; y también se encargó Sayles de ilustrar el festivalero y amargo "Glory Days" con un videoclip en el que un jugador de béisbol aficionado que quizá pudo llegar a ser algo alguna vez recuerda sus momentos gloriosos junto a su hijo, mezclado con Bruce y la E Street Band animando el ambiente en un típico bar yanqui. Tres pequeñas piezas estupendamente montadas y realizadas, pese a que las imágenes de Bruce cantando Born in the U.S.A. en vivo no casan demasiado bien con la versión en disco del célebre tema.

En fin, Ronald Reagan no entendía nada, desde luego... y tampoco creo que le gustasen mucho las películas de John Sayles...

sábado, 6 de marzo de 2010

El Montón de Tebeos presenta... 100 BALAS

Este mes aparece publicado en DOLMEN un artículo de vuestro amistoso vecino rodeado de papel, sobre una de las series más conocidas del sello Vertigo: 100 Balas. Lo que figura debajo de estas líneas es un gráfico (completamente spoiler-free) que preparé para complementar el artículo, y que coloco aquí para que quien tenga interés pueda al menos leerlo y verlo a un tamaño razonable. Click para ampliar.