"You're going to need a bigger boat."
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miércoles, 25 de octubre de 2017
Películas recién vistas: LA CORDILLERA
El principal reclamo de esta película, naturalmente, es su protagonista, el sin par Ricardo Darín. Esta vez el astro argentino encarna a Hernán Blanco, un atribulado presidente de Argentina, que se enfrenta a una decisiva cumbre latinoamericana que se desarrolla en un hotel de montaña, en medio de un paraje de una belleza natural simplemente pavorosa. Allí, entre presiones e intrigas, se decide gran parte del futuro del continente…
Además de Darín, otras dos caras conocidas en este film de Santiago Mitre son las de Dolores Fonzi (Truman) y Érica Rivas (Relatos salvajes), además de Elena Anaya, que da vida a una periodista española que sigue la cumbre, y Christian Slater, en el papel de un "fontanero" yanqui.
El desarrollo de la trama engancha, y poco a poco va desvelándose el carácter de Hernán Blanco, que esconde muchas dimensiones tras su estudiado perfil de "hombre del pueblo". Como intriga política es certera, aunque no invente gran cosa, debido a un guión bien medido que administra perfectamente la información.
En resumen: un thriller político de los buenos.
lunes, 16 de noviembre de 2015
Películas recién vistas: TRUMAN
Profundamente sensible y humana, sin rastro de sensiblería barata, de topicazos ni de blandenguerías, Truman, la nueva película de Cesc Gay, es uno de esos filmes que no se olvidan. La historia del deshauciado actor argentino Julián (inmenso Ricardo Darín) y de los cuatro días que comparte con él su amigo Tomás (igualmente inmenso Javier Cámara) son una certera mirada a una de las grandes cuestiones: la muerte, el final de todo.
Con la complicidad de la pareja protagonista y los numerosos rostros conocidos que dan vida a amigos y familiares de Julián, Gay logra un relato íntimo, brillante e ingenioso a la par que emocionante y sincero, donde nada falta y nada sobra, sin impostación, sin tonterías; las miradas de los actores transmiten tal humanidad y sensibilidad que es imposible no sentir un nudo en la garganta en muchas escenas.
Truman es un film para disfrutar una y mil veces, para recrearse en diálogos llenos de sentido y de vida. Para aprender una vez más (nunca son suficientes) la lección que otras películas inagotables como Las invasiones bárbaras de Denys Arcand o Vivir de Akira Kurosawa, entre otras muchas, ya enseñaban.
En resumen: películón.
lunes, 20 de octubre de 2014
Películas recién vistas: RELATOS SALVAJES
Una radiografía de la Argentina de hoy (y por ende, del mundo moderno de hoy) es lo que propone Damián Szifrón en su nuevo film. Con un reparto coral dividido en distintos retablillos autoconclusivos sin relación evidente, Szifron nos habla de la corrupción, de la burocracia, de la incomunicación, del no pensar en la consecuencias de nuestros actos, de la violencia de todas clases, de la justicia y la injusticia… y de muchas cosas más.
Caras conocidas como Ricardo Darín (como siempre soberbio) y Leonardo Sbaraglia se dan cita en un reparto que cumple bien su cometido, disfrutando de unos guiones estupendamente bien construidos y dialogados y de una realización excelente. Asistimos a un curioso vuelo, a un encuentro fortuito de madrugada, a un encontronazo en la carretera, a la desdicha de un ciudadano enfrentado a la burocracia, a cómo los poderosos siempre se salen con la suya y finalmente a una boda realmente inolvidable. Personajes al límite, cuyo mundo se desmorona, que reaccionan de distintas maneras, que pierden el control, o simplemente actúan porque no aguantan más.
Exitazo en su país de origen, bien acogida en el pasado Zinemaldia de San Sebastián, Relatos Salvajes es una genuina comedia dramática, tan divertida como sorprendente, que ataca una realidad que nos asalta cada día con las armas del humor y la exageración, y triunfa en su intención de diagnosticar con claridad tantos problemas que vemos y sufrimos y ante los cuales, como dice uno de los personajes, todo el mundo sabe lo que está mal, pero nadie quiere ensuciarse las manos.
En resumen: muy buena.
lunes, 24 de diciembre de 2012
Películas recién vistas: UNA PISTOLA EN CADA MANO
En la Barcelona de nuestros días, unos cuantos cuarentones deambulan por sus propias vidas como fantasmas. Confusos, derrotados, ocho tipos normales y corrientes sin nombre se ven enfrentados a las consecuencias de sus elecciones, sus aciertos (escasos) y sus errores (multitud). ¿Sus problemas? Principalmente, la falta de capacidad de comunicarse. Eso, sin hablar de la irresponsabilidad, el egoismo...
Ocho penosos machos de homo sapiens simbolizan a su subespecie de forma tan inteligente como certera. El director Cesc Gay nos regala una película rebosante de una mala leche que haría disfrutar a Billy Wilder. Estupendos diálogos y situaciones cotidianas que enseñan sin mostrar, con momentos particularmente brillantes como los cara a cara entre Luis Tosar y Ricardo Darín (inmensamente humano, como siempre, hasta cuando camina de espaldas a la cámara), o Clara Segura y Javier Cámara.
Súmese la presencia de un reparto integrado por intérpretes como un siempre impagable Eduard Fernández, Leonardo Sbaraglia, Eduardo Noriega (fantástico como el pringado supremo del tinglado), Jordi Mollà y Alberto San Juan, acompañados de una luminosa Candela Peña, y Cayetana Guillén Cuervo y Leonor Watling.
Tremendo reparto, sensacional guión, puesta en escena sobria y centrada en los rostros y los gestos. Una película simplemente excelente, que se disfruta pese a que, a ratos, la sonrisa se congela un poco... El trailer, aquí.
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lunes, 16 de julio de 2012
Películas recién vistas: ELEFANTE BLANCO
Lo que nosotros conocemos como "barrios de chabolas" y en Brasil recibe el nombre de "favela", en Argentina se conoce como "villas miseria", pero sus características son siempre las mismas: descontrolados asentamientos de población en constante crecimiento, falta de las mínimas condiciones de vida, violencia, tráfico de drogas… En uno de esos lugares, devastado por la miseria, el pandilleo y la droga, en el que malviven miles de personas, el padre Julián (un inmenso Ricardo Darín) trata de sacar adelante una obra de construcción de viviendas algo más decentes, con la ayuda de sus colaboradores en la parroquia, entre ellos la asistente social Luciana (Martina Gusman) y el recién llegado padre Gerónimo (Jérémie Renier). Pero los obstáculos son muchos…
Pablo Trapero, después de su excelente Carancho, presenta un film comprometido, que consigue llamar la atención sobre un problema que, segun se desprende de lo visto en la película, el director considera endémico e imposible de resolver (y que estos días, gracias a la promoción del film, asalta nuestros ojos en periódicos y telediarios para, probablemente, ser rápidamente olvidado). Trapero combina el análisis de la situación de la villa con el drama de sus protagonistas, equilibrando bien la parte dramática con la denuncia de la situación, un empeño en el cual muchos filmes de este tipo fracasan.
Aunque algunos elementos de la trama dramática son algo más previsibles que otros, Elefante Blanco avanza con buen pulso, con un excelente trabajo de dirección, en particular en varios estupendos planos-secuencia (recurso que Trapero ya empleaba en Carancho) y en una nerviosa narrativa visual que saca buen partido al desolador ambiente en el que se mueven los personajes. Todo ello, al ritmo de una estupenda banda sonora del inconfundible Michael Nyman. Decir que Ricardo Darín está bien en el film es como decir que el sol sale por el este. El argentino, una vez más, logra transmitir todos los matices de su personaje, un cura cuya conducta recuerda a los célebres (y convenientemente olvidados) sacerdotes de la Teología de la Liberación (como ilustra su intercambio dialéctico con sus superiores). Darín, toda una garantía, está bien secundado por el resto del conjuntado reparto.
No hay que irse tan lejos como Buenos Aires (o la favela brasileña Cidade de Deus, o el monstruoso asentamiento de Kibera en Kenia, dos lugares que nos mostraba Fernando Meirelles en sus imprescindibles filmes Ciudad de Dios y El Jardinero Fiel) para conocer la miseria, que siempre tiene las mismas caras, los mismos antecedentes, y cuya solución se enfrenta siempre con los mismos problemas. Recordemos que en estos tiempos de crisis, no sólo la ayuda al Tercer Mundo se resiente… y a veces, el Tercer Mundo puede estar mucho más cerca de lo que pensamos. Sólo hay que mirar.
Una película que hay que ver.
viernes, 8 de julio de 2011
Rodeado de Celuloide presenta… RICARDO DARÍN
No engaña a nadie, pese a su título, Un Cuento Chino, película argentina dirigida (y escrita) por Sebastián Borenzstein, uno de cuyos mayores alicientes es el protagonismo de ese pedazo de actor que es Ricardo Darín. Un cuento chino es exactamente es: un cuento, con sus momentos irreales, sus instantes de humor, sus momentos dramáticos, y con un final feliz que no parece impostado.
El film, que se ve con una sonrisa en los labios, no llega a las cotas de calidad de los protagonizados por Darín a las órdenes de Juan José Campanella, pero juega muy bien con una serie de temas (la inmigración, la soledad, la solidaridad…) nada originales, pero bien mostrados. Y una vez más, Darín da un recital.
El carisma inagotable del ya veterano actor argentino le hace capaz de hacer creíble cualquier tipo de papel sin aparente problema. Lo mismo nos encandila con ese papel de buen tipo con problemas que borda en la imprescindible El Hijo de la Novia y la estupenda Luna de Avellaneda, que nos sorprende con caracterizaciones diferentes y completamente convincentes de individuos algo más "en el filo". Ahí están el estafador de Nueve Reinas, el tipo extraño de El Aura (ambas rodadas a las órdenes del fallecido Fabián Bielinsky), el desencantado escritor de El mismo amor, la misma lluvia, o el abogado cazador de ambulancias en Carancho… por no hablar de su enorme papel en El Secreto de sus Ojos junto a la maravillosa Soledad Villamil (quien por cierto, además de actriz, es cantante), un peliculón de esos que solo se ven de mucho en mucho.
Por decirlo como es debido... Darín, sos un capo. Un capo.
domingo, 3 de octubre de 2010
Películas recién vistas: CARANCHO
Cada cierto tiempo, llegan aires porteños a la cartelera, en este caso en forma de film de serie negra. Este Carancho que nos traen el director Pablo Trapero y el conocidísimo actor Ricardo Darín se revela como una pieza modélica de género, una película dura, incluso cruda, tensa, nerviosa, que no da respiro en prácticamente la totalidad de su metraje y que deja huella. Y para entendernos, un carancho es un ave de presa... básicamente, parece ser otra manera de decir "buitre".
Sosa (un siempre creíble Ricardo Darín) es un picapleitos de segunda fila que "caranchea" entre ambulancias, accidentados y la corrupta mutua de seguros para la cual maltrabaja. Baqueteado, frecuentemente apalizado, solitario y desencantado, la suerte de Sosa parece cambiar cuando conoce a Luján (Martina Gusmán, esposa en la vida real de Trapero, y también productora ejecutiva... todo queda en casa), una joven médico pluriempleada y toxicómana con la que inicia una relación sentimental. Pero cuando uno lleva mucho tiempo metido en ciertos berenjenales… es muy difícil salir. Y cuando andas removiendo la mierda… solo es cuestión de tiempo que empiece a salpicarte a tí y también a quienes están a tu alrededor.
Carancho pinta un panorama desolador. Por los ambientes nocturnos de Buenos Aires se mueven un buen número de personajes turbios (es un decir). Nadie se salva: bufetes de abogados ansiosos de dinero (pero no para sus clientes), policías que actúan como esbirros, médicos que participan en las estafas… por no mencionar el ambiente cochambroso y carente de medios de los hospitales en los que los pobres ciudadanos que tienen la desgracia de tener un accidente son literalmente asediados por bandadas de buitres de la peor especie: la humana. El hombre es un lobo para el hombre, boludo… (siempre se pega la jerga argentina cuando uno ve una peli de estas…). Carancho no es una película acomodaticia ni fácil, y su desenlace es perfectamente consecuente con su desarrollo.
El guión del film está perfectamente medido. Alterna perfectamente las secuencias de diálogo con otras mudas sin que el espectador deje de recibir la información con claridad en ningún momento. La realización del film es tensa, nerviosa, desprovista de todo asomo de glamour, con largas secuencias cámara en mano y falsos planos secuencia (con ayudas digitales) que funcionan estupendamente.
Y por encima de todo, dentro de un conjunto excelente, una vez más, destaca la presencia de Ricardo Darín, ese actor invisible a quien conocimos en la estupenda El hijo de la Novia y que desde entonces es garantía segura de una interpretación modélica, tanto en el papel de "persona humana" tan cultivado en los filmes realizados junto a Juan José Campanella, como en el de cabronazo timador en Nueve Reinas, o en un personaje humano, bien delineado, turbio y con aristas como es el Sosa de Carancho, un film recomendable al cien por cien.
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