"You're going to need a bigger boat."

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lunes, 11 de septiembre de 2017

Rodeado de series presenta... TWIN PEAKS, temporada 3


Partimos de la base de que yo nunca salí de Twin Peaks. Me habré visto la serie original completa al menos tres veces. Fuego camina conmigo me dejó tan alucinado cuando la vi que aún no me he recuperado. Traté de acercarme a esta nueva incursión televisiva de David Lynch sin expectativas. Simplemente, me dije, vamos a ver de lo que es capaz el viejo mago.

Dieciocho semanas después, dieciocho capítulos después… aproximadamente dieciocho horas de nuevas locuras después, esto es lo que puedo decir. Por mí, podría seguir otras dieciocho temporadas.

David Lynch no ha escogido el camino fácil. Podría haber retornado al sendero de las primeras entregas de la serie, con esa mezcla de thriller rural y momentos extraños que tan buen resultado le reportó. Pero no. Ya no es el mismo. Nosotros tampoco. La televisión, en buena medida gracias a Twin Peaks, tampoco es la misma. Y Lynch ha decidido ir por el camino difícil. Demostrar que se puede hacer algo diferente con las mismas herramientas.

Andy.

Trío de ases del FBI.

Trío de damas de Las Vegas.

I am the ARM.

Esta serie no atraerá en absoluto a los degustadores de ficciones más convencionales. No es fácil de digerir, sobre todo pensando en quien no conozca la serie original. Los episodios son arrítmicos, sin estructura, sin concesiones. Casi, aseguraría, nadie que no sea fan de Lynch resistirá mucho. Porque el nivel de rareza alcanza en algunos momentos cotas realmente inéditas, incluso para el creador de Terciopelo Azul. Y ese es el gran valor de esta nueva entrega de Twin Peaks. El viejo mago repite algunos trucos, pero su talento para asombrar, inquietar y sorprender sigue intacto. Sus personajes, algunos de ellos en particular, muestran además una humanidad encantadora y realmente a tono con los tiempos que vivimos, dentro del ambiente extraño: ahí está la Janey-E interpretada por Naomi Watts o el maravilloso Harry Dean Stanton.

Tramas abiertas que no se cierran. Ideas esbozadas en la serie anterior que se resuelven (o no). Personajes que regresan, personajes que no. Muchos momentos  inquietantes en la onda del mejor Cronenberg elevado a la décima potencia. Estallidos de violencia en la tradición de Carretera perdida. Momentos surrealistas sin ninguna explicación. Misterios que nunca se aclaran. Instantes simplemente memorables, como el mostrar el implacable paso del tiempo en los personajes (o su vetustez), como ese momento en el que Bobby Briggs no puede reprimir las lágrimas ante el retrato de Laura Palmer, como esas terribles conversaciones telefónica entre Hawk y la dama del leño, como todo ese episodio octavo que le da un nuevo sentido a la palabra "extraño"… y hablamos de David Lynch. Escenas en las que domina el humor, como casi toda la parte de Las Vegas. Y momentos en que las escenas se alargan sin demasiada necesidad, planos fijos sin diálogos ni aparente utilidad, cuyo sentido se nos escapa, si es que lo hay. Altibajos, pero más altos que bajos, muchos más. Y sobre todo una capacidad de atraer, de atraparte en su mundo raro.

Diane es real.

Cooper.

Where's Judy?

Dougie Jones.

He disfrutado a rabiar con las sorpresas, con el ambiente raro, con esos efectos especiales delirantes que mezclan el último grito digital con montajes fotográficos y trucos añejos, con esa capacidad innata de Lynch de inquietar con el simple uso creativo del sonido. He disfrutado con el reparto, y es una pena que el enano bailarín no nos haya deleitado de nuevo con su bailoteo y su capacidad de hablar al revés...

Lynch ata algunos cabos, pero muchos otros quedan sueltos. ¿Habrá más Twin Peaks? ¿Volveremos a ese lugar perdido en el estado de Washington? ¿O a ese suburbio de Las Vegas llamado Rancho Rosa? Ojalá sí. Porque quedan muchas cuestiones pendientes: ¿Es Laura Laura… o Carrie? ¿Es este mundo real, o es simplemente un sueño de alguien al otro lado, ese extraño lugar de las cortinas rojas? ¿Ha sido conjurado el mal definitivamente o no, si es que eso es posible?

En resumen: qué gozada.

Gotta light?

viernes, 27 de mayo de 2016

Rodeado de series presenta… JUSTIFIED


Ya va siendo hora de reconocerlo, gente. A veces, las series sin demasiadas pretensiones pueden ofrecer tanta satisfacción (o más) que las "innovadoras", las "hype", "las que hay que ver", bla bla bla. Es el caso de Justified, una pieza de género hecha con garra y con saber hacer. La falta de pretensiones no está reñida con la calidad.

Justified está basada libremente en una serie de relatos de Elmore Leonard, con lo que empezamos bien. Y es también una suerte de puesta al día de la premisa de las setenteras andanzas del comisario Sam McCloud, a quien solo los más veteranos recordarán… En este caso, el poli con hechuras de cowboy que se ve trasladado a otra comisaría es Raylan Givens (Timothy Olyphant, a quien recordarás de Deadwood), un Marshall de los EE.UU. originario del condado de Harlan, una región de Kentucky donde el tiempo parece haberse detenido hace unas cuantas décadas. Pero en este caso, en vez de estar fuera de su elemento, en realidad Raylan está en su elemento... pero es el último lugar de la Tierra donde querría estar.

Porque Raylan, el tipo de andares extraños y sempiterno sombrero Stetson, es de Harlan, nacido y criado, como dirían ellos. Como su padre, Arlo (Raymond J. Barry), el pandillero de la tercera edad. Como su ex-mujer, Winona (Natalie Zea), ahora estenógrafa del juzgado. Como su ex-novia, Ava (Joelle Carter), ahora enredada con el peligroso clan Crowder. Como su ex-amigo y compañero de trabajo de juventud en la mina, Boyd Crowder (Walton Goggins, a quien recordarás de The Shield), ahora convertido en un peligroso cabecilla neonazi.


La serie comienza con el reencuentro entre Raylan y Boyd, quien pronto se convertirá en su némesis y en uno de los grandes valores de la serie. A lo largo de las seis temporadas de las que consta, Justified irá incorporando nuevos personajes a las tramas, primero episódicas, y pronto formando historias completas en cada temporada.

¿Cuáles son las virtudes de Justified? En primer lugar, un tono agradablemente ligero y divertido, apoyado en el carisma creciente de su reparto, en particular los inefables Raylan y Boyd. Raylan es un poli completamente "old school", de los de gatillo rápido, que se salta las reglas y liquida habitualmente a un facineroso o dos por episodio; Boyd es capaz de reinventarse a sí mismo continuamente para causar todos los problemas posibles y más.


En segundo lugar, el cariño que se les coge enseguida a los personajes, tanto principales como secundarios. Ocurre con los dos polizontes que padecen a Raylan, el francotirador de sangre fría Tim (Jacob Pitts) y la enérgica Rachel (Erica Tazel), y también con los que están al otro lado de la ley, como el zarrapastroso Dewey Crowe (Damon Herriman), la precoz Loretta (Kaitlyn Dever), Dickie Bennett (Jeremy Davies), orgullo (es un decir) del peligroso clan Bennett, o el despreciable picapleitos Wynn Duffy (Jere Burns). Caras conocidas como las de Sam Elliot, Mary Steenburgen, Neal McDonough, William Ragsdale, Michael Rapaport, Patton Oswalt o Margo Martindale se van paseando por las diferentes temporadas, como aliciente adicional. Fotos del reparto en glorioso blanco y negro, aquí.

En tercer lugar, los diálogos. Los personajes de Justified hablan, mucho, y dicen mucho cuando hablan. Especialmente brillantes son los encontronazos verbales entre Raylan y Boyd. En una época en la que, en muchos casos, los diálogos no se cuidan nada, da gusto oír réplicas y contrarréplicas ingeniosas a rabiar.


Lo mejor que se puede decir de Justified es que es una serie hecha con oficio, con cariño, con inteligencia, con talento, con un reparto estupendo, con unos personajes que respiran y evolucionan, con unas tramas enredadas y llenas de sorpresas que enganchan irremisiblemente, y todo servido en casi 80 píldoras de unos 40 minutos de duración media. Una serie que gusta de principio a fin, que arranca con una escena inolvidable y se cierra con otra escena inolvidable. Eso no es decir poco… Merece la pena, y es una verdadera gozada, volver a disfrutarla desde el principio. Una muestra de los diálogos, aquí. Fotos del reparto en glorioso blanco y negro, aquí. Más información, aquí.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Rodeado de series presenta… DAREDEVIL, temporada 2


La primera serie de Netflix relacionada con personajes Marvel fue la dedicada a Daredevil, el justiciero ciego de la Cocina del Infierno. El estupendo resultado de su primera temporada abrió el camino a la oleada de series Marvel que componen Jessica Jones y las inminentes Luke Cage y Puño de Hierro. La segunda temporada de la serie del cuernecitos no ha hecho sino mejorar los resultados de su predecesora.

Los aciertos de casting continúan: si Charlie Cox, Deborah Ann Woll y Elden Henson componían unos estupendos Matt, Karen y Foggy, sus papeles crecen en dimensión y entidad y ellos siguen llenándolos estupendamente. Si Vincent D'Onofrio bordaba su atormentado Wilson Fisk, ahora lo lleva mucho más lejos y literalmente se sale de la pantalla, con su espectacular retorno. Y a la fiesta se unen Elodie Young como una más que convincente Elektra y un espléndido Jon Bernthal que sorprende y convence con su espectral, atormentado e hiperviolento Frank Castle.

When you hit'em, they get up. I hit'em, they DON'T.
Las tramas que la serie desarrolla arrancan en parte de las ya iniciadas en la primera, con esos ninjas chungos y supersilenciosos y sus misteriosos planes, y con el retorno del misterioso Stick, y todo ello se entrecruza con el Punisher y su violenta irrupción en la Cocina del Infierno y con la reaparición de Elektra en la vida de Matt.

Muchos de los elementos del argumento remiten a los cómics clásicos de Frank Miller, pero el nuevo equipo de showrunners contratado para la segunda temporada maneja su material con destreza y la serie engancha endiabladamente al espectador. El resultado mejora con creces la ya altísima calidad de la primera temporada.

Hello, Matthew...
Especialmente impactantes son las secuencias de acción, de nuevo resueltas de manera harto lograda y espectacular, en especial los enfrentamientos entre Daredevil y el Punisher, y ese tremendo momento de Frank en el bloque de celdas… Las dosis de violencia, ya presentes en la primera temporada, se desatan en esta nueva entrega, compuesta de 13 capítulos.

En resumen: por el fantasma de Ben Urich, ¿para cuándo la tercera temporada?

domingo, 9 de agosto de 2015

RODEADO DE SERIES presenta… THE AFFAIR, temporada 1


Brillante arranque para esta serie, protagonizada por dos caras bien conocidas de los degustadores de ficción televisiva de la buena: Ruth Wilson, la perversa Alice de Luther, y Dominic West, el inimitable McNulty de The Wire. En este caso, ambos se ven envueltos en una infidelidad a sus respectivos cónyuges. Pero no esperes un baboso desarrollo sentimentaloide, estilo telefilme cutre de sobremesa. 

Allison (Wilson), casada con Cole (Joshua Jackson) y marcada por la tragedia, vive en Montauk, una de las localidades turísticas más frecuentadas de Nueva Inglaterra. Allí, invitado por sus suegros (con quienes mantiene una relación muy tirante) llegará con su familia Noah (West), profesor de instituto y escritor de una sola novela, casado con Helen (Maura Tierney) y feliz padre de familia. De la manera más casual, Allison y Noah inician una relación sentimental, alimentada por la frustración creciente de Noah con su vida. Pero pronto, las consecuencias de su relación empezarán a salpicar a su alrededor…

The Affair plantea una situación con enormes posibilidades, gracias a la riqueza de matices de los personajes, en un escenario idílico en apariencia que se va tornando más inquietante a medida avanza la temporada, cuando, además, la investigación de un asesinato se mezcla en la trama. Las interpretaciones de West y Wilson son soberbias, como sucede también con el resto del reparto. Los dos protagonistas aportan el punto justo de humanidad y de turbiedad necesarias para la historia. El asunto se vuelve adictivo enseguida, gracias a un interesante planteamiento narrativo. Cada capítulo está dividido en dos partes, y en cada una vemos los hechos de la trama desde el punto de vista de cada uno de los dos protagonistas. Hay que mencionar que la serie creada por Sarah Treem y Hagai Levy para Showtime obtuvo el Globo de Oro a la mejor serie dramática, y Wilson el premio a la mejor actriz. 

En resumen: una serie dramática brillante. Pronto, segunda temporada…

martes, 2 de junio de 2015

Rodeado de series presenta… DAREDEVIL, temporada 1


La primera de las varias series que Marvel presenta en alianza con Netflix no puede dejar mejor sabor de boca. Apoyada en unos excelentes guiones y una factura técnica espléndida, esta nueva version en imagen real del atribulado héroe de la Cocina del Infierno es altamente satisfactoria tanto para el veterano conocedor de los asuntos del personaje como para cualquier persona humana que no haya leído un tebeo de Daredevil en su vida.

¿El secreto de su éxito? Una ambientación lograda; un reparto primoroso encabezado por un estupendo Charlie Cox como Matt Murdock y un inmenso Vincent D'Onofrio como Kingpin; una tensión que va creciendo a lo largo de los episodios; y unas impresionantes escenas de acción y peleas que se cuentan entre lo mejor que se ha visto en mucho tiempo, en ese ámbito. 

La huella de la versión noir de Frank Miller es alargada, como no podía ser menos. Pero los guiones de la serie rehúyen la simple réplica y las citas metidas con calzador, y dan entidad propia a personajes como Karen Page, Foggy Nelson, Vanessa y otros. No me voy a extender más. Solo puedo recomendarla fervientemente.


En resumen: excelente.

jueves, 19 de junio de 2014

Rodeado de series presenta… HANNIBAL, temporada 1


La serie que narra las andanzas del célebre psiquiatra caníbal que todos conocemos y amamos tiene una gran ventaja y una multitud de inconvenientes, y en este caso, hay que decir que lo malo gana a lo bueno, por desgracia. Pese a contar con el protagonismo del excelente actor Madds Mikkelsen, que compone un estupendo Lecter tan hierático como elegante, la serie naufraga en su conjunto por varios motivos.

Primero, el resto de los personajes que gravitan alrededor de Lecter son simplemente anodinos. En particular, el atormentado investigador Will Graham encarnado por un Hugh Dancy que pone ganas pero no consigue transmitir gran cosa. Y el Jack Crawford de Laurence Fishburne (una sombra de lo que fue, este hombre) es soso, soso, soso. El elenco femenino tampoco se salva de la quema, las dos actrices que dan vida a la psicóloga colega de Graham y la periodista buitre son anodinas. A excepción de la episódica presencia de Gillian Anderson, cuyo personaje podría tener mucha más miga.

Segundo: los guiones dan más bandazos que un coche de Los Autos Locos. empeñados en introducir una trama en cada episodio que justifique macabros (es un decir) asesinatos, los guionistas parecen no saber muy bien qué historia están contando. Y el desenlace de la temporada no hace sino dejar el campo abierto para… seguir igual.

Y tercero: el tema asesinos en serie está muy, muy pasado de moda. Hannibal desperdicia la oportunidad de explorar a un personaje genial y recuerda a aquella interminable retahíla de peliculuchas que surgieron al calor del éxito de El silencio de los corderos. En serio, los únicos que se lo han pasado bien son los diseñadores de maquillajes y efectos, con tanta mutilación, sangre y parte corporal cortada, triturada, empalada, masacrada y demás.

En resumen: muy poca cosa.


lunes, 14 de abril de 2014

Rodeado de series presenta… TRUE DETECTIVE, temporada 1


Pese a que algunos elogios que se han visto por ahí son muy exagerados, True Detective es innegablemente una de esas series que hay que ver, sí o sí, y es la demostración, por si a alguien no le había quedado claro ya, que la verdadera creatividad en la ficción audiovisual actual está en las series, no en las películas (salvo honrosas excepciones, naturalmente). Sean británicas, nórdicas, norteamericanas o de donde sea... hoy, vivimos una verdadera edad dorada de la ficción televisiva. Y que dure.

Con una trama estupendamente hilada, llena de puntos de interés y de sorpresas, True Detective cuenta con dos excelentes personajes protagonistas interpretados por dos actores que nunca han sido santos de mi devoción, que suele decirse, pero que realizan un excelente trabajo a lo largo de los ocho episodios. Woody Harrelson y Matthew McConaughey dan lo mejor de sí mismos en la historia de los dos polizontes Marty y Rust, ambientada en Loiusiana, que comienza con un tétrico asesinato y termina siendo mucho, mucho más que una simple historia de policías…

Sobrepasando las fronteras del thriller para contar una historia con múltiples dimensiones, con un intrincado y adictivo desarrollo y un sorprendente final, True Detective cuenta con un trabajo de guion y de producción simplemente pasmoso. Atención especial merece la ambientación, en dos líneas temporales diferentes, por no mencionar el alucinante y ya célebre plano-secuencia del episodio cuatro. La serie engancha de principio a fin y coloca el foco de atención en su creador, Nick Pizzolatto. Ahora solo nos queda esperar a la siguiente temporada… la cual, se dice, contará una historia con diferentes protagonistas, sin ninguna relación con la que nos ocupa.

En resumen: excelente.

sábado, 11 de enero de 2014

Rodeado de Series presenta… TREME


Con el fin de 2013 llegaba también el final de Treme, con una cuarta temporada de solamente cinco episodios que cierra algunos asuntos pendientes de la anterior remesa de capítulos, pero que sabe a poco. Y es que, como dice el gran John Boutté en la canción que acompaña a la escena final de la serie… vamos a echar de menos Nueva Orleans.

La serie arrancaba tres meses después del impacto del Katrina, y seguía las peripecias de una serie de personajes, que componían un fresco de la realidad de la ciudad. Entre otros, destacan el orondo y vividor trombonista Antoine Batiste (Wendell Pierce); la abogada idealista Toni Bernette (Melissa Leo); la violinista callejera Annie Talarico (Lucia Micarelli); la indomable Ladonna (Khandi Alexander), dueña de un bar y ex-mujer de Batiste; el chalado pinchadiscos DJ Davis (Steve Zahn); la chef Jeanette Desautel (Kim Dickens); el testarudo Albert Lambreaux, Gran Jefe de una tribu de Indios del Mardi Gras (Clarke Peters) y su hijo Delmond, reputado trompetista de jazz (Rob Brown).


Play for the muthafuckin' money!

Todos ellos y una multitud de personajes que van ampliando el reparto a lo largo de la serie (como por ejemplo el contratista Nelson Hidalgo, encarnado por Jon Seda, o el detective Terry Colson, a quien da vida David Morse) evolucionan, de una manera u otra, a lo largo de los 36 episodios de Treme, creada por Eric Overmyer y David Simon, el padre de The Wire.

This city won't ever drown... 

Treme, como sabrás, es uno de los barrios de la ciudad que se llevaron la peor parte de las consecuencias de las inundaciones y el caos provocados por el huracán y por la incompetencia de las autoridades responsables, antes, durante y después de la catástrofe. ¿Y de qué va Treme? Pues de dignidad a prueba de bomba, de aguantar lo que se te viene encima, de sobrevivir y de vivir en un ambiente en el que la música lo impregna todo y en el que la tradición es tan importante como el presente. Y también de ilustrar el despiadado expolio que sufre una ciudad después del huracán a manos de los de siempre: los servicios sociales, las obras públicas, las escuelas… todo lo que pueda ser devorado por los repugnantes capitalistas cae víctima de la codicia y la especulación.


BIG CHIEF OF THE GUARDIANS OF THE FLAME!

La serie ilustra estupendamente el peculiar carácter de las diversas gentes y culturas que integran el torbellino mestizo de Nueva Orleans, además de proporcionar a los amantes de la música el placer de escuchar casi de continuo una variedad de estilos y de sonidos tan inigualable como el talento de sus músicos. Muchos de ellos, como Trombone Shorty, Dr. John, John Boutté o Kermit Ruffins, se interpretan a sí mismos y son presencias recurrentes en la serie, pero el listado de nombres que se pasean por los distintos episodios es simplemente pasmoso. Naturalmente, el Mardi Gras, la célebre y explosiva celebración del carnaval que sacude la ciudad entera, también aparece en cada temporada de la serie.

En resumen: un verdadero placer en todos los sentidos.

jueves, 26 de septiembre de 2013

RODEADO DE SERIES presenta... THE FALL


Una vez más, excelente es la palabra para describir una serie británica, en este caso de BBC2. The Fall, creada por Allan Cubitt, nos traslda a la Belfast de hoy, marco ideal a una tensa historia alejada de los tópicos en todo momento.

Ambos protagonistas son dos personajes excepcionales. La detective superintendente Gibson, superprofesional, solitaria, seria, mujer en un mundo de hombres, incluso tiesa y desabrida con sus subordinados (encarnada con garra por Gillian Anderson), se enfrenta a un adversario inusual: un tipo aparentemente corriente llamado Paul Spector (un inquietante Jamie Dornan). Padre de familia, terapeuta de duelo... y frío y calculador asesino en serie, todo en uno.

No hay dudas desde el primer momento. Paul es el asesino. La intriga no es quién es el asesino, sino si las autoridades serán capaces de atraparle o no, y cómo. El montaje alternado y el perfecto ritmo de los episodios engancha endiabladamente desde el primer momento, ayudados por un reparto entonado. La excelente interpretación de ambos protagonistas está rodeada de un casting de excelentes intérpretes.

Jamie Dornan.
El final, sin revelar nada, sorprendente, excelentemente bien ejecutado, es exactamente lo contrario a la habitual previsibilidad de los seriales norteamericanos donde detectives caras de palo siempre acaban cazando al delincuente y el espectador puede apagar la tele tranquilo, por decirlo de manera sencilla. Episodio tras episodio aburrido y rutinario, lleno de despliegues tecnológicos, gente guapa estilo California, interrogatorios intensos, misoginia mal disimulada en muchos casos… todo ello ausente de The Fall, donde la tensión, la humanidad de los personajes y la compleja interrelación entre ellos está perfectamente dibujada. Muérete, Horatio, viva Stella.

Al parecer el desenlace ha despertado cierta controversia en Twitter, se dice por ahí. Los creadores de la serie defienden a capa y espada el modo en que cierran el enfrentamiento entre Stella y Paul, cuya excelente concepción redondea un capítulo de la historia, y permite a sus creadores plantearse una posible continuación (que parece, dado su éxito de audiencia, más que asegurada).

En resumen: excelente.
Gillian Anderson.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Rodeado de series presenta: UTOPÍA, temporada 1


La premisa de esta serie británica, creada por Dennis Kelly, cuya primera temporada consta de seis episodios, reúne a varios personajes, conectados por su pasión por un extraño tebeo, que se verán enredados en un entramado de hilos argumentales que poco a poco van desenredándose hasta llegar al meollo del asunto. Ni más ni menos… que la teoría de la conspiración definitiva. No es lo más innovador del mundo, precisamente, pese a que el guión incorpore elementos contemporáneos para hacer más actual el asunto.

En líneas generales, Utopía funciona bastante bien, pero tampoco nos cuenta nada del otro mundo y la mayoría de sus ideas y premisas están bastante vistas. Mantiene el interés principalmente por los misterios que rodean a los personajes y sus relaciones, aunque a la mayoría de ellos les falta un poco de peso y la trama está llena de momentos "porque sí", y en vez de ir de menos a más, va de más a menos. Una vez más, los conspiradores demuestran ser sumamente torpes en ciertos instantes… y la trama se enreda demasiado, tanto que cuando llega el momento de reunir todos sus hilos, algunas soluciones funcionan y otras no.

La estética visual, estridente y colorida como su logo, también se revela más afortunada en unas ocasiones que en otras. El reparto, uno de sus puntos fuertes, combina actores veteranos (Geraldine James, Stephen Rea o James Fox) con otros más jóvenes (como Nathan Stewart-Jarret, a quien reconocerás de Misfits), todos ellos encarnando sus papeles con propiedad. Destaca el inquietante asesino Arby, encarnado por Neil Maskell, sobre todo en la parte inicial de la trama, con su sempiterno "Where is Jessica Hyde?", que se convirtió en la frase promocional de la serie.

En resumen: entretenida, pero podría ser mucho mejor.



lunes, 18 de marzo de 2013

RODEADO DE SERIES presenta… RED RIDING


Basada en la saga homónima de novelas de David Peace, esta adaptación cumple todos los requisitos para enganchar a cualquier fan de la buena ficción televisiva en general y de la serie negra en particular.

Un caso cuya investigación se alarga durante una década y que envuelve y determina la vida y el destino de varios personajes: periodistas, abogados, familiares, policías, políticos… En la primera parte, 1974, seguimos los pasos del gacetillero novato Eddie Dunford (Andrew Garfield); en 1980, el protagonista es el detective Peter Hunter (Paddy Considine); y en 1984, un abogaducho gordinflón interpretado por Mark Addy es el personaje principal de la historia, que gira alrededor de las sucesivas desapariciones de varias niñas en una sórdida localidad británica.

Por las tres entregas, se pasean en las tres entregas personajes como el empresario John Dawson (Sean Bean), el cura de barrio Martin Laws (Peter Mullan), el superintendente de policía Jobson (encarnado por David Morrisey) o el chapero B.J. (Robert Sheehan). Un asfixiante y desesperanzador ambiente de corrupción, racismo, violencia, ambición y vicios de lo más variado es el caldo en el que se cuecen estos y otros personajes.

Las tres entregas están soberbiamente ambientadas, y realizadas por tres directores (Julian Jarrold, James Marsh y Anand Tucker) con amplia experiencia en cine y TV, lo que garantiza la calidad y la ausencia de bobadas y de excesos tremendistas.

En resumen: estupenda ficción televisiva británica, una vez más.

domingo, 3 de marzo de 2013

Rodeado de series presenta… BLACK MIRROR, temporada 2

HEEEEYYY... it's me... WALDO!!

El año pasado, Charlie Brooker, todo un veterano de la TV británica, irrumpía en el panorama de las series con una propuesta realmente rompedora: Black Mirror, una reflexión inquietantemente realista sobre el papel de la tecnología en nuestras vidas, de cuya primera entrega de tres capítulos ya hablábamos aquí. Desde luego, Gran Bretaña, año tras año, sigue siendo un buen vivero de ficción televisiva.

Ahora, Black Mirror retorna de nuevo con tres nuevas historias que mantienen el excelente nivel de la anterior temporada, y también su tono inquietante y sombrío. La obra de Brooker y sus colaboradores aúna una impecable factura técnica (en todos los sentidos: interpretación, ambientación, narrativa visual…) con una visión de un mundo moderno y ultratecnológico, inquietantemente certera y realista dentro de un contexto de "futuro próximo".

El mundo de la política, los medios de comunicación, el trabajo diario, los viajes, las relaciones personales… en nuestros días, la vida en general está envuelta en tecnologías que hace pocos años parecían cosa de película de ciencia-ficción. Black Mirror va un poco más allá y especula sobre cómo podrían ser las cosas en pocos (muy pocos) años… No nos engañemos, el panorama que pinta no es precisamente agradable. Resonancias orwellianas, un confeso estilo Twilight Zone... ¿es Charlie Brooker el Rod Serling del siglo XXI? Desde luego, es un buen candidato.

Que nadie te cuente nada. La sorpresa es uno de los elementos más importantes del efecto que Black Mirror provoca en sus espectadores. Simplemente, siéntante ante la pantalla y deja que los tres nuevos episodios, titulados Be right back, White bear y The Waldo moment, hagan su trabajo… Como ya sucedía en la primera temporada, no podrás despegar los ojos de la pantalla. Cada uno de ellos te dejará pensando, dando vueltas a cada vericueto del argumento.

En resumen: ¿estás enganchado a las redes sociales? ¿No puedes (ni quieres) soltar tu móvil de penúltima generación con su resplandor azulado? ¿Ves la tele a diario? Si la respuesta a estas preguntas (y muchas otras) es sí... o no... da lo mismo. TIENES que ver Black Mirror.

Is that really you?


viernes, 25 de enero de 2013

RODEADO DE SERIES presenta… THE HOUR, temporada 2

Si alguien no ha disfrutado aún de The Hour, una de las mejores series de los últimos años, le recomiendo de verdad que no lo deje para más adelante. Creada por Abi Morgan, su recién emitida segunda temporada mantiene el estupendo nivel de la primera entrega, y en una nueva tanda de seis bien medidos episodios, contimúan las aventuras y desventuras de los intrépidos periodistas Freddie Lyon (Ben Wisham) y Bel Rowley (Romola Garai) y el carismático presentador Hector Madden (Dominic West).

De nuevo, el día a día del informativo televisivo semanal de la BBC The Hour se va a ver sacudido por los avatares sentimentales de quienes lo elaboran, y también por los acontecimientos internacionales, en plena Guerra Fría, y por la agresiva competencia de la ITV con su nuevo programa, Uncovered. Además, la incorporación al reparto de Peter Capaldi en el papel del nuevo baranda de la redacción, Randall Brown, redondea lo que ya era un grupo de actores más que soberbio.

A los mencionados, podemos sumar a los ya familiares Oona Chaplin (Marnie, la sufrida esposa de Hector), Anna Chancellor (Lix, fumadora empedernida y periodista veterana) o Julian Rhind-Tutt (como McCain, el hombre del gobierno siempre rodeado de secretos), entre otros. Estupendamente escrita y dirigida, la serie, pese a estar ambientada en los años 50, trata temas fácilmente asimilables a la realidad de nuestros días.

"Las empresas han sido entronizadas y a ello seguirá una época de corrupción en los altos cargos y el poder monetario de la nación se esforzará en prolongar su reinado, manipulando los prejuicios del pueblo hasta que toda la riqueza se acumule en unas pocas manos y la República sea destruida. Abe Lincoln. Abe Lincoln lo dijo", cita Freddie Lyon, en un momento de la segunda temporada de The Hour, en una historia en la todo lo relativo que la corrupción política suena terriblemente contemporáneo.

Por cierto, no la busques en tu proveedor habitual de consumo audiovisual… aún no está editada en España. Pero sí está disponible a través de otros canales… por ejemplo, "amazónicos".

sábado, 22 de septiembre de 2012

RODEADO DE SERIES presenta… LA MALDICIÓN DE LAS SERIES QUE EMPIEZAN CON "H"

De las cuales no hay manera de pasar del tercer capítulo…
 
HIT & MISS. Una asesina profesional (Chlöe Sevigny, una debilidad personal) con un "pequeño" secreto se ve obligada a hacerse cargo de sus hijos. Una premisa interesante. Sólo son seis capítulos… pero todo está tan cogido por los pelos y todo es tan previsible y tan falto de alma que no hay manera de verla sin tener la sensación de estar perdiendo el tiempo. Una pena, con lo fan que soy de esta actriz.
 
HOMELAND. El retorno a casa de un marine (Damian Lewis) después de ocho años en los que se le ha dado por muerto despierta las sospechas de una agente del servicio secreto (Claire Danes) obsesionada aún por el 11-S. Un primer episodio que sienta las bases del asunto, que da paso a dos capítulos en los que la trama, por decirlo educadamente, no evoluciona… Tópicos de los malos, dos personajes con menos encanto que una piedra, y las clásicas bobadas previsibles de la seguridad nacional y demás… En resumen, un soberano aburrimiento.
 
HAVEN. Una agente del FBI (Emily Rose) llega al pequeño pueblo de Haven para investigar un caso de rutina, pero pronto descubre que la localidad esconde muchos secretos… sobrenaturales, la mayoría. Lo que puede ser un punto de partida interesante se convierte enseguida en un plúmbeo recuento de criaturillas estilo Crepúsculo, sin ningún tipo de gracia ni interés. Casi peor que True Blood… casi.

¿Qué pasa con las series que empiezan por H? House… Hung… Suerte que al menos The Hour se libró de la maldición. Y claro, Hill Street Blues también...

lunes, 10 de septiembre de 2012

Rodeado de Series presenta… THE NEWSROOM, temporada uno


La primera temporada de esta nueva serie del célebre guionista Aaron Sorkin (si no sabes quién es... entérate, en serio, merece la pena) comienza de manera explosiva: Will McAvoy (Jeff Daniels), un presentador de noticias que siempre se ha distinguido por su ecuanimidad, se "moja" por primera vez… y se marca un discurso donde pone a caldo un buen montón de cosas referentes a su país, en vivo y en directo. "Nuestro país ya no es el mejor país del mundo", sentencia Will, en una de esas frases lapidarias tan del gusto del país de las barras y estrellas. El hecho coincide con el retorno a casa de su ex-prometida, la productora MacKenzie McHale (Emily Mortimer). Juntos, pese a sus desastrosos antecedentes sentimentales, intentarán transformar el hasta entonces anodino programa de noticias de la cadena por cable ACN en un verdadero informativo televisivo… si les dejan, claro.

The Newsroom es 100% Sorkin. Las tramas son inteligentes y plantean muchas cuestiones interesantes sobre los medios de comunicación, enfrentando a Will y los suyos a noticias reales: la irrupción del Tea Party en la política de EE.UU., el vertido de petróleo en el Golfo de México, la muerte de Bin Laden… La pregunta que se plantea Sorkin es ¿por qué las noticias ya no son noticias? ¿Cuándo dejaron de serlo y por qué? ¿Qué aparece en los informativos y qué queda fuera, y con qué punto de vista se tratan las noticias? ¿Hay dos posturas igualmente importantes en cada noticia, o no? ¿Cuáles son los compromisos a los que se enfrentan los periodistas al informar?
 

Sorkin, como ya sucedía en la excelente El ala Oeste de la Casa Blanca, apuesta por un idealismo realista: si el volcánico Jed Bartlett encarnado por Martin Sheen era "el presidente que todos querríamos tener", en The Newsroom aparece "el informativo que todos querríamos ver". Los modelos de Will (y de Sorkin) son los grandes informadores televisivos estadounidenses: Murrow, Cronkite, Rather… y también, de manera expresa, don Quijote.

Responsable en solitario de los guiones de casi todos los episodios, Sorkin muestra bien claras sus conocidas opiniones (sus enfrentamientos con el infausto Tea Party son ya legendarios) y traza un acertado panorama de cómo es su país hoy en día, y por qué. Los personajes hablan a ritmo de ametralladora (y con diálogos inteligentes, además), y son tan neuróticos, apasionados, profesionales y creyentes en su trabajo como ineptos en su vida social y amorosa, porque para ellos el trabajo siempre es lo primero.

Algo "muy americano", como la reacción de euforia ante la muerte de Bin Laden, que se refleja en todos los personajes, como si fuera la solución a todos los problemas… Ese gusto por la venganza tan "Antiguo Testamento" es algo del carácter yanqui muy difícil de comprender para un foráneo, como tantas otras cosas, que, repito, Sorkin capta perfectamente, como ya lo hacía en El ala Oeste...

Además de tanta seriedad y gravedad democrática, The Newsroom también tiene momentos divertidos (todos los enredos sentimentales cruzados en la redacción, incluido el de Will y Mac, dan para mucho humor descacharrante) y cuenta con un reparto de lo más equilibrado, en el que destaca la presencia de dos veteranos como Sam Waterston y Jane Fonda.

Recomendable para cualquiera que quiera disfrutar de una buena serie... pero ojo, que es de las que hacen pensar... Diez vibrantes episodios componen una excelente primera temporada. Aaron Sorkin ha vuelto… eso sí que es una buena noticia. Se dice que ya está firmada la segunda temporada… Otra buena noticia.

sábado, 7 de julio de 2012

RODEADO DE SERIES presenta… STATE OF PLAY

Cuando su asistente fallece en lo que parece un suicidio, la vida del parlamentario Stephen Collins (David Morrissey, pronto será El Gobernador en The Walking Dead) se convierte en una pesadilla. Su amigo y antiguo director de campaña, Cal (John Simm), ahora periodista de investigación del diario que dirige Cameron Foster (Bill Nighy, siempre bienvenido), se encargará de investigar el suceso, en una intriga que poco a poco se irá enredando…

Una vez más, la BBC proporciona una serie que cumple con las expectativas de un entretenimiento inteligente y de calidad. State of Play (expresión traducible como "la situación") es una serie de 2003 que narra en seis densos y bien medidos episodios una historia en clave de thriller que trata temas como la relación entre el poder político y el económico, los entresijos del trabajo periodístico en tiempos de crisis y recortes (lo cual es de rabiosa actualidad), y los límites de la amistad.

Con la presencia de muchas caras conocidas en papeles de mayor o menor importancia (Sean Gilder, Kelly McDonald, James McAvoy, Polly Walker, Geraldine James…), State of Play no defrauda. Casi seis horas de buen entretenimiento televisivo, bien rodado, bien interpretado. En 2009, se rodó una nueva versión, esta vez como largometraje, dirigido por Kevin MacDonald, titulada en España La sombra del poder, con Russell Crowe, Robin Wright, Rachel McAdams, Ben Affleck y Helen Mirren en los papeles principales. No creo que sea tan buena...

Muy recomendable.

martes, 5 de junio de 2012

RODEADO DE SERIES presenta… GAME OF THRONES, temporada 2

Cuando se acomete una adaptación literaria, y más si la obra es de la envergadura de la epopeya que George RR Martin lleva forjando desde finales del siglo pasado, está claro que la fidelidad no puede ni debe basarse en la literalidad, sino en el respeto al espíritu del material original. Vienen spoilers...

"Let's kill them all!!!"
La primera temporada de la serie de HBO mantenía una escrupulosa lealtad a su fuente en lo fundamental, a la vez que recortaba, resumía, rehacía algunos eventos de la saga para adaptarlos a un formato televisivo de calidad. Tras el éxito cosechado, la segunda temporada, compuesta de diez nuevos episodios, mantiene el mismo pulso firme de su predecesora, aunque ciertas elecciones son algo más discutibles. Al diversificarse aún más las tramas de la primera parte, los guionistas tienen la difícil labor de conseguir que el espectador no se pierda, y pese a algunas arritmias, salen bastante airosos de la tarea.

En cuanto a interpretaciones y aspectos técnicos en general, la serie sigue siendo impecable, y las nuevas localizaciones que vamos visitanto, como el otro lado del muro, Qarth y Pyke, están tan logradas como las anteriores. Sin embargo, como ya decíamos, algunas de las elecciones de los guionistas son más discutibles que otras. Si el mayor protagonismo otorgado a Margaery Tyrell funciona bastante bien, toda la trama relacionada con Daenerys, como ya sucedía en Choque de Reyes y los siguientes libros, avanza demasiado despacio, y la invención del robo de los dragoncillos para "animar" un poco las cosas se antoja un pelín tonta (y su resolución es harto previsible), al igual que el arrobado enamoramiento de Robb Stark con la guapetona "enfermera medieval", algo que "mata" un poco la sorpresa del momento en que Robb rompa su pacto con los Frey, al renunciar a casarse con una hija del corrupto Walder. Los avatares de Jon al otro lado del muro también avanzan un poco a trancas y barrancas.

"Valar Morghulis".
Por el contrario, la acelerada "conversión" de Theon y los sucesos de Invernalia, o las también "inventadas" conversaciones entre Arya Stark y el implacable patriarca Lannister funcionan estupendamente. Y la ilustración de episodios clave de la trama (el alumbramiento "sombrío" de Melisandre, el siniestro castillo de Harrenhal, la perversión de Joffrey, la tremebunda batalla que ocupa casi toda la duración del noveno episodio…) resulta efectiva a más no poder. El capítulo de efectos especiales está muy reforzado respecto a la primera temporada, con la mencionada batalla y los mejorados lobos-huargo de los chicos Stark como máximo exponente de ello.

Los nuevos personajes (Brienne, Stannis, Davos, Melisandre, Jaqen…) hacen justicia a sus homónimos literarios, apoyados por excelentes caracterizaciones y buenos intérpretes. Pero un enorme Peter Dinklage sigue siendo la verdadera estrella de la serie, al igual que Tyrion Lannister es el mejor personaje de los libros. Sólo hay que ver cualquier escena de las que comparte con su "querida" hermana, o el episodio 9.

"You're a sharp little thing, aren't you?"
Quien no conozca los libros se encontrará con una trama con muchos más elementos que al anterior temporada, que los guionistas manejan en general muy bien. Quien haya leído las novelas hallará un respeto al espíritu, pero algunas concesiones (mayores que en la anterior temporada) en favor de la estructura televisiva del relato que en ocasiones funcionan mejor que otras. La impecable estructura "in crescendo" de la primera temporada se nos presenta aquí algo más arrítmica, pero la serie sigue siendo todo un disfrute.

En resumen: excelente, aunque "algo menos excelente" que la primera temporada. Y ahora, a esperar hasta el año que viene...

lunes, 21 de mayo de 2012

RODEADO DE SERIES presenta… HOUSE OF CARDS

Esta estupenda serie adapta una trilogía de novelas del antiguo parlamentario Michael Dobbs (el conocimiento del mundo que trata está, pues, garantizado) que giran en torno al formidable personaje de Francis Urquhart. Es sensacional la interpretación de Ian Richardson, ya fallecido, actor de larga experiencia shakespeariana y maravillosa voz.

"Nothing lasts forever", es la primera frase de esta serie, pronunciada por Urquhart ante un retrato de Margaret Thatcher. Nada más cierto, por suerte o por desgracia, en el mundo de la política.  Cuando el recién elegido Primer Ministro decide no cumplir su promesa a Urquhart de darle un alto cargo, éste se aplica a la tarea de acabar con él (políticamente, se entiende) usando todas las artimañas que puede idear… y son muchas.

Producida en los 90, y dividida en tres series de cuatro capítulos cada una, la epopeya de Urquhart comienza con su ascenso al poder en House of Cards; continúa con un enfrentamiento entre el Premier Urquhart y la Corona británica en To Play the King; y culmina en The Final Cut, con el ocaso del mandato de Urquhart ante el ascenso de un rival político a su altura, Tom Makepeace (Paul Freeman). Las tres entregas ilustran a la perfección los entresijos de la alta política, donde las alianzas, las traiciones, los extraños compañeros de cama, las intrigas y la astucia determinan los hechos, la historia, la vida y la muerte... esta última, políticamente hablando, claro, pero también en sentido literal a veces...

Y en todo ello, destaca Urquhart: sardónico, astuto, tan discreto y elegante como despiadado y vengativo, Urquhart va cortando cabeza tras cabeza (política) en un ascenso imparable en el que se tratan además temas que siguen estando de actualidad: intervencionismo estatal contra liberalismo a ultranza, el papel de la Monarquía y su relación con el poder ejecutivo en un estado constitucional, las cortinas de humo…
"You might very well think that; I couldn't possibly comment"

Un efectivo recurso son los "apartes" en los que Urquhart habla directamente al espectador, compartiendo sus pensamientos e impresiones, siempre sarcástico y tremendamente británico. La emisión de la primera de las series coincidía, además, con el ocaso de Margaret Thatcher. El arte imitaba a la vida, y la vida al arte. La frase "You might very well think that; I couldn't possibly comment", esa manera tan inglesa de Urquhart de decir y no decir a la vez, llegó a oirse en la verdadera Cámara de los Comunes, como sucedía en la ficción.

Una estupenda muestra (una más) de la calidad de las series británicas. En resumidas cuentas, una vez más, el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe de manera absoluta. Y un gran poder conlleva… ganas de mantenerse en él como sea.

Y atención, que se anuncia un remake... con Kevin Spacey y David Fincher implicados. Habrá que estar atentos...

martes, 15 de mayo de 2012

Rodeado de Series presenta… JUSTIFIED: LA LEY DE RAYLAN


Un hombre y su Stetson.
Seguro que los fans de la tele de una cierta edad se acuerdan de Dennis Weaver (sí, el protagonista de El Diablo sobre Ruedas) en el papel del comisario McCloud, un entrañable sheriff rural yanqui con sombrero vaquero perenne que llegaba a la gran ciudad y usaba sus métodos de pueblo con los previsibles "choques culturales".

Pues bien, años después pero en la misma onda, McCloud tiene un heredero espiritual: el protagonista de Justified, una serie cuyo protagonista nace de la pluma de Elmore Leonard. Raylan Givens (a quien da vida ese tipo de andares extraños y cara de dibujo animado de Tex Avery que responde al nombre de Timohy Olyphant) es un Marshall de los EE.UU. con un sombrero Stetson siempre bien colocado la cabeza que, después de un "incidente" en Florida, es destinado de vuelta a su terruño: los alrededores del condado de Harlan, en Kentucky. Si has oído alguna vez la expresión "white trash", es para referirse a la gente que vive en sitios como éste, bastante frecuentes en ciertas zonas de los EE.UU. Casuchas, miseria, violencia, maltrato a mujeres y niños, tipos desharrapados con camionetas viejas y armas nuevecitas listas para disparar a la menor oportunidad.

Boyd en acción.
El bueno de Raylan se encuentra más o menos con el mismo panorama que ya conocía de sus años mozos, al volver al hogar. Su inefable padre, Arlo (Raymond J. Barry) sigue siendo tan díscolo e imprevisible como siempre. Su antiguo jefe, Art (Nick Searcy), recibe a Raylan a regañadientes, sabiendo lo, ejem, "independiente" que es… También en el terruño aguardan al Marshall dos antiguos amores: Ava (Joelle Carter), su exnovia, y Winona (Natalie Zea), su exmujer.

Pero, sobre todo y ante todo, allí sigue Boyd Crowder (un impagable Walton Goggings, le recordarás como Shane en The Shield): amigo de juventud y némesis adulta de Raylan, Boyd es el hijo de Bo Crowder (MC Gainey), el baranda de todos los negocios chungos de la zona… y hay muchos, créeme. Y Boyd (y su hermano mayor Bowman) son dignos herederos de su padre.

En la primera temporada de las tres que hasta ahora se han estrenado de la serie, el Marshall de los EE.UU. se las tiene tiesas con los Crowder y otros individuos de mal vivir. En la segunda, otra familia de la zona, los Bennett, también metidos en numerosos fregados ilegales, son el centro de la trama. Comanda el clan Bennett la formidable Mags (Margo Martindale, vista en multitud de películas), y sus hijos Coover (Brad William Henke), Doyle (Joseph Lee Taylor) y sobre todo Dickie (Jeremy Davies, a quien recordarás de Perdidos, siempre bienvenido) son, como suele decirse, de lo mejor de cada casa.

La primera temporada sienta las bases de la serie. Unas cuantas historias autoconclusivas que se van enlazando, en las que Raylan retoma el contacto (en distintos sentidos) con su antigua vida. Si la primera temporada es buena, la segunda, con la historia de la "relación" de Raylan con los Bennett como hilo conductor, mejora mucho y tiene un final realmente apoteósico.

Cuando Boyd y Harlan se encuentran... saltan chispas.
Y en la tercera temporada, la llegada a la zona de un verdadero tiburón mafioso, Robert Quarles (el conocido Neal McDonough, visto en multitud de películas y series), hará que Raylan tenga que preocuparse de nuevos personajes, como el grimoso abogado Wynn Duffy (Jere Burns), o el peligroso Ellstin Limehouse (Mykelti Williamson) que gobierna una cuasirrepública independiente negra en el lugar… Otros trece capítulos llenos de diversión e intrigas, que tienen un desenlace con varias sorpresas.

En resumen: una serie de entretenimiento bien hecha, con un reparto estupendo, una historia que no se avergüenza de su vocación de "menor", con unos cuidadísimos diálogos (atención a los encontronazos verbales entre Raylan y Boyd, que nunca tienen desperdicio) y unos personajes a los que enseguida se les coge cariño. Esperemos que la cuarta temporada mantenga el buen nivel, porque hay al menos dos subtramas que quedan listas para ser desarrolladas más adelante... Más información y cantidades ingentes de imágenes, aquí.